Quien siembra la miseria, recoge la rabia

Foto de Jordi Borrás

Por Perspectiva 

Lo que no cuentan los medios es que la población arde de rabia más que los contenedores del Paseo de Gracia en Barcelona, desde la mañana del lunes 14 de octubre. El desencadenante, una sentencia del Tribunal Superior de Justicia Español que condena a entre 9 y 13 años de prisión a Oriol Junqueras, Carme Forcadell, Raül Romeva, Jordi Turull, Josep Rull, Dolors Bassa, Joaquim Forn, Jordi Cuixart y Jordi Sánchez, 7 representantes políticxs catalanes y 2 líderxs de organizaciones en favor de la lengua catalana. Así estalló como un tsunami la ola de protestas contra el dictamen jurídico que ha dado la vuelta al mundo. Sin embargo, ¿qué hay realmente detrás de las imágenes de los periódicos internacionales mostrando la capital catalana en llamas?

Ante todo, la pregunta que últimamente parte de la población catalana se plantea es: ¿Qué es violencia? ¿Es un acto violento quemar un contenedor? ¿Pintar una pared con un mensaje que abre los ojos a algunxs y molesta a otrxs?Leer más

Las trans también son humanas

Por Diego Medina, director del ESLAM CUIR CDMX

Antes de comenzar me gustaría recordar las palabras de una amiga: “Ningún desacuerdo teórico justifica una sentencia de muerte; por el contrario, antes de denotar animadversión, considero que la disconformidad es la excusa perfecta para dialogar, problematizar y consensuar posibles resoluciones a los conflictos con los que nuestra condición humana nos hace tropezar constantemente”.

Durante la XIX Feria Internacional del Libro (FIL Zócalo 2019), un grupo de transactivistas increpó a Laura Lecuona, quien participaba en un foro sobre literatura infantil —tema sobre el cual realizó un máster en España—. La confrontación se produjo porque Lecuona es una autora feminista crítica de la teoría queer, del transfeminismo y de las leyes de identidad de género; Leer más

El descarado carasucia de Guardiola

Foto tomada de El Confidencial

Por Alonso Mancilla 

I

Esta mañana desperté y me levanté con un único pensamiento: hoy se juega una jornada más del “deporte más hermoso del mundo” ―como lo anunciara cada tarde, después de más de casi 15 años, Luis Omar Tapia― de la UEFA Champions League.

Como cada día, fui a la esquina del mercado ―cerca de casa― compré el diario y, después de saludar al “jugos”, me daría cuenta que no traía la llave, tuve que tocar pero no abrían la puerta, volví a dar unos fuertes pinchazos con las monedas pero sin respuesta; así que decididamente me dispuse a hacer lo impensable y a enfrentarme con mi compañera ―me dije: claro que sí― y chiflé hasta el desgarramiento pulmonar.Leer más

El Hervidero

Foto tomada de La Voz

Por Alyonne Taraim

Siempre creí que a lo que llaman Chile es confuso, la propia desigualdad genera sentimientos contrarios en nosotros. Y es que hay dos “Chile” para llamar al mismo país en el cono sur de América. Este país fue dividido en el ‘73 bajo la instrucción del General de Ejército -a.k.a Dictador- Augusto Pinochet Ugarte. Bombardeando la casa presidencial de gobierno, desplegando toda la fuerza militar contra los manifestantes, y más temprano que tarde, contra cualquiera, independiente del color político que se manifestase en contra de la dictadura militar.

Las estrategias que manejaron en ese entonces para seguir dividiéndonos son retorcidas y macabras; detuvieron padres, madres, hijos, y los hicieron desaparecer del mapa, obvio, habiéndolos torturado previamente de forma cruel e inhumana. Ratas en la vagina, electroshock, obligar a familiares a violar a sus hijas o hermanas, golpes, torturas, fusilamientos. Aparte, cabe mencionar el blanqueamiento político de aquellos organismos afines a la Dictadura y que manipularon la información para hacer ver al país como un Oasis al que tuvo que agregarse solo un poco de “mano dura” para instaurar “el orden y la paz”. La lista es larga, pero se queda corta para toda la rabia y dolor que generó en cada una de las personas que se quedaron en este país soportando el yugo y el desquiciamiento que ejerce la gente sin criterio cuando tiene el poder (y porta armas).Leer más

Literatura infantil y juvenil: la urgencia de nuevas representaciones

Imagen de Rébecca Dautremer, Alicia en el país de las maravillas

Por Angélica Mancilla  

En la actualidad, la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) ha ido ganando espacio en nuestras sociedades. Cada vez hay más librerías con áreas para niñas-os y adolescentes, ferias y concursos que nos invitan a navegar por estos mares.

