Las trans también son humanas

Por Diego Medina, director del ESLAM CUIR CDMX

Antes de comenzar me gustaría recordar las palabras de una amiga: “Ningún desacuerdo teórico justifica una sentencia de muerte; por el contrario, antes de denotar animadversión, considero que la disconformidad es la excusa perfecta para dialogar, problematizar y consensuar posibles resoluciones a los conflictos con los que nuestra condición humana nos hace tropezar constantemente”.

Durante la XIX Feria Internacional del Libro (FIL Zócalo 2019), un grupo de transactivistas increpó a Laura Lecuona, quien participaba en un foro sobre literatura infantil —tema sobre el cual realizó un máster en España—. La confrontación se produjo porque Lecuona es una autora feminista crítica de la teoría queer, del transfeminismo y de las leyes de identidad de género; Leer más

CON 24 VOTOS A FAVOR, CONGRESO DE OAXACA APROBÓ ABORTO LEGAL

Foto: Angélica Mancilla

Los diputados del Congreso de Oaxaca aprobaron en lo general, con 24 votos a favor y 12 en contra, la iniciativa de ley que despenaliza el aborto, situación que indica la gran concientización y progreso del Congreso de Oaxaca, pues es la segunda entidad federativa, después de la Ciudad de México, que lo logra.

Para hacer realidad la interrupción del embarazo, se modificaron los artículos 312, 313, 315 y 316 del Código Penal oaxaqueño, de la iniciativa impulsada por las diputadas de morena. Aunque quedó pendiente la aprobación y modificación del artículo 12 constitucional, el cual establece que se garantiza y se protege la vida desde su fecundación.

El aborto será legal únicamente cuando no pase las 12 semanas de gestación establecidas en la iniciativa, ya que si se interrumpe después de lo establecido, se sancionará con 100 a 300 días de trabajo comunitario o de tres a 6 meses de prisión. De igual manera, se sancionará a quién haga interrumpir el embarazo después del periodo establecido.

Por otra parte, en caso de que un tercero ocasione el aborto a una mujer sin su consentimiento, tendrá consecuencias más graves, ya que se le impondrá una pena de entre 3 y 10 años de prisión.

Es de resaltar que la modificación al artículo 316 del Código Penal de Oaxaca deja establecido que no podrá ser acusada por delito de aborto aquella mujer que interrumpa su embarazo después de la semana doce, siempre y en todo momento, que haya sido por una imprudencia de la embarazada o generado por causa natural.

Aún más importante es la descriminalización de la mujer, pues como parte de estas modificaciones se despenaliza y se hace legal abortar incluso después de las doce semanas de gestación cuando el embarazo sea resultado de una violación, inseminación artificial no consentida, cuando se ponga en riesgo la salud o la vida de la mujer.

La iniciativa era urgente de aprobar, ya que la violencia hacia la mujer se ha desatado hasta los niveles más altos, pues incluso el aborto es la tercera causa de muerte materna, según el INEGI. Pero más allá de eso -que no es poco-, la criminalización hacia la mujer es grave, pues en Oaxaca se tiene un registro de 9 mil abortos clandestinos y las mujeres se enfrentan con las acusaciones legales por interrumpir el embarazo, por lo que se tienen carpetas de investigación abiertas por ese “delito”, sumado a las mujeres que ya han sido encarceladas. Esperemos que se cierren estos casos y sean liberadas todas las mujeres que han hecho valer su derecho a decidir sobre su cuerpo.

La sexología desde la perspectiva de género: Un análisis histórico-social

Por Viridiana Gómez[1]

 

Durante el desarrollo de mi profesión, siempre había tratado la sexualidad humana desde el punto de vista genético, anatómico, hormonal y psicológico, dejando de lado la gran influencia que tienen sobre la sexualidad los factores sociales, históricos y culturales de las personas como grupo y como sociedad. Comprendiendo ahora la masculinidad y la feminidad como expectativas construidas socialmente (estereotipos y practicas supuestas) y no solo como categorías determinadas biológicamente, se pueden abordar los problemas sexuales (tanto individual, como de pareja) desde otra perspectiva.

