Quien siembra la miseria, recoge la rabia

Foto de Jordi Borrás

Por Perspectiva 

Lo que no cuentan los medios es que la población arde de rabia más que los contenedores del Paseo de Gracia en Barcelona, desde la mañana del lunes 14 de octubre. El desencadenante, una sentencia del Tribunal Superior de Justicia Español que condena a entre 9 y 13 años de prisión a Oriol Junqueras, Carme Forcadell, Raül Romeva, Jordi Turull, Josep Rull, Dolors Bassa, Joaquim Forn, Jordi Cuixart y Jordi Sánchez, 7 representantes políticxs catalanes y 2 líderxs de organizaciones en favor de la lengua catalana. Así estalló como un tsunami la ola de protestas contra el dictamen jurídico que ha dado la vuelta al mundo. Sin embargo, ¿qué hay realmente detrás de las imágenes de los periódicos internacionales mostrando la capital catalana en llamas?

Ante todo, la pregunta que últimamente parte de la población catalana se plantea es: ¿Qué es violencia? ¿Es un acto violento quemar un contenedor? ¿Pintar una pared con un mensaje que abre los ojos a algunxs y molesta a otrxs?Leer más

El Hervidero

Foto tomada de La Voz

Por Alyonne Taraim

Siempre creí que a lo que llaman Chile es confuso, la propia desigualdad genera sentimientos contrarios en nosotros. Y es que hay dos “Chile” para llamar al mismo país en el cono sur de América. Este país fue dividido en el ‘73 bajo la instrucción del General de Ejército -a.k.a Dictador- Augusto Pinochet Ugarte. Bombardeando la casa presidencial de gobierno, desplegando toda la fuerza militar contra los manifestantes, y más temprano que tarde, contra cualquiera, independiente del color político que se manifestase en contra de la dictadura militar.

Las estrategias que manejaron en ese entonces para seguir dividiéndonos son retorcidas y macabras; detuvieron padres, madres, hijos, y los hicieron desaparecer del mapa, obvio, habiéndolos torturado previamente de forma cruel e inhumana. Ratas en la vagina, electroshock, obligar a familiares a violar a sus hijas o hermanas, golpes, torturas, fusilamientos. Aparte, cabe mencionar el blanqueamiento político de aquellos organismos afines a la Dictadura y que manipularon la información para hacer ver al país como un Oasis al que tuvo que agregarse solo un poco de “mano dura” para instaurar “el orden y la paz”. La lista es larga, pero se queda corta para toda la rabia y dolor que generó en cada una de las personas que se quedaron en este país soportando el yugo y el desquiciamiento que ejerce la gente sin criterio cuando tiene el poder (y porta armas).Leer más

El salario de los jueces: Una cuestión en torno a la justicia

Por Moisés Flores Pacheco

Una de las políticas de la actual administración del Poder Ejecutivo, ha sido la austeridad, empezando por los sueldos y salarios de los funcionarios públicos. El presidente Andrés Manuel López Obrador llegó a calificar de “ofensivos” los salarios de altos funcionarios, particularmente, en el Poder Judicial. El tema ha sido analizado desde el punto de vista político y jurídico, sin embargo, el propósito que ahora nos ocupa es hacer una disertación ética, porque, personalmente, sostengo que el tema debe ser una reflexión sobre la justicia, pues el conflicto ha surgido por un entendimiento diferente sobre tal concepto.Leer más

Para eso me contrataron !y se chingan! Entrevista a un ex miembro del Primer Batallón de Fusileros Paracaidistas

Por Rogelio Dueñas

¡ ¡ ¡ ¡ ¡quién ¡ ¡ ¡ ¡ ¡trajo¡ ¡ ¡ ¡ ¡esos¡ ¡ ¡ ¡ ¡buitres¡¡ ¡ ¡ ¡
uniformados ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! que pasan
desfilando sobre el cuerpo / ¿ooooohooooo! /
trrrrrrrr-rracatraco la metralla y
sale aire en vez de sangre

José Vicente Anaya

NOTA INTRODUCTORIA

En México, durante la segunda mitad del siglo XX, quedó manifiesto que la represión y tortura son prácticas predilectas de la élite política, pues estuvo provista de innumerables casos en donde los gobernantes se valieron de los cuerpos coercitivos del Estado para sofocar la disidencia social y así mantener intactos sus privilegios. Como ejemplos tenemos el caso del movimiento social de 1968 que desembocó en la negra jornada del 2 de octubre en Tlatelolco o la infame guerra sucia de los años 70’s; pruebas fehacientes de que el sistema “democrático” mexicano sólo sabe abrirse paso a bayoneta calada. Quienes sobrevivieron a estos y otros episodios represivos han dado a conocer sus testimonios. Es gracias a ellos que hoy en día contamos con versiones de los hechos más fidedignas, las cuales distan mucho de las enturbiadas versiones oficiales.

