El mayor limitante en la expresión de nuestra personalidad

 

Por Erick Pavell Galeana Mayo[1]

“Deconstruirse es un acto infinito”

Lo conocido como “ser hombre” —igual que tantas cosas— es una construcción social que ha variado a lo largo del tiempo y el espacio, aunque las similitudes compartidas son diversas. Desde épocas antiguas se ha creído que un hombre debe ser fuerte, valiente, protector, heterosexual —haciendo mención de pocas de tantas aptitudes— y estas atribuciones han perdurado hasta nuestros días distorsionando el significado de las palabras. Un claro ejemplo ha sido la confusión de atribuir únicamente la fortaleza física a lo contemplado como “fuerte”, ignorando los demás elementos de fuerza, como lo es —la luz en la oscuridad ante las desgracias— la resiliencia. Cuando crecemos nos enseñan, corrigen e indican cómo debemos ser y en quién no debemos convertirnos; es indudable, “ser hombre” (y su proceso de adoctrinamiento) ha predestinado gran parte de nuestras vidas.

Empero, las masculinidades que existen son la hegemónica, subordinada y alterna. De acuerdo con un informe sobre masculinidades emitido por la CNDH: “los integrantes de la masculinidad hegemónica se caracterizan por ser importantes, independientes, autónomos, atractivos, productivos, heterosexuales, y a nivel familiar, proveedores y con un amplio control sobre sus emociones”[2], mientras tanto, el machismo y micromachismo se explican por separado. Leer más

Lesbiana: un erotismo violento

Por Camila Carrillo-Camacho[1]

Píntame una mujer peligrosa
una que coma culebras
una que ladre
que se peine la barba
una mujer con la vagina violada
con las tetas caídas
una que singue y goce
una que tenga cucarachas aladas
al lado de la cama
píntamela para poder mirarme al espejo
(de la Tierra 2005)

Se me quedaron retumbando las palabras de un amigo luego de ver la Carta a las imágenes pensativas (anexo 1): “el texto eleva el erotismo de la imagen y lo desborda a la imaginación.” Yo quiero contrastar esa idea con la siguiente, “hay regímenes del entrever: por ejemplo, en ciertas expresiones del arte erótico no se exhibe el desnudo sino que se invita a inferir formas y posturas corporales veladas por la ropa” (Abril 2013, 37). De este contraste, me da la sensación de poder crear símiles entre la imagen del vídeo como un desnudo, y el texto sonoro del vídeo como una ropa: veladura, que desbordan en la imaginación erótica. Este ejercicio comparativo juega con movimientos de contraste sumamente dinámicos: situar a la imagen que sí podemos ver en el video como desnudo velado hace que lo visto adquiera zonas de invisibilidad. Esos lugares (invisibles) que no son aprehensibles movilizan la imagen, la corrugan y entonces lo visto no se asume como verdad plana o estática, sino que genera nuevas imágenes. Esto implica que la imagen tiene cualidades creativas, no solo se crea, sino que nos recrea.Leer más

Elogio

 Por Julio Macott

El Ministro de Salud de Colombia ha liderado, sin descanso, con aplomo, con conocimiento y con acierto una destacada gestión del sistema de salud que ha permitido atender la enorme tragedia que nos ha tocado vivir este año y que le costó la vida a casi ¡50.000! personas. Le faltaba poder anunciar que hay un camino claro para vacunar a la mayor parte de la población, que es la única manera en que saldremos de la tormenta, y finalmente lo pudo hacer. Ahora tiene el círculo perfecto.

En los cargos públicos, los funcionarios tienen eso que los abogados llaman una obligación de resultado. No se trata de hacer todo lo posible, sino de lograrlo, y la opinión ciudadana, con el enorme y creciente poder que le dan las tecnologías de la comunicación, es implacable y este Ministro lo ha logrado: fortalecer el sistema de salud para que en ningún lugar del país haya existido colapso a pesar de la altísima demanda de servicios, especialmente los de cuidados intensivos.Leer más

Concientización y acción

Retos de la nueva década para el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe

Por Rocio Saldaña Sausa[1]