 

Podemos comprender, desde la perspectiva histórica, la manera en que la socialización del género como forma de opresión de hombres hacia mujeres ha dejado un impacto tremendo en nuestro modo de vida, baste con subrayar cómo en países “civilizados e industrializados” se siguen cometiendo infinidad de discriminaciones hacia la mujer en todos los ámbitos, y todavía peor, la violencia que existe hacia la mujer por el simple hecho de serlo; a tal grado que fue necesario crear el término “feminicidio” para nombrar y visibilizar la violencia extrema hacia las mujeres. No obstante, es triste encontrarse, cada día, en cualquier medio de comunicación, con al menos una noticia relacionado a ello.

 

De esa opresión social hacia la mujer, se deriva la opresión sexual hacia ella, no pudiendo tener la misma libertad sexual que el hombre sin merecer descalificativos u agresiones y, sumado a ello, el tabú que se genera hacia la vagina, la vulva y en general todo el órgano sexual de la mujer. En mi experiencia como docente y en pláticas que he dado a jóvenes, me doy cuenta que la gran mayoría de chicas, pese a tener vida sexual activa, nunca se han autoexplorado, nunca han visto su vulva y algunas creen que su propia vulva y vagina son desagradables ―sumando a ello que la mayoría no sabe la diferencia entre estas dos―. Caso contrario en los hombres, quienes la mayoría de las veces se enorgullecen de su órgano sexual, hasta lo presumen y lo contrastan entre sus pares.

 

Se necesita, entonces, una educación sexual que inicie desde los padres, pues en México se gasta infinidad de recursos para llevar educación sexual a los jóvenes, pero no se obtienen resultados positivos, pues en otras áreas de su vida la desinformación abunda. Los padres de familia, quienes tienen el componente emocional más fuerte en autoridad para los jóvenes, desconocen estos temas y hasta los “satanizan”. Además, la educación sexual que se imparte actualmente es muy técnica, habla de actos y órganos, dejando de lado el componente emocional y de dignidad que se merece, haciendo que todo se convierta en mera información que a los jóvenes “les entre por un oído y les salga por el otro”.

 

En las parejas, además de todo el componente de comunicación, confianza, respeto, tolerancia, etc. se deben analizar las insatisfacciones sexuales que abren brechas en la relación. Tenemos una cultura fundada en “el hombre como guía en el sexo”, cuando muchas veces éste desconoce la forma de dar placer a una mujer y ella no tiene las habilidades para solicitarlo, ya sea por desconocimiento de sí misma, por vergüenza o porque “así debe de ser” o “así le tocó”. Socialmente, el sexo se ve como objeto juzgable y administrable, regulado moral y legítimamente, no se busca entender, sino controlar. Sin embargo, si las personas, de manera individual, no lo entienden, no podrán disfrutarlo sanamente.

 

Asimismo, creo totalmente necesario que las personas comunes, sin estudios especializados en el tema (sobre todo las que viven en pareja), conozcan y entiendan la diferencia entre la Respuesta Sexual Humana de un hombre y de una mujer, propuesta por Masters y Johnson ―normalmente sólo conocida por psicólogos y médicos), pues así se evitarían confusiones que hieren sentimientos, arruinan el disfrute, ocasionando la búsqueda de otras salidas por no entender cómo complementarse correctamente con su pareja en ese ámbito. A su vez, las parejas con problemas sexuales no hallan una salida posible a la resolución de esos conflictos y no considera como opción al terapeuta como medida adecuada, pues son cosas que “no se deben de tratar fuera de la cama”; o creen que simplemente no son el uno para el otro o, peor aún, deciden que es un deber aguantar sus insatisfacciones el resto de la vida porque eso fue lo que les tocó y no hay más.

