La Arqueología del saber de Michel Foucault: una teoría del Análisis de las prácticas empíricas del discurso de la democracia en el campo del lenguaje

Por Eric Rodríguez Ochoa[1]

R e s u m e n

La concepción occidental del conocimiento como saber que busca lo verdadero fue, tal vez, el discurso más extenso y dominante durante la Modernidad. En el campo de lo político, el discurso político se legitimaba como verdad sobre la búsqueda del bien común. La incredulidad en los discursos de legitimación que la Posmodernidad inauguró (Lyotard, 1991), trajo consigo la crisis de la legitimación del bien común de aquel discurso. Los nuevos discursos antidemocráticos obtendrán su legitimación del uso del lenguaje para la des-realización política de la vida cotidiana. En nuestro país, esta legitimación entra a la escena política en los 80´s, como discurso de la transición democrática.

  1. La arqueología del saber: un método de análisis de las prácticas empíricas discursivas en el campo del lenguaje.

Toda creencia que se transforma en conocimiento: creencia verdadera justificada, puede ser estudiada en tres niveles 1) como una producción de verdad, en este caso se aborda en el campo del lenguaje atenido a la lógica formal y se analiza la verdad (lógica) de los enunciados; 2) como construcción teórica con pretensión de verdad sobre determinados objetos, en este otro se abordan las construcciones como configuraciones de un sistema lógico (inductivo o deductivo) en correspondencia con la realidad que pretende explicar: es el caso de la teoría; pero también es posible estudiar el conocimiento como 3) construcción de los principios (ontológicos, históricos, epistemológicos, genéticos, etc.) que sustentan los conceptos de una teoría dada, así como sus límites, método y procedimientos demostrativos (argumentativo o experimental), Leer más

La danza y su alma. Un poema de Jaime Torres Bodet confrontado con un diálogo de Paul Valéry

Por Miguel García

Empezar a decir versos es entrar en una danza verbal

Paul Valéry

 

«Danza» y la poética onírica de Jaime Torres Bodet

Llama

que por morir más pronto se levanta,

flotas entre las brasas de la danza.

Y te arranca de ti,

al principiar, un salto tan esbelto

que el sitio en que bailabas

se queda sin atmósfera.

Así el pedazo negro de la noche

en que pasó un lucero.

Pero de pronto vuelves

del torbellino de las formas

a la inmovilidad que te acechaba

y ocupas,

como un vestido exacto,

el hueco

de tu propia figura.

Pareces una cosa

caída en el espejo de un recuerdo:

te bisela

el declive del tiempo.

Un minuto después, estás desnuda…

La brisa

te peina el ondulante movimiento

y, a cada nueva línea

que las flautas dibujaban en la música,

obedece una línea de tu cuerpo.

¡No resonéis ahora,

címbalos, que la danza es como el sueño![1]

«Danza» apareció incluido en el libro Destierro en 1930 —aunque ya había sido antologado por Jorge Cuesta en su Antología de la poesía mexicana moderna en 1928, e incluso publicado antes, en El Universal Ilustrado del 10 de febrero de 1927, mismo año de publicación de Margarita de niebla, su primera novela—. Rubio Pacho señala que el libro es «decididamente vanguardista […] a través de imágenes surrealistas y del verso libre, trazó una imagen mecanicista y desolada del mundo».[2] Quizás nuestro poema llegue a ser un intento por huir, mediante la danza (sensibilidad, ritmo), de ese mundo mecánico. James Swan sostiene que en la obra de JTBLeer más

Autogol, la desaparición de la liga de ascenso

Por Alonso Mancilla

No era de esperarse, mucho menos se imaginaba, que el fútbol desaparecería, pues en el mundo podrían suceder un sin fin de cosas pero entre ellas no estaba el paro del fútbol; tuvo que venir la pandemia para que se parara el deporte más popular del mundo. Como todos los sectores, el fútbol no estaba preparado para dejar de producir ilusiones, risas, emociones y, por su puesto, dinero.

Asimismo, como sucede con las empresas del Grupo Salinas, de Slim o con las cadenas de supermercados, las cuales han dado golpes mortales a la clase trabajadora: reducción de salarios, asistencia obligada a los sitios laborales, despidos y, el ya famoso, Homeofice ―sin mencionar las muertes sufridas por consecuencia de esto―, al fútbol le dieron un golpe certero, específicamente a la Liga de Ascenso.

