La Lleca, 15 años tejiendo rebeldía desde el performances continuo

Por Enpoli

La realidad es innegable aunque intente ser borrada tras esas paredes enormes, grises, frías que junto al silencio cómplice construyen la indiferencia. Cada martes, jueves, sábado y domingo, las filas, los puestos, las bolsas repletas de comida nos recuerdan que dentro hay personas vivas. Gente que no habrá de reformarse si las prácticas de poder que se ejercen sobre sus cuerpos, que los laceran, los violentan, los vulneran, no se transforman, puesto que los dispositivos de control y reinserción llevan años, siglos incluso, convertidos en empresas de marginación donde el miedo y la humillación están latentes. Es por eso, que el proyecto La Lleca representa una estrategia legítima para desrelacionar la opresión y el encierro.

La Lleca Colectiva lleva quince años de actividades continuas de trabajo al interior de los penales. Desde el 2004, quienes conforman la colectiva están convencidxs de la necesidad de entrar a las cárceles “para ver desde dentro las lagunas y exclusiones en las narrativas popular y oficial sobre la delincuencia, la inseguridad y las personas peligrosas”. No obstante, observar no es el fin último, sino el inicio de un trabajo profundo con los internos, que ha implicado el desarrollo de procesos tanto personales como sociales a través de la práctica del performance y el trabajo sobre el propio cuerpo. Nos movemos, dicen de sí mismxs, en la frontera de la institución arte, saliendo y entrando, usando la porosidad y las grietas de los dispositivos, estatales y privados, de control y encierro de saberes, de la imaginación y de la creatividad radicales. Se trata, entonces, de un esfuerzo de acompañamiento donde se pone el cuerpo, se reconoce y se deseduca de la violencia trabajando la autoestima en una apuesta por el trato humano en un contexto donde la deshumanización es la constante que atraviesa aquellos cuerpos.Leer más

ElColectivo Mosca de Papel organiza el Primer Festival Kalakas

Por Enpoli

Sin duda, el cambio de los actores y sus circunstancias histórico-sociales abonan a la transformación de las tradiciones; las prácticas culturales no son monolitos imperecederos, algunas se desvanecen dejando resabios en la memoria de quienes, jóvenes, apenas alcanzaron  a construir un mínimo recuerdo. Pero, dado que la pluralidad de prácticas fluye constantemente, aunque unas se vayan, otras nacen de poco en poco, transformadas por el entendimiento de los nuevos actores sociales que han transitado por sus propios procesos unidos a sus saberes adquiridos, muchas veces, fuera de un núcleo de tradición.Leer más

Nace Espacio MonCa

Fotos de Samuel Cahuich 

Por Ximena Cobos CRUZ

Hermosamente, el Centro Histórico cada vez se va llenando más y más de espacios independientes donde jóvenes y no tan jóvenes hallan una oferta cultural alternativa a los grandes centros culturales o a los espacios que han sido institucionalizados a través de financiamiento gubernamental y por ello cierran sus agendas a la vacuidad que lo “políticamente correcto” pone de moda; espacios abierto a colaboraciones colectivas y dispuestos a albergar propuestas que pugnen por sumarse a la creación de nuevas sensibilidades, al regreso de viejos intereses humanos por el arte y la cultura. Sobre la calle de Tacuba, en el número 88, 1er piso, ha abierto sus puertas Espacio MonCa, un proyecto que, tras un largo recorrido de casi siete años, Samuel Cahuich ha logrado concreta.

Sam, este promotor cultural independiente y autogestivo, estudió música por 8 años en la Escuela de iniciación Artística No. 4 y, en la entonces Escuela Nacional de Música de la UNAM, entró a la carrera de Etnomusicología con piano, mas no pudo concluir por lesiones derivadas de la tendinitis. Así, la carrera de Zeta, como muchos lo conocen, tomó una dirección que afortunadamente jamás se alejó del arte. Mientras estudiaba música en la EIA 4 tenía la necesidad de generar ingresos. Esto lo llevó a buscar empleos que le dieran el tiempo necesario para poder seguir estudiando. Comenzó repartiendo propaganda de una tienda de insumos médicos. Al mismo tiempo, descubrió que podía modelar para artistas de distintas disciplinas dentro de las artes plásticas y visuales, así, inició modelando para fotografía y body paint. Dejado atrás el empleo de volantero, necesitaba percibir más dinero, halló entonces una empresa donde podía trabajar muy temprano y salir a una hora razonable para seguir sus estudiando por las tardes. Había llegado al sórdido monitoreo de medios y permanecería allí por 5 años, en una larga oficina llena de computadoras, sueldos algo precarios, roces, disgustos; la realidad de muchos jóvenes que tienen como primera opción, ante su inexperiencia y su corta edad, una vacante en esas empresas que no hacen más que explotar, sobreexigir y denigrar, garantes del moderno esclavismo.Leer más

