Brenda Vega | Relatos

Por Brenda Vega[1]

 

El mar de Laura

Foraminiferos, cual Laurinus, pelágica y su membranesis, efecto Caridis. Son las venas luteinicas, reglas con membrillanas endorreicas, pasando por Cipris, el pecho humectante, coagula Fottegotes, y la geofísica astralogica, grita con el humero de Calcio y Magnesio, y los pelambres mediooceánicas, por sus iris coccoliferas, gualdas y rutileas, por el mar zooplancton, ilutón, y Plutón, espigonea su tralla y pescuezo, ante Cassini y el lago Egeo, por la subducción de rebalaje y bacteriopelageileal. Genitales de óvulos y plantas de Carniavere, y Streolemiphyta. Hasta el liliunfi, por la megalla de su espinazo de marrón cueva, lloviendo gotas purpuras por su blasonaje espectral.

 

Metafísico

Hoy, empezé como quien debió haber sido

Como nada y aún todo

Sabiendo quién he sido y dónde termina el sol.

Estoy muerta y más muerta que antes

Sin saberlo; me corté las venas para medir mi desgracia.

Un punto cerrado o quizás neutro.

Soy una esperanza desecha.Leer más

Paco Nihil | Poemas

José Francisco Gómez Ortiz (1989-2021) Filósofo nihilista, alumno de Diogenes también; poeta, promotor cultural, luchador social, y sobre todas las cosas, un idealista que quería que el mundo cambiara de verdad. Fue activista y promotor cultural en Tultitlán, Estado de México, donde no sólo buscaba que el arte se llevara a las calles sino de ellas naciera. Trabajó además con los jóvenes para prevenir el consumo de drogas e hizo lo posible por entender y ayudar a entender la violencia contra las mujeres en las zonas más empobrecidas del municipio para contrarrestarla. No era perfecto, pero para muchos fue un ejemplo de persistencia y amor por el otro. 

 

Elegía

I

 Azul.

Sentir la tinta deslizarse

por el papel, como se siente

la sangre escurrir por la piel.

Entre la divinidad

y la animalidad,

estar tendido

entre la vida

y la muerte.

Jugar a ser humano,

mantener tu muerte

latente, consumiendo

la propia vida.

Descenso emocional.

Laberinto de sentimientos.

Líneas

definidas

que cruzan

la vida

trazando

los

caminos

evadiendo

los planes

¿qué salió mal?

Quiero poder ver el horizonte sin que me duela el tiempo.

Cuanta risa me da el irrisorio sufrimiento humano, el mío.

Deseo un mundo capaz de contener mi ser,

fumarme un pedacito de mi corazón,

consumir las cenizas de mi alma.

Deseo hacer efectiva mi muerte

en mi propia vida, consumir mi vida,

vivir

vivir

vivir.

El que se resiste a morir

simplemente no puede vivir.

Libertad ¿Cual? Sólo soy un prisionero del papel. Me veo atado a la expresión de un lenguaje para representar la imagen del mundo, mi mundo. Soy sólo un vagabundo triste y melancólico rondando en los callejones oscuros de la ciudad del conocimiento.

AZUL

Una montaña se derriba en mi interior.

 

II

Reunir los pensamientos

en una esfera de

cristal líquido.

Una soledad

acompañado

de mí mismo

en compañía

de nadie.

Sentimientos azules

que se deslizan

como jugando

entre lo divino

y lo animal.

Instinto primitivo

pulsión vital.

Los arboles se burlan

de mi tristeza,

el viento golpea

mi rostro

deforma

mi semblante.

No hay droga

que pueda

sacarme

de este limbo.

Te dejo este sentimiento azul flotando en el ambiente, para que lo tomes entre tus manos si quieres o para que lo dejes desvanecerse en el viento, con el tiempo. No hay mundo capaz de contener la belleza humana, pues implica su tragedia, su muerte y su vida.

Los verdaderos humanos trascienden del mundo, son inmortales. Se burlan de la vida, bailan tango con la muerte, la seducen y le hacen el amor, locos poetas, bienaventurados, la muerte no resiste sus encantos. La muerte le teme a tanta vida, se cohíbe, se intimida, le da las espaldas y se avergüenza de su irrisoria pusilanimidad.

Siento a mi alma golpear con el corazón, cual martillazos, las paredes corporales. Las almas humanas se resisten a estar encerradas, esclavizadas, quieren ser libres, superar esta deprimente, efímera vida corporal. Quiero fumarme mi propia vida, sentirme al rojo vivo cada etapa, consumir cada instante ardientemente. Volverme ceniza, mezclarme con el mundo, ser uno con la naturaleza. No seguir mi propio curso, sino ser parte del ciclo infinito.

