Netflix y la pandemia.

 La prisión del american streaming

[Parte III]

 

Por Aarón de la Rosa

Durante los primeros años del siglo XXI, gracias a los avances digitales del internet se van transformando los hábitos de consumo de series y películas. La industria de la televisión americana cambiaría su modo de ofrecer productos audiovisuales. No solo con el broadcasting (televisión abierta) y el narrowcasting (televisión temática), sino que la oferta se inclinaría por el consumo digital en dvd y blueray como al crecimiento de páginas web. Por otra parte, la economía de los estudios y los profesionales del medio se nutriría de nuevos formatos de venta para los anunciantes, desde diferentes nichos de mercado. Más tarde, con el nacimiento de las redes sociales cambiaría el paradigma de la publicidad televisiva con el marketing en redes sociales.Leer más

¿Puede la comida de un hombre en Wuhan (China) causar una pandemia global?

Por Julio A. Bautista P.*

«Hoy más que nunca,
cuando tantos y tan complejos problemas asaltan a la especie humana,
es necesaria la presencia de individuos con un alto coeficiente intelectual
y un amplísimo campo de intereses».
Carl Sagan

Para los lectores familiarizados con la teoría de los sistemas complejos, el título de este artículo puede parecerles familiar, no crea que es casualidad. Las líneas siguientes son para dar a conocer lo novedoso que ha resultado en los últimos años afrontar ciertos fenómenos con una visión sistémica.

Un sistema es un conjunto de reglas, principios o medidas que tienen relación entre sí. Por su parte, la palabra complejo etimológicamente viene del latín “plexus” que significa “entretejido”. Aún no se tiene una definición precisa de lo que se entiende por sistema complejo, sin embargo, para nuestros propósitos usaremos la siguiente definición: “Un sistema complejo está compuesto por varias partes interconectadas o entrelazadas, cuyos vínculos crean información adicional no visible ante el observador como resultado de las interacciones entre elementosLeer más

Theodor Adorno o la intolerancia al jazz

Por Marco Antonio Domínguez Alcántara[1]

En 1947, los trompetistas Charlie Parker y Dizzy Gillespie montaron varios espectáculos juntos en el Carnegie Hall para mostrar la vanguardia de su experimentación musical; usted, amante o no del jazz, ¿habría acudido de tener la oportunidad? En 1948, Thelonius Monk y Ella Fitzgerald se presentaron en Birdland, en Manhattan, ¿le habría gustado presenciar el poderoso bajo de Mingus y la hermosa y conmovedora voz de Ella? En 1952, Miles Davies comenzó una gira dejando la semilla del bebop por toda Europa, ¿no se antoja la idea de asistir al concierto de Miles Davies en Ámsterdam o en Berlín, entre cena, tragos, cigarros y la penumbra cálida de la noche veraniega? En 1958-62, Art Blakey and the Jazz Messengers con Lee Morgan en la trompeta, Bobby Timmons en el piano y Jaimie Merrit en el bajo, brindaron conciertos memorables del mejor hard-bop en Alemania, Holanda, Francia y Bélgica, ¿no le resulta provocativa la idea de escuchar Moani´n en vivo, con su compositor tocando el piano, en Bruselas? Pues bien, para los fanáticos del género, todas las anteriores son fantasías vintage por las que sacrificarían con gusto más de un Eurojazz en el CENART, pero hay un hombre que logró realizar todo ese recorrido jazzístico: un compositor, pianista, filósofo, y musicólogo. Su nombre era Theodor W. Adorno y sí, odiaba el jazz.Leer más

Necesitamos un nuevo índice para determinar al pobre o la pobreza

Por Francisco Tomás González Cabaña

Tal como si fuesen simples comentadores de lo que nos ocurre, nuestra clase dirigentes, y sobre todo quiénes fueron votados para asumir determinadas responsabilidades políticas, nos advierten que la pobreza aumentará dramáticamente tras los efectos, principales, como secundarios (confinamiento) de la pandemia. Necesitamos mucho más que esta función relatora, narradora y comunicacional de nuestros políticos y los suyos (amigos, adeptos, militantes, familiares, asesores y todos los que conforman los nudos). Esta versión periodística de la política, genera, además, que el periodismo pregunte muy poco y lo haga poniendo el eje en aspectos que tal vez sólo sean rutilantes para ellos y para los políticos, dejando en el margen de la excepción al populoso campo de los múltiples, de los ciudadanos, de los habitantes, del pueblo, de las muchedumbres y masas, que ya demasiados problemas tienen como para denunciar que no están sus intereses representados, dignamente, con los políticos comunicando o con los periodistas haciendo política de medios.Leer más

La nueva normalidad

Lydia Amir (Israel) es una de las representantes más importantes del mundo de la práctica filosófica, co-presidente de la Asociación Israelí para la Práctica Filosófica, profesora en la Universidad de Boston, autora de muchos e importantes libros sobre el tema.