Las primeras preocupaciones por una literatura dirigida al público infantil surgieron en el siglo XVIII, “las llamadas lecciones de cosas, los consejos morales vertidos a través de fábulas y narraciones constituyen los principios de este tipo de publicaciones de alcance social”.[1]  En la tradición europea, Perrault (autor de Caperucita roja, Cenicienta y La bella durmiente) y Le prince Beaumont (autor de cuentos como El príncipe fatal y el príncipe fortuna y La bella y la bestia) inauguraron el llamado género de cuentos de hadas con un discurso moralizador. Para el siglo XIX, el sentido didáctico moralizador prevaleció en algunos escritores (los hermanos Grimm y Hans Cristian Andersen), no obstante, con autores como Lewis Caroll se inició el tránsito a lo lúdico y hubo una preocupación mayor por lo estético.[2] En la actualidad, el mundo de la LIJ es mucho más amplio, si bien aún hay obras moralizantes, parece ser que son más las lúdicas, y muchas otras que experimentan y apuestan a las nuevas realidades.

Sin embargo, durante mucho tiempo —quizá todavía entre los más “puristas”— la LIJ cargó con el estigma de “ser excesivamente didáctica y moralizante, no pensada para divertir al lector, sino con una finalidad que en la mayoría de las ocasiones le restaba mucha naturalidad y simpatía”,[3] lo que provocó que la crítica literaria minimizara su valor, pues los debates se centraron en que los autores-as, al escribir pensando en su público, no escribían literatura, sino pedagogía.

Aunque no abordaré ese debate, no cabe duda que los mensajes en la LIJ casi siempre provienen de una persona adulta a un menor y, por lo regular, los niños-as no son quienes eligen sus lecturas, sino los padres y maestros. En ese sentido, la LIJ no es ajena a los discursos de poder y los mandatos de género, y, como instrumento ideológico, contribuye a la perpetuación y naturalización de sociedades desiguales.

Durante los últimos veinte años se ha desarrollado una serie de análisis y estudios, a la luz de la crítica feminista, en torno al sexismo en los cuentos infantiles y en los libros de texto, principalmente en Europa y, un poco más reciente, en América Latina.

El movimiento feminista ha sido uno de los principales preocupados por reflexionar sobre la categoría de género —no solo en la LIJ—, ha puesto en duda su supuesta universalidad y “ha demostrado que discursos presentados como generales e inmanentes […] son en realidad discursos sexuados en lo masculino”. Su interés ha sido evidenciar “las estructuras simbólicas que han contribuido a crear una concepción del género femenino conducente a la perpetuación de la inferioridad de las mujeres”,[4] sin embargo, no ha sido fácil, pues hay una total falta de legitimación y reconocimiento a los estudios abordados desde la perspectiva feminista.

A pesar del contexto y de nadar a contracorriente, muchas colectivas y organizaciones feministas siguen impulsando una LIJ no sexista, para que las niñas puedan reconocerse en personajes arrojados y valientes, capaces de construir nuevos imaginarios sobre las mujeres. El proyecto antiprincesas es un ejemplo de ello.

En ese sentido, los libros para el público infantil pueden ser un arma contra el patriarcado, pues, a pesar de que actualmente contamos con un gobierno que supuestamente tiene la paridad de género como un principio de la actuación del Estado mexicano, la violencia contra las mujeres se ha recrudecido. Este año ha sido el más violento para las mujeres, cada día suceden 9 feminicidios.

Con esto quiero decir que necesitamos más espacios en los que podamos reflexionar sobre la condición de las mujeres, romper con el pensamiento “crítico” tradicional y dar paso a nuevas posibilidades, a legitimar otras realidades. En este contexto, con México a la cabeza en embarazo infantil, las niñas necesitan tener más opciones. Es nuestro deber exigir y contribuir al cambio desde las diferentes trincheras, pues, como bien se pregunta Vilma Penagos: “si no ha cambia la realidad, ¿cómo puede cambiar la ficción?, y si no cambia la ficción, ¿podrá cambiar la realidad?”.