En el plano internacional, este año ha marcado un hito en la historia de todos los países, ya que todos se vieron afectados por la pandemia del Covid-19, directa o indirectamente. Una pandemia que nos obligó a estar en casa para poder protegernos y proteger a los demás, una pandemia tan invasiva y viral que no nos dio tiempo de prepararnos para una paralización económica y de aislamiento social, una pandemia que aún sigue siendo noticia y que nos ha hecho reflexionar la fragilidad de nuestras vidas aparentemente normales, lo que me lleva a conjeturar la siguiente pregunta: ¿nuestras acciones antes de la pandemia nos llevaban a hacia algún fin? Mucho más allá de un fin económico y de supervivencia, es preciso indicar que los avances en menos de 50 años, tomando como punto de partida la aparición del teléfono móvil, han sido claramente vertiginosos. Todos estos avances en pos de importantísimos argumentos como el progreso, el cual sin duda nos ha traído muchos beneficios, pero ha acarreado también desfavorecedoras repercusiones en contra del medioambiente o, dicho en otras palabras, en contra de nuestro propio hogar como seres humanos. Dicho esto, ¿existen maneras de progresar sin impactar negativamente en las futuras generaciones? En los últimos años, debido a la urgencia ambiental, la mayoría de los países, incluidos los principales contaminadores mundiales, tienen prioridades de reformas y recomendaciones que abordan los obstáculos ambientales y de crecimiento. Sin embargo, todas estas acciones pueden quedarse solo en papel sin el accionar de las personas. El movimiento colectivo en las comunidades es una solución fundamental para el problema medioambiental pues, si bien un país puede estipular leyes para reducir ciertos elementos contaminantes, la tendencia de consumo define el desarrollo económico de un país o comunidad. Tal como señala Bischhoffshausen: “El poder político presiona a través de la legislación, los grupos ecologistas a través de acciones públicas y los consumidores comienzan a exigir productos verdes en el mercado” (Mejía, 2010). Por ahora, la relevancia que tiene el desarrollo sostenible en la vida de las personas alrededor del mundo es como una pequeña corriente que surge en una marea inminente que no sabemos si terminará por explotarnos en la cara o se disipará.

La pandemia del COVID-19 ha afectado a prácticamente todos los países, pero Latinoamérica es una de las regiones más afectadas a largo plazo. Este hecho ha marcado un punto de inflexión, que para bien o para mal, nos lleva a la crítica de varias acciones políticas, económicas, gubernamentales y sociales que se han venido ejecutando antes de la pandemia, y que ahora han quedado en segundo plano debido al mismo; pero que, sin duda, configuran el núcleo de causas por las que la mayoría de países de nuestra región ha sufrido devastadoras consecuencias.

Pezzini (2020), Director del Centro de Desarrollo de la OCDE y Asesor Especial del Secretario General de Desarrollo de la OCDE, en una entrevista para la OPEC mencionó lo siguiente:

“…La crisis del COVID-19 nos muestra el costo de la inercia y exige la reconfiguración urgente de una cooperación multilateral más inclusiva. Uno que involucre a los gobiernos en pie de igualdad para administrar y proteger mejor los bienes públicos globales, ya sea la salud o la emergencia climática”.

