De creaturas abisales y abismos creadores: dos relatos de Marina Perezagua

Por Joaquín Alejandro Salcedo[1]

«Ese me pareció el motivo del miedo que había trastornado
nuestra apacible monotonía».
MARINA PEREZAGUA, Criaturas abisales
«Yo soy yo y mi circunstancia,
y si no la salvo a ella no me salvo yo».
JOSÉ ORTEGA Y GASSET, Meditaciones del Quijote

Dada la función temática que cierto título ejecuta virtualmente en correspondencia con cierto texto,[2] bajo el entendido del concepto de tema como unidad de sentido en tanto que eje cristalizador que opera en razón de los componentes remanentes de la significación de la obra artística,[3] y dada la relevancia de que se reviste el título a propósito de la exégesis textual,[4] la focalización en las Criaturas abisales (2015) que signan el cuentario iniciático de la ganadora del Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2016 significa un principio pregnante en virtud del cual ejecutar una (re)lectura crítica de las narraciones compaginadas con el tema intitulado.

«El rendido» y «El testamento» son dos relatos concertados por la armonía de las melodías que los componen, respecto a los aspectos de la caracterización de los personajes y del tratamiento del espacio, en tal conjunto de dicotomías, como amor/odio, poseer/desposeer, explicable/inexplicable, sano/insano, dispone los elementos que, a su vez, estructuran, respectivamente, cada una de las delirantes narraciones y que, por razón de un discurrir inspirado en la dialéctica hegeliana, establecen los términos propicios para la síntesis exegética. La lectura de ambos textos sugiere que la cuestión, la idea fija de la locura es la expresión simbolizada en este par de historias de las antedichas criaturas abisales. Así, en atención a la primera dimensión a analizar, que trae a cuento la caracterización de los personajes, «El rendido» es la narración de «una soledad tan acusada como la que a mí me atormentaba»,[5] un par de ausencias cuyas etiologías divergen notablemente: mientras que Bernhard está, y fenece, solo por una acentuada antipatía, Rita está, y permanece, sola por una esbozada psicopatía. En «El rendido», Marina Perezagua Leer más

Apuntes sobre la minificción en Áncash, Perú

Por Juan Martínez Reyes[1]

 La minificción, también llamado microrrelato, es una forma narrativa que se caracteriza por su brevedad, su narratividad y su ficcionalidad. Esto es corroborado por Rojo (2016), quien señala de manera muy específica que la minificción “es una forma literaria muy breve, narrativa y ficcional”. (p. 376).

Sin embargo, un aspecto que aún no se define es la extensión que debería tener un microrrelato, algunos, como Rojo, afirman que no debe poseer más de 1500 caracteres, que equivaldría aproximadamente a unas 300 palabras.

Perú no ha sido ajeno a este fenómeno literario, pues según las fuentes encontradas y a través del estudio bibliográfico del investigador y escritor Rony Vásquez (2012), entre los antecedentes de la minificción están los siguientes libros: Fábulas Quechuas (Caracas – 1906) de Adolfo Vienrich, El tonel de Diógenes (México – 1945) de Manuel González Prada, donde se encuentra el texto “Memoranda”, Contra el secreto profesional (Lima – 1973) de César Vallejo, donde se encuentran algunos microrrelatos, como éste que no tiene título: “Conozco a un hombre que dormía con sus brazos. Un día se los amputaronLeer más

¿Una vez más sobre la autoría del Lazarillo de Tormes?

 

Por Francisco Tinajero

[qué buen] año para Lazarillo de Tormes
y para todos cuantos de aquel género se han escrito o escribieren[1].
Don Quijote de la Mancha. Cap. XXII. Cervantes
  1. Introducción: en busca del autor

A lo largo de la historia de la literatura y de los abordajes teóricos de la misma, en especial en la segunda mitad del siglo XX, tanto la cuestión autoral como su revisión crítica han jugado un papel preponderante al momento de estudiar las obras. Ya sea en la tradición occidental —en especial francesa— con los postulados de Michel Foucault en ¿Qué es un autor? (1969) y de Roland Barthes en La muerte del autor (1968), o más recientemente en el contexto mexicano —aunque no de manera exclusiva— con el estudio de Cristina Rivera Garza en Los muertos indóciles (2013), la figura del autor, de ese genio creador se ha visto cuestionada con fuerza e incluso desplazada en los análisis literarios.