El presente testimonio pretende contribuir a la serie de evidencias que han ayudado a develar los detalles que la oligarquía mexicana ha querido mantener bajo el agua. Sólo que en esta ocasión a quien se le ha cedido la palabra no es una víctima, sino un exsoldado; su nombre, José, quien, por obvias razones, me ha solicitado omitir sus apellidos. A su vez, la presente entrevista busca generar reflexiones en torno al verdadero papel que desempeñan policías y militares, pues a pesar de que son bien conocidas las prácticas inhumanas a las que se circunscriben, así como los intereses que protegen, aún hay quien se atreve a decir que “no merecen el odio del pueblo pues también son trabajadores”. Nada más alejado de la realidad, pues no olvidemos que pertenecen a una superestructura jurídico-política encargada de concentrar la brecha entre ricos y pobres.    

Es indispensable señalar que, si bien José participó en decenas de escaladas represivas, el presente testimonio se reduce sólo a los hechos que el entrevistado consideró de mayor relevancia histórica.     Leer más

Ausencias y hoyos negros. El cuerpo de Arturo G.

Por Gregorio Spam[1]

Para llegar a la Fiscalía de la ciudad de Querétaro se pueden caminar alrededor de 20 minutos algunas cuadras de subida desde la Terminal de camiones o bien tomar un taxi o uber que en menos de cinco minutos te llevará al lugar. Los taxistas recomiendan que uno camine porque les parece un trecho demasiado corto como para cobrar 50 pesos, además sólo los dejan pasar hasta cierto punto del estacionamiento. Esto únicamente puede saberlo alguien como el tío L, un hombre de alrededor de 60 años que ha invertido muchos fines de semana, durante alrededor de 7 años, para viajar desde la Ciudad de México a Querétaro por respuestas sobre su hermano desaparecido.

En nuestro país, se suman hasta este año más de 40 mil desaparecidos, cifra ineludible que nos recuerda que buscar a una persona desaparecida en México se ha vuelto una realidad normalizada, una especie de retorcida práctica que ha tocado, de una u otra forma, a la mayoría de las familias.Leer más

EL IECM promueve proyectos de Supermarket

Por Alonso Mancilla

Hay muchas formas de hacer proyectos sociales, sin embargo, lo que pretende hacer el Instituto Electoral de la Ciudad de México es llevar todas esas ideas, nacidas de un verdadero interés social por transformar el entorno, a los súpermercados; y así, los inversionistas podrán asistir a “dichas tiendas” para comprar proyectos. No obstante, cuando se acude a esta clase de eventos, la gente, los ciudadanos, se olvidan de los contextos concretos y particulares de cada comunidad, calle, colonia, alcaldía o estado, que reclaman una verdadera participación para la transformación social.

Lo que deberían hacer estos órganos “autónomos” es promover la participación social y ayudar a que los ciudadanos tomen sus propias decisiones, pues lo que están promoviendo instituciones como ésta no es otra cosa que la ignorancia, en vez de saber cómo funciona la realidad para la posterior resolución de problemáticas sociales.

Lo que realmente trata de hacer esta gente planteando un taller de prototipos es eliminar el diálogo entre ciudadanos que piensan distinto; además, promueve la desigualdad política por medio de lo económico, indignificando, así, al ser humano y lo político, ya que al eliminar el conflicto es como se clausura el diálogo y la lucha por la dignificación humana del buen vivir.Leer más

La sexología desde la perspectiva de género: Un análisis histórico-social

Por Viridiana Gómez[1]

 

Durante el desarrollo de mi profesión, siempre había tratado la sexualidad humana desde el punto de vista genético, anatómico, hormonal y psicológico, dejando de lado la gran influencia que tienen sobre la sexualidad los factores sociales, históricos y culturales de las personas como grupo y como sociedad. Comprendiendo ahora la masculinidad y la feminidad como expectativas construidas socialmente (estereotipos y practicas supuestas) y no solo como categorías determinadas biológicamente, se pueden abordar los problemas sexuales (tanto individual, como de pareja) desde otra perspectiva.

