El salario de los jueces: Una cuestión en torno a la justicia

Por Moisés Flores Pacheco

Una de las políticas de la actual administración del Poder Ejecutivo, ha sido la austeridad, empezando por los sueldos y salarios de los funcionarios públicos. El presidente Andrés Manuel López Obrador llegó a calificar de “ofensivos” los salarios de altos funcionarios, particularmente, en el Poder Judicial. El tema ha sido analizado desde el punto de vista político y jurídico, sin embargo, el propósito que ahora nos ocupa es hacer una disertación ética, porque, personalmente, sostengo que el tema debe ser una reflexión sobre la justicia, pues el conflicto ha surgido por un entendimiento diferente sobre tal concepto.Leer más

Para eso me contrataron !y se chingan! Entrevista a un ex miembro del Primer Batallón de Fusileros Paracaidistas

Por Rogelio Dueñas

¡ ¡ ¡ ¡ ¡quién ¡ ¡ ¡ ¡ ¡trajo¡ ¡ ¡ ¡ ¡esos¡ ¡ ¡ ¡ ¡buitres¡¡ ¡ ¡ ¡
uniformados ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! que pasan
desfilando sobre el cuerpo / ¿ooooohooooo! /
trrrrrrrr-rracatraco la metralla y
sale aire en vez de sangre

José Vicente Anaya

NOTA INTRODUCTORIA

En México, durante la segunda mitad del siglo XX, quedó manifiesto que la represión y tortura son prácticas predilectas de la élite política, pues estuvo provista de innumerables casos en donde los gobernantes se valieron de los cuerpos coercitivos del Estado para sofocar la disidencia social y así mantener intactos sus privilegios. Como ejemplos tenemos el caso del movimiento social de 1968 que desembocó en la negra jornada del 2 de octubre en Tlatelolco o la infame guerra sucia de los años 70’s; pruebas fehacientes de que el sistema “democrático” mexicano sólo sabe abrirse paso a bayoneta calada. Quienes sobrevivieron a estos y otros episodios represivos han dado a conocer sus testimonios. Es gracias a ellos que hoy en día contamos con versiones de los hechos más fidedignas, las cuales distan mucho de las enturbiadas versiones oficiales.

El presente testimonio pretende contribuir a la serie de evidencias que han ayudado a develar los detalles que la oligarquía mexicana ha querido mantener bajo el agua. Sólo que en esta ocasión a quien se le ha cedido la palabra no es una víctima, sino un exsoldado; su nombre, José, quien, por obvias razones, me ha solicitado omitir sus apellidos. A su vez, la presente entrevista busca generar reflexiones en torno al verdadero papel que desempeñan policías y militares, pues a pesar de que son bien conocidas las prácticas inhumanas a las que se circunscriben, así como los intereses que protegen, aún hay quien se atreve a decir que “no merecen el odio del pueblo pues también son trabajadores”. Nada más alejado de la realidad, pues no olvidemos que pertenecen a una superestructura jurídico-política encargada de concentrar la brecha entre ricos y pobres.    

Es indispensable señalar que, si bien José participó en decenas de escaladas represivas, el presente testimonio se reduce sólo a los hechos que el entrevistado consideró de mayor relevancia histórica.     Leer más

Ausencias y hoyos negros. El cuerpo de Arturo G.

Por Gregorio Spam[1]

Para llegar a la Fiscalía de la ciudad de Querétaro se pueden caminar alrededor de 20 minutos algunas cuadras de subida desde la Terminal de camiones o bien tomar un taxi o uber que en menos de cinco minutos te llevará al lugar. Los taxistas recomiendan que uno camine porque les parece un trecho demasiado corto como para cobrar 50 pesos, además sólo los dejan pasar hasta cierto punto del estacionamiento. Esto únicamente puede saberlo alguien como el tío L, un hombre de alrededor de 60 años que ha invertido muchos fines de semana, durante alrededor de 7 años, para viajar desde la Ciudad de México a Querétaro por respuestas sobre su hermano desaparecido.