Sobre este punto, cabría mencionar de forma sucinta que muchas de las interpretaciones y estudios de las obras artísticas estaban sujetas a acercamientos desde la vida —muchas veces individual— del autor[2]; esto no es perjudicial por sí mismo, pues también abre nuevos caminos de investigación —como en el psicoanálisis, por ejemplo—, sino que el error consiste en que se pensaba que el sentido del texto quedaba limitado al estudio de la figura autoral. Existen numerosos y de lo más variados análisis de esta índole: desde las aproximaciones de K. H. Fingerhut a los relatos de Kafka a partir de la función de las figuras de animales y su relación con la vida del autor checo[3], hasta las interpretaciones de Los 400 golpes como un relato puramente autobiográfico Leer más

La diva en llamas: El Beso De La Mujer Araña de Manuel Puig

Por Marisol Plaini

El beso de la mujer araña fue la cuarta obra del escritor argentino Manuel Puig, antecedida por La traición de Rita Hayworth (1968), Boquitas pintadas (1969) y The Buenos Aires affair (1973). Luego de que varias editoriales se negaran a publicarla debido a su contenido “inmoral”, salió a la luz en 1976 de la mano de la editorial Seix Barral. Enseguida fue censurada en Argentina por la última dictadura militar.

En 1985 se estrenó su versión cinematográfica dirigida por Héctor Babenco, guionada por el mismo Puig junto a Leonard Schrader y protagonizada por William Hurt y Raúl Juliá. Esta adaptación tuvo cuatro nominaciones al Óscar, ganando uno en la categoría de mejor actor.

Pero ¿por qué es tan interesante esta obra? ¿Qué sentidos revela? ¿Qué tópicos podemos analizar? ¿Cómo se construyeLeer más

El Coloquio con Juan Ramón Jiménez de Lezama Lima: Autor, autoridad y autorización

Por Irán Vázquez Hernández[1]

En 1937 José Lezama Lima publica el Coloquio con Juan Ramón Jiménez, uno de sus ensayos más importantes dentro de su trayectoria como escritor.[2] En este ensayo, el poeta de La Habana ficcionaliza un diálogo entre él y el poeta andaluz, Juan Ramón Jiménez, quien durante esos años residía en la isla de Cuba. Lezama Lima en ese entonces era un poeta joven que buscaba granjearse un lugar en el panorama de las letras cubanas; Juan Ramón Jiménez, por su parte, era ya un poeta consagrado en el mundo de las letras hispánicas. No es casualidad por ello que el autor de Muerte de Narciso vea en Juan Ramón Jiménez a uno de sus mentores y se coloque bajo su tutela literaria de forma inmediata. Lo dice el mismo Lezama Lima en uno de sus textos: “Nuestra generación que no pudo oír en la emigración del verbo, la encarnación del idioma en Martí, ni caminar en La Habana Vieja con Julián de Casal, podía ver en Juan Ramón Jiménez Leer más

Historiografía de la novela chimbotana (1970 – 2020)

Por Juan Martínez Reyes[1]

La literatura es una expresión humana que tiene la intención de sensibilizar y humanizar al hombre, donde el trabajo del lenguaje juega un papel importante, pues usa la palabra con una finalidad estética. Además, la literatura muestra desde sus diversos géneros una gama de tópicos o temas de nuestra realidad, para llevarnos a la reflexión de nuestra existencia y conocer las cosas esenciales de la vida.

En lo que se refiere a la novela, sabemos que es una narración extensa donde se mezcla realidad y ficción, es un macrocosmos donde intervienen muchos personajes, la trama es más prolongada y los espacios donde se desarrollan los hechos son diversos. Dentro de esta especie se manifiestan algunas novelas híbridas, es decir, que son una combinación de otras especies, por ejemplo, algunas obras tienen la estructura de una carta o de un diario. Incluso hay obras de autoficción, donde el personaje principal es el mismo escritor.

En relación a la literatura en Chimbote, Perú, Leer más

Tituba, una mujer rebelde: una historia sobre la resistencia desde la marginalidad

Por Irene Gabriela Ramírez Muñoa[1]

Yo, Tituba, la bruja negra de Salem es una novela escrita por la autora caribeña Maryse Condé. En esta novela de ficción histórica se trata el polémico caso de Tituba, la esclava negra acusada de ser bruja por la esposa de su patrón. La figura de Tituba, la bruja, está rodeada de mitos y de información falsa. No se tienen registros claros ni verosímiles de quién fue ni de lo que le ocurrió, es por esta razón que muchos historiadores y escritores se han dado a la tarea de llenar los huecos de su historia y/o de reinventarla y reescribirla. Tal es el caso de nuestra autora, Maryse Condé, que tomando como referencia algunos registros históricos de este relato, hará una reescritura de la historia de Tituba.