 

Podemos comprender, desde la perspectiva histórica, la manera en que la socialización del género como forma de opresión de hombres hacia mujeres ha dejado un impacto tremendo en nuestro modo de vida, baste con subrayar cómo en países “civilizados e industrializados” se siguen cometiendo infinidad de discriminaciones hacia la mujer en todos los ámbitos, y todavía peor, la violencia que existe hacia la mujer por el simple hecho de serlo; a tal grado que fue necesario crear el término “feminicidio” para nombrar y visibilizar la violencia extrema hacia las mujeres. No obstante, es triste encontrarse, cada día, en cualquier medio de comunicación, con al menos una noticia relacionado a ello.

 

De esa opresión social hacia la mujer, se deriva la opresión sexual hacia ella, no pudiendo tener la misma libertad sexual que el hombre sin merecer descalificativos u agresiones y, sumado a ello, el tabú que se genera hacia la vagina, la vulva y en general todo el órgano sexual de la mujer. En mi experiencia como docente y en pláticas que he dado a jóvenes, me doy cuenta que la gran mayoría de chicas, pese a tener vida sexual activa, nunca se han autoexplorado, nunca han visto su vulva y algunas creen que su propia vulva y vagina son desagradables ―sumando a ello que la mayoría no sabe la diferencia entre estas dos―. Caso contrario en los hombres, quienes la mayoría de las veces se enorgullecen de su órgano sexual, hasta lo presumen y lo contrastan entre sus pares.

 

Se necesita, entonces, una educación sexual que inicie desde los padres, pues en México se gasta infinidad de recursos para llevar educación sexual a los jóvenes, pero no se obtienen resultados positivos, pues en otras áreas de su vida la desinformación abunda. Los padres de familia, quienes tienen el componente emocional más fuerte en autoridad para los jóvenes, desconocen estos temas y hasta los “satanizan”. Además, la educación sexual que se imparte actualmente es muy técnica, habla de actos y órganos, dejando de lado el componente emocional y de dignidad que se merece, haciendo que todo se convierta en mera información que a los jóvenes “les entre por un oído y les salga por el otro”.

 

En las parejas, además de todo el componente de comunicación, confianza, respeto, tolerancia, etc. se deben analizar las insatisfacciones sexuales que abren brechas en la relación. Tenemos una cultura fundada en “el hombre como guía en el sexo”, cuando muchas veces éste desconoce la forma de dar placer a una mujer y ella no tiene las habilidades para solicitarlo, ya sea por desconocimiento de sí misma, por vergüenza o porque “así debe de ser” o “así le tocó”. Socialmente, el sexo se ve como objeto juzgable y administrable, regulado moral y legítimamente, no se busca entender, sino controlar. Sin embargo, si las personas, de manera individual, no lo entienden, no podrán disfrutarlo sanamente.

 

Asimismo, creo totalmente necesario que las personas comunes, sin estudios especializados en el tema (sobre todo las que viven en pareja), conozcan y entiendan la diferencia entre la Respuesta Sexual Humana de un hombre y de una mujer, propuesta por Masters y Johnson ―normalmente sólo conocida por psicólogos y médicos), pues así se evitarían confusiones que hieren sentimientos, arruinan el disfrute, ocasionando la búsqueda de otras salidas por no entender cómo complementarse correctamente con su pareja en ese ámbito. A su vez, las parejas con problemas sexuales no hallan una salida posible a la resolución de esos conflictos y no considera como opción al terapeuta como medida adecuada, pues son cosas que “no se deben de tratar fuera de la cama”; o creen que simplemente no son el uno para el otro o, peor aún, deciden que es un deber aguantar sus insatisfacciones el resto de la vida porque eso fue lo que les tocó y no hay más.

 

Falta una cultura de acudir a un sexólogo y no sólo cuando exista una patología grave, sino también para tomar asesorías a nivel de prevención o simplemente para descubrir cosas que, por la cultura en que vivimos, no sabían que podían existir en su ser erótico. Pero, también, se necesita mucha formación al respecto, pues, al menos en la pequeña ciudad donde vivo, no existe ni un solo especialista en esa área por lo que, en caso de que alguien llegase a requerirlo, acude a un psicólogo sin formación específica o a un médico ginecólogo o urólogo. Es necesario hacer hincapié en que una vez que haya profesionistas bien preparados podrán concientizar a las personas para que la sexología deje de ser esa ciencia incomoda que perturba las susceptibilidades de las personas.

