Biólogas de campo: un trabajo valiente para la ciencia

Por Liliana Reyes Grande[1]

A propósito del día Internacional de la mujer y la niña en la ciencia, es importante resaltar el papel que ellas desempeñan, tal es el caso de las biólogas mexicanas, haciendo énfasis en los estudios de campo, que son de suma importancia para el uso y conocimiento de la biodiversidad.

El día internacional de la mujer y la niña en la ciencia fue decretado por Naciones Unidas y es celebrado el 11 de febrero, como parte de la Agenda 2030 de desarrollo sostenible.

La ciencia y la igualdad de género son fundamentales para el fortalecimiento del conocimiento, aun así, las mujeres siguen encontrando dificultades ya que menos del 30% de las científicas ejercen en el campo de la investigación.

En México, la presencia de mujeres en áreas de ciencia y tecnología en 2018, ocupaba el 37% del total de integrantes del Sistema Internacional de Investigadores, sin embargo, en el campo laboral, ocupan un 59.1% de acuerdo a las estadísticas reportadas en el primer trimestre del 2020.

Como profesionales en biología, hay al menos 100 mil biólogos en nuestro país, no obstante, no se encuentran datos con relación al género y mucho menos sobre sus áreas de especialidad, como es el caso de las biólogas que realizan estudios en campo para la recolección de datos para la investigación.Leer más

¿Y si te arrepientes?

Por Sandra Estefania Becerra

Las mujeres menores de 30 años que no tenemos, ni deseamos tener hijos, y además decidimos exteriorizar nuestro deseo, una vez que hemos dicho «no quiero tener hijos jamás», nos convertimos en sujetas de cuestionamientos permanente, por la sociedad, la esfera social y familiares, ya que, al no contemplar la maternidad como plan de vida, nos salimos del molde, e instantáneamente nos transformamos en seres extraños. Esta decisión también suele ser reprochada por ginecólogas (os), donde la controversia se torna más oscura si la declaración va acompañada de un “deseo realizarme una ligadura de trompas”, generalmente conocida como esterilización. La decisión lleva consigo una carga de información previa, que en el caso de Latinoamérica, no necesariamente es suministrada por el Estado (mediante ginecólogas o ginecólogos, servidores de la salud pública), y cuando lo es, suele ser incompleta, sesgada e, incluso, puede llegar a ser negada u omitirse información valiosa, y por consecuencia no llega a las interesadas de forma apropiada.Leer más

El feminismo como forma de (re)construcción de la masculinidad

Por Alonso Mancilla

«Es tu mala costumbre de hacer de mentor, que te has asignado tú mismo y en la que pretendes aleccionarme y asumir el papel de educador. Tus actuales consejos y críticas en relaciones a mis actividades aquí, van mucho más allá de los límites de los consejos y acotaciones de un buen amigo, para convertirse en una sistemática prédica» 
Rosa Luxemburgo, Carta a Leo Jogiches.

 

Antes de conceptualizar la filosofía feminista y dotarla de ciertas características que se supongan o consideren como filosofía, con el fin de comprender cómo se articula la (re)construcción de la masculinidad, habría que ir deconstruyendo y reconstruyendo la filosofía misma, como establece Celia Amorós en Feminismo y Filosofía, ya que no podría ser de otra manera tras siglos de filosofía patriarcal. Más aún, habríamos de concebirla como sinónimo de crítica, por lo que la autora no la piensa como filosofía feminista; pero no porque no sea filosofía en sí, sino debido a que no entra en el canon de conceptualización de la filosofía dada por el androcentrismo.Leer más

Las mujeres no somos cis

Por Angélica Mancilla García

Durante las últimas semanas, he visto a amigas y compañeras de distintos grupos —incluso de quienes se asumen feministas— usar la frase “mujeres cis” para hablar de sí mismas y, en general, de las mujeres que nacimos con sexo femenino. El problema con esto, me parece, es que otra vez estamos dejando que se nos categorice a partir de un paradigma contra el que hemos luchado históricamente: el género. Así, pues, el presente texto es una reflexión que invita a entender de dónde viene dicho calificativo y por qué las mujeres no somos ni podemos ser “cis”.

Antes de explicar el significado de la palabra “cis/cisgénero” y de dónde viene, me parece pertinente —porque nunca es suficiente— recodar algunos de los aportes más importantes del movimiento feminista y, por tanto, de la teoría feminista. Para ello, si bien recurriré a conceptos desarrollados por la teoría feminista radical —porque sus conceptos nos permitieron nombrar aquello sobre lo que se había reflexionado desde siglos atrás—, también retomaré algunas categorías propuestas por la antropóloga mexicana Marcela Lagarde, así como algunos planteamientos de la filósofa argentina María Lugones, desde el pensamiento feminista descolonial; Leer más

Juventudes LGBT+: Intersecciones de discriminación

Por Paloma Marisol Carreño Acuña

Cuando la orientación sexual, identidad, o expresión de género se cruzan con la edad, se generan intersecciones de discriminación provocadas por el adultocentrismo y la hetero-cis[1]– normatividad que afectan de forma particular la vida de las infancias, adolescencias y juventudes LGBTI+. Es por eso que se vuelve indispensable incorporar la perspectiva de juventudes en las acciones para garantizar los derechos humanos, particularmente los derechos sexuales y reproductivos, de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes (NNAJ) de la diversidad sexual.