Las principales consecuencias financieras y económicas de esta crisis conllevan daños colaterales como mayor pobreza, mayor desigualdad, irregularidades en la educación, menos salud alimenticia y menor capacidad hospitalaria para atender tanto a las personas infectadas por el covid-19 como a las que no lo están, pero requieren tratamiento hospitalario. La magnitud de esta crisis sanitaria a grandes rasgos es bastante mayor que la crisis financiera pasada, tal y como informa Guterres (2020). pues según el Fondo Monetario Internacional, después de reevaluar las perspectivas de crecimiento para 2020 y 2021, ha declarado que hemos entrado en una recesión, tan grave o peor que la crisis del 2009. La irrupción de la pandemia en un estado de debilitamiento económico mundial que arrastramos desde aquella crisis, nos lleva a preguntarnos: ¿por qué no nos hemos podido recuperarnos desde entonces? ¿Y por qué no somos capaces aún de amortiguar el impacto de ninguna crisis?, si bien las causas de estas no son las mismas, las consecuencias son parecidas: fuertes tasas de desempleo y endeudamiento para subsanar el tejido productivo y de bienestar familiar; además, de un gran reloj que va contra el tiempo para que el cambio climático sea irreversible ¿Cómo es que hemos terminado tan mal? Desde 1987, gracias al Informe Brundtland conocemos sobre desarrollo sostenible, sabemos que el desarrollo debe ir de la mano con la proyección hacia el futuro, de manera que logremos satisfacer las necesidades del hoy, pero con la visión de que también debemos dejar para el mañana. Sin embargo, a este concepto no le hemos dado la importancia que se merece. Según las Naciones Unidas, en su reporte sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible del año 2019, se han logrado buenos avances como la accesibilidad de las personas a la energía sostenible y la mejora de la salud en cuanto a la reducción de enfermedades infecciosas consideradas muy peligrosas. No obstante, aún no hay tantas noticias positivas que opaquen a las negativas, por ejemplo: el deterioro del medioambiente está avanzando a ritmos muy alarmantes, lo cual se refleja en la elevación considerable de la temperatura en los últimos cuatro años, y en el constante peligro de extinción de millones de especies de animales y plantas. Asimismo, los suelos continúan degradándose de manera descontrolada debido a factores como incendios, deforestación y fenómenos provocados por el ser humano. El hambre en el mundo sigue aumentando, y pese a que haya progresos en temas relacionados con la salud de la población mundial, todavía al menos el 50% carece de servicios de salud esenciales. La educación aún requiere de atención, pues más de la mitad de los niños del mundo no cumplen las normas exigidas en materia de lectura y matemáticas. Esto se debe a que hay muchas regiones del planeta en las que los niños siguen sin tener acceso a una educación básica. En términos de igualdad, las cosas tampoco mejoran. En todo el mundo las mujeres continúan enfrentándose a desventajas estructurales y a la discriminación por diversos motivos laborales, sociales e incluso sexuales en algunas regiones. Evidentemente, la falta de resultados positivos en áreas urgentes deja aún mucho por trabajar en función del desarrollo sostenible.

En relación a los términos “crecimiento sostenible” y “crecimiento sostenido”, el Banco de Desarrollo de América Latina (2019) señala que son diferentes, pues el primero se refiere al patrón de desarrollo en un sentido amplio, mientras que el segundo hace referencia a un patrón de crecimiento económico caracterizado por una marcha persistente y poco volátil de la tasa de crecimiento. Sin embargo, ambos términos se complementan porque tanto el crecimiento sostenido contribuye a lo sostenible, al perseguir la visión de crecimiento a largo plazo, el uso más equilibrado y eficiente de los recursos económicos y naturales; y por los mismo, el crecimiento sostenible también contribuye al sostenido pues promueve el uso más racional y responsable de los recursos naturales y políticas de inclusión y promoción de soluciones y tecnologías verdes que, a final de cuentas, generan oportunidad rentables de nuevos negocios. Analizando estos términos podemos decir que América Latina y el Caribe no han crecido en términos de crecimiento sostenible ni de desarrollo económico. Es así que cuando hablamos de la economía Latinoamericana no podemos dejar de mencionar a la comúnmente denominada “trampa de ingresos medios”; es decir, la dificultad de sostener por más de una década tasas de crecimiento promedio por encima del 5%, y que además sean acompañadas con la reducción de desigualdades y la consolidación y perfeccionamiento de las instituciones democráticas. Al analizar la economía de muchos países de Latinoamérica, podemos notar un patrón de acumulación de capital y una estructura productiva basada en la extracción de materias primas para la exportación; y tal como lo afirman Sachs y Warner (en Alarco y Castill, 2018), los abundantes recursos naturales producen un falso sentido de seguridad y conducen al gobierno a perder la necesidad de diseñar, implantar y dirigir políticas apropiadas para el crecimiento económico. Asimismo, en forma directa la abundancia de recursos naturales reduce los incentivos privados y públicos para ahorrar e invertir, y por eso disminuye el crecimiento económico. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (2011), los diferentes problemas sociales como la pobreza extrema y el desempleo se originan por un mismo hecho en común: la asignación evidentemente incorrecta del capital durante las dos últimas décadas, en la que se ha visto reflejada la dirección de gran cantidad de capital hacia propiedades, combustibles fósiles y activos financieros; en contraste, de una pequeña cantidad que se invirtió en energías renovables, eficiencia energética, transporte público, agricultura sostenible, protección de los ecosistemas y de la diversidad biológica, y conservación del suelo y el agua. La mayoría de las estrategias de desarrollo y crecimiento económico promueven una rápida acumulación de capital físico, financiero y humano, a costa de un agotamiento y una degradación excesivos del capital natural, del cual forman parte nuestros recursos naturales y ecosistemas. Con toda esta información, ya tenemos una buena noción de por qué nuestros países de Latinoamérica no han tenido un crecimiento ni desarrollo económico sostenible, y por qué es tan importante que tanto los ciudadanos como la política de un país tengan esta postura de desarrollo para un buen plan de Gobierno; puesto que las medidas o leyes que no protegen ni mejoran los medios de vida rurales y el bienestar social son insostenibles en el tiempo. De igual manera, depende de cada uno de nosotros mejorar los modelos de negocio y exigir modelos que respeten a los trabajadores y al planeta.