 

Por eso la importancia de una sexología basada en evidencia. Se necesita gente preparada que toque el tema de la manera más objetiva y estandarizada posible, para no alimentar los mitos, los tabúes ni los sentimientos negativos por motivos referentes a la sexualidad. Tenemos una ciencia relativamente nueva, hace apenas cien años Freud se atrevió a tocar el tema públicamente, aunque hoy en día él no es el referente teórico más acertado, es, sin embargo, el punto de partida histórico más importante sobre el tema. Después tuvimos a Kinsey, el primero en hacer investigaciones directo con la gente para comprender a las personas más allá de la teoría; más recientemente a Masters y Johnson como los primeros experimentadores en el campo, dando así una apertura total a la mejor comprensión de esta área que había sido tan censurada.

 

Por último, queda resaltar que la ignorancia del funcionamiento de nuestra sexualidad también trae consigo la incomprensión de la comunidad LGBT+ y con ello su discriminación en la mayoría de los ámbitos, que no es más que una incomprensión a las diferencias que tenemos como seres humanos. Basta ver las marchas pro-familia como ataque a la comunidad LGBT+ que se han incrementado en México en los últimos años, como si la familia fuera el fin último de cada ser humano —cuando la realidad es que ni siquiera para todos los heterosexuales es así—, o como si sólo existiera un tipo exclusivo de familia. Los derechos de la comunidad LGTB+ han aumentado mucho en los últimos años, pero sigue siendo insuficiente; sabemos que se está peleando contra una sociedad con creencias firmemente arraigadas y que algunos cuantos cambios jurídicos no modificaran esas creencias, pero al empezar por la ley poco a poco se modificará la cultura.

 

De esta forma, este artículo busca lograr que los lectores reflexionen sobre la importancia de la existencia de la sexología en la actualidad, pues es una ciencia que puede aplicarse para mejorar casi todos los ámbitos de desarrollo del ser humano, no sólo el clínico como se suele suponer normalmente, sino también el familiar, social, educativo, laboral, jurídico, etc.; invitando de esta forma a los especialistas en el área a que la desarrollen más allá de la parte psicofisiológica, y se den cuenta que la cultura de una sociedad es un factor básico para el proceso de desarrollo de la sexualidad de una persona.

 

A manera de conclusión, dejo estos dos puntos cruciales:

– Todo sexólogo debe hacer una restructuración de su propia sexualidad, pues los especialistas no se salvan de traer cargando el componente cultural, histórico y social que ha censurado por tanto tiempo estos temas y las malas costumbres que ello acarrea.

– Se debe educar a las personas de todos los ámbitos para aceptar lo natural que es hablar del tema, tomando las medidas necesarias para no herir susceptibilidades y poder, poco a poco, superar las barreras religiosas e ideológicas que no permiten un correcto análisis de la sexualidad humana, pudiendo hablar del tema con la misma libertad con la que se hablaría cualquier otro.

 

Todos somos seres humanos y como tales contamos con la misma dignidad. “Lo esencial es lo que nos hace iguales, esto es, que somos todos igualmente libres para elegir y ser diferentes”.

 

 

 

 

Bibliografía consultada:

  • Hyde, J. (2006). Sexualidad Humana. México: McGraw-Hill
  • Granero, M. (2014). Sexología basada en la evidencia: historia y actualización. Revista Costarricense de Psicología, 33 (2), p.179-197
  • Monereo, C. (2014). Orientación sexual e identificación de género: aproximación conceptual y estrategias para la reivindicación de derechos del colectivo de LGBT. Huri-Age, 21.
  • Curso de Sexología y Psicoterapia de pareja (2017). Módulo 1: Fundamentos de la Sexualidad Humana y de las Relaciones de pareja.

[1] Viridiana Gómez (Matamoros, Tamaulipas, 1992). Psicóloga clínica y docente. Amante de la literatura, al música y la ciencia. Feminista en formación. Escritora amateur de ficción y no-ficción. Fanática de leer ciencia ficción en el microbús. Le encanta trabajar con jóvenes desorientados y da lo mejor de sí para guiarlos por un buen camino

Claudia Sheinbaum, exigir justicia JAMÁS será una provocación

Foto tomada de La Neta Noticias

Por Ximena Cobos CRUZ

Repudiada y tibia Claudia Sheinbaum:

Exigir justicia no es provocación. De verdad que no tengo ni idea en qué cabeza cabe eso que has declarado firme e impávida ante las cámaras si no es en una mente clasista y falta de consciencia de género. Sin embargo, desde la digna rabia, voy a dirigirme a ti aunque no escuches, porque últimamente has demostrado que no sabes hacerlo.