Enrique Bonilla, el rostro detrás de los grandes empresarios, dueños de los equipos de fútbol y presidente de la Liga Mx, anunció que desaparecería la Liga de Ascenso por los próximos cinco años para, así, convertirla en una liga de desarrollo. Bonilla aprovechó que los trabajadores “se quedan en casa” para aventajarse con un gol y ganar el partido.Leer más

No todas las madres caben en el 10 de mayo

Por Eunice Sánchez 

Seguramente todas y todos recordamos al menos un festejo del Día de las madres en la escuela. Vestidos del baile que nos tocó, el ratón vaquero, una tabla gimnástica o la emotiva canción de timbiriche: Mamá. Y aunque realmente nunca nos preguntamos si a nuestras mamás les iba a gustar vernos todos disparejos en los números o apenados por el público, ella se empeñó, la noche anterior, en preparar nuestro atuendo para vernos en el festival. O sea, ella misma hizo todo para que su regalo fuera perfecto, y por supuesto que no pensamos que le importara. Puedo decir que, al menos, esos eventos otorgaban un sentimiento de orgullo y emoción para cada madre presente, al mirar con ternura y alegría a sus hijxs presentando su número. El recuerdo de cada 10 de mayo en nuestra época escolar quedará para siempre en su memoria.

Pero, luego, crecimos. Dejamos de preparar números divertidos o de vestirnos para sorprender a nuestra madre y en lugar de eso le regalamos una licuadora. Una plancha, un juego de tazas o una vajilla completa brillan dentro del papel celofán amarrado con un moño rojo. El Día de las madres les regalamos algo para que sigan ejerciendo la labor en el hogar. Y si estamos derrochando amor por ella, creemos que el mejor de los regalos es dejar que sea su “día de descanso”.

La mujer más feliz del mundo

El día que me convertí en madre fue un domingo. Ninguna mujer que elige ser madre quiere empezar su maternidad en domingo. Después de más de 10 horas de parto desde que se me rompió la fuente, mi hija vino a este mundo por parto natural. Entre gritos, mucho, en verdad mucho dolor, sangre, una episiotomía mal hecha y una hemorragia, la vida me dio la bienvenida a la maternidad.

Desde hace seis meses soy mamá. Y no miento cuando digo a casi todo aquel que me pregunta que cómo la llevo que nunca me había sentido tan desubicada. Y es que cada que contesto eso me ven con cara de “¿Pero por qué?, es lo más hermoso que le puede pasar a una mujer”. Para mí, el parto fue espantoso y el comienzo de mi maternidad, pesadísima.

Padecí (o padezco) depresión post parto. Comenzó casi inmediatamente que tuve a mi hija entre mis brazos. Sin embargo, pude reconocerme en ella gracias a que en el embarazo me mantuve informada. La depresión post parto sigue siendo estigmatizada y las mujeres que la padecemos, juzgadas y cuestionadas. Sucede que, durante el embarazo, somos prácticamente un cóctel de hormonas y, en el momento en que parimos, todo se viene abajo. Se desencadena una depresión y angustia a veces incontrolable, que muchas veces trae consigo el rechazo hacia el bebé. No obstante, independientemente de que sea el caso o no,  debería ser totalmente normal sentir miedo, angustia, tristeza, temor, enojo, frustración, en cuanto te conviertes en madre (y durante toda la maternidad), y no tener en mente el tiempo o duración de estos sentimientos, pues estás en una nueva dimensión, sin idea de cómo comenzar a maternar.

En el puerperio, cada mujer debería tener acompañamiento, cuidados pertinentes y mucha ayuda, pues sus órganos vitales, que durante el embarazo subieron o se movieron para dar espacio a la placenta, se están acomodando y eso duele. Y ahí está la nueva madre, cansada, intentando dar pecho o levantándose a preparar mamilas cada tres horas, consolando a un ser humano cuya única manera de comunicarse es el llanto. La neófita en bebés se encuentra sin poder tener el tiempo para un buen baño, para quejarse del cansancio, del sueño, para delegar el cuidado del hijo o hija a alguien más, sin verse presa de críticas, de juicios y muy poca empatía, en la mayoría de los casos. Lamentablemente, los cánones arcaicos de la maternidad y nuestros referentes maternos más cercanos nos han enseñado y educado a mujeres, también a hombres, que en cuanto llega la maternidad, automáticamente te conviertes en la mujer más feliz del mundo. No hay razones para sentirse mal.