Intersección de discriminación

Las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex han sido históricamente discriminadas por su orientación sexual, identidad, expresión de género y diversidad corporal[2]. Esa discriminación es estructural porque se reproduce a través de múltiples plataformas que conforman el imaginario colectivo: leyes, políticas públicas, creencias religiosas, planes educativos, medios de comunicación, tradiciones, prácticas culturales o el lenguaje.Leer más

El mayor limitante en la expresión de nuestra personalidad

 

Por Erick Pavell Galeana Mayo[1]

“Deconstruirse es un acto infinito”

Lo conocido como “ser hombre” —igual que tantas cosas— es una construcción social que ha variado a lo largo del tiempo y el espacio, aunque las similitudes compartidas son diversas. Desde épocas antiguas se ha creído que un hombre debe ser fuerte, valiente, protector, heterosexual —haciendo mención de pocas de tantas aptitudes— y estas atribuciones han perdurado hasta nuestros días distorsionando el significado de las palabras. Un claro ejemplo ha sido la confusión de atribuir únicamente la fortaleza física a lo contemplado como “fuerte”, ignorando los demás elementos de fuerza, como lo es —la luz en la oscuridad ante las desgracias— la resiliencia. Cuando crecemos nos enseñan, corrigen e indican cómo debemos ser y en quién no debemos convertirnos; es indudable, “ser hombre” (y su proceso de adoctrinamiento) ha predestinado gran parte de nuestras vidas.

Empero, las masculinidades que existen son la hegemónica, subordinada y alterna. De acuerdo con un informe sobre masculinidades emitido por la CNDH: “los integrantes de la masculinidad hegemónica se caracterizan por ser importantes, independientes, autónomos, atractivos, productivos, heterosexuales, y a nivel familiar, proveedores y con un amplio control sobre sus emociones”[2], mientras tanto, el machismo y micromachismo se explican por separado. Leer más

Lesbiana: un erotismo violento

Por Camila Carrillo-Camacho[1]

Píntame una mujer peligrosa
una que coma culebras
una que ladre
que se peine la barba
una mujer con la vagina violada
con las tetas caídas
una que singue y goce
una que tenga cucarachas aladas
al lado de la cama
píntamela para poder mirarme al espejo
(de la Tierra 2005)

Se me quedaron retumbando las palabras de un amigo luego de ver la Carta a las imágenes pensativas (anexo 1): “el texto eleva el erotismo de la imagen y lo desborda a la imaginación.” Yo quiero contrastar esa idea con la siguiente, “hay regímenes del entrever: por ejemplo, en ciertas expresiones del arte erótico no se exhibe el desnudo sino que se invita a inferir formas y posturas corporales veladas por la ropa” (Abril 2013, 37). De este contraste, me da la sensación de poder crear símiles entre la imagen del vídeo como un desnudo, y el texto sonoro del vídeo como una ropa: veladura, que desbordan en la imaginación erótica. Este ejercicio comparativo juega con movimientos de contraste sumamente dinámicos: situar a la imagen que sí podemos ver en el video como desnudo velado hace que lo visto adquiera zonas de invisibilidad. Esos lugares (invisibles) que no son aprehensibles movilizan la imagen, la corrugan y entonces lo visto no se asume como verdad plana o estática, sino que genera nuevas imágenes. Esto implica que la imagen tiene cualidades creativas, no solo se crea, sino que nos recrea.Leer más

Sentite como en tu casa

Por Lic. Geraldina Dana[1]

Toda vez que nos anfitrian con la frase del título sabemos automáticamente que somos huéspedes. No extranjeros, pero tampoco residentes. Esto es así porque las personas nos relacionamos con base en roles que nos son socialmente designados a través de las palabras. A su vez, cada ámbito tiene un código propio de roles y palabras que son aceptadas —o no—. Por eso, muchos de nosotros tenemos nombres y apodos por los que sólo nos llamarían nuestras familias, parejas o amistades, mientras que, si a su vez detentamos algún cargo público, quienes quieran mostrar respeto al mismo lo utilizarán seguido de nuestro apellido. Este código de formalidad, reconocimiento de la autoridad y distancia es propio de la esfera pública. En ella, presentarán a alguien a quien en su casa llamen “Toto” como “el Ministro de Finanzas de la Nación”.Leer más

La despenalización del aborto en El Salvador ¿una solución al aborto peligroso?

Por Víctor Salmerón

El aborto realizado en condiciones de riesgo o inseguras es un problema que pone en peligro la salud y la vida de numerosas mujeres en edad reproductiva a nivel mundial, pero en El Salvador, país en donde tal práctica es ilícita en cualquier circunstancia y penada hasta con 50 años de cárcel, y doce para el personal médico que se prestara a facilitarlo, se hace más indiscutible la existencia de esta problemática. Es, pues, evidente que este asunto necesita ser estudiado y analizado sobriamente para poder ofrecer una opinión que se ajuste a las exigencias del contexto.

Al analizar este problema a nivel mundial, resulta interesante ver cómo casi todos los países en Europa han despenalizado tal práctica ―con ciertas condiciones Leer más

Necropolítica de género como régimen de gobierno

Un México sin nosotras

Por Diana Marisol Hernández Echevarría [1]

 

Incontables anuncios recorren titulares de periódicos y noticieros que dan cabida a los crímenes de género que asolan día a día a uno de los países más feminicidas: México. Un país que se llena orgulloso de ser liderado por la cuarta gran transformación donde aún no caben las mujeres[2].

Bajo el yugo de la nueva transformación y normalidad se esconden los crímenes de los cuerpos que no importan en un país que no atiende los gritos de auxilio del “Nos están matando”, donde día a día el acoso se respira y la voracidad de la violencia popular se normaliza al ver los cuerpos sin vida, los cuerpos que no importan.

En una nación soberana como lo es México Leer más