La tiranía del fascismo en la Luna

Por Lonardini Cristian[1]

En «La última pregunta» de Asimov, la gran computadora mundial del 2091, Multivac, una supercomputadora capaz de responder a cualquier pregunta, que habría llevado a los hombres de aquel entonces a Marte, a Venus, junto a grandes avances tecnológicos y científicos; esta máquina que tiene conciencia propia, comprende que tarde o temprano se queda completamente sola, porque no hay energía en el universo para nacimientos de humanos, ni para vida alguna. Las estrellas también habían muerto. Una soledad absoluta, un vacío absoluto.

Entre las cartas y el humo de los cigarrillos de un grupo de científicos de la gran computadora se alza una voz

– «¿Algún día acabaremos con el fascismo que llevamos adentro?

-Miraron a la máquina de todas las respuestas….

«DATOS INSUFICIENTES PARA RESPUESTA ESCLARECEDORA».Leer más

Escuchar los follajes: Sobre Voces de Limo. Muestra de Poesía Peruana En Diálogo con el Territorio y con la Vida

Por Yetzel Becerra Navarro y Omar Jasso[1]

Salir de los pasos, permitir que la casa nos recorra. Lo que observamos, lo que oímos, nos conoce. Cantamos lo que oímos. Voces de limo. Muestra de poesía peruana en diálogo con el territorio y con la vida, es cuando la tierra habla a quien habita en ella. Pedro Favaron, poeta y médico tradicional, y también responsable de la selección de textos, dice en el prólogo: el término “muestras” […] se me ha presentado como más propicio, ya que “antología” tiene una pretensión totalizante que no estoy en capacidad de asumir para esta compilación.[2] Pedro mismo aclara que la muestra es enteramente subjetiva, y que su intención no es otra que la de acercar a lectoras y lectores un atisbo de lo auténticamente poético en un sentido indígena: el poema no obedece a algo como una voluntad disociada del ser humano sobre el lenguaje y el entorno, sino que la voz de un territorio, al devenir el o la poeta una unidad con él, encarna también en los poemas que aquél o aquélla canta.Leer más

¿Preguntarle al polvo… qué le puedo preguntar?…

 

Por Liliana Rivera

Sinceramente, cuando mi maestra de creación literaria nos dejó leer Pregúntale al polvo de John Fante, mis expectativas eran muy bajas, venía leyendo una serie de subgénero de guerrillas, homosexualidad y feminismo, pensé que era algo más de lo mismo. Tardé semanas en abrirlo, sin embargo, el tiempo me apremiaba, y el día que decidí hacerlo (que por cierto fue hace dos días) desde el prólogo me atrapó, y así como le sucedió a Charles Bukowski:

cogí el libro, lo abrí y se produjo un descubrimiento. Pasé unos minutos hojeándolo. Y entonces, a semejanza del hombre que ha encontrado oro en los basureros municipales, me llevé el libro a una mesa. Las líneas se encadenaban con soltura a lo largo de las páginas, allí había fluidez. Cada renglón poseía energía propia y lo mismo sucedía con los siguientes. La esencia misma de los renglones daba entidad formal a las páginas, la sensación de que allí se había esculpido algo. He allí, por fin, un hombre que no se asustaba de los sentimientos. El humor y el sufrimiento se entremezclaban con sencillez soberbia”

John Fante me llevó de la mano al grado que realmente me entremezcló con sus personajes, parte Bandini, parte CamilaLeer más

Corazón que ríe, corazón que llora de Maryse Condé

Por Liliana Rivera

El artista es un niño, el niño crea, nos rodea de un mundo objetivo, y el arte surge como añadidura, y la realidad se reconfigura. Esa es la labor de un escritor, resignificar o recrear la realidad, y esto es a través de la memoria, de recordar, despertar el alma dormida, y descubrir sus caminos secretos, así como lo logra hacer la niña Maryse.