 

III

Soy vulnerable a la sensibilidad. Me conmueve la mesura de los árboles, me sorprende la alegría del viento, me estremezco con la fragilidad de la lluvia. Yo no soy de este mundo, no lo soporto, no es capaz de contenerme. Necesito exhalar este exceso de vida. Necesito liberarme de mi propia esencia, liberarme de mi mismo.

El telón del drama

ha bajado,

pero la tragedia

apenas comienza.

Blues, Soul, Jazz

Cualquiera que sea el ritmo

no me encuentro en sincronía.

Soy como un árbol

sin follaje

como un río 

sin agua

como un camino

sin dirección

como un cielo

sin nubes.

Mi vida se entremezcla

y evanesce en otra vida.

No hay síntesis emocional

ni análisis sentimental.

No hay estructura ni sistema,

sólo un punto indispuesto

en el infinito.

El desahogo de palabras

expresan las lágrimas 

reprimidas, reprehendidas.

Sostenerse

en medio de la Nada

no es cosa sencilla.

Como un equilibrista

sin cuerda floja

sin extremos

sin redes.

Soportar los estallidos

del corazón.

Ahora sólo quiero

dormir, desvanecerme,

desaparecer.

No puedo soportar más

esta pesada existencia.

No ser nada ni nadie

solamente ser.

Vivir mi propio sueño

soñar mi propia vida.

Soñar viviendo,

vivir soñando.

Soñar con los ojos

abiertos, vivir

entresueños.

No pasa nada,

el espectáculo

debe continuar.

¡Luces!…

 

 

Eduardo Gallardo | Poemas

Eduardo Gallardo Castillo (Querétaro, 24.01.1992) estudió la Licenciatura en Estudios Literarios en la Universidad Autónoma de Querétaro. Actualmente funge como editor en la casa editorial REVARENA y corrector independiente. De igual manera, continúa cultivando su quehacer literario a través de la escritura de poesía y ensayo.

 

Tres ejercicio para el silencio

 

1

                       sucede a veces que me amanece

una profunda tristeza

                 como quien ve llover

después de haber lavado la ropa

                     como corto lunecer de octubre

y una calle vaciada por la noche

y una esquina sin santuarios

                          sucede a veces que me amanece

una profunda tristeza que no puedo enunciar

                           he perdido las fuerzas para decir cómo me siento he perdido las ganas siquiera de decir cómo me siento a veces me doy cuenta que nadie sabe nada de mí porque

soy largo silencio

                un momento

                una habitación a oscuras

anoche sentí en mi sangre

los cuerpos de mi pasado

una tarde

un árbol no plantadoLeer más

Agua bendita

Por Angélica Mancilla

Empezaba a oscurecer cuando mi abue nos llamó a la sala, nosotros llevábamos todo el día patinando en el patio, del zaguán a la ventana y de la ventana al zaguán. Era domingo y papá había salido, desde temprano, al futbol con sus amigos. Mi abue dijo que ya no eran horas para estar andando como chivas desbocadas y nos pidió que nos sentáramos un momento con ella en los sillones de la sala. Nos quitamos los patines y los dejamos amontonados en la entrada de la casa. Entre empujones y apretones, corrimos a ganar el mejor lugar, que casi siempre era el de alguna orilla del sillón, no en los de en medio, donde se estaba apretado. Hacía calor. Estábamos chapeados y el sudor nos corría por la frente caliente. Andrés estaba agitado y empezó a echarse aire con las manos. Fue cuando mi abue sacó un rosario del mandil que usaba diario para no manchar su ropa al cocinar o mojarse la panza al lavar los trastes. Nos obligaría a rezar el rosario con el pretexto de la mala vista y de que le ayudáramos a leer, porque no era un secreto que la abuela leía perfecto, no en balde pasaba todas las mañanas, casi madrugada, rezando frente al altar que tenía en una esquina de la sala, con la imagen del santísimoLeer más

Joselin Martínez | Poemas

E. Joselin Martínez (1999, Toluca, Estado de México). La poesía es todo el consuelo que queda, mi nombre es Joselin Martínez y la poesía es todo lo que me queda para recordarla, es todo lo que queda en mí, aun continuo aprendiendo, es lo único que me llena y desde hace un par de años comencé a escribirla.

 

¡Quédate!

Disfruta mis espinas,

Quédate inerte mujer de hierba

Echa raíces en santa tierra.

Los dioses llaman sin descanso

Proclaman tu nombre paraíso.

Quédate, sequía de gloria

Y tráeme primavera en hojas muertas

Donde tus ojos florezcan:Leer más

Karen Delgado | Poemas

Karen Delgado (Ciudad de México, 1999), estudia Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México y Letras Hispánicas en la Universidad Autónoma Metropolitana. Becaria por la Fundación para las Letras Mexicanas en la categoría de narrativa en el onceavo curso de creación literaria para jóvenes. Segundo lugar en el Premio Nacional al Estudiante Universitario Carlos Fuentes de ensayo. Tiene publicaciones en revistas independientes como Círculo Literario de Mujeres, De-lirio, Tintero Blanco y Monolito. Antologada en “Somos el GRITO”, España.