En cuanto a este año, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (2020), hemos podido notar a escala mundial avances que se esperaban aún dentro de algunos años más, avances impuestos de forma casi obligatoria debido a la crisis causada por el coronavirus, pero que sin duda nos han ayudado a contrarrestar el nivel de contagios, a la par que nos han ayudado a seguir con el funcionamiento de la economía y la sociedad. El uso disruptivo de las tecnologías digitales para desarrollar actividades productivas, educacionales, de salud, de relacionamiento y de entretenimiento, nos ha permitido observar el desenvolvimiento de la sociedad con la tecnología, los retos para mejorar el desarrollo de dichas actividades, así como las brechas de acceso a la tecnología digital y las posibles soluciones a estos problemas. Entonces, ¿la pandemia es totalmente un hecho atroz, o podemos verla como una oportunidad de mejora? United Nations nos da un atisbo de esperanza en su reciente actualización sobre el ODS 13: Acción por el clima.

“A medida que los países se centran en reconstruir sus economías tras la COVID-19, los planes de recuperación pueden dar forma a la economía del siglo XXI para que sea limpia, verde, sana, segura y más resiliente. La crisis actual es una oportunidad para llevar a cabo un cambio profundo y sistémico hacia una economía más sostenible que funcione tanto para las personas como para el planeta.” (United Nations, 2020)

Así pues, el 2020 no es del todo un año malo, nos dio una pausa y nos invitó a reflexionar, y aunque no lo queramos, nos está dejando grandes lecciones, como la de darnos por enterados que la forma en la que se estaba avanzando no estaba funcionando eficientemente, y que realmente hay nuevas maneras de lograr grandes avances con mejores resultados.

Bibliografía

Alarco, G. y Castillo C. (2018). América Latina en la trampa de los ingresos medios o del lento crecimiento. Revista Análisis Económico. Recuperado de http://www.scielo.org.mx/pdf/ane/v33n82/2448-6655-ane-33-82-5.pdf

Banco de Desarrollo de América Latina. (2019). ¿Crecimiento sostenible o sostenido? Recuperado de https://www.caf.com/es/conocimiento/visiones/2019/03/crecimiento-sostenible-o-sostenido/

Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2020). Los efectos del COVID-19 en el comercio internacional y la logística. Recuperado de https://www.cepal.org/es/publicaciones/45877-efectos-covid-19-comercio-internacional-la-logistica

Guterres, A. (2020). La recuperación de la crisis de la COVID-19 deberá conducirnos a una economía diferente. Naciones Unidas. Recuperado de https://www.un.org/es/coronavirus/articles/launch-report-socio-economic-impacts-covid-19

Mejía, E. (2010). Contabilidad Ambiental. Crítica al Modelo de Contabilidad Financiera. Armenia: Fidesc.

Pezzini, M. (2020). Jobs, economies and COVID-19 in the developing world. Recuperado de https://opecfund.org/news-stories/jobs-economies-and-covid-19-in-the-developing-world

Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. (2011). Hacia una economía verde: Guía para el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza – Síntesis para los encargados de la formulación de políticas. Recuperado de https://sinia.minam.gob.pe/documentos/hacia-una-economia-verde-guia-desarrollo-sostenible-erradicacion#:~:text=Gu%C3%ADa%20%2F%20Manual%3A%20Hacia%20una%20econom%C3%ADa,la%20erradicaci%C3%B3n%20de%20la%20pobreza&text=Hacia%20una%20econom%C3%ADa%20verde%20es,promover%20un%20siglo%20XXI%20sostenible.