En el mundo entero existe una deuda histórica con las mujeres que se quiere resarcir desde un discursito caído en el lugar común, en la fórmula, sobre todo cuando lo usan servidores públicos en mensajes fabricados para ser televisados y cubrirse la espalda o limpiar la mierda que hay detrás, y no desde la auténtica reflexión sobre el problema de violencia estructural, antes bien, para mantener contentos a sectores que parecen representar un riesgo para esa estabilidad que tanto les gusta aparentar que existe. Justo como tú, Claudia, lo hiciste luego de que muchas, todas, gritáramos en nuestras casas, en redes y en muchos lados, enojadas y ofendidas por tus palabrasLeer más

Universidad Autónoma de la Ciudad de México: de la huelga a la institucionalidad, la resolución de un conflicto.

Foto tomada de Telediario

Por Alonso Mancilla

La controversia sobre la elección al puesto de rector para la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, en la cual el V Consejo Universitario eligió a Galdino Morán como representante legal de dicha institución, como conflicto que se desata a siete años de la huelga del 2012 de esta casa de estudios, llamó la atención de la comunidad y la llevó hacia el debate entre la legalidad y la ilegalidad de la elección. Esta no es la primera vez que la elección se da de esta manera; como si fuera un copiar y pegar, el antagonismo estalla, sin embargo, la resolución es diferente.

Pero, a quién le interesa el conflicto interno de una institución educativa autónoma si no forma parte de su comunidad. Quizá se lo pregunten y por ello, antes de empezar quiero reflexionar sobre el conflicto, pues a lo largo de toda la historia de la humanidad ha existido ―y seguirá existiendo― ya que somos seres diversos, todas y todos con sueños y deseos particulares; somos sociedades diferentes, inclusive dentro de una misma nación ¿a poco en México son iguales la comunidad del norte y la del sur? O ¿la población de Iztapalapa y la de Polanco? Y es que ya desde lo religioso existía el conflicto ¿no se acuerdan que Adán comió la manzana prohibida y lo desterraron de aquel paraíso?Leer más

¿Quién me pela la cabeza de la lira? Breves notas sobre la obra lírica de Orlando Guillén y su importancia para el proceso de renovación de la poesía en México.

Imagen tomada de lospoliticosveracruz.com.mx

Por Rogelio Dueñas[1]

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Es harto sabido que durante décadas las instituciones culturales del Estado mexicano, al igual que el resto del ennegrecido sistema político, se han visto permeadas por una serie de prácticas que distan mucho del ideario democrático del que se han llenado la boca los gobernantes en turno. Cacicazgo, clientelismo, compadrazgo, manejo a conveniencia de los recursos públicos; han sido sólo algunos de los elementos de los que la cultura oficial se ha valido para perpetuar el poderío de la mediocridad. En el caso concreto de los poetas, cuando estos escriben obras en donde se logran avizorar aportaciones para la regeneración de la poesía, los centinelas del dogma  hacen uso del aparato del Estado para zancadillear al autor. Cuantimás si dichas obras cometen la osadía de cuestionar los estándares del canon.  

Como si todo lo anterior fuera poco, los “abusos costumbres” de ciertos grupúsculos de poetas emergentes que pululan dentro del espectro literario, le hacen el caldo gordo a la cultura filistea al amalgamar la ignorancia y cerrazón  a su “proceso creativo”.

Es jodidísimo verlos laureándose entre sí, afanándose en desdeñar la importancia de los elementos primarios que se requieren para construir una obra lírica medianamente enriquecedora. Resulta agobiante ver cómo están más preocupados por embriagarse hasta el culo que por plantarle cara a la rancia postura de la cultura oficialista, con propuestas poéticas que contengan un discurso más arriesgado y menos autocomplaciente. No sólo arruinan el bello deporte de perder el conocimiento con el gancho al hígado que propina el alcohol, lo hacen también con un asunto mucho más serio: la Poesía. Entorpecen su torrente al hacer circular textos pretenciosos, carentes de valor estético o poético, y que incluso aún traen consigo el lodo de las aguas pantanosas del lugar común. Publican poemarios a destajo, a la menor provocación. Parece que aún no comprenden que la Poesía no es un objeto decorativo del ego o una argucia de la que puedan valerse durante sus danzas de apareamiento al hacer brillar la charola de “poeta prolífico”. 