“¿Cómo es posible que se sienta así, si su bebé está sano?”, “Ya es mamá, ahora debe pensar por los dos” Preguntas y comentarios parecidos acompañan a cada nueva madre. La maternidad tradicional describe que una mujer por fin está realizada y plena en el momento en el que tiene hijxs. Automáticamente nos convierten en mujeres todologas y todopoderosas, y siempre dispuestas a servir a la nueva familia, sin poder tener el privilegio de sentir hartazgo, rechazo o desilusión de la vida maternal. Romantizan el acto de dar vida y nos entregan un libreto (no siempre explícito) de cómo será nuestro actuar de ahora en adelante. Así es, aún es este siglo, la maternidad parece que sigue siendo la meta para la mayoría de las mujeres que eligen ser madres y también para las que lo son y no deseaban serlo.

Nuevas” maternidades

 

Estoy segura que desde siempre han existido las madres que no son creativas al jugar con sus hijxs; madres que no saben cocinar, madres que no son expertas en limpieza, madres que trabajan además de trabajar en el hogar, madres que siguen estudiando, madres lesbianas, madres solteras, madres que no querían ser madres y fueron obligadas, madres menores de edad, madres feministas. Existen maneras de maternar como mujeres en el mundo. Sin embargo, todavía se siguen reproduciendo marcos referenciales de lo que para la sociedad sí es ser una verdadera madre.

 

Aún en estos tiempos, se considera que una “buena” madre es ser una mujer eficiente y experta en todo lo que conlleva un hogar y que, además, mantenga sus emociones y sentimientos estables. O que al menos no los “muestre” frente a sus hijxs.

 

Aunque, acepto que ahora son menos los bombardeos sobre el modelo ideal para maternar y que se van asumiendo, lo que ahora han llamado, nuevas formas de maternar. No obstante, éstas no son realmente nuevas, simplemente, las mujeres estamos siendo cada vez más valientes y dejamos de seguir ideales obsoletos de la madre que otros quieren que seamos, pero que definitivamente ya no nos hace sentido, al menos a la mayoría de nosotras. Nos estamos mostrando primero como seres y mujeres reales. Mujeres que se pintan el pelo de colores, que se llenan el cuerpo de tatuajes, que no se maquillan, que no usan tacones, que sí usan tacones, que asisten a marchas, que siguen usando minifaldas, que siempre usan ropa deportiva. Jamás podría dejar de mencionar las distintas formas en que las mujeres nos manifestamos.

 

Y que, en el momento de ser madres, como cualquier persona, tiene días donde no quiere bañar a sus hijxs o que no quiere cocinar o que no cocinará nunca. Que no le gusta pasar la tarde limpiando y lavando trastes. Somos madres que tenemos momentos donde no queremos estar con lxs niñxs jugando o compartiendo el tiempo. Porque ser madre no es sinónimo de ser un ser celestial que siempre está dispuesto a hacer todo y de todo. Y el amor no está a discusión. El hecho de que hayamos decidido tener hijxs, no quiere decir que todo el tiempo estemos dichosas, desbordando felicidad y complacencia por el simple hecho de que nos tocó ser el humano capaz de crear vida en su cuerpo. ¿Y si ahora ya no queremos un 10 de mayo con regalos absurdos como los que dábamos nosotrxs a nuestras madres, no entramos en el festejo?

 

 

Adiós a la madre todopoderosa

 

Debemos parar el pensamiento de que, en cuanto te conviertes en madre, te debes olvidar de tener tiempo libre y que ahora estás al servicio de la familia.

Ya no queremos seguir llevando sobre los hombros el peso de la educación de los hijxs, la responsabilidad de dar el ejemplo de madres que por décadas se nos ha dictado ser. El “Día de las madres” tampoco tendría que ser el único día en que todos los integrantes de la familia “dejen” descansar a la madre porque es madre.

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Me reconozco como madre y quisiera que cuando mi hija tenga la conciencia del porqué la traje a este mundo, no tenga en la mente como primera opción regalarme un artículo para seguir siendo su madre. En mis manos sí está educarla con libertad e independencia, primero de pensamiento y después de acciones. Y que si ella quiere maternar en algún momento, pueda elegir cómo hacerlo y que yo tenga la madurez de aceptar si tampoco quiere parecerse a mí.

 

Como sociedad, sigue habiendo muchas cosas que debemos trabajar, tenemos que erradicar muchas ideas y referentes que dicta la heteronormatividad, específicamente sobre la maternidad. Debemos dejar de normalizar cosas como la violencia obstétrica, la violencia de los hijxs hacia la madre, el maltrato psicológico y el dejo familiar hacia las madres de la tercera edad.

