The Weird Greek Wave

Por Lydia Salinas[1]

La Nueva Ola Rara de cine griego, cuyo nombre ha sido atribuido por críticos y espectadores sorprendidos por el nivel de surrealismo plasmado en los filmes, nace a partir de un fenómeno local: Grecia pasó de ser un lugar de ensueño que atraía visitantes de todos lados del mundo a la zona crítica europea de desplome no sólo económico. Steve Rose, de The Guardian, señaló que “no hay que olvidar que Grecia tuvo sus propias protestas en las calles en 2008. Quizás era de esperarse que el cine del país también cambiara” (2011).

La nueva corriente artística de la crisis griega pareció tomar importancia a nivel nacional y regional cuando los medios europeos identificaron que no era una coincidencia que el país más caótico de la Europa occidental estuviera produciendo el cine más caótico. Ante los ojos de Yorgos Lanthimos, luego del éxito en el Festival de Cannes de 2009 de su filme independiente Dogtooth, nada había cambiado en la escena cinematográfica de Grecia: “sólo hay una forma de hacer cine aquí. No hay productores reales y ya no hay recursos públicos” (Rose, 2011).

Por otra parte, al discutir la rareza de los filmes griegos de la nueva olaLeer más

Si quieres vivir, no debes conducir

“Arabia Saudita, donde manejar un vehículo era un delito para las mujeres”

Por Sofía Rangel Ramírez

¿Qué pasaría si no tuvieras permitido conducir?, ¿Cómo podrías trasladarte a distintos sitios para efectuar actividades cotidianas?, y si se presentara una emergencia, ¿qué harías?

Manal Al Sharif no solo fue detenida por el delito de manejar un automóvil, también influyó que publicara un video en Internet sobre ello y motivara a otras mujeres a no quedarse atrás. Para así representar un poco de la discriminación que sufren las mujeres día a día en Arabia Saudita.

¿Cuándo y por qué surge esta ley?

La ley que prohibía a las mujeres conducir, y originó un daño a su libertad y dignidad, fue emitida en 1932, hace más de 80 años, cuando se fundó el Estado Saudí.

La delgada línea que divide la discriminación que sufren hombres y mujeres se basa en la aplicación de la “purdah”, un conjunto de prácticas falócratas que pretenden proteger el honor de la mujer. Sin embargo, deLeer más

Paulo Freire y la pedagogía de lo cotidiano

Por Alonso Mancilla

Introducción.

La pandemia del Covid-19 nos puso los anteojos de lo evidente, de la desfortuna de lo cotidiano, del infierno en la tierra, y develó la crisis de una de las fases más atroces del Capitalismo, el llamado Neoliberalismo: la mercantilización de lo cotidiano.

Así, de esta inminente crisis se desprende un problema fundamental, o hacemos que se reconfigure el capitalismo —como viene haciendo el aceleracionismo tecnológico y digital— y pasa a su siguiente fase, o le damos sentido al momento histórico, como lo anunciara Fidel Castro hace 21 años: cambiar todo lo que debe ser cambiado. Tenemos que plantearnos una revolución desde la cotidianidad, desarrollando, así, al hombre y mujer colectivo(a) sin desencadenar en alguna medida el fanatismo, sin crear tabúes, críticamente, en suma, como conciencia de una necesidad[1] libremente aceptada y reconocida como tal, por un cálculo de medio y fines que hay que adecuar (Gramsci, 2019: 353).

Este es un trabajo, como muchos otros, sobre el buen vivir, sin embargo, parte de la idea derridiana de deconstrucción, la cual supone la destrucción de conceptos que hemos creído “naturales” y, por ende, incuestionables, inclusive, dados y acabados. Como dice Derrida en Políticas de amistad, la deconstrucción tiene que ver con un atravesamiento de un espacio y tiempo histórico-político que no se puede obviar, pero al que se le tiene que sacar la prisa y los estereotipos, los cuales tiene que ver con ideas “finamente” argumentadas desde la perspectiva de los opresores, que no tiene nada que ver con los hechos de la realidad concreta.