A esa sombra reducida vomitando por las calles y escupiendo vergas les llaman POETAS[2]. No se asoman ni por error a letras que no hayan nacido en el seno de su camarilla despótica de pseudointelectuales, o bien, que no hayan sido recomendadas por el jerarca que les preside. Retacan la cuadratura de su mente con los poetas de siempre, olvidando la obra de autores comprometidos con la transformación de la poesía. ¡Y aún tienen el descaro de cagarse en los poetas oficiales! Como si sus “prácticas literarias” no estuvieran emparentadas con los caciques culturales que dicen detestar. Así pues, la ramplonería logra apropiarse de la poesía y de los espacios destinados para ella.

No obstante, aún late el brío de una poesía infatigable. Tal es el caso de la obra de Orlando Guillén  (Acayucan, Veracruz, 1945), que al igual que varios de sus contemporáneos como Max Rojas o Jaime Reyes, ha sabido erigir su obra de modo tal que permanezca insepulta. Sus aportaciones son vastas y harto fructíferas. Menoscabarlas significa atentar contra el proceso de renovación de la poesía. En vano ha sido, pues, el ninguneo al que la cultura a sueldo ha querido someterlo. Su postura disidente le ha valido la persecución del Estado mexicano y el veto de su sistema cultural. Hay que recordar que en 2006, Orlando Guillén denunció, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la persecución y censura de la que ha sido objeto.

Guillén cuenta con muchísimas obras en su haber, no obstante, me limitaré a abordar de modo general únicamente cuatro de sus obras: Cantar del pantagruelista, Poesía inédita 1970-1978, Rey de Bastos y El costillar de Caín, esto con el fin de difundir y despertar el interés por la encomiable labor de Guillén de trastocar el lenguaje y enriquecer la poesía.  

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Hablar de la obra de Orlando Guillén es hablar de una propuesta crítica y mordaz. Notables sus ganas de increpar han sido desde siempre. Un claro ejemplo lo tenemos en Cantares de la dicha negra, poema rábido que Guillén desató a propósito del genocidio en Tlatelolco el 2 de octubre del ’68:

“Me hirieron la soledad, / me hirieron la compañía, / y donde quiera que voy, / me van hiriendo la voz, / me vigilan la saliva, / me enfurecen el tamaño de la furia / y me han dejado el recuerdo / lisiado desde el dos de octubre. Todos los dedos me dicen / las palabras / de los muertos nuevos.”

Es evidente el abismo que hay entre versos como los anteriores y la ambigüedad, por ejemplo, de las letras de la paz octaviana[3] al hablar de la masacre. Y si es así, ¿por qué versos como los del autor de La llama doble, son de los más recordados y elogiados? ¿Acaso será por las relaciones que tuvo Paz con el poder? En ese sentido, Evodio Escalante apunta lo siguiente:

“Es una lástima, pero a menudo el reconocimiento que alcanza una obra depende no tanto de los valores literarios que ella contiene, como de un complicado juego de posiciones culturales. No tanto la palabra justa: lo que importa es la relación justa en el momento en que se le necesita. Si no se tiene la suerte de haber amigos en posiciones favorables, si los modales del sujeto no son los adecuados, o simplemente no se muestra disposición para emprender lo que se llama una ‘carrera literaria’, entonces hay escasas probabilidades de que esa obra sea no ya reconocida, sino ni siquiera leída”.[4]

No obstante, Guillén siguió incidiendo, provocando.

Fue en 1972, año de guerrillas y escaladas represivas, cuando Guillén lanzó su Cantar del pantagruelista; publicación con versos certeros como:

“Me declaro culpable del delito de ser joven, / de tener 22 años / y de cargar mi hambre / como un estómago independiente.”

Muy ad hoc con el clima de la guerra sucia de aquellos años.