 

Mango

De ser posible lléname de incertidumbres

Como esas que dejan despierta a las tres de la madrugada

Mirando la tonta nada pensando en la llegada de imposibles

Mientrashaceunchingodefrío.

Siento que todo me arde

Desde la médula y el dedo chiquito del pie

Me rompiste el pendejo ego.

Chingada vida

Chingado futuro

Chingada vista de azotea

¿Por qué no podías decir que no sabías nada

Para evitarte todo esto?

Ya estoy grande para escribir así

Y, perdón…………………..Leer más

Nataša Sardžoska | Poemas

Natasha Sardzoska (Skopje, 1979) es poeta, escritora, traductora poliglota, antropóloga. Ha vivido en Paris, Lisboa, Stuttgart, Milán y Bruselas. Su poesía es publicada en varios idiomas y ha participado en festivales entre los cuales: Festival internacional de poesía de Medellín, Parole Spalancate de Génova, Sha’ar Helicon en Tel Aviv. Su poema Muñeca de cuerdas ha sido publicada en la Antología internacional contra el abuso infantil.

 

Tres poemas en auto – traducción

 

PIEL

  

Hojas amarillas sobre tu piel

Poros rasgados de un calor incomprensible

Labios agrietados y un valle hinchado

de pensamientos y tetillas

piel

yo digo

estás sola

o el tiempo se está alejando del reloj aceptable

y oigo cómo se deslizan sobre las capas pálidas

gotas lágrimas secreción vino

pero no es la primera vez

es un retorno constante

y desconcierto antes de la elección que no quieres aceptar

cuando llegue este momento este otoño

en tu piel

en una inundación de

espacios

inadecuados

indecentes

indignos.Leer más

Rodolfo De La Riva Cachay | Poemas

Rodolfo De La Riva Cachay ( abril de 1991). Me gusta el pseudónimo RRorro Pirrorro, pero no sé cómo tendría que hacer para usarlo ahora. Tengo 29 años. Peruano – Limeño. Abogado. Trabajo en un banco. Nunca he publicado un libro de poemas.

 

¿CÓMO ASÍ LE LLORASTE A UN HIPOPÓTAMO?

Me llegan al hguevo esos poetas que dicen y sienten y aprecian

como si nadie los estuviera juzgando,

como si nunca les hubiera ido realmente mal

diciendo, carajo, esto no puede ser tu corazón

qué princesita eres.

¿Que quieres venir aquí?, te dicen achorándose, sin soltar el cigarrito.

¿Ahora tú también quieres ser Mayakovski?

No son todos, claro, pero bañaría en pichi a los que sí calcen en el tipo

porque su poesía es un abuso.

Son tipos que no quieren ni mirar a sus madres

dicen que su espectro visual alcanza solo ciertos chakras (o vibrasLeer más

Clarisa Pereyra | Poemas

Clarisa Pereyra (Río Cuarto, Córdoba, Argentina, 1974) Docente universitaria en el área de lingüística y sociolingüística; Profesora y Licenciada en Lengua y Literatura, Especialista en Estudios Culturales por la Universidad Nacional de Río Cuarto. Mi trayectoria en investigación radica en la función performativa del lenguaje a través de los dispositivos discursivos. El lenguaje nos atraviesa y me inspira, soy poeta de domingos lluviosos.

 

 

Encuentro

Estoy cubierta.

Las escamas de lluvia

recubren mi cansancio.

Se agota mi agonía,

se diluye por las alcantarillas del tiempo.

Me acaricia el sosiego.

Renuncio al olvido.

Me rindo a la espera.

Ya puedo esclarecer la realidad

con el alma desnuda,

con el alma abierta.Leer más

Ingrid Rocha | Poemas

Ingrid Rocha (Ciudad Juárez) La representación sin máscaras de la tragicomedia fronteriza.

 

Contraluz  

Reposa en mi, la piel ahogada en pesadumbre, mientras reclamo a la
vida el descuido intermitente que me trajo aquí. 

En fuego 

En frenesí 

No he de culpar la naturaleza marchita de la flor. He de reconocer que
se dirigió el paso hacia una vereda trazada por caminantes muy viejos
y muy niños. 

La vanguardia del despojo. 

Tengo diez tentáculos.

Uno se desprende al paso del otro,
después de simular entre fosco y luz, un mignon. 

Teatro de sombras. 

El último entrelazo, corrige la última vertebra. La postura de lo
incorregible. El peso. La verdad. La misericordia que adorna la
fachada del miedo. Se ha renovado a la nueva y confiable mejor postal
de El Partenón.  Leer más