En nuestro país, se suman hasta este año más de 40 mil desaparecidos, cifra ineludible que nos recuerda que buscar a una persona desaparecida en México se ha vuelto una realidad normalizada, una especie de retorcida práctica que ha tocado, de una u otra forma, a la mayoría de las familias.Leer más

EL IECM promueve proyectos de Supermarket

Por Alonso Mancilla

Hay muchas formas de hacer proyectos sociales, sin embargo, lo que pretende hacer el Instituto Electoral de la Ciudad de México es llevar todas esas ideas, nacidas de un verdadero interés social por transformar el entorno, a los súpermercados; y así, los inversionistas podrán asistir a “dichas tiendas” para comprar proyectos. No obstante, cuando se acude a esta clase de eventos, la gente, los ciudadanos, se olvidan de los contextos concretos y particulares de cada comunidad, calle, colonia, alcaldía o estado, que reclaman una verdadera participación para la transformación social.

Lo que deberían hacer estos órganos “autónomos” es promover la participación social y ayudar a que los ciudadanos tomen sus propias decisiones, pues lo que están promoviendo instituciones como ésta no es otra cosa que la ignorancia, en vez de saber cómo funciona la realidad para la posterior resolución de problemáticas sociales.

Lo que realmente trata de hacer esta gente planteando un taller de prototipos es eliminar el diálogo entre ciudadanos que piensan distinto; además, promueve la desigualdad política por medio de lo económico, indignificando, así, al ser humano y lo político, ya que al eliminar el conflicto es como se clausura el diálogo y la lucha por la dignificación humana del buen vivir.Leer más

Universidad Autónoma de la Ciudad de México: de la huelga a la institucionalidad, la resolución de un conflicto.

Foto tomada de Telediario

Por Alonso Mancilla

La controversia sobre la elección al puesto de rector para la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, en la cual el V Consejo Universitario eligió a Galdino Morán como representante legal de dicha institución, como conflicto que se desata a siete años de la huelga del 2012 de esta casa de estudios, llamó la atención de la comunidad y la llevó hacia el debate entre la legalidad y la ilegalidad de la elección. Esta no es la primera vez que la elección se da de esta manera; como si fuera un copiar y pegar, el antagonismo estalla, sin embargo, la resolución es diferente.

Pero, a quién le interesa el conflicto interno de una institución educativa autónoma si no forma parte de su comunidad. Quizá se lo pregunten y por ello, antes de empezar quiero reflexionar sobre el conflicto, pues a lo largo de toda la historia de la humanidad ha existido ―y seguirá existiendo― ya que somos seres diversos, todas y todos con sueños y deseos particulares; somos sociedades diferentes, inclusive dentro de una misma nación ¿a poco en México son iguales la comunidad del norte y la del sur? O ¿la población de Iztapalapa y la de Polanco? Y es que ya desde lo religioso existía el conflicto ¿no se acuerdan que Adán comió la manzana prohibida y lo desterraron de aquel paraíso?Leer más

Camilo, el revolucionario que todos podemos ser

Por Alonso Mancilla

Camilo, el personaje revolucionario más querido que representa al pueblo cubano, era su imagen, como habría recalcado el Che Guevara en el prólogo de Guerra de guerrillas.