Sin embargo, es en Poesía inédita 1970-1978 (obra de juventud que, en 1983, tomaría el nombre definitivo de Versario pirata) en donde podemos toparnos con el Orlando que comienza a sacudir con más ahínco la polilla que se había venido acumulado en gran parte de la poesía producida en México. De aquí pal real, Guillén no sólo nombra de forma heterodoxa, sino que también nos deja ver el asombroso resultado de haber digerido las obras de Vallejo, Rabelais, Darío y Díaz Mirón. Aquí unos versos de Versario pirata, primera parte de las tres que componen Poesía inédita…:

“Pero esbelta tú/ irrumpes de cara al caos/ te acercas caminando deliciosamente/ moviéndolo meneándolo/ entras al WC para señoras del Café La Habana/ y meas escuetamente/ dejando un acre rocío sobre tu mata prójima/ un tufo alegre exquisito/ rabiosamente femenino/ y por ello humano Hacia dentro de ti un cáliz bellísimo/ se deshoja en pétalos de vida/ en flores de ti misma/ Pienso en tu carne clara como tu voz/ Tiemblo de tu esencia bebo un cáliz amargo/ Mara acerca hacia mí ese cáliz!”   

Los matices vallejianos son evidentes. Al igual que en su memorable verso “Me moriré en París con agua, cerdos!”, que en chinga nos remite a Piedra negra sobre una piedra blanca. A pesar de resonar los pasos del autor de Trilce en el patio de la poesía de Orlando, el infortunio se yergue en modos disímiles. La tesitura de su tristeza es mucho más irónica:

“Te saludo soledad muleta para suplirme Te saludo y te canto Con mi gargajo violáceo en tu cara purulenta oh soledad sitiada por dos ojos dos senos dos piernas dos nalgas dos brazos es decir digo aquella en su cintura y en su tórax Nadie se baña dos veces en la misma agua de angustia Nadie se sabe solo en medio de nosotros Te saludo soledad lobo que somos Te saludo salvaje aguerrida putita parada en cada esquina

Te saludo, estúpida

Contéstame!”

Es en Rey de Bastos (Universidad Autónoma Chapingo, 1985) donde, para deleite de muchos, la cosa comienza a ponerse dura. Aquí es donde Guillén tañe largos alientos y toda clase de ritmos. Según el propio autor, Rey de Bastos “es una enorme reprobación del cristianismo”. No obstante, al igual que cualquier otra obra poética, está sujeta a múltiples interpretaciones:  

“Yo trepé en un barco de hipócritas a verlos corcoveando/ Yo trepé en un barco de hipócritas como versario pirata/ el humo envolviendo la naturaleza del ser/ Y vi Los vi venir llenos de incienso/ Y particularmente registré ese momento en que un hipócrita a otro hipócrita besaba/ y ese fue el aprendizaje de adolescencia/ cuando uno trae púber el estar y el ser humanecido / cuando uno trae una alcoba en los sueños/ un saco de lagartos el pene como flor de las braguetas/ la mirada intensamente llena de Dios y las mujeres/ Pero hoy es tarde para haber nacido/ Ya no tengo mujer y soy hijo de mi madre/ Pero tengo mujer en el olvido/ Mi novia habita en una casa en un caserío/ Mi novia es poderosa y no tiene poder/ Mi novia es una muchacha que me mira y se agacha/ Mi novia no tiene sombra/ sucursales/ canal dos/ Mi novia no trae manojitos de mirra/ el sabor de la lengua cuando se besa no a la amada sino al amor/ Mi novia sortea rápida entre los charcos de lluvia los avatares de mi alma/ Mi novia no es novia de mi novia/ Yo soy la novia de mi novia/ Yo soy el novio de mi novia/ Yo soy el ser de mi novia y la amo perdida/ inalcanzablemente/ cuando beso su mano/ Un solo manotazo de poesía se estrella en mi cachete/ cuando le pido las nalgas/ Mírenla pasear por esta página Mírenle su muslo blanco/ su Leda mírenle/ Yo estrecho su cuello Yo soy la soga/ Apenas si el alba como Judas se guindaba del árbol del amor/ del árbol del alba misma/ y ya cantaba yo con la soga al cuello las canciones del alba”

No es fácil hincarle el diente a los versos de Guillén. Cualquiera de sus obras requiere una lectura concienzuda para lograr hacerla propia. Y El costillar de Caín (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2001) no es la excepción.

