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Los días sin sol

Por Diego Medina 

Hace dos meses que la nave atravesó el cinturón de asteroides, pero fue hace una semana que llegamos a Júpiter, gracias al avance de la tecnología este era el menos sorprendente de los logros de la humanidad hasta ahora, de hecho el entusiasmo renovado en el progreso no sólo era un milagro que dejaba atrás el pesimismo de la era post atómica, sino que había superado el cáncer, la hambruna, el calentamiento global y la pobreza, incluso el nueve de abril del 2034 sobrevivió a una lluvia de meteoritos gigantes, gracias a la coordinación entre las cuatro Estaciones Espaciales Internacionales y los ejércitos de la Tierra, fue así que como un hormiguero que sobrevive a una lluvia torrencial en el corazón del Amazonas, los terrícolas decidimos salir a explorar nuestro vecindario después de la tormenta.Al principio los gobiernos tomaron aquello como una advertencia celestial, por no decir divina, de que el hombre tenía que asegurarse su existencia, aunque no pudiera asegurar la de la Tierra, pero los más entusiastas vieron no una señal apocalíptica sino una invitación para conquistar nuevos mundos, de tal forma que todo lo hasta entonces vivido, el renacimiento, la revolución industrial, el nacimiento de las civilizaciones, todo, parecía ahora la más remota prehistoria.Leer más

Política y literatura. Cuando convergen en una estación del año sin una esquina rota

Foto tomada de alsur.eltelegrafo.com.ec

Por Stephanie Fernández

  1. Introducción

No, no, no acabo de salir de un reclusorio, sólo pienso en lo que hizo que los pintores surrealistas dijeran que México es el país surrealista por excelencia. Lo entiendo… Y cuando digo que no acabo de salir del reclusorio es porque es cierto, pero me imagino que si uno saliera de la cárcel y se subiera en el camión le parecería “surreal” o curioso que mientras uno espera ir sin ningún inconveniente a su destino se subieran dos músicos, con su flauta y su acordeón, a tocar música gitana y mexicana (según sus propias palabras) mientras otro señor se sube a vender alegrías y amarantos al grito de lleve sus ricas alegrías o amarantos, cinco pesos, consideraría que, efectivamente, es algo que no se vería en otro país, aunque tal vez no haya salido de México, como yo, cuya imagen de otros países justifica la imaginación que da la literatura.

 

  1. Política

En los años 70 y 80, gracias al argumento de “seguridad nacional”, se dieron una serie de dictaduras en el Cono Sur de América Latina. Paraguay, con Alfredo Stroessner; Brasil, con una dictadura militar desde 1964; Bolivia, con Hugo Banzer desde 1971; Chile, con Augusto Pinochet, quien el 11 de septiembre de 1973 quitaría del ejecutivo a Salvador Allende, el cual ejercía un gobierno socialista elegido democráticamente; en Argentina, el 24 de marzo de 1976, Jorge Rafael Videla, apoyado por una junta militar, derrocó al gobierno de María Estela Martínez (aunque Argentina había tenido sólo breves periodos democráticos); en 1973 Uruguay sucumbiría a la dictadura de Juan María Bordaberry, quien, curiosamente, había sido elegido de manera democrática.Leer más

Camilo, el revolucionario que todos podemos ser

Por Alonso Mancilla

Camilo, el personaje revolucionario más querido que representa al pueblo cubano, era su imagen, como habría recalcado el Che Guevara en el prólogo de Guerra de guerrillas.

Camilo, la figura que se fragua sola y que tiene un destino dictado, al más puro estilo de la tragedia griega, pues viniendo de Estados Unidos, se incorpora a última hora al ejército revolucionario en un contexto donde todos dudaban de todos, donde la confianza era el tesoro sagrado para preservar la vida, la moneda de cambio de justicia y razón. Así pues, Camilo era ese sujeto al que se le ponía “marca personal”, al que se vigilaba día y noche, por la creencia de que iba a traicionar a la revolución, pero nada más alejado de la realidad.Leer más