 

Falta una cultura de acudir a un sexólogo y no sólo cuando exista una patología grave, sino también para tomar asesorías a nivel de prevención o simplemente para descubrir cosas que, por la cultura en que vivimos, no sabían que podían existir en su ser erótico. Pero, también, se necesita mucha formación al respecto, pues, al menos en la pequeña ciudad donde vivo, no existe ni un solo especialista en esa área por lo que, en caso de que alguien llegase a requerirlo, acude a un psicólogo sin formación específica o a un médico ginecólogo o urólogo. Es necesario hacer hincapié en que una vez que haya profesionistas bien preparados podrán concientizar a las personas para que la sexología deje de ser esa ciencia incomoda que perturba las susceptibilidades de las personas.

 

Por eso la importancia de una sexología basada en evidencia. Se necesita gente preparada que toque el tema de la manera más objetiva y estandarizada posible, para no alimentar los mitos, los tabúes ni los sentimientos negativos por motivos referentes a la sexualidad. Tenemos una ciencia relativamente nueva, hace apenas cien años Freud se atrevió a tocar el tema públicamente, aunque hoy en día él no es el referente teórico más acertado, es, sin embargo, el punto de partida histórico más importante sobre el tema. Después tuvimos a Kinsey, el primero en hacer investigaciones directo con la gente para comprender a las personas más allá de la teoría; más recientemente a Masters y Johnson como los primeros experimentadores en el campo, dando así una apertura total a la mejor comprensión de esta área que había sido tan censurada.

 

Por último, queda resaltar que la ignorancia del funcionamiento de nuestra sexualidad también trae consigo la incomprensión de la comunidad LGBT+ y con ello su discriminación en la mayoría de los ámbitos, que no es más que una incomprensión a las diferencias que tenemos como seres humanos. Basta ver las marchas pro-familia como ataque a la comunidad LGBT+ que se han incrementado en México en los últimos años, como si la familia fuera el fin último de cada ser humano —cuando la realidad es que ni siquiera para todos los heterosexuales es así—, o como si sólo existiera un tipo exclusivo de familia. Los derechos de la comunidad LGTB+ han aumentado mucho en los últimos años, pero sigue siendo insuficiente; sabemos que se está peleando contra una sociedad con creencias firmemente arraigadas y que algunos cuantos cambios jurídicos no modificaran esas creencias, pero al empezar por la ley poco a poco se modificará la cultura.

 

De esta forma, este artículo busca lograr que los lectores reflexionen sobre la importancia de la existencia de la sexología en la actualidad, pues es una ciencia que puede aplicarse para mejorar casi todos los ámbitos de desarrollo del ser humano, no sólo el clínico como se suele suponer normalmente, sino también el familiar, social, educativo, laboral, jurídico, etc.; invitando de esta forma a los especialistas en el área a que la desarrollen más allá de la parte psicofisiológica, y se den cuenta que la cultura de una sociedad es un factor básico para el proceso de desarrollo de la sexualidad de una persona.

 

A manera de conclusión, dejo estos dos puntos cruciales:

– Todo sexólogo debe hacer una restructuración de su propia sexualidad, pues los especialistas no se salvan de traer cargando el componente cultural, histórico y social que ha censurado por tanto tiempo estos temas y las malas costumbres que ello acarrea.

– Se debe educar a las personas de todos los ámbitos para aceptar lo natural que es hablar del tema, tomando las medidas necesarias para no herir susceptibilidades y poder, poco a poco, superar las barreras religiosas e ideológicas que no permiten un correcto análisis de la sexualidad humana, pudiendo hablar del tema con la misma libertad con la que se hablaría cualquier otro.

 

Todos somos seres humanos y como tales contamos con la misma dignidad. “Lo esencial es lo que nos hace iguales, esto es, que somos todos igualmente libres para elegir y ser diferentes”.

 

 

 

 

Bibliografía consultada:

  • Hyde, J. (2006). Sexualidad Humana. México: McGraw-Hill
  • Granero, M. (2014). Sexología basada en la evidencia: historia y actualización. Revista Costarricense de Psicología, 33 (2), p.179-197
  • Monereo, C. (2014). Orientación sexual e identificación de género: aproximación conceptual y estrategias para la reivindicación de derechos del colectivo de LGBT. Huri-Age, 21.
  • Curso de Sexología y Psicoterapia de pareja (2017). Módulo 1: Fundamentos de la Sexualidad Humana y de las Relaciones de pareja.