Mucho de lo vertido en dicha publicación requiere cierto dominio de los recursos sintácticos, esto con la finalidad de ceñirse a sus versos de la manera más idónea y placentera. Es en este libro, donde la polisemia del lenguaje de los barrios cae en desbandada. Y no como distractor o mero artificio, algo habitual en la poesía que se ciñe al seno de la pequeña burguesía. Aquí, la mancuerna entre los elementos líricos al más puro estilo de Góngora o Quevedo, y la vulgaridad que estriba en los albures y en la dicharachería mexicana, es urdida por Guillén con precisión cirujana. El poeta torna el grito al origen: la garganta del pueblo. Y para muestra un topón:      

“Y a estertor que se comba se lo lleva la corriente/ Y el águila siendo animal se retrató en el dinero/ Hay azufre como pedos de Olvido en los jergones/ donde fueron parturientas las cinturonas de castidad en la Noche marchanta/ Y mientras que yo me monto y en el tren de la ausencia me voy/ sean guardianes de turno entonces pues mis cojones/ que para eso se quedan siempre los muy pendejos a las Puertas/ Y a las Puertas/ De las Muertas/ Una vena varicosa de imágenes/ Ponga a parir soldados entre los astros/ A las moscas muertas/ Y a reserva de mejorar y detrás de un vagón de ferrocarril descarrilado por cuyas ventanillas es pericoloso esporgerse / a pesar de la muerte y su clientela lampreada hay siempre/ un sepulturero en paro y otro agazapándose/ entre las tumbas  Se trata/ de un cementerio de enanos que en la vida fueron liliputas/ las unas liliputos los otros/ Y una vieja me lo daba/ Repagada a la pared/ Y como era Jorobada/ No se la pude meter/ No le aunque que fueras virgen  le dije/ Que este es el gallito inglés/ Y con paciencia y salivita/ me puse a jugar con ella/ al juego de La Condesa/ Que con que entre la cabeza/ El cuerpecillo como quiera se acomoda”

No por nada Mario Raúl Guzmán calificó El costillar de Caín como un recorrido delirante por los pueblos del habla. Esta obra en particular merece ser ampliamente difundida. Mucho tiene de renovadora como para que la inopia la degüelle.

Así pues, puedo decir, sin temor a equivocarme, que Orlando Guillén es uno de los poetas vivos más importantes. Apenas equiparable con el finado Ramón Martínez Ocaranza. La composición de sus obras es elemental para el desarrollo de una nueva forma de hacer poesía. Bien puede extenuar a los viajeros frecuentes de los terrenos en los que crepitan los reciclajes poéticos. Allí, en ese paisaje desértico donde los poetas se leen a sí mismos porque de lo contrario nadie los leería y donde los burócratas van y vienen hablando de premios literarios[5]. Los poetas incipientes mucho tenemos que aprender de Guillén.

Colma de contentura saber que la poesía en México no descansa en Paz. Está vivita y coleando y es de Acayucan. 

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Funcionarcos culturales: Sigan redireccionando el presupuesto de la difusión cultural hacia sus bolsillos, tal como se los ha enseñado el ego de los bursátrapas. Sectas de poetas “independientes”: Yo no quiero sus letras, por mí quédenselas para que se anquilosen con el hedor de su ignominia, con su resaca de siglos. Sigan empeñados en ser metástasis, pero no olviden que A cada cáncer se le llega su géminis. Si no me creen, pregunten a sus editores de cabecerda cuánto tiempo les queda de diva. Que descanses, lectorpe. Mientras tanto, yo me quedo con el versario guillenesco: fuente vital para nutrir la poesía.

 

 

[1] Rogelio Dueñas (Ciudad de México, 1987) Poeta. Autor de los poemarios Cirujano Del Instinto (2009), Calibre .38 (2011) y Efigie de miope (2015). Ha colaborado en publicaciones como Revista Clarimonda y Los Bastardos de la Uva. En 2012 coordinó el taller de poesía en Casa del Poeta José Emilio Pacheco, en Tlalnepantla de Baz. Algunos de sus poemas han sido incluidos en antologías nacionales y extranjeras.

[2] Fonz, Marco, “Carta desde el Mesías Salvaje a los mundos escriturales, a los estudiantes de letras y a los poetas astrales”,  Quito, Ecuador, 2013

[3] Término acuñado por Mario Raúl Guzmán para referirse a la obra de Octavio Paz.

[4] Escalante, Evodio (1981). La desmesura poética de Orlando Guillén, en Proceso. Recuperado desde https://www.proceso.com.mx/130801/la-desmesura-poetica-de-orlando-guillen

[5] Bolaño, Roberto. “Apuntes sobre la poesía de Orlando Guillén” en A la intemperie. Colaboraciones periodísticas, intervenciones públicas y ensayos. Alfaguara Ediciones, Madrid, 2019.