Literatura viral

Pandemias y morbilidad en la narrativa occidental

Por Isaac Gasca Mata[1]

“La muerte, para acabar conmigo,
tendrá que contar con mi complicidad.”
Marguerite Yourcenar

En la historia de la literatura, las epidemias son una constante; ya sea como escenario o trama, lo cierto es que la historia de las letras occidentales es un amplio archivo de este tipo de crisis sociales que la humanidad ha enfrentado en diversos momentos y con diversos grados de mortandad. La peste negra, el coronavirus, el ébola, la viruela, el cólera o incluso el ficticio virus Z son el tema central de obras imponderables y canónicas como El Decamerón, de Giovanni Boccaccio, La peste, de Albert Camus, o El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez. No menos importantes son Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago, Diario del año de la peste, de Daniel Defoe, Más grandes que el amor, de Dominique Lapierre, y Guerra mundial Z, de Max Brooks. En todos ellos la muerte, el miedo al contagio, la tristeza y desesperanza de los personajes provocan en el lector una curiosidad entusiasta. ¿Los infectados se mueren o se salvan? Las páginas de los libros se agotan respondiendo esta pregunta.

Hace unos meses veíamos lejanas esas historias, pasatiempos narrativos sin mayor objetivo que entretener; en el mejor de los casos, eran registros testimoniales de tiempos atroces y antiguos que frente a los avances de la medicina moderna creíamos que no volverían a ocurrir. Craso error. La literatura siempre está ahí para recordarLeer más

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El origen del arte

Por Francisco Sagredo[1]

En el origen, mezclado e irreconocible, el ritmo, ese que posee la cualidad de gobernarnos, y la poesía, esa que según los antiguos atraía a los dioses, eran parte de la magia, del encantamiento. La palabra, aún demasiado emparentada al aullido, se servía de la intuición y, por lo tanto, le traducía en sus propias formas, las cuales ameritarían un estudio empírico de su génesis para ser comprendidas. Antes de que nos hiciéramos conscientes del escenario que habitamos, antes de que el teatro interrumpiera al rito, antes de que la introducción nos diera pistas de entendimiento, existían estímulos o hechos clave que permitían una asociación de entendimiento contraria a diferenciar una dicotomía entre actor y espectador, explicada la obra en sí misma y por sí misma, ya que los sujetos implicados constituían la naturaleza y no eran sujetos observadores. Consideremos que en un momento de la historia griega el denominado “Ditirambo”, rito primaveral al dios Dionisio, Leer más

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Es momento de hablar de milagros: Se re-edita la obra poética de Darío Galicia

Por Diego Medina

Este año hemos estado inundados de asfixia, apenas un rayo de luz nos ilumina el aire, se trata de “La ciencia de la tristeza”, poemario de Darío Galicia, editado en 1994 por el departamento de Difusión Cultural de la UNAM, con un tiraje mínimo, que no tardó en convertirse casi en la leyenda urbana que juraba existió, así como el polvo de los desiertos de Sonora que todo lo nombraron y olvidaron en “Los detectives salvajes” de Roberto Bolaño, novela en la que Darío es encarnado por el fantasma de San Epifanio, pero que en la vida de a pie sobrevivió sus últimos años en la indigencia, hasta el pasado 31 de diciembre de 2019.

“tu pubis una nube

melancólica”Leer más

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Gorki: Apuntes de una subversión

I

De Lo Literario Y De Lo Político

Por Gandhi Monter Corona

Las obras anarquistas y, a menudo, bastante crudas de Gorki no encajan de ninguna manera en el marco de los Premios
─ Comité evaluador del premio Nobel, 1918

Alekséi Maxímovich Péshkov, de sobrenombre “Gorki” (amargo, en lengua rusa), es reconocido históricamente por ser el padre del llamado realismo socialista, el mismo que terminará imponiéndose hegemónicamente como la línea oficial en una naciente nación que vio desfilar las vanguardias más creativas del siglo XX de la mano del nacimiento de la primer Revolución Socialista de la historia. Los rusos, más que nadie, comprendieron que una revolución sólo puede ser social si subvierte la experiencia de la cotidianidad, pero, también, aprendieron muy rápido que una revolución política enfrenta la disyunción de sobrevivir a punta de bala o perecer. Gorki atraviesa ese convulso momento de la historia rusa; como el primer presidente de la Unión de Escritores Soviéticos sepultó ese “arte burgués” y encumbró un abigarrado realismo Leer más