United Nations. (2019). The Sustainable Development Goals Report 2019. Recuperado de https://unstats.un.org/sdgs/report/2019/The-Sustainable-Development-Goals-Report-2019.pdf

United Nations. (2020). ODS 13: Acción por el Clima. Recuperado de https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/climate-change-2/

  1. Soy de Perú, nací en 1998, soy bachiller de Contabilidad y voluntaria en AIESEC Guadalajara. Mis intereses van desde las finanzas públicas hasta los problemas sociales. Creo que todos los jóvenes ahora estamos encargados de solucionar los problemas del presente para poder pensar en un futuro.

 

¡La revolución feminista será jurídica o no será!

Por Itzel Rocillo[1]

 

María Asunción Sandoval de Zarco logró en 1898 egresar de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, convirtiéndose en la primera mujer en México con el título de abogado. En la actualidad, la Facultad de Derecho de la UNAM indica que la matrícula de primer ingreso está conformada por 50% mujeres y 50% hombres.

     La violencia machista que sufrimos quienes optamos por esta profesión no termina en las aulas universitarias, se intensifica cuando salimos al mercado laboral, ¿A qué nos enfrentamos?, en primer lugar, a un estereotipo, las abogadas somos detestables, intratables, porque así son en general los abogados, siempre tenemos razón y tienes que tenernos miedo porque te podemos demandar. Aunque hay muchas imprecisiones técnicas en el enunciado anterior, es un clásico que acostumbran los cretinos cuando no quieren hacerse responsables de sus acciones u omisiones, “soy abogado” dicen, como si fuera una frase mágica que les permite estar justo fuera del marco de la ley.Leer más

Pandemia: un diálogo con el espejo

Otro round realidad vs ficción

Por Natalia Bocanegra

Me miro en el espejo y lloro. Son tiempos difíciles. No sabemos cuándo van a terminar. Intento consolarme de alguna forma, pero por momentos nada funciona. Tengo la impresión de que la pandemia es otra faramalla, un salto en trapecio para despistarnos, una caída libre del capitalismo, un penalti en el último segundo y en cámara lenta. Un espectáculo que formamos todos.

El mundo podrá acabarse pero no va a detenerse. Suena como chiste de billar o sentencia de demiurgo borracho, pero está pasando. Los mecanismos de explotación siguen intactos.Leer más

Medios comunitarios en Chile. Una herramienta al servicio de los pueblos

 

Por Jordano Ignacio Morales

La radio comunitaria Diego Portales, ubicada en una población del mismo nombre en la sureña ciudad de Talcahuano, es la primera en dar a conocer las imágenes de dos menores de edad baleado por funcionarios de Carabineros de Chile. La imagen de los menores, que estaban bajo el resguardo del servicio nacional de menores – SENAME –, recorre redes sociales y pronto llega a las grandes cadenas de medios tradicionales chilenos que traería como consecuencia la salida del director general de Carabineros, algo demandado desde hace meses por vastos sectores de la sociedad.

Los medios comunitarios son los que hoy están inmersos en las poblaciones. Su trabajo está bastante apegado a las comunidades, siendo muchas veces el espacio de expresión de ésta.Leer más

Educación y Filosofía entre sombras

Iñaki Andrés Garralaga (España) es educador con menores en riesgo, maestro en la educación pública, colaborador del GrupIREF (Filosofía 3-18). Trabaja en la formación del profesorado en Cataluña y en el ámbito iberoamericano.

En este sugerente artículo, cargado de menciones a textos, autores, películas, poemas y juegos lingüísticos, Iñaki Garralaga nos invita a un mundo de conceptos y reflexiones que tocan la filosofía, la educación, el arte y las problemáticas actuales. Nos lleva a indagar con Wittgenstein sobre el sentido de “mirar y pensar”, clarificar e iluminar, tarea propia de la filosofía. La filosofía con o para niños, busca las palabras nuevas, a veces balbuceantes e inseguras, pero que nos plantean cuestiones inesperadas. Dado que la pandemia trastocó lo cotidiano, es importante re-mirar y re-pensar. Retomando elementos de Oriente, considera que “la sombra”, amplía nuestro repertorio de miradas, nos lleva a hacer filosofía en la comunidad a través de crear grupos pequeños y cercanos y a crear lazos basados en la unión y la cercanía. Siguiendo con la metáfora de la luz y de la sombra, el autor analiza tres sombras: el miedo, la mentira y la magia. Luego, éstas se contraponen a tres luces: el futuro, la lúdica y la risa.