De Iztapalapa para el mundo: arte, comic y más

César Granados quería hacer comics de superhéroes cuando era chavito, luego creció y le gustó tomarse en serio el dibujo y estudió artes plásticas en la ENAP, donde aprendió que encuerarse en público también es arte y le gustó. Además, es grabador-impresor de formación.

Un día a César se le partió el cerebro como por un rayo, ahora podía percibir sonidos de otras dimensiones, especialmente claras eran las filtraciones del limbo, de un limbo, del limbo donde Astrochavo tiene su casachueca. El corazón de César también se quedó abierto a los fogones de un infierno y las canciones de Midiablo. Una noche Astrochavo y César  hicieron un oscuro pacto de magia lumínica donde intercambiaron cuerpos por unas horas, desde entonces Astrochavo y Midiablo comenzaron a venirse manifestando en cada historia con los monitos que César hace.Leer más

Esteban Mofeta y el Do awesome shit

Por Ximena Cobos CRUZ

El viento y el rose de una falda crean un sonido sibilante que cruza la ciudad llena de pelos, como las ratas, son las pierna de Esteban que esta vez no ha salido con Morgan, bello como los agaves y negro como la noche. ―Pero ustedes no tienen a Morgan por eso tienen que salir en bici. Andar en bici es lo mejor, si no lo hacen, deberían. No hay excusa, no existe cosa más eficiente, más punk, más cool, saludable y bonita…― Me recuerda uno de tantos personajes que aparecen en Waking Life monologando intensamente. ―El arte es el hacer,  el poner a trabajar la rueda que le da sentido a la vida en general o a nuestra vida en particular, que le da sentido al lugar que habitamos, a lo que deseamos y por lo que luchamos― Mientras habla el escenario gira, cambia, se transforma con la facilidad de la animación digital, corren tazas y tazas de café que entrechocan y se derraman, los ceniceros se vacían y vuelven a llenarse sin saber cuánto tiempo ha pasado y a veces el viento se corta de nuevo por unas ruedas que se inclinan velozmente en el pavimento. La voz no descansa. ―Me dicen Esteban Mofeta… porque durante como 3 meses, hace 9 años, estuve dibujando zorrillos  y…. quedó, me gusta y mucha gente cree que es un nombre real por alguna razón― Se enciende otro cigarro, la noche cae y las ruedas no paran. ―Sí, CDMX, el antiguo DF, de Coyoacán― lo señala ―en 1990… 29 años

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Calavera en Bici, liograbado, 40x-80, 2017

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Xilote Ibarra | Artista plástico

Imagen por Xilote Ibarra, La hora del té, Capítulo II. Collage (2019)

Por Ximena Cobos Cruz 

El maíz no crece en todos lados y en cada sito emerge un grano diferente. En Romita, un poblado de Guanajuato, sí que brotó uno, un Xilote, la forma derivada del náhuatl con que se nombra el maíz tierno. A sus nueve años, Xilote Ibarra era un pipiolo que tuvo su primer contacto con el arte, su madre ha sido el apoyo desde entonces para que continúe en su camino hoy que a sus 35 años ha roto por completo el futuro que le había trazado su padre, un hombre dedicado a la mecánica de autos. Sin embargo, antes de romper las líneas aprendió a sacar provecho del oficio; mente inquieta, halló en la mecánica inspiración tanto para el diseño como para la composición, sobre todo del ensamblaje y la distribución de los elementos dentro de las transmisiones.

Xilote-Ibarra-retrato

Xilote Ibarra

Para Gilberto, la otra forma en que lo llaman, el arte es una serie de técnicas creativas por medio de las cuales el humano es capaz de expresar sus ideas y sentimiento. Considera que cada persona se identifica con una o varias de estas técnicas y las acopla a su tipo de trabajo y aptitudes. Escuchando a los Fuck Buttons, Groupe, The Caretaker, se inspira para trabajar en un estilo que ha forjado a través de los años, figurativo y experimental, influenciado por la estética de El Greco, la saturación de El Bosco y la composición de Max Ernst.Leer más