 

El Día de las madres son todos los días desde que una mujer elige compartir su vida con sus hijxs. Este 10 de mayo debe servir para honrar y comenzar a hacer hábito el respeto hacia la ardua tarea de maternar  y  sus múltiples formas de hacerlo.

Cada vez somos más las madres que queremos romper con los paradigmas de la maternidad, las que no cabemos en ningún modelo representado por la sociedad. Porque no debe de haber un modelo a seguir para ser la mejor madre. Primero nuestra integridad debería estar intacta y nuestros sueños y deseos alimentados de valor y pasión. Para después criar a nuestrxs hijxs con todo lo que encargarse de ellxs conlleva.

Dorian Gabriel Castillo (in memoria) |Poemas

Dorian Gabriel Castillo. (1984 – 2020., Nezahualcóyotl, México). Amante de la literatura, parte de fundamental de los primeros poetas de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Fue fundador del primer encuentro de poesía Con Puro Tino, que se llevó a cabo en cuatro ocasiones con sede en esta casa de estudios. Amante del siglo de oro español, así como de Lope de Vega y Garcilaso de la Vega entre otros. Sus gustos también fueron la bohemia y la música de Silvio Rodríguez y Fito Páez. Este escritor cuenta con una amplia obra literaria, que habría que publicar, es además muy querido por gran parte de la comunidad universitaria de la UACM.

 

Me estoy muriendo mamá

Me gusta amarte

Qué hago

Tener hojas de enero marchitas

Me estoy muriendo

Y no quiero.Leer más

Las reivindicaciones de las mujeres y la ausencia del cuerpo

Imagen: The 4th wave of feminism, de Ellis van der Does

Por Bianka Verduzco[1]

Alguna vez pensé que es mediante el cuerpo que creamos resistencia y solicitamos derechos. Así pues, la contingencia por el COVID-19 obliga a crear nuevas modalidades de protesta. En estos momentos, qué mujer no extraña poner el cuerpo, pintarlo, mostrarlo, abrazar a la compañera de lucha, tomarla de la mano, sentirse, gritar, acompañar, llorar, cerrar las calles, bajo el principio de feminizar y apropiarse del espacio público gracias a su presencia corporal.Leer más

El Teatro de la crueldad y el problema de la representación: formas de lo negativo y lo positivo en El teatro y su doble

Por Víctor González Astudillo

El presente ensayo es un intento por resumir los puntos centrales de la teoría artaudiana respecto a la teatralidad, con el fin de reactualizar algunos puntos claves en las lecturas que llevaron a cabo tanto Susan Sontag en su texto Una aproximación a Artaud, como Jacques Derrida en El teatro de la crueldad y la clausura de la representación, pensando en el contenido de los dos manifiestos del Teatro de la crueldad. Me enfocaré particularmente en dos puntos: el significado del concepto de “crueldad” en la obra de Artaud, para luego pasar a una discusión teórica respecto a su noción de metafísica, dado que esta faceta del arte es lo que haría del drama un objeto inútil. El teatro debe cortar su relación parasitaria con las palabras, para transformarse, así, en pura acción.Leer más

Breves reflexiones en tiempos de pandemia

Por Rogelio Dueñas 

Volver a la normalidad, será nuestra derrota.

1.- A partir del 20 abril el gobierno de México, a través de la Secretaría de Educación Pública, estableció la educación básica a distancia como medida para paliar los efectos de la suspensión de clases a causa del COVID-19. Sobra decir que los planes de trabajo recomendados para llevar a cabo con niños y jóvenes durante el “aislamiento preventivo”, distan mucho de tener una calidad educativa real. Lo que me lleva a pensar que el Estado mexicano, quien hoy se pone la careta de bienhechor al pronunciar con falsa melancolía que debemos permanecer encerrados para que pronto volvamos a abrazarnos, es el mismo que durante años se ha esforzado por socavar la educación pública con sus políticas neoliberales; ya sea mediante recortes presupuestales o bien a través de la creación de programas pedagógicos que respondan a las necesidades del mercado global, Leer más

Carlos Cuaquentzi | Poemas

Carlos Cuaquentzi. «Poeta de bares» y «realista sucio». Estudió la licenciatura en Filosofía, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM; es licenciado en Historia por la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Actualmente estudia la licenciatura de Creación Literaria de la Universidad Autónoma de  la Ciudad de México.