David Sumiacher

Enviado el: 3 de septiembre de 2020

En tiempos en que la realidad parece que nos excede la filosofía es un medio para transformar quienes somos

 

 

EDUCACIÓN Y FILOSOFÍA ENTRE SOMBRAS[1]

1 DEL FAR WEST AL LEJANO ORIENTE

La sombra nos ayuda a mirar mejor

Una película del oeste. Un actor, siempre secundario, se acerca al suelo. Mira, huele, toca, escucha o percibe detalles inadvertidos por sus acompañantes. En las antípodas, grupos que atraviesan el ardiente outback australiano, sobreviven echando su cuerpo a tierra, escuchan el agua invisible o sienten la pujanza de las raíces. En el frío norte, inuits y lapones escrutan y nombran decenas de matices del blanco de la nieve para evitar la catástrofe, conseguir el alimento oculto o cantar la belleza que les cautiva. Aymaras en la puna andina, mayas en la selva Lacandona, nómadas nukak en el Guaviare colombiano, habitantes del sertao brasileño… existencias en un entorno exigente, de uniformidad inmensa, a veces de apariencia estéril. Saben distinguir, Leer más

Estado y colonialidad del poder en los territorios latinoamericanos

Por Julián Hernández 

Raza no es otra cosa que el signo leído en los cuerpos de una posición en la historia. Raza es la lectura en el cuerpo de su vinculación con el papel del vencido en la escena histórica colonial y de la pertenencia a un paisaje colonizado. Signo corporal, no sólo piel, sino también corporalidad, gestualidad, leídos como trazo, resto y huella de un arraigo territorial y de un destino particular en los eventos que en un paisaje colonizado han venido sucediendo.
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1. El Estado-nación y la estructura de las sociedades latinoamericanas

En nuestra época, todo en torno al Estado, las relaciones de poder y la organización política en América Latina se encuentra inexorablemente ligado al pasado colonial que presidió a sus sociedades. La conformación de los modernos Estados-nación fue un proceso que comenzó con las movilizaciones independentistas del siglo XVIII. Se trata de un punto de bifurcación en la historia que trajo consigo la superación de los Estados coloniales y la instalación definitiva del mito central de la modernidad eurocéntrica: la necesidad de transitar del “estado de naturaleza” al “estado político”, al orden colectivo regido por la mediación de un contrato social. A partir de su consolidación, los Estados-nación se volvieron las instituciones hegemónicas a cargo del mando de la autoridad pública. Centralizaron la dominación y articularon el control de las demás áreas de existencia social. La violencia organizada se convirtió en su recurso principal y permanente, mientras que la legitimación del dominio, sea impuesto por la fuerza, sea a través de las instituciones construidas para mantener el orden societal (sistema gubernamental, legal, financiero y policial-militar), Leer más

Las conciencias en la obra teórica de José Revueltas

Una relectura del concepto conciencia inmediata

Por Irving Garnelo Pérez

Hablar del escritor cuya obra literaria, hoy en día, son ventas masivas, sobre todo cuando se trata de novelas como El Apando y Los Errores, que retratan la idiosincrasia mexicana, se debe al interés que genera un autor que no dejó de forjar su labor literaria encerrado en la prisión de Lecumberri, un hoyo oscuro y frío, un apando con olor a podredumbre, el infierno terrenal a donde van los filósofos según Dante, en su obra la Divina Comedia. Sin embargo, por el momento, el objetivo de este artículo no está enfocado en su producción literaria, sino a analizar aquellos conceptos que formuló y que son el resultado de una formación teórica que se ha perfeccionado durante el transcurso de los años; Revueltas, en sus años de revolucionario y en sus años de prisionero político, seguía reflexionando y produciendo múltiples ensayos que giran en torno a una problemática que amerita la conciencia, ésta última vista desde la perspectiva marxista.

La conciencia no explicada como una determinación de las estructuras económicas y sociales, sino, como teórico, centrar el análisis en su complejidad, distinguiendo con ello conceptos como la conciencia Leer más