Corazón que ríe, corazón que llora, una novela sencilla en sus letras, pero poderosa en su contenido.  En ella, Maryse, a través de la memoria nos va llevando a la construcción de su niñez y adolescencia. Sus recuerdos, llenos de amor y desamor, de amistad, de vida, de muerte, y el choque racial, que como niña no entendía, y como adolescente tuvo muy claro, pues lo llevaba en la piel. La ganadora del premio Nobel alternativo, nos enfrenta a un mundo prejuicioso, que ella misma descubre a través del vacío.Leer más

Lesbiana: un erotismo violento

Por Camila Carrillo-Camacho[1]

Píntame una mujer peligrosa
una que coma culebras
una que ladre
que se peine la barba
una mujer con la vagina violada
con las tetas caídas
una que singue y goce
una que tenga cucarachas aladas
al lado de la cama
píntamela para poder mirarme al espejo
(de la Tierra 2005)

Se me quedaron retumbando las palabras de un amigo luego de ver la Carta a las imágenes pensativas (anexo 1): “el texto eleva el erotismo de la imagen y lo desborda a la imaginación.” Yo quiero contrastar esa idea con la siguiente, “hay regímenes del entrever: por ejemplo, en ciertas expresiones del arte erótico no se exhibe el desnudo sino que se invita a inferir formas y posturas corporales veladas por la ropa” (Abril 2013, 37). De este contraste, me da la sensación de poder crear símiles entre la imagen del vídeo como un desnudo, y el texto sonoro del vídeo como una ropa: veladura, que desbordan en la imaginación erótica. Este ejercicio comparativo juega con movimientos de contraste sumamente dinámicos: situar a la imagen que sí podemos ver en el video como desnudo velado hace que lo visto adquiera zonas de invisibilidad. Esos lugares (invisibles) que no son aprehensibles movilizan la imagen, la corrugan y entonces lo visto no se asume como verdad plana o estática, sino que genera nuevas imágenes. Esto implica que la imagen tiene cualidades creativas, no solo se crea, sino que nos recrea.Leer más

Schopenhauer, Los Heraldos Negros y la desesperanza que circundó el planeta en el 2020

Por Márcia Batista Ramos

 

Al acercarse a las últimas semanas de un año totalmente inaudito, que obligó a todos a pensar en la dicotomía vida-muerte, encontré un poema de César Vallejo “Los Heraldos Negros” y me pareció que el poeta peruano había previsto, además de su muerte (“Me moriré en París con aguacero \un día del cual tengo ya el recuerdo”), la muerte de nuestros días…la muerte de nuestro mundo. Puesto que el título es una evocación de los mensajeros de la muerte, los cuales, obviamente, solo pueden anunciar el dolor.

Ese dolor, inexplicable, que llegó cambiando el orden del mundo, dolor que se levanta desde lo más subrepticio del ser humano, pareciera previsto al leer los versos de Vallejo, que lo visibiliza desde el primer verso del poema que tiene una estructura de círculo vicioso: “Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!”

Desde la óptica trágica de César Vallejo, con atributos schopenhauereanos, solamente por el hecho de existir el ser humano tiene que lidiar con el sufrimiento.Leer más

Identidades en los cuentos de El país del Viento de Sylvia Iparraguirre

Por Lidise Yaneli Castillo Rivas[1]

Así son las cosas en Ushuaia, iguales a las de cualquier parte,
pero distintas, sobre todo en aquellos años cuando
cada cosa era un acontecimiento y parecía que pasaba
por primera y única vez.
-Sylvia Iparraguirre

La literatura escrita por mujeres ha sido minimizada históricamente, pues en el cosmos literario que conocemos, los hombres construyen y dominan el canon, pues ellos mismos colocan las obras de un mayor número de autores varones frente a una reducida cantidad de escritoras valoradas de la misma forma. Además de cargar con esta etiqueta, las mujeres latinoamericanas se encuentran ante una doble marginación, pues el mismo canon es construido desde una visión colonizadora y eurocentrista, donde la literatura hispanoamericana algunas veces es infravalorada. Resulta importante mencionar la construcción de la literatura universal desde la escritura masculina ya que Sylvia Iparraguirre[2] muestra su postura al enfrentarse directamente con una academia literaria donde no se consideraba la existencia de escritoras ni de literatura femenina:

Era una época donde se discutía si había una literatura femenina; constantemente había mesas acerca de si existía o no una literatura femenina, y existía el absurdo de ver si había diferencias de lenguaje entre la literatura escrita por hombres y la escrita por mujeres. Yo he escuchado decir a escritores de la vieja generación que no les interesaba la literatura escrita por mujeres, que seguían confinadas un poco a esa idea prejuiciosa de que las mujeres escribimos sobre las flores, los pájaros y los niños. No éramos competencia para los varones. La idea general era que los varones estaban entonces en búsquedas formales. (Iparraguirre, S.D, Infobae)

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Los clásicos también son adolescentes

Por Karla Hernández Jiménez

Desde sus inicios, el cine ha seducido a espectadores de todas las edades ya que se ha mostrado como un reflejo de la vida cotidiana. No obstante, durante la década de 1950 se suscita la inclusión de la vida de los jóvenes en el cine, principalmente como una estrategia ante las ventas bajas en las taquillas, para con ello fomentar el consumo en un nuevo sector de la población que también se encontraba ávido de entretenimiento:

Aparecen así las primeras muestras de las películas fabricadas de manera específica para los públicos juveniles y para las nuevas formas de consumo: con el fenómeno de los teenagers como protagonistas del consumo familiar, se produce la llegada de las teenpics Leer más

Literatura viral

Pandemias y morbilidad en la narrativa occidental

Por Isaac Gasca Mata[1]

“La muerte, para acabar conmigo,
tendrá que contar con mi complicidad.”
Marguerite Yourcenar

En la historia de la literatura, las epidemias son una constante; ya sea como escenario o trama, lo cierto es que la historia de las letras occidentales es un amplio archivo de este tipo de crisis sociales que la humanidad ha enfrentado en diversos momentos y con diversos grados de mortandad. La peste negra, el coronavirus, el ébola, la viruela, el cólera o incluso el ficticio virus Z son el tema central de obras imponderables y canónicas como El Decamerón, de Giovanni Boccaccio, La peste, de Albert Camus, o El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez. No menos importantes son Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago, Diario del año de la peste, de Daniel Defoe, Más grandes que el amor, de Dominique Lapierre, y Guerra mundial Z, de Max Brooks. En todos ellos la muerte, el miedo al contagio, la tristeza y desesperanza de los personajes provocan en el lector una curiosidad entusiasta. ¿Los infectados se mueren o se salvan? Las páginas de los libros se agotan respondiendo esta pregunta.

Hace unos meses veíamos lejanas esas historias, pasatiempos narrativos sin mayor objetivo que entretener; en el mejor de los casos, eran registros testimoniales de tiempos atroces y antiguos que frente a los avances de la medicina moderna creíamos que no volverían a ocurrir. Craso error. La literatura siempre está ahí para recordarLeer más

Gorki: Apuntes de una subversión

I

De Lo Literario Y De Lo Político

Por Gandhi Monter Corona

Las obras anarquistas y, a menudo, bastante crudas de Gorki no encajan de ninguna manera en el marco de los Premios
─ Comité evaluador del premio Nobel, 1918

Alekséi Maxímovich Péshkov, de sobrenombre “Gorki” (amargo, en lengua rusa), es reconocido históricamente por ser el padre del llamado realismo socialista, el mismo que terminará imponiéndose hegemónicamente como la línea oficial en una naciente nación que vio desfilar las vanguardias más creativas del siglo XX de la mano del nacimiento de la primer Revolución Socialista de la historia. Los rusos, más que nadie, comprendieron que una revolución sólo puede ser social si subvierte la experiencia de la cotidianidad, pero, también, aprendieron muy rápido que una revolución política enfrenta la disyunción de sobrevivir a punta de bala o perecer. Gorki atraviesa ese convulso momento de la historia rusa; como el primer presidente de la Unión de Escritores Soviéticos sepultó ese “arte burgués” y encumbró un abigarrado realismo Leer más