[1] Viridiana Gómez (Matamoros, Tamaulipas, 1992). Psicóloga clínica y docente. Amante de la literatura, al música y la ciencia. Feminista en formación. Escritora amateur de ficción y no-ficción. Fanática de leer ciencia ficción en el microbús. Le encanta trabajar con jóvenes desorientados y da lo mejor de sí para guiarlos por un buen camino

Mujer: NO subas con hombres al vagón exclusivo

Foto tomada de El País

Por Ximena Cobos CRUZ

Escribo esto porque se ha convertido en una necesidad, primero, de desahogo del coraje de observarlos ahí, sentados, clavando la mirada impunemente, sin pudor o pena alguna en cada mujer que se levanta para descender en la estación siguiente, haciendo gestos asquerosos, sin que nadie diga nada. El silencio nos vuelve cómplices en esta perpetuación de su machismo, de su cosificación de nuestros cuerpos, de su morbo, de su territorialidad y su falta de respeto a espacios que queremos sólo nuestros para sentirnos tranquilas.

En segundo lugar, lo hago porque quiero que seas tú, mujer, mi interlocutora más directa, porque es a ti a quien más ganas tengo de explicarte el panorama. Somos cómplices, sí, ya te lo he dicho. De cierta manera, estamos colonizadas del pensamiento, no obstante, hay que romper con eso y con la complicidad no razonada en la que incurrimos cuando tomamos la decisión, a la ligera, de subir al vagón exclusivo con un hombre acompañándonos. Sí, defiende con garras y coraje al hombre que va a tu lado, que se ha ganado tu confianza y por ello puedes afirmar sin reparo alguno que él sería incapaz de agredir a una mujer, estás en tu derecho, pero escucha ahora. Lo primero es recordar la cantaleta “el amigo, novio, padre, hijo, hermano, compañero de una, amable y respetuoso, ha sido también el agresor de otra(s)”. ¿Todavía no lo crees? No hay problema, eso no hace que subir al vagón exclusivo con él, o ellos, no sea una falta de respeto para el resto de mujeres que decidimos tomar esa opción. Estás imponiendo una persona con la que es tu decisión ─enteramente personal, individual─ estar, a otras que decidimos y buscamos permanecer lejos de ellos en esos hermosos oasis separatistas.

Te explico, es muy fácil. Cuando subes con ese hombre que dices respeta a toda costa a las mujeres, lo que provocas es una bola de nieve que crece a cada estación; cuando hay un hombre en ese espacio exclusivo, éste se convierte en un mensaje para otros: si él va ahí, yo también puedo. Entonces, sube uno y otro y otro más. Si bien tu acompañante puede “no ser agresor”, es el anzuelo, el ladrillo en que fundan los otros hombres su derecho a abordar en una zona exclusiva para mujeres, porque, además, gracias a su educación no formal, entienden todos los espacios como suyos; así, nos expones a todas a una posible agresión, al acoso por parte de alguno de los que subió tras el ejemplo de ese hombre con el que tú abordaste quitada de la pena, segura de su talante de caballero.

Es necesario reflexionar que los hombres se han socializado entendiendo el mundo en relación con sus cuerpos sin imposibles, sin límites, sin lugares prohibidos, por ello, aunque vayan aprendiendo ─muy lentamente─ que esos espacios son sólo para nosotras, con toda su carga cultural, deciden que hay excepciones y abordan el vagón cuando ven que va poca gente y hay lugares ─al fin que ellos se saben no agresores, hombres con la consciencia tranquila─; cuando van con su novia ─pues la respetan y sólo tienen ojos para ella─ o su amiga o su hermana. Sin embargo, ese que se cree no agresor, que subió con su acompañante mujer sin que nadie lo confrontara o quisiera bajarlo, se ve validado entonces para hacerlo cuando va sólo, vuelve a naturalizar la idea de que ningún espacio está negado para él, hombre bueno y ejemplar que le partiría el hocico a cualquiera que se meta con sus mujeres ─espero se vea el sarcasmo de esta frase, el machismo que hay en esa actitud─.