Los datos sobre la condición de las mujeres son aterradores. Y si bien, definitivamente, la literatura no es suficiente para cambiar la realidad de las mujeres y niñas, como lo dije antes, al ser un instrumento ideológico de nuestras sociedades, necesitamos evidenciar lo que nos hace daño y, a su vez, construir nuevas representaciones. Aunque, no puedo dejar de decir que la reflexión sobre el papel de la literatura me ha llevado a otras preocupaciones, como es el caso del binomio: pobreza-acceso, pues, en un país donde casi la mitad de su población es pobre, la literatura es lo de menos.

 

[1] Cervera Borras, Juan (2006), Aproximación a la literatura infantil, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, s.p.

[2] Cerillo, Pedro C. y Yubero, Santiago (coord.) (2003), La formación de mediadores para la promoción de la lectura, España: Univesidad de Castilla-La Mancha/Centro de Estudios de Promoción de la Lectura y la Literatura, p. 19.

[3] Penagos Concha, Vilma (2004), “Sexismo en la literatura infantil y juvenil: una exclusión para ser cuestionada”, en Accorsi, Simone (comp.), Género y literatura en debate, Colombia, Escuela de Estudios Literarios/Centro de Estudios de Género, Mujer y Sociedad Universidad del Valle, pp. 143.

[4] Serrata, Marta y Carabí, Ángeles (eds.) (2000), Feminismo y crítica literaria, Barcelona, Ícara, p. 7.

Mujer: NO subas con hombres al vagón exclusivo

Foto tomada de El País

Por Ximena Cobos CRUZ

Escribo esto porque se ha convertido en una necesidad, primero, de desahogo del coraje de observarlos ahí, sentados, clavando la mirada impunemente, sin pudor o pena alguna en cada mujer que se levanta para descender en la estación siguiente, haciendo gestos asquerosos, sin que nadie diga nada. El silencio nos vuelve cómplices en esta perpetuación de su machismo, de su cosificación de nuestros cuerpos, de su morbo, de su territorialidad y su falta de respeto a espacios que queremos sólo nuestros para sentirnos tranquilas.

En segundo lugar, lo hago porque quiero que seas tú, mujer, mi interlocutora más directa, porque es a ti a quien más ganas tengo de explicarte el panorama. Somos cómplices, sí, ya te lo he dicho. De cierta manera, estamos colonizadas del pensamiento, no obstante, hay que romper con eso y con la complicidad no razonada en la que incurrimos cuando tomamos la decisión, a la ligera, de subir al vagón exclusivo con un hombre acompañándonos. Sí, defiende con garras y coraje al hombre que va a tu lado, que se ha ganado tu confianza y por ello puedes afirmar sin reparo alguno que él sería incapaz de agredir a una mujer, estás en tu derecho, pero escucha ahora. Lo primero es recordar la cantaleta “el amigo, novio, padre, hijo, hermano, compañero de una, amable y respetuoso, ha sido también el agresor de otra(s)”. ¿Todavía no lo crees? No hay problema, eso no hace que subir al vagón exclusivo con él, o ellos, no sea una falta de respeto para el resto de mujeres que decidimos tomar esa opción. Estás imponiendo una persona con la que es tu decisión ─enteramente personal, individual─ estar, a otras que decidimos y buscamos permanecer lejos de ellos en esos hermosos oasis separatistas.

Te explico, es muy fácil. Cuando subes con ese hombre que dices respeta a toda costa a las mujeres, lo que provocas es una bola de nieve que crece a cada estación; cuando hay un hombre en ese espacio exclusivo, éste se convierte en un mensaje para otros: si él va ahí, yo también puedo. Entonces, sube uno y otro y otro más. Si bien tu acompañante puede “no ser agresor”, es el anzuelo, el ladrillo en que fundan los otros hombres su derecho a abordar en una zona exclusiva para mujeres, porque, además, gracias a su educación no formal, entienden todos los espacios como suyos; así, nos expones a todas a una posible agresión, al acoso por parte de alguno de los que subió tras el ejemplo de ese hombre con el que tú abordaste quitada de la pena, segura de su talante de caballero.

Es necesario reflexionar que los hombres se han socializado entendiendo el mundo en relación con sus cuerpos sin imposibles, sin límites, sin lugares prohibidos, por ello, aunque vayan aprendiendo ─muy lentamente─ que esos espacios son sólo para nosotras, con toda su carga cultural, deciden que hay excepciones y abordan el vagón cuando ven que va poca gente y hay lugares ─al fin que ellos se saben no agresores, hombres con la consciencia tranquila─; cuando van con su novia ─pues la respetan y sólo tienen ojos para ella─ o su amiga o su hermana. Sin embargo, ese que se cree no agresor, que subió con su acompañante mujer sin que nadie lo confrontara o quisiera bajarlo, se ve validado entonces para hacerlo cuando va sólo, vuelve a naturalizar la idea de que ningún espacio está negado para él, hombre bueno y ejemplar que le partiría el hocico a cualquiera que se meta con sus mujeres ─espero se vea el sarcasmo de esta frase, el machismo que hay en esa actitud─.