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Una duda histórica

Una verdad duda histórica

Reseña de Una novela criminal de Jorge Volpi

 

Por Oliver Muciño[1]

 

En nuestra época, la manipulación de la realidad se ha vuelto una herramienta frecuente para la comunicación cotidiana. La veracidad de los hechos se deja de lado en favor de generar verdades “apropiadas o adecuadas” a intereses particulares y poderes hegemónicos. En un escenario como éste, ¿cómo encontramos la verdad?, ¿de qué manera se construye? y ¿a servicio de quién está? En Una novela criminal chocan estos cuestionamientos. Volpi llama a su libro una novela sin ficción, pues está basada en su investigación sobre el caso judicial “Cassez-Vallarta”; sin embargo, a causa de las características de su escudriño y a las incógnitas que sugiere el proceso acusatorio, nos señala su abordaje haciendo una advertencia: “[…] para llenar los incontables vacíos o lagunas, en ocasiones me arriesgué a conjeturar –imaginar– escenas o situaciones que carecen de sustento en documentos, pruebas o testimonios oficiales […]”. También es ahí donde conocemos lo que motivará el argumento del libro, lo cual se nos presenta de manera inteligente –y con cinismo–: “[…] cuando así ocurre, lo asiento de manera explícita para evitar que una ficción elaborada por mí pudiera ser confundida con las ficciones tramadas por las autoridades.” Así inicia el libro, sabiendo el lector de antemano que los sucesos que está por conocer, a pesar de haber sido recogidos de los datos oficiales de una “verdad histórica”, carecen de la objetividad necesaria para ser creíbles, consecuencia de la alteración de la información por parte del sistema de justicia del estado. Leer más

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¿Por qué no podemos prescindir del teatro?

Por Dora Gema Castillo[1]

Quienquiera que sea usted… Yo siempre he dependido de la bondad de los extraños.

Blanche Du Bois

Por primera vez en cuatro meses, me he dispuesto a disfrutar y opinar de una puesta en escena en formato digital, Un tranvía llamado deseo. Solo puedo decir que Tennessee Williams es un completo salto al abismo que traemos dentro, un tranvía llamado desolación. He hecho lo mismo que hubiera hecho en un teatro é, incluso, he aplaudido al final. No hay sentido en renegar si haremos por un tiempo teatro en un formato extraño, siempre y cuando dispongamos la vida con la misma emoción en tal encomienda. Si me preguntan por qué no podemos prescindir del teatro, colocaría a ese individuo en una butaca, en un sillón, sobre cualquier sitio en que se sintiera cómodo y me pondría a actuar. No es retórico referirse al teatro como aquel lugar al que acudimos a ser espectadores de nuestra propia existencia[2]. Es, tal cual, recordarse lo irracionales, Leer más

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Evolución morfológica y cambio semántico de la palabra mano

Ejemplificada en un corpus fraseológico constituido por siete apartados

Por Isaac Gasca Mata

 

“Las palabras que constituyen la lengua de un pueblo
son el reflejo de ese mismo pueblo.
Y, como éste se encuentra en constante evolución,
es natural que las palabras cambien parejamente”
Agustín Mateos
“¡Ojo con las etimologías populares!
Hay mucha “leyenda urbana” suelta,
tanta que a veces resulta difícil
separar el grano de la paja”
Virgilio Ortega
 
Introducción

En el transcurso de nuestro día es común escuchar a alguien pedir ayuda con la idiomatizada frase: échame una mano; o nombrar a un amante de lo ajeno con el cacofónico epíteto de mano larga; o reafirmar la confianza que alguien le tiene a su semejante arguyendo la comprometedora oración metería la mano al fuego por él. Estas frases, apenas un ejemplo minúsculo de los cientos que el hablante promedio emplea para referirse a las experiencias de su vida cotidiana, ya están implícitas en la cultura. Es decir, han sido legitimadas por el uso y la divulgación que los hablantes de una región específica han hecho de ellas. Si bien es cierto que echarle una mano a alguien no significa literalmente que un buen samaritano le arroje su mano al necesitado, o que un mano larga tenga dedos que midan más de 15cm, o que por meter las manos al fuego un valiente se atreva a sufrir quemaduras de tercer grado para garantizar la honradez de un hipotético acusado, las frases se usan y han logrado consolidarse como propias de un discurso socialmente compartido. Aunque denotativamente o en una traducción pierdan coherencia.Leer más