 Así, el siguiente día que sube al metro, entra al vagón exclusivo y ¿qué crees? No puede controlar sus ojos y dejar de mirar las nalgas y los senos a todas las mujeres que suben y bajan, porque desde niños se les ha enseñado que pueden mirar los cuerpos de las mujeres sin discreción, para eso son, por eso se las muestran en las películas, en los anuncios, en la pornografía, en las portadas de discos, en los videos musicales, en los videojuegos, en todos pinches lados. Por esos hombres que se autodenominan no agresores ─que quizá has llegado a defender─, pero que para nada han sido capaces de reflexionar sobre sus micromachismos, un espacio que se supone seguro y libre de acoso se convierte en un lugar donde una vez más no puede estar tranquila ni por diez minutos con esa falta que tanto te gusta, con ese escote que usas por el calor insoportable, esos pantalones con los que te sientes bien contigo y tu cuerpo.

Ahora bien, se vuelve fundamental aclarar que no buscamos espacios exclusivos para mujeres en el transporte porque somos delicadas y nos molesta el contacto con la gente, no estamos peleando por un vagón en aras de una comodidad simplona, de esas por las que muchos te dicen “a la otra toma un taxi” ─uy sí, la mejor opción para las mujeres en esta ciudad criminal─; por el contrario, se trata de buscar no comprometer nuestro espacio vital en un lugar donde por demás está decir que es inherente al sitio y la afluencia la ruptura de las leyes “naturales” del espacio íntimo establecido en mutuo acuerdo, con consentimiento. Buscamos que no se transgreda doblemente nuestro espacio personal, el límite entre mi yo y el otro con roces, tocamientos, metidas de mano, pellizcos, eyaculaciones sobre nuestra ropa, camino a donde sea y a la hora que sea. Esas cosas son realidades y hechos no aislados, no es una experiencia que le sucedió a una o a muchas, pero culpa de un hombre en específico; reconozcamos ya que es parte de una violencia generalizada y no una patología acuñada a un perfil específico.

Sería “tan fácil” exigir una campaña intensa de reeducación ciudadana del uso de los espacios exclusivos, con carteles en todos los vagones donde se informe que si eres hombre y abordas el vagón sólo para mujeres incurres en la violación de la fracción XI del artículo 26 de la Ley de Cultura Cívica, la cual establece que ingresar a zonas señaladas como de acceso restringido en lugares destinados a servicios públicos, sin la autorización correspondiente o fuera de los horarios establecidos, será razón de multa de hasta $2,150 pesos. Articulado con el despliegue de un operativo intenso donde se coloque a policías restringiendo el paso y personal de apoyo entregando volantes con la información pertinente. Empero, vivimos en una sociedad donde cada persona trae el machismo introyectado y las acciones para combatir lo que sea se relajan en pocos días u horas; nadie se salva de conductas que violentan y vulneran a las mujeres, mucho menos los cuerpos policiales, aun cuando se trate de mujeres policías. Muchas hemos tenido ya la experiencia desagradable de que la policía sea quien se burla de ti cuando pides que bajen o saquen del área a los hombres; además de que ya no es posible confiar en ellos, nuestra policía está más que corrompida, es violenta, es una institución machista y es algo que debe de reflexionarse una y otra vez hasta entenderse. Son sólo los hombres quienes pueden ─más o menos─ llegar a sentirse seguros cuando ven a los policías en las calles, nosotras, por el contrario, nos podemos llegar a sentir con facilidad amenazadas porque ellos no dudan en acosar, en mirar morbosamente con una sonrisa en sus rostros que refleja lo inmunes que se saben al castigo.