Condé realiza dicha reescritura desde la óptica feminista, confiriéndole al personaje una mayor dignidad y un desenlace adecuado para una mujer excepcional y sabia. Incluso, la propia autora confesó sentirse identificadaLeer más

Laboratorio de lectura ¿Y si…? Todo cambio empieza en la imaginación

Por Viridiana Viajera

Este escrito comparte algunas ideas de un capítulo de mi tesis de doctorado en Pedagogía el cual tienen como uno de sus principales objetivos ubicar el potencial de las artes en el trabajo con infancias desde pedagogías feministas.

Particularmente recupero lo que sucedió en el laboratorio de lectura ¿Y si…?, que se realizó en la primaria Virgilio Uribe, con niños y niñas de 4 grado, éste fue un taller creado desde la perspectiva de la escritura creativa como una alternativa a la forma en que la escuela impone mediante deficientes y escolarizadas estrategias, provocando un “terror hacia las palabras”. Así, vemos la lectura como un espacio para agitar o mover un tema mediante “el juego de palabras” (Rodari, 2005), que permita la construcción de nuevas narrativas que subvierta la visión dualista (Cranny,1990;Larralde,2010) y el potencial posible para desarrollar la empatía y la interrogación de la realidad Barbero,2003; Petit, 2001, 2008).

A partir de compartir el cuento Oliver Button es un marica, se propuso potenciar un ejercicio imaginativo Leer más

Articulación de lo fantástico, lo siniestro, lo gótico y lo grotesco en la sed de Adriana Díaz Enciso

Por Aleqs Garrigóz[1]

La novela La Sed (2001) de Adriana Díaz Enciso, que ha ocupado la atención de la crítica por ser una de las mejores elaboradas de su género en la contemporaneidad mexicana, recupera diversos aspectos tradicionales, trasladados a un contexto posmoderno. En ella el personaje principal es una mujer, Sandra, que es trasformada en vampira. Su representación rompe con la imagen tradicional de la seductora femme fatale y se nos presenta como una vampira a veces frágil y a veces fuerte, inestable y voluble, preocupada, que aprende a ser vampira sin disfrutar completamente de su nueva condición de monstruo. Esta es una vampira independiente que sabe desapegarse de su creador, al que no se somete y al que incluso llega a repudiar, para hacer un camino por su cuenta en el mundo. Los vampiros en La sed se construyen más como individuos solitarios que si bien necesitan de los otros para alimentarse, también necesitan constantemente afirmarse ellos mismos mediante el cultivo de su individualidad, explorando el mundo y viajando, lo que recuerda más o menos las Crónicas vampíricas de Anne Rice. Como los vampiros de ésta, los de Díaz Enciso también se enamoran con un amor cercano al amor humano, en consonancia con los nuevos héroes góticos, construidos para que el lector pueda sentir una empatía más efectiva hacia ellos.

Al ser el vampiro un ente de ultratumba, lo sobrenatural Leer más

El espectro discursivo en 2666 de Roberto Bolaño

Por Adán Ramírez[1]

I

2666 es la novela póstuma del escritor chileno Roberto Bolaño, quien residió de 1968 a 1977 en la Ciudad de México. Esta novela es un libro que a primera vista se muestra imponente ante el lector, debido al número de páginas por las cuales está conformada, pero, fuera de lo físico, he de aceptar que 2666 sí es una novela imponente, por la cantidad de personajes, historias y temas que se abordan en ella, además de que se entrelazan las unas con las otras. También, cabe mencionar que el mito que gira en torno al escritor y su muerte a una edad temprana ha contribuido a la construcción de la figura de Roberto Bolaño y a su gran recepción en el ámbito literario. Sin embargo, no planeo cuestionarme si esto es veraz o no.

Lo que realmente quiero abordar es que leer 2666, siendo más específico, leer “La parte de los crímenes”, trae como premisa la presencia de quienes están ausentes. Estas ausencias de las mujeres asesinadas de Santa Teresa —ciudad ficticia a la cual han identificado como Ciudad Juárez—, estas mujeres que están, pero no están presentes físicamente, serán los espectros de la idealización de una imagen en la novela de Roberto Bolaño. Así pues, lo que me propongo en este trabajo es analizar, por medio de la voz del narrador, el tratamiento que Bolaño da a las víctimas de los feminicidios en Santa Leer más