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Positivismo y Anarquismo: una articulación de Manuel González Prada

Por Rafael Félix Mora Ramírez

1. Introducción

En el periodo posterior a la Guerra del Guano y el Salitre (Chile-Perú-Bolivia: 1879-1881) se desarrolló un pensamiento filosófico vinculado a la necesidad de una renovación de mentalidad. El personaje principal que destacó en esta época fue Manuel González Prada. Entre sus muchas obras podemos nombrar las siguientes: Pájinas libres, Discurso del Politeama, Horas de Lucha, Bajo el oprobio, Anarquía, El Tonel de Diógenes, Minúsculas, Exóticas, etc. En lo que sigue explicaremos su positivismo, su análisis de la realidad peruana y su anarquismo. Finalizaremos este trabajo tratando de explicar por qué González Prada opta en el campo político por el anarquismo y no por la propuesta comtiana.

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No hay placer, sino maldad: la obra de Flannery O’Connor

Por Brenda Berenice Zambrano Córdova[1]

“Flannery O’Connor, autora de una de las obras más extrañas, perturbadoras e inclasificables de la literatura universal”.

Gustavo Martín Garzo

Flannery O’ Connor, sureña de Savanah, nace en 1925 en una familia católica, este último elemento lo encontramos inmerso en sus relatos, donde juega un papel fundamental, ella misma decía que lo que le había dado forma a su escritura era “ser católica y sureña.” Fue una representante de la generación de los llamados escritores del sur, que floreció en Estados Unidos en el siglo XX.

Un hombre bueno es difícil de encontrar”, el relato en el que nos centraremos, nos deja con desconcierto, vacío y fascinación, tal fascinación nos orilla a conocer más de la escritora, aunque al adentrarnos en su vida nos desconcertamos aún más, pues la imagen de la autora de aquel inquietante relato del asesino desalmado, la abuela perversa, los niños detestables, no corresponde a la granjera sureña y devota que cualquiera puede imaginar. Leer más

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La danza y su alma. Un poema de Jaime Torres Bodet confrontado con un diálogo de Paul Valéry

Por Miguel García

Empezar a decir versos es entrar en una danza verbal

Paul Valéry

 

«Danza» y la poética onírica de Jaime Torres Bodet

Llama

que por morir más pronto se levanta,

flotas entre las brasas de la danza.

Y te arranca de ti,

al principiar, un salto tan esbelto

que el sitio en que bailabas

se queda sin atmósfera.

Así el pedazo negro de la noche

en que pasó un lucero.

Pero de pronto vuelves

del torbellino de las formas

a la inmovilidad que te acechaba

y ocupas,

como un vestido exacto,

el hueco

de tu propia figura.

Pareces una cosa

caída en el espejo de un recuerdo:

te bisela

el declive del tiempo.

Un minuto después, estás desnuda…

La brisa

te peina el ondulante movimiento

y, a cada nueva línea

que las flautas dibujaban en la música,

obedece una línea de tu cuerpo.

¡No resonéis ahora,

címbalos, que la danza es como el sueño![1]

«Danza» apareció incluido en el libro Destierro en 1930 —aunque ya había sido antologado por Jorge Cuesta en su Antología de la poesía mexicana moderna en 1928, e incluso publicado antes, en El Universal Ilustrado del 10 de febrero de 1927, mismo año de publicación de Margarita de niebla, su primera novela—. Rubio Pacho señala que el libro es «decididamente vanguardista […] a través de imágenes surrealistas y del verso libre, trazó una imagen mecanicista y desolada del mundo».[2] Quizás nuestro poema llegue a ser un intento por huir, mediante la danza (sensibilidad, ritmo), de ese mundo mecánico. James Swan sostiene que en la obra de JTBLeer más

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