Por ello, a manera de cierre, quiero dejar claro que si nosotras mismas iniciamos la transformación de los espacios con el respeto a las zonas exclusivas, podemos lograr un impacto en la vida de cada una de las mujeres. A través del cambio de actitud con respecto a los hombres que te rodean y su decisión de abordar el transporte exclusivo, se da un paso más ─aunque quizá se juzgue pequeño o insignificante─ en la lucha de las mujeres por una vida libre de violencia, de acoso, de miedo.

Claudia Sheinbaum, exigir justicia JAMÁS será una provocación

Foto tomada de La Neta Noticias

Por Ximena Cobos CRUZ

Repudiada y tibia Claudia Sheinbaum:

Exigir justicia no es provocación. De verdad que no tengo ni idea en qué cabeza cabe eso que has declarado firme e impávida ante las cámaras si no es en una mente clasista y falta de consciencia de género. Sin embargo, desde la digna rabia, voy a dirigirme a ti aunque no escuches, porque últimamente has demostrado que no sabes hacerlo.

En el mundo entero existe una deuda histórica con las mujeres que se quiere resarcir desde un discursito caído en el lugar común, en la fórmula, sobre todo cuando lo usan servidores públicos en mensajes fabricados para ser televisados y cubrirse la espalda o limpiar la mierda que hay detrás, y no desde la auténtica reflexión sobre el problema de violencia estructural, antes bien, para mantener contentos a sectores que parecen representar un riesgo para esa estabilidad que tanto les gusta aparentar que existe. Justo como tú, Claudia, lo hiciste luego de que muchas, todas, gritáramos en nuestras casas, en redes y en muchos lados, enojadas y ofendidas por tus palabrasLeer más

A las detractoras de la Marea Verde y a las que no lo son, también

Foto de Angélica Mancilla

Por Ximena Cobos CRUZ

El lunes 5 de agosto del presente año, como ya se habrán enterado, con ocho votos a favor y tres en contra, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) desechó dos proyectos que pretendían invalidar la NOM-046-SSA2-2005 “Violencia familiar, sexual y contra las mujeres. Criterios para la atención y prevención”, que entró en vigor en 2016.

Con dicha resolución, la SCJN ratifica el derecho de las mujeres y niñas, víctimas de violación, a la interrupción del embarazo, al eliminar los requisitos de la denuncia penal previa y la venia de la autoridad competente, que hasta ahora habían impedido el ejercicio de ese derecho en todo el país. Para acceder a él solo será necesario hacer la solicitud bajo protesta de decir verdad y las menores de 12 años deberán solicitarlo por conducto de su madre, padre o tutor; además, el personal de salud no estará obligado a verificar lo dicho por la víctima.Leer más

Riot Grrrl is not dead: Pussy Riot, nuestras salvadoras

Foto de @GiorgioDammit 

Video cortesía de Patricia Ireta 

Por Ma. Fernanda Lugo Vázquez[1]

Es imposible hablar de Pussy Riot como íconos contemporáneos sin hacer la relación con la escena punk, el “Riot Grrrl” y el feminismo contemporáneo. Asimismo, no podemos ignorar la gran influencia del Riot Grrrl como movimiento que revoluciona el punk, la música y el alcance del feminismo en la década de los 90. Mismo que aparenta estar perdido y sin rumbo al principio del milenio, pero que con el surgimiento de los espacios digitales de interacción y los medios globalizados parece tener un resurgimiento prometedor.

Terminaban la década revolucionaria de 1960 y una ola de música, manifestaciones y fanzines se avecinaba. La revolución psicodélica quedaba olvidada entre los callejones sucios de Londres y los bares infestados de hijos de inmigrantes. Algo disidente y rebelde se comenzaba a manifestar dentro de los amplificadores del CBGB. Algo llamado Punk. Durante la década de los 70, una serie de bandas emblemáticas, fanzines y demostraciones públicas le dieron pies, cabeza y botas a este movimiento. Con mucha representatividad musical y desobediencia civil, el punk empezó a tomar el mundo, en constante revolución, y proclamar la suya, una revolución con tintes anarquistas, colores oscuros y a la vez chillantes, música estruendosa y mucho descontento.Leer más