De lo que se trata es, entonces, de retornar a ese momento, que no fue sólo un momento en el tiempo sino una dimensión de la experiencia del ser y del logos o, para precisar mejor, donde la filosofía fue muy joven o habría llegado demasiado tarde, por lo cual no tiene ninguna autoridad para hacer preguntas (Derrida, 1998: 365). Así, donde la conciencia no fue críticaLeer más

La Malinche: mito, ideología y proceso histórico

Por Diego Armando León Cruz[1]

¿Qué sabemos de Historia? Pareciera que la única respuesta compete al conocimiento de hechos históricos relevantes, sin embargo, plantearía otra pregunta ¿Qué sabemos sobre la Historia? En mi infancia escuchaba que era para conocer nuestro pasado. Posteriormente escuché que la historia era (y es) de los vencedores. La segunda respuesta irrumpe para hacer notar que estuvo ahí, dejando a la primera en la periferia, no olvidándola y añadiendo el carácter ideológico del que parecía privada.

Con estas dos respuestas acudimos a un encuentro donde la Historia pasa de ser un aprendizaje de memoria a uno donde surge la dialéctica entre la resistencia y la ideología que impera en la narración de aquellos que relatan un suceso determinado a partir de los mal llamados ganadores, siempre comunicando aspectos matizados y esquematizados sobre lo ocurrido en un momento histórico. Ahora me formulo la siguiente pregunta ¿Qué nos cuentan sobre Historia si tenemos encuentros fragmentados y matizados?

La Historia carece de imparcialidad, y ahí nace la resistencia antes mencionada, que nos hace mirar huecos, luego nos lleva a mirar qué hay dentro de esos huecos y buscar qué había con anterioridad. Leer más

¿Qué es la riqueza interior?

Por Mauricio Torres Peña[1]

Es frecuente encontrar en películas, libros o series de televisión menciones sobre la importancia que tiene la “riqueza interior” de las personas. Siempre se señala que lo esencial y meritorio que tiene alguien es lo que almacena en su “interior”, un término muy usado, pero poco explicado, sin embargo, algunas personas lo definen como “la forma de ser” de cada uno, lo cual es correcto, parcialmente, porque implica otros elementos más.

Víctor Frankl, en su libro El hombre en busca de sentido, mencionaba que las personas con una riqueza interior bien trabajada por la vida intelectual, disponían de mayor capacidad de tolerancia y resistencia frente a las condiciones hostiles e inhumanas de un campo de concentración. Eran capaces, pues, de soportar todo el sufrimiento de las circunstancias siempre Leer más

Cuando se nos niega el derecho de poner nuestros límites

Por Alejandra Libertad[1]

En días anteriores, platicando con una amiga, me explicó que se encuentra llegando a su límite con su actual pareja, debatiéndose entre continuar o terminar, porque se ha dado cuenta que es una relación violenta. De inmediato empaticé con ella, ya que el tema de los límites me ha quitado varias veces el sueño, pues reconozco que me es difícil identificarlos y mantenerlos, sobre todo con personas que estimo.

Hablar de límites me transporta a las clases de geografía y a esas líneas divisorias reales o imaginarias para demarcar una entidad o territorio, pero también a los diálogos cotidianos donde se evoca ese umbral que define “hasta donde tú puedas llegar o aguantar”.

Cuando pienso en mi cuerpa, identifico límites físicos pues por más que lo desee no puedo saltar de un techo de 4 metros o aguantar una extracción de muela sin llorar. También hay límites psicológicos o emocionales, porque no me puedo obligar a sentir cariño por alguien, o a estar en un grupo de trabajo por más de 11 horas al día,Leer más

Cuba: Entre dos bloqueos

Imagen EFE

Una introducción

Por Yosvany Roldán

El bloqueo existe, y es una verdad de perogrullo que no admite duda alguna. No es infrecuente que por bloqueo cualquier cubano entienda bien un asedio que subyuga e imposibilita comprar y vender o, si se quiere, parafraseando el texto de la norma, establecer intercambios o relaciones extraterritoriales con fines comerciales o de otra índole. Y que éste fenómeno, por su intrínseca ambivalencia, haya llegado a salirse del contexto del que originariamente derivó, o sea, del jurídico, para ir hasta el lenguaje, las costumbres y las formas de ver e interpretar la realidad de un país, ya en sí mismo constituye su mejor y más acabada definición.