En este texto, lleno de estimulantes ideas, la autora israelí Lydia Amir nos invita a re-pensar los proyectos y la normalidad. Criticando la idea psicologizada de la resiliencia, propone una nueva resiliencia filosófica, que tiene que ver con ser partícipes y constructores de nuestro proyecto vital a través de considerar nuestras «decisiones primarias». En este devenir que es la vida, muchas veces los proyectos originales o fundantes de nuestra visión de la realidad nos cierran las puertas para desarrollarnos, por ejemplo, así pasa con los proyectos que se enmarcan en los llanos términos de «éxito» y «fracaso». Cuestionando la actitud de victimización, pero defendiendo la posibilidad de una rabia convertida en acciones, Lydia Amir nos invita a ver el transcurrir del tiempo, como una sucesión de etapas, en donde, luego de la juventud, siguen varias «adulteces», varias etapas adultas y cambios en los que, de por sí, nos encontramos embarcados.

David Sumiacher

 

Enviado el: 29 de septiembre de 2020

 

En tiempos en que la realidad parece que nos excede la filosofía es un medio para transformar quienes somos

 

La nueva normalidad

Hace tiempo que en algunos países se habla de la “nueva normalidad”. Aquí se llama la “rutina de corona”, pero la idea es la misma: el virus no desaparecerá rápidamente de la circulación humana y tenemos que vivir nuestra vida con el Covid-19. Con los cambios y las restricciones que nos impone.

Diversos pensamientos surgen entonces en esta época. Si estos tendrán algún impacto, dependerá de cuánto demorará esta nueva normalidad, de las consecuencias económicas, del desastre por los que sobrevivirán y de las decisiones de los políticos. Pero mucha gente no tiene tiempo de esperar a mañana y tienen que inventarse o reinventarse hoy. Me gustaría hablar de esta tarea.Leer más

De la “revolución permanente” a la pobreza vigente

Por Francisco Tomás González Cabañas

El privilegio del atraso histórico
―privilegio que existe realmente― permite,
o mejor dicho, obliga a que se incorpore cualquier proceso
que esté maduro, antes de cualquier fecha prevista,
saltando por alto toda una serie de etapas intermedias”
( Trotsky, L.  “Historia de la Revolución Rusa” , Tomo I ,p 330).

 

El sublime objeto de la revolución (a diferencia del libro de Žižek, El sublime objeto de la ideología, que traza astutamente la vinculación entre mercancía y sueño) puede determinarse como la persecución del poder por parte de quiénes algo tienen. Los proletarios, como clase determinada, procurarán ser determinantes en la constitución de una internacional que asegure el mundo que ellos consideran sea el más adecuado, justo y pertinente. En él, mientras tanto, sucedieron y suceden tantas cosas como el asesinato mismo de León Trotsky por orden de su camarada Stalin, perpetrado el 21 de agosto de 1940.

El clasismo, en el que por acción u omisión todos y cada uno de los actores sociales terminamos por caer, no reconoce la existencia precisamente de un sinnúmero de individuos, que son signados con el significante vacío de “desclasados” o caracterizados con el significante extenso de “pobres o marginales”Leer más

La tiranía del fascismo en la Luna

Por Lonardini Cristian[1]

En «La última pregunta» de Asimov, la gran computadora mundial del 2091, Multivac, una supercomputadora capaz de responder a cualquier pregunta, que habría llevado a los hombres de aquel entonces a Marte, a Venus, junto a grandes avances tecnológicos y científicos; esta máquina que tiene conciencia propia, comprende que tarde o temprano se queda completamente sola, porque no hay energía en el universo para nacimientos de humanos, ni para vida alguna. Las estrellas también habían muerto. Una soledad absoluta, un vacío absoluto.

Entre las cartas y el humo de los cigarrillos de un grupo de científicos de la gran computadora se alza una voz

– «¿Algún día acabaremos con el fascismo que llevamos adentro?