Camilo, la figura que se fragua sola y que tiene un destino dictado, al más puro estilo de la tragedia griega, pues viniendo de Estados Unidos, se incorpora a última hora al ejército revolucionario en un contexto donde todos dudaban de todos, donde la confianza era el tesoro sagrado para preservar la vida, la moneda de cambio de justicia y razón. Así pues, Camilo era ese sujeto al que se le ponía “marca personal”, al que se vigilaba día y noche, por la creencia de que iba a traicionar a la revolución, pero nada más alejado de la realidad.Leer más

LA UTOPÍA COMO POLITIZACIÓN DE LA CONCIENCIA

 Por Alonso Mancilla

El término utopía se ha utilizado de manera corriente en todos los sectores de las sociedades del mundo, ya que los países hegemónicos ─por no decir imperialistas─ y los agentes financieros internacionales han vulgarizado el concepto, convirtiéndolo en una palabra en boca de todos, no importando la clase social ni la ideología que la penetre. De hecho, en la propia academia se ha usado irresponsablemente, pues el término en ese espacio connota un sinónimo de lo irrealizable, un lugar que no existe o un imaginario que nunca se logrará, pero nada más alejado de la realidad.

La utopía política tiene un peso específico y si se analiza en un contexto concreto puede llegar a determinarse como realizable o no. Banderas Martínez, en su texto Utopía política: relaciones cognitivas y prácticas, sostiene que el discurso político tiene tres fuentes: 1.- la filosofía política; 2.- la ciencia de la política; y 3.- el discurso común u ordinario sobre la política. Es decir, a la política la condicionan tres cosas: un ideal que es la filosofía; la idea de Estado en la realidad, que es la ciencia política y el discurso para preservar ese ideal. O sea que la filosofía responde al por qué, mientras que la ciencia al cómo de los hechos concretos. Dice Sartori que en la filosofía la explicación subordina a la descripción y en la ciencia, la descripción condiciona a la explicación.

Por otra parte, Banderas afirma que la acción política es parte de la realidad política y es el hacer de los hombres, lo que significa que no sólo está precedido por el conocimiento científico de la realidad, sino que además puede estar motivado por deseos, sueños, ideales y utopías, que también forman parte de lo político. En otras palabras, la acción política está condicionada por tres tareas: la utopía o los ideales políticos que son la filosofía, el conocimiento concreto de la realidad que es la ciencia y el establecimiento de un discurso para preservar o transformar esa realidad. Por consiguiente, como aclara Banderas, el verdadero motor del proceso histórico no viene del conocimiento científico, sino de la filosofía, pues, como plantea Sartori, la filosofía ofrece un alimento que la ciencia no puede proporcionar: un fin.Leer más

¿PARA QUÉ LA GUARDIA NACIONAL?

Por Alonso Mancilla

“En lugar de matar y morir para
producir el ser que no somos,
tenemos que vivir y hacer vivir
para crear lo que somos”
Albert Camus

 

 

El problema de la Guardia Nacional no radica en la militarización del país, tan sólo el tránsito cotidiano de la policía y el ejército por todo el territorio nacional ya es una forma de militarización ―aunque ambas tienen sus tareas específicas en la constitución y demás protocolos―. El problema se funda en la utilización de la guardia nacional. Así pues, quisiera abordar el tema por medio de dos interrogantes ¿a quién le sirve la guardia nacional? y cumpliendo su cometido ¿qué sigue?.

Si bien el asunto del poder legítimo de represión es bastante complicado, pues nos encontramos entre diferentes conceptos básicos ―Soberanía, Sociedad Civil y Estado―, que si no se contextualizan se pierde la discusión, abriré un breve debate.

Teóricamente, la legitimidad en la que se basa el Estado está dada por los contractualistas y liberales Locke, Rousseau, Montesquieu y, principalmente, Hobbes, que proponen salir de un estado de naturaleza en el que nadie puede asegurar su propiedad ni su vida, como dice Hobbes, “el hombre es el lobo del hombre”, por lo que hacen un contrato civil entre aquellos hombres libres y transitan a un Estado civil, que es la suma de voluntades en una sola voluntad soberana. Por consiguiente, ese Estado asegura la propiedad y la vida de aquellos hombres, situación que le da legitimidad para actuar por medio de la violencia, en representación del ejército y la policía, con el fin de preservar sus bienes y su vida.Leer más

