De una serie no tan desenfrenada

Foto tomada del Twitter oficial de Diego Martínez Ulanosky

Por Angélica Mancilla García

Hace un par de semanas —días antes de la cuarentena por lo del coronavirus— se estrenó la serie mexicana Desenfrenadas en la plataforma de streaming Netflix. Antes y después del estreno, me encontré varias notas que destacaban el producto como una serie imperdible porque abordaba temas feministas. Por casualidad, terminé viéndola.

Desenfrenadas trata de tres mejores amigas (Carlota, Vera y Rocío), de clase alta, que, agobiadas por cumplir con los mandatos que la sociedad demanda de ellas y en un arranque de frustración, se van de viaje a Oaxaca; en el camino se encuentran con Marcela, una joven de clase baja y bailarina de un club nocturno, quien se ve obligada a escapar de un hombre viejo, que luego sabemos es el dueño del lugar en el que trabaja y al que ella y su novio-proxeneta le deben dinero. Marcela, a punta de pistola, obliga a las tres amigas a llevarla con ellas, pues necesita llegar a Oaxaca para localizar a su hermano adolescente. Durante estos días, las cuatro jóvenes se encuentran en aprietos y, entre lágrimas, peleas y abrazos, descubren el valor de su amistad y de estar juntas para enfrentar las adversidades del mundo.Leer más

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Feminismo, una apuesta transformadora

Por Angélica Mancilla

El pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la ola feminista inundó las calles del mundo. Sin duda ha sido un hecho histórico. En México, nunca antes en la conmemoración de esta fecha se había visto tal presencia de las mujeres en las calles, de todas las edades, de todas las clases, de todos los colores.

El feminismo hoy es vivencial, se manifiesta en el cuerpo. Sobra creatividad. Las mujeres más jóvenes se han lanzado a la acción directa y muchas otras, de distintas edades, siguen generando espacios de diálogo, de estudio, de escucha, de reflexión.

Así que hoy, después del #8M y del #9M, después de mostrar nuestra fuerza, nuestra rabia, nuestra indignación, nuestra organización, me es imposible no preguntarme qué sigue. Si bien estoy segura de que no vamos a parar, me parece que es importantísimo recordar y decir en voz alta que el feminismo no sólo es la exigencia de no más feminicidios e impunidad, de políticas públicas y de reconocimiento de nuestros derechos; el feminismo es anticlasista, antirracial, anticapitalista y anti todo tipo de opresión. El feminismo está cargado de potencia política que le apuesta a la transformación de la sociedad.Leer más

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Literatura infantil y juvenil: la urgencia de nuevas representaciones

Imagen de Rébecca Dautremer, Alicia en el país de las maravillas

Por Angélica Mancilla  

En la actualidad, la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) ha ido ganando espacio en nuestras sociedades. Cada vez hay más librerías con áreas para niñas-os y adolescentes, ferias y concursos que nos invitan a navegar por estos mares.

Las primeras preocupaciones por una literatura dirigida al público infantil surgieron en el siglo XVIII, “las llamadas lecciones de cosas, los consejos morales vertidos a través de fábulas y narraciones constituyen los principios de este tipo de publicaciones de alcance social”.[1]  En la tradición europea, Perrault (autor de Caperucita roja, Cenicienta y La bella durmiente) y Le prince Beaumont (autor de cuentos como El príncipe fatal y el príncipe fortuna y La bella y la bestia) inauguraron el llamado género de cuentos de hadas con un discurso moralizador. Para el siglo XIX, el sentido didáctico moralizador prevaleció en algunos escritores (los hermanos Grimm y Hans Cristian Andersen), no obstante, con autores como Lewis Caroll se inició el tránsito a lo lúdico y hubo una preocupación mayor por lo estético.[2] En la actualidad, el mundo de la LIJ es mucho más amplio, si bien aún hay obras moralizantes, parece ser que son más las lúdicas, y muchas otras que experimentan y apuestan a las nuevas realidades.Leer más

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