Crítica a la salud pública y a la psiquiatría biomédica frente a los trastornos alimenticios

 

Por María del Carmen Suárez Alcántara[i]

La salud mental desde el discurso biomédico

Desviat señala que por una parte existe una medicalización cada vez mayor en el área de la salud mental, pues “el discurso biomédico abre la puerta a la construcción de pseudoenfermedades, donde lo normal y patológico es dictado por los intereses del capital”. (Elúa; 2016). Por otro lado, hay un verdadero abandono de personas que realmente necesitan atención médica para restablecer su salud mental por falta de poder adquisitivo, pues muchas veces los tratamientos que se implementan en esta área de la salud son demasiado costosos. Un ejemplo de esto son los pacientes que tienen cualquier tipo de TCA (Trastorno de Conducta Alimentaria). Algunos de estos pacientes son desahuciados por ciertas instituciones de salud que les han diagnosticado una cronificación de su enfermedad y se niegan a atenderlos. Tal y como lo ilustra el testimonio de una mujer con TCA del Proyecto Princesas ―El Proyecto Princesas nace en España “a raíz de descubrir en la web a las comunidades pro ana y pro mia, comunidades cibernéticas que promueven tanto la anorexia como la bulimia como un estilo de vida y no como una enfermedad, dicho proyecto tiene como objetivo informar y visibilizar la anorexia y la bulimia en su realidad más absoluta. Pues sus fundadores piensan que “desde la información real de dichos trastornos se podrá llegar a un mayor conocimiento de estos en nuestra sociedad,Leer más

Tacos

“La verdadera cocina es un arte sedentaria que,
nacida con el primer asentamiento humano
al borde de un río pesquero o bajo unos árboles
frutales, fue enriqueciéndose y depurándose…”
Julio Camba. LA CASA DE LÚCULO

Por Isaac Gasca Mata

 

El término cultura es un concepto demasiado amplio y complejo que numerosas corrientes de la antropología, la filosofía y la sociología intentan definir sin llegar a un acuerdo que deje satisfechas a todas las voces implicadas en la discusión. Y es que la cultura se define desde adentro, por los mismos protagonistas de ella. Por lo tanto, una definición con pretensiones universalistas, o que provenga de un discurso hegemónico, será insuficiente para delimitar las particularidades de cada población.

Sin embargo, en este artículo se aportará una idea general, no definitoria, del concepto. Pues entendemos cultura mexicana al inicio de la tercera década del siglo XXI como el conjunto de conductas aprendidas socialmente que mediante la socialización durante la primera infancia, y aún después de ella, se convierten en una forma de vida y una visión de mundo compartida por un sector poblacional específico. La cultura se construye con el idioma, la moral, la tecnología, las creencias ideológicas imperantes en un momento histórico irrepetible[1][2]. Leer más