La crítica social como denuncia; su efecto destructivo y constructivo

Imagen tomada de Mexicanos sin Fronteras 

Por Irving Garnelo Pérez[1]

garneloperezirving@yahoo.com.mx 

El presente artículo tiene la intención de exponer la necesidad que la realidad nos exige de sobrepasar la crítica, esa que se puede interpretar como crítica social, pues en cierta medida se ejecuta para hacer una demanda que puede llegar a tener un motivo legítimo. Si bien en el ámbito del periodismo se han hecho una serie de críticas referentes a todos los cambios que se suscitan por la administración de uno o varios partidos políticos, lo cierto es que pareciera que se sigue una tendencia ―que con el anterior sexenio era necesaria― que resulta ser una crítica social que pone de manifiesto los efectos caóticos y violentos de la impunidad y la injusticia.

En el gobierno del sexenio anterior no solo no se tuvo la capacidad administrativa de resolver varios conflictos generados por la corrupción, sino que en todo caso se resaltó una alianza entre grupos criminales y funcionarios corruptos que eran y son parte del gobierno del PRI. Frente a ello surgieron varias críticas, algunas para señalar a funcionarios corrompidos, otras para resaltar a aquellas minorías que han sido afectadas por las nulas políticas del Estado mexicano, otras para subrayar errores que se tenían al momento de procesar una ley o reforma, y otras para ser la voz de los grupos sociales oprimidos y violentados tanto por grupos delictivos como por las mimas autoridades.

En esos años, tales críticas en el ámbito del periodismo, pero también en otros, se formularon buscando, principalmente, ser una denuncia de las consecuencias dadas por la nula injerencia o por formulaciones de acciones políticas deficientes o bien de un sistema capitalista neoliberal que se señalaba y se sigue señalando como el generador de pobreza, desigualdad, violencia y una desmoralización en la sociedad. Todas esas críticas  aluden a que son denuncias sociales que se dan en los medios de comunicación, las cuales principalmente se formulan para poderlas compartir con el público que son grupos (mayoritarios o minoritarios según sea el caso) de la sociedad civil.Leer más

De pasajes y paseos comerciales, políticas públicas e intenciones subyacentes

Foto tomada de: Diario octubre

Por Ximena Cobos Cruz 

Estos meses de júbilo, descontento, incertidumbre, críticas prematuras y algunas acertadas es necesario hacer ejercicios profundos de memoria, no sólo pensando en que la memoria histórica es una de las grandes ventajas de los pueblos para no repetir errores y construir hacia el futuro. En ese sentido, hacer consciencia de las calles que transitamos en lo cotidiano, reparar en cómo las habitamos, mirarnos en ellas en perspectiva es reconocer o no cambios en las prácticas sociales de uso del espacio, lo cual sirve mucho en el análisis y crítica tanto de políticas como de acciones gubernamentales.

El Centro Histórico de la Ciudad de México es un espacio que guarda un simbolismo ligado a la identidad nacional por su naturaleza arquitectónica, la cual “reúne los testimonios de seis siglos (del XV al XX) de historia”[1], además de que en él convergen la presencia de tres Méxicos: el prehispánico, el colonial y el independiente[2] Esa huella histórica facilita la consolidación de discursos oficiales que promueven una idea de mito fundacional en dicho espacio y que extienden su valor mediante la protección de sus edificios, pretendiendo resguardar la memoria viva de la construcción de la nación, baste conocer que “de los 4200 edificios del centro, más de la tercera parte están catalogados como monumento histórico”[3]. Aunado a esto, su centralidad, como punto de partida del trazo de la ciudad, le suma importancia y lo convierte en el único centro de referencia a nivel social y político[4]. En ese sentido, como lo explica Monnet[5], al transformar el mito en discurso de propaganda y arrojarlo al campo de la lucha social se puede conseguir que sea un instrumento de movilización, por lo que, de acuerdo con Soltero, la razón de finalizar marchas o campañas en el Zócalo está en capitalizar su valor simbólico[6].Leer más