 Así, el siguiente día que sube al metro, entra al vagón exclusivo y ¿qué crees? No puede controlar sus ojos y dejar de mirar las nalgas y los senos a todas las mujeres que suben y bajan, porque desde niños se les ha enseñado que pueden mirar los cuerpos de las mujeres sin discreción, para eso son, por eso se las muestran en las películas, en los anuncios, en la pornografía, en las portadas de discos, en los videos musicales, en los videojuegos, en todos pinches lados. Por esos hombres que se autodenominan no agresores ─que quizá has llegado a defender─, pero que para nada han sido capaces de reflexionar sobre sus micromachismos, un espacio que se supone seguro y libre de acoso se convierte en un lugar donde una vez más no puede estar tranquila ni por diez minutos con esa falta que tanto te gusta, con ese escote que usas por el calor insoportable, esos pantalones con los que te sientes bien contigo y tu cuerpo.

Ahora bien, se vuelve fundamental aclarar que no buscamos espacios exclusivos para mujeres en el transporte porque somos delicadas y nos molesta el contacto con la gente, no estamos peleando por un vagón en aras de una comodidad simplona, de esas por las que muchos te dicen “a la otra toma un taxi” ─uy sí, la mejor opción para las mujeres en esta ciudad criminal─; por el contrario, se trata de buscar no comprometer nuestro espacio vital en un lugar donde por demás está decir que es inherente al sitio y la afluencia la ruptura de las leyes “naturales” del espacio íntimo establecido en mutuo acuerdo, con consentimiento. Buscamos que no se transgreda doblemente nuestro espacio personal, el límite entre mi yo y el otro con roces, tocamientos, metidas de mano, pellizcos, eyaculaciones sobre nuestra ropa, camino a donde sea y a la hora que sea. Esas cosas son realidades y hechos no aislados, no es una experiencia que le sucedió a una o a muchas, pero culpa de un hombre en específico; reconozcamos ya que es parte de una violencia generalizada y no una patología acuñada a un perfil específico.

Sería “tan fácil” exigir una campaña intensa de reeducación ciudadana del uso de los espacios exclusivos, con carteles en todos los vagones donde se informe que si eres hombre y abordas el vagón sólo para mujeres incurres en la violación de la fracción XI del artículo 26 de la Ley de Cultura Cívica, la cual establece que ingresar a zonas señaladas como de acceso restringido en lugares destinados a servicios públicos, sin la autorización correspondiente o fuera de los horarios establecidos, será razón de multa de hasta $2,150 pesos. Articulado con el despliegue de un operativo intenso donde se coloque a policías restringiendo el paso y personal de apoyo entregando volantes con la información pertinente. Empero, vivimos en una sociedad donde cada persona trae el machismo introyectado y las acciones para combatir lo que sea se relajan en pocos días u horas; nadie se salva de conductas que violentan y vulneran a las mujeres, mucho menos los cuerpos policiales, aun cuando se trate de mujeres policías. Muchas hemos tenido ya la experiencia desagradable de que la policía sea quien se burla de ti cuando pides que bajen o saquen del área a los hombres; además de que ya no es posible confiar en ellos, nuestra policía está más que corrompida, es violenta, es una institución machista y es algo que debe de reflexionarse una y otra vez hasta entenderse. Son sólo los hombres quienes pueden ─más o menos─ llegar a sentirse seguros cuando ven a los policías en las calles, nosotras, por el contrario, nos podemos llegar a sentir con facilidad amenazadas porque ellos no dudan en acosar, en mirar morbosamente con una sonrisa en sus rostros que refleja lo inmunes que se saben al castigo.

Por ello, a manera de cierre, quiero dejar claro que si nosotras mismas iniciamos la transformación de los espacios con el respeto a las zonas exclusivas, podemos lograr un impacto en la vida de cada una de las mujeres. A través del cambio de actitud con respecto a los hombres que te rodean y su decisión de abordar el transporte exclusivo, se da un paso más ─aunque quizá se juzgue pequeño o insignificante─ en la lucha de las mujeres por una vida libre de violencia, de acoso, de miedo.