A propósito de las lamentaciones por el #metoo

Foto por Angélica Mancilla

Por Ximena Cobos Cruz 

Pensar, reflexionar sobre los escenarios y las escenas que se dibujan cada día que despertamos con noticias nuevas que reflejan el inexorable dinamismo de la realidad debe ser una de nuestras prioridades. No obstante, es necesario reconocer y asumir responsabilidades por nuestros dichos para así poder intentar diferenciar entre un comentario nacido de las vísceras y otro emanado de la razón. Todos, no sólo los denunciados, necesitamos un tiempo de silencio en este tsunami de palabras que ha sido la denuncia, porque no hay manera de pararla. Estamos enojadas, estamos rabiando, estamos temblando de coraje y miedo acumulados porque no han sido uno, dos ni tres quienes nos han agredido, y no han sido sólo micromachismos que suman una bola de nieve que viene cayendo a gran velocidad, sino violencias que nos han roto el vestido, los pantalones y la dignidad, que hoy estamos recuperando.

Es absolutamente necesario que se tome en cuenta que el #metoo es el boom tanto esperado como requerido para dar valor, palabra, protección y apoyo a todas aquellas mujeres cuyas agresiones son muy recientes, para que ellas no tengan que hablar en lo privado, cara a cara, una a una con las personas que consideran necesario sepan, luego de tres o más años, la historia de abuso que sufrieron.Leer más

Pedro Páramo y el estereotipo inconsciente del «padre mexicano ausente»

Imagen tomada de institutoculturaldeleon.org.mx  

Por Alberto Rojas[1]

brayanbemail@gmail.com

Juan Rulfo, en su obra más icónica, nos sumerge en un confuso, melancólico y sombrío mundo atemorizante y lleno de penas; todo inicia con aquellas palabras que muchos de sus lectores recordaremos, recitándolas casi como una letanía: “Vine a Comala porque me dijeron que a acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo…”.

    Más allá de las referencias históricas a un pasado que dejó heridas en la sociedad mexicana, que aún no cicatrizan del todo, Pedro Páramo está repleta de metáforas ―conscientes o inconscientes, no se puede saber con certeza― sobre las particularidades del arquetipo de la paternidad en México, y sobre sus consecuencias no solo sociales, sino individuales.

    Si nos ponemos a buscar, incluso en nuestros conocimientos de cultura pop, seguro encontramos a un personaje varón, mexicano de nacimiento o ascendencia, desventurado en México o en el extranjero, cuyo padre no conoce o no ha visto en años. Autores que se dirigen al público infantil como Alire Sáenz o series populares estadounidenses están llenas de estos personajes. En ese sentido, es interesante observar que no solo culturas extranjeras perciben de esa forma la paternidad mexicana; los mexicanos mismos lo admiten a través de sus expresiones artísticas, sus conductas y sus decisiones colectivas. Y lo han hecho desde siglos.Leer más

La 4T será feminista o no será

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Por Angélica Mancilla García

 

No volvimos a salir, aquí hemos estado siempre, nunca nos hemos ido. Las calles son nuestras, las noches son nuestras, la vida es nuestra.

Este 8 de marzo coloreamos de violeta y verde las calles del centro de la Ciudad de México y de otros estados.

Ante la emergencia que enfrentamos como mujeres y en vista de que la 4T se empeña en negar nuestros derechos, aquí estamos más fuertes, más aliadas; no daremos un paso atrás, nadie nos ha regalado nada, nosotras les hemos arrebatado nuestros derechos y no vamos a dejar que nadie, por más “gobierno de izquierda” que se diga, haga con nosotras lo que le convenga.

Mandamos un mensaje fuerte y claro al ciudadano presidente: ¡nuestros derechos no se consultan, se reconocen! Querer preguntar a toda la ciudadanía sobre los derechos de solo la mitad de la población, también es violencia.Leer más