NEW VIETNAM

¿Quién sabe si Vietnam
era Keneddy o Nixon
o un whisky doble
o las putas en el bar bajo
luz roja y violeta?
Bombas de napalm
y niños incinerados
mujeres ultrajadas
en el suelo de los pueblos
de tierra agua sol.
Corre un veterano arrepentido
y patea el culo de policías
en tanto grita
¡No hay patria
nunca existió!
Jodido viejo
podrido por fuera.
Se escuchan en las noches
los pisotones de los vietcongs
en las calles de Los Angeles
Washington
y New York…

Pelotones de jóvenes
y sus chicas guapas
de faldas cortas
y coloridas bragas
drogados todos
con lisérgicos y cocaína
marchan
bajo lunas de plomo
entre palmeras
y gritos;
herederos enervados
de la violencia-mom.
Así es

New Vietnam.

Ahí se escuchan las canciones
de dolor y rabia
de las mujeres desnudas
blancas y amarillas
que son impudicia
obscenidad,
mujeres de muslos
y pechos grandes
mujeres que son sangre
y sustento
para las almas
de los soldados muertos
que yacen en Huế y Saigón.

En las calles negras
corrompidas
de las grandes ciudades
de los Estados Unidos
hay vergüenza y soledad
trozos brillantes de

New Vietnam

¿A quién hiere
la realidad?

En esta ciudad
las madres fornican
con los hijos
en habitaciones
de seis dólares
con los animales hocicos
llenos de vodka
y lenguas mordidas
con esputos corintos de Cristodolor.

Caliente licor llueve
rocío delicioso en las puntas
de los dedos
en las puntas de pezones duros
erectos
de bailarinas
bajo las hélices
de helicópteros
verdes poderosos
asesinos
que empujan aire
y la oda de silencios y estruendos
en la voz del infante
que ha perdido todos los días todo el futuro
en el infierno del mal morir .

En la ciudad
entre edificios
jovencitas sonrientes
de hermosas bocas rosas
y pies tersos limpios
cruzan la avenida
sobre esta fétida
y corrompida
promesa venenosa
azul blanca roja
que es

New Vietnam.

Hay juegos de póker
entre soldados y demonios
y juegan muertes
y juegan almas
y vírgenes pierden su virtud
eufóricas por una nueva vida
entre ases reinas reyes
golpeadas por gélidos céfiros
destellos de falsa felicidad.

Ahora el ejército
melancoliza ebrio
y extraña el sabor óxido
de la sangre
en los dientes
en las palmas
en clamores de héroes
que no volverán.

En este lado fantasma del planeta
hay cascadas de risotadas y lágrimas lúgubres
y se camina con la muerte al lado
alienado demente
mira los asesinatos-resurrección
mira la lucha de pueblos que lloran
se oponen
mira la lucha iniciada por
unos pocos residentes
de

New Vietnam.

Y se sabe que será un fracaso
y que la sinfonía del suicidio
franca honesta
incluso ella desaparecerá…

——-
Bauhmsky
Abril 14, 2020.

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Coronavirus ¿qué hay después?

Por Alonso Mancilla

 

“Se puede decir, por otra parte, que a partir del momento
en que la más ínfima esperanza se hizo posible
en el ánimo de nuestros conciudadanos,
el reinado efectivo de la peste había terminado”
Albert Camus, en La Peste.

 

Sabemos que el COVID-19 se terminará tarde o temprano, algunos expertos en salud dicen que en junio, no lo sabemos, pero tenemos certeza de que el virus más fuerte sigue presente y no tiene cuándo se termine y no, no estoy hablando del ser humano en abstracto, me refiero al sistema imperante de destrucción masiva, que acumula y, aun cuando “nos quedamos en casa”, aprovecha el momento para fortalecerse, o acaso no han visto cómo los bancos siguen funcionando, los supermercados siguen abiertos y el patrón ficticio, pero concreto, de Uber sigue acumulando.

Pareciera que el COVID-19 está por cumplir sus objetivos deseados, como lo hubo anunciado Albert Camus en La Peste, cuando el suero de Castel por fin había vencido a la enfermedad, no porque hubiera encontrado la medicina, pues nunca cambió el método, “se tenía la impresión de que la enfermedad se había agotado por sí misma o de que acaso había alcanzado todos sus objetivos. Fuese lo que fuese, su papel había terminado”.Leer más