Procedimientos

Por José Luis Díaz Marcos

No hay absurdo que no haya sido apoyado por algún filósofo.
Cicerón

 

Onofre Ruiz, agricultor jubilado, sesteaba plácidamente en un banco del parque cuando un repentino traqueteo lo devolvió a la realidad. Aún amodorrado por la neblina del sueño, confirmó la llegada de un diminuto y destartalado camión en cuyas puertas podía apreciarse, mayúsculas con escudo, un excelentísimo membrete:

 

AYUNTAMIENTO

DE

ABSURDALIA DEL CAMPO

 

            Lejos de la molestia, Onofre agradeció la forzada vela. «Mejor. Así me ahorro tener que buscar una obra con la que distraerme», se dijo.

            Estacionado el vehículo, se apearon dos jardineros y empezaron a descargar algunos útiles. Acto seguido, descendieron también un arbolito sobre el césped, en un punto, según parecía, ya convenido.Leer más

Sombras en el abismo

Imagen de David Hockey (b. 1937), «An Erotic Etching (Scottish Arts Council 172)»

Por Daniel Jiménez[1]

“Y comprendas que estoy ardiendo por ti,
quemándome
sólo para que veas,
desde tan lejos, esta luz!”
Manuel Scorza
 

Esa tarde supe por qué le dicen calientes a las pistolas que traen un muerto, o varios, tras de sí. Fue, de hecho, la única lección que me dejó la muerte de las dos máximas promesas de la poesía mexicana: Pikachu San y Pimentel Erizo.

 

Luego de que abandoné la vecindad ubicada en la colonia El Sol, de Ciudad Neza, me entuzé el cuete entre los huevos por recomendación del Tamales, quien me lo vendió en 3 mil 500 varos, previo acuerdo por Facebook. A partir de ese momento y hasta que me cambié de ropa, mi entrepierna se convirtió en un sitio caliente y húmedo como si mi orina hubiera salido de la vejiga sin decir agua va.

 

Sin embargo, eso no me detuvo. De modo que, aún con los destos en la garganta, me trepé a la combi que va al metro Pantitlán para trasladarme al cantón del Pikachu, a quien conocí hace 10 meses en el “1er Festival de Poesía Cara de Chancros; fiesta en el infierno; abismo; cumbia y barrio” que organizó el proyecto Alma Aullante, el cual ese cabrón dirigía con la ayuda de una cuantiosa beca cortesía del Gobierno de la Ciudad de México.Leer más

!Crash¡

Foto de Olmo Calvo

 

Por José Luis Díaz Marcos[1]

–Por favor. Somos una familia normal
en una casa normal
 en un mundo normal.  
No busques… extrañezas.
                                                                                     La luz encendida,  José Miguel Vilar-Bou

 

 

–Y, ya en el ámbito internacional –enuncia la periodista–, la ONG Vergüenza de Mundo libraba de una muerte segura, hace apenas unas horas, a más de cien migrantes en el momento en que su embarcación se hundía en aguas de Hipocresía del Norte. Advertimos que las imágenes pueden herir su sensibilidad.

            Arrellanados frente al televisor, Víctor y Sofía interrumpen el aperitivo sobre sus respectivas bandejas.

            Mar adentro. La proa de una embarcación se dirige, nos dirigimos,  hacia los seres humanos que aún, a duras penas, se debaten sobre las olas. Salvavidas vuelan y caen, «…¡Chof! ¡Chof! ¡Chof!…», entre aquellos. Órdenes. Exclamaciones. Esperanza.

La proa se detiene, nos detenemos. Hijos del pánico, emergen los brazos que aún… Vergüenza les tiende, les tendemos, alguno de los suyos, de los nuestros.Leer más

Los días sin sol

Por Diego Medina 

Hace dos meses que la nave atravesó el cinturón de asteroides, pero fue hace una semana que llegamos a Júpiter, gracias al avance de la tecnología este era el menos sorprendente de los logros de la humanidad hasta ahora, de hecho el entusiasmo renovado en el progreso no sólo era un milagro que dejaba atrás el pesimismo de la era post atómica, sino que había superado el cáncer, la hambruna, el calentamiento global y la pobreza, incluso el nueve de abril del 2034 sobrevivió a una lluvia de meteoritos gigantes, gracias a la coordinación entre las cuatro Estaciones Espaciales Internacionales y los ejércitos de la Tierra, fue así que como un hormiguero que sobrevive a una lluvia torrencial en el corazón del Amazonas, los terrícolas decidimos salir a explorar nuestro vecindario después de la tormenta.Al principio los gobiernos tomaron aquello como una advertencia celestial, por no decir divina, de que el hombre tenía que asegurarse su existencia, aunque no pudiera asegurar la de la Tierra, pero los más entusiastas vieron no una señal apocalíptica sino una invitación para conquistar nuevos mundos, de tal forma que todo lo hasta entonces vivido, el renacimiento, la revolución industrial, el nacimiento de las civilizaciones, todo, parecía ahora la más remota prehistoria.Leer más