El bloqueo al que aludo, el hasta hoy combatido sin resultado alguno en los organismos internacionales, es parte corriente ya de nuestra cotidianeidad. Lo motiven y sustenten quienes prefieren el asedio que abisma al consenso que hermana; se nos presente en las insuficiencias de lo experimental y lo práctico de una política impLeer más

Algunas ideas para terminar democrática y normativamente con tiranías electoralistas

Por Francisco Tomás González Cabañas

“Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión” (Preámbulo de la Declaración universal de los derechos humanos).

Dalmacio Negro Pavón nos advierte, en el trabajo que citamos a continuación, de la confusión en la que cayó Montesquieu al emplear bajo una misma significación tiranía y absolutismo, error craso que la ciencia política sigue arrastrando hasta nuestros días, tal como ocurre con la famosa teoría de pesos y contrapesos, que escinde al poder judicial como independiente de los poderes ejecutivos y legislativos (o declamados en su necesidad), que se extrae como conclusión sintética tanto del “espíritu de las leyes” como de su obra en general.

Poder determinar, por tanto, la razón de una tiranía de gobierno no puede estar vinculado a su origen o conformación, sino más que nada por su desempeño o desenvolvimiento. Es decir, una de las tantas razones por las que no sería efectivo, conveniente, ni razonable, poder ir hasta la etimología o las fuentes mismas de lo que pudo haber significado lo tiránico, como luego lo despótico o lo absolutista, es que precisamente en el nacimiento de lo que fuere se encuentra su misma acta o disposición final o certificado de finalización o defunción.

Tal como ocurre en cualquier cuerpo orgánico, los cuerpos sociales que vamos conformando, a los efectos de organizarnos, llevan consigo, su propia formulación para volver a cero, resetear, disolverse, morir o como se quiera llamar, para volver a surgir, nacer o conformarse.

Una de las tantas deudas que Leer más

¿Cuándo llega la justicia?

Por Humberto Orígenes Romero[1]

En diciembre del 2018, el 53% del país se llenó de esperanza. Se prometieron muchas cosas, entre ellas, la impartición de justicia. Prontamente se estableció una comisión de la verdad para el Caso Ayotzinapa, encabezada por el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas.

Con el descubrimiento de los restos de Jhosivani Guerrero en junio de este año, ya se han encontrado a tres de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala el 26 de septiembre del 2014. Aquí tal vez cabe una propuesta: decir “nos faltan cuarenta” ayudaría a mantener vivo un caso que ha perdido luz y trascendencia debido a la normalización del asesinato en México. Por ello me permito pensar si no sería adecuado mantener viva y móvil la cifra de desaparecidos para no dejarlos en el olvido y seguirlos buscando.

Por otra parte, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha anunciado la liberaciónLeer más

Secuelas

Por Leticia Maldonado Gómez[1]

Nuestra mutación hacia la sociedad de rendimiento se da de forma vertiginosa e imperceptible. Con 2,885,937 contagios confirmados y 237,207 decesos en el país, a causa del virus SARS-CoV-2 (cifras oficiales), resulta increíble que la población que aún conserva salud y empleo se encuentre adaptándose sin más al trabajo a distancia, sin el mínimo compromiso real entre patrón (empresa)-trabajador.

Aunque en la letra entró en vigor un decreto en materia de teletrabajo, en la práctica, hombres y mujeres empleados absorben el pago de la energía eléctrica e internet (los reclutadores solicitan que los postulantes cuenten con banda ancha de cierta velocidad), se encargan de la actualización o compra de dispositivos y laboran en horarios desdibujados, dando por contada la intromisión del espacio laboral en el hogar. Lo que sea con tal de cumplir el mandato actual: “yes, you can”.

¿Te ha pasado por la cabeza decir “no quiero” o tal vez “no puedo”? Impensable, ¿cierto? Leer más