Claudia Sheinbaum, exigir justicia JAMÁS será una provocación

Foto tomada de La Neta Noticias

Por Ximena Cobos CRUZ

Repudiada y tibia Claudia Sheinbaum:

Exigir justicia no es provocación. De verdad que no tengo ni idea en qué cabeza cabe eso que has declarado firme e impávida ante las cámaras si no es en una mente clasista y falta de consciencia de género. Sin embargo, desde la digna rabia, voy a dirigirme a ti aunque no escuches, porque últimamente has demostrado que no sabes hacerlo.

En el mundo entero existe una deuda histórica con las mujeres que se quiere resarcir desde un discursito caído en el lugar común, en la fórmula, sobre todo cuando lo usan servidores públicos en mensajes fabricados para ser televisados y cubrirse la espalda o limpiar la mierda que hay detrás, y no desde la auténtica reflexión sobre el problema de violencia estructural, antes bien, para mantener contentos a sectores que parecen representar un riesgo para esa estabilidad que tanto les gusta aparentar que existe. Justo como tú, Claudia, lo hiciste luego de que muchas, todas, gritáramos en nuestras casas, en redes y en muchos lados, enojadas y ofendidas por tus palabrasLeer más

A las detractoras de la Marea Verde y a las que no lo son, también

Foto de Angélica Mancilla

Por Ximena Cobos CRUZ

El lunes 5 de agosto del presente año, como ya se habrán enterado, con ocho votos a favor y tres en contra, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) desechó dos proyectos que pretendían invalidar la NOM-046-SSA2-2005 “Violencia familiar, sexual y contra las mujeres. Criterios para la atención y prevención”, que entró en vigor en 2016.

Con dicha resolución, la SCJN ratifica el derecho de las mujeres y niñas, víctimas de violación, a la interrupción del embarazo, al eliminar los requisitos de la denuncia penal previa y la venia de la autoridad competente, que hasta ahora habían impedido el ejercicio de ese derecho en todo el país. Para acceder a él solo será necesario hacer la solicitud bajo protesta de decir verdad y las menores de 12 años deberán solicitarlo por conducto de su madre, padre o tutor; además, el personal de salud no estará obligado a verificar lo dicho por la víctima.Leer más

El FMI desató la violencia y la inseguridad

Foto tomada de Nodal

Por Alonso Mancilla

Durante su habitual conferencia de prensa, el pasado martes 23 de julio, el presidente de México Andrés Manuel López Obrador cuestionó al Fondo Monetario Internacional (FMI), pues éste mencionó que el país tiene una baja expectativa de crecimiento económico y que en este año sólo tendrá un 0.9 por ciento, a lo que el mandatario respondió tajantemente que “el FMI debe pedir disculpas al pueblo de México”, ya que “son los que impusieron la política económica neoliberal, que causó muchas desgracias en México”.

Por consiguiente, AMLO afirmó que el FMI debería hacer autocrítica y declarar “lo que propusimos resultó un fracaso y causamos un grave daño a los mexicanos porque dijimos que con la privatización iba a haber crecimiento y […] empleo”, por medio del adelgazamiento del Estado y de apostar por el mercado. Pero, nada más alejado de la realidad. Por ello, cuando Obrador critica abiertamente las reformas, afirma: “al contrario, qué fueron las reformas estructurales: (…) aumento de impuestos, paralización de la economía; qué fue la reforma laboral: quitarle derechos a los trabajadores; qué fue la reforma educativa: polarizar y afectar la dignidad de los maestros; qué fue la reforma energética: caída en la producción petrolera, más dependencia en la compra de combustibles”.Leer más

Empoderamiento del Estado, la estrategia de AMLO

Imagen de Alfredo Estrella, Agence FrancePresse-Getty Images, Brendan Smialowski, Agence FrancePresse- Getty Images

Por Alonso Mancilla 

 

Después de la firma del acuerdo entre México y Estados Unidos, en el cual López Obrador se sometía a la voluntad de Donald Trump de frenar la migración, desplegando la Guardia Nacional en las fronteras del sur de México, aunque la voluntad del mandatario mexicano había sido la de promover una política migratoria respetuosa de los derechos humanos y de la dignidad de los migrantes, con dicha acción dio un paso hacia una política de criminalización y de terror. Sin embargo, lo que habría que preguntarnos es ¿por qué este cambio repentino y radical?Leer más