-Miraron a la máquina de todas las respuestas….

«DATOS INSUFICIENTES PARA RESPUESTA ESCLARECEDORA».Leer más

Libertad Política como fundamento del desarrollo

Por Jorge Eduardo Yáñez Lagos[1]

Introducción

En el quehacer sociológico contemporáneo, se establece el estudio de la modernización social y los cambios socio-culturales que se suscitan en las sociedades humanas. Por ejemplo, Émile Durkheim, en su obra sociológica La división social del trabajo, se propuso analizar los diferentes fenómenos que hacían posible la integración de las sociedades simples y avanzadas.

En este contexto, en el año 1966, el sociólogo estadounidense Barrington Moore plantea en su obra Los orígenes sociales de la dictadura y de la democracia tres rutas hacia la modernización de la sociedad humana: 1) revolución burguesa (capitalismo y democracia); 2) fascismo y 3) comunismo. Por ello, durante el siglo XX, la construcción de la sociedad industrial moderna se basó en alguno de estos métodos.Leer más

El feminismo como forma de (re)construcción de la masculinidad

Por Alonso Mancilla

«Es tu mala costumbre de hacer de mentor, que te has asignado tú mismo y en la que pretendes aleccionarme y asumir el papel de educador. Tus actuales consejos y críticas en relaciones a mis actividades aquí, van mucho más allá de los límites de los consejos y acotaciones de un buen amigo, para convertirse en una sistemática prédica» 
Rosa Luxemburgo, Carta a Leo Jogiches.

 

Antes de conceptualizar la filosofía feminista y dotarla de ciertas características que se supongan o consideren como filosofía, con el fin de comprender cómo se articula la (re)construcción de la masculinidad, habría que ir deconstruyendo y reconstruyendo la filosofía misma, como establece Celia Amorós en Feminismo y Filosofía, ya que no podría ser de otra manera tras siglos de filosofía patriarcal. Más aún, habríamos de concebirla como sinónimo de crítica, por lo que la autora no la piensa como filosofía feminista; pero no porque no sea filosofía en sí, sino debido a que no entra en el canon de conceptualización de la filosofía dada por el androcentrismo.Leer más

Tour por el infierno. Crónica de viaje por el Este europeo.

Huellas indelebles de la Segunda Guerra Mundial y el holocausto. Una mirada sudamericana en un recorrido a pie y sin tarifa fija

Por José María Aused

Berlín. Primera parada. Inusual frío primaveral. La capital alemana es un museo a cielo abierto (¡¡frase jamás dicha!!). Los free tours[1], que parten en su mayoría de la plazoleta ubicada al frente del lujoso Hotel Adlon, la mejor opción. Puerta de Brandeburgo, West Side Gallery, Reischtag y el simpático Checkpoint Charlie conforman el itinerario básico casi obligado para los visitantes primerizos. Más allá de estos ineludibles, la ciudad contiene dos lugares que llaman poderosamente la atención por su inmensidad imponente, su fastuosidad y arquitectura simple pero maciza. Uno forma parte del recorrido habitual y se emplaza al otro lado del fragmento del muro que se mantiene en pie sobre el predio del museo de la Topografía del Terror (ex sede de la policía secreta de Hitler) y es el edificio del antiguo ministerio de la aviación nazi, hoy Ministerio Federal de Finanzas. Se dice fue construido de esa forma para que en caso de ser bombardeado queden en pie sus ruinas y así demostrar la fortaleza del tercer Reich. El otro, escapa a los circuitos turísticos y está ubicado al sur de la ciudad, cerca de Neukölln. Supo ser el edificio más grande del mundo por muchos años: el ex aeropuerto de Tempelhof, hoy sede de oficinas estatales y universidades privadas. Las águilas imperiales gigantes esculpidas en las paredes y su estructura en forma de semicírculo de más de un kilómetro de largo proponen una imagen imperial, casi faraónica (nota de color: allí se filmaron memorables escenas de la comedia hollywoodense Uno, Dos, Tres del gran Billy Wilder). Su otrora pista de despegue y aterrizaje actualmente es aprovechada por miles de berlineses que andan en patines o skate en medio del paisaje verde que ofrecen los árboles que fueron plantados de forma espontánea e irregular casi en las antípodas del súper planificado Tiergarten de la posguerra.

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