La superioridad moral de los que siguen en casa

Alexander Klimek Albarrán[1]

LA SUPERIORIDAD MORAL DE LOS QUE SIGUEN EN CASA.

Estamos cumpliendo un año en el que nuestras vidas sufrieron un gran percance, una pandemia de gripe cambió por completo el mundo que conocíamos, tuvimos que encerrarnos, los que pudimos y tuvimos ese privilegio, otros tantos que viven al día o cuyas actividades laborales son consideradas esenciales han tenido que arriesgarse y salir para conservar sus empleos y sostener a la familia. Independientemente de la efectividad, todas las medidas tomadas han sido para poder inhibir el número de casos en todo el orbe, de disminuir el carácter exponencial que tiene esta enfermedad.

Cada país se avocóLeer más

La economía sexual de Wilhelm Reich

Por Verónica Ethel Rocha Martínez

I. Reich y su tiempo

El tema de la sexualidad es multifacético y complejo en muchos sentidos. En una cultura permeada por la religión católica hablar de sexualidad, aún en el siglo XXI, implica trastocar creencias y romper mitos. Empero, no es esa la intención de este breve escrito, aun cuando el autor que se retoma fue polémico y aportó una mirada liberadora acerca de la sexualidad.

Wilhelm Reich radicó en Viena cuando el marxismo y el psicoanálisis aparecieron en el escenario político y cultural del siglo XX. Si bien fue discípulo de Freud y puede considerársele el más dinámico y controvertido de ellos, Leer más

Pensemos

(Foto de la Asociación de Trabajadoras del Hogar, a Domicilio y Maquila)

Por Francisco Tomás González Cabañas

Quiénes nos dedicamos a la política desde postulados o marcos teóricos arrastramos una deuda con nuestra comunidad que debe ser saldada. Si bien la mayoría asumimos esta posición en el mundo a sabiendas de que nuestro aporte al colectivo de lo humano probablemente sea decodificado en un tiempo ulterior que nos trascienda, no debemos descontextualizarnos al punto de permanecer impávidos ante los actuales tiempos aciagos.

Hesitar en los balbuceos académicos a la espera de la aprobación de los referatos ciegos, o del editor que sepa apreciar el cúmulo de palabras en disputaLeer más

Se decían feministas

Por Humberto Orígenes

“El presidente más feminista de la historia”, dijeron. Asignaron por primera vez una mujer a la Secretaría de Gobernación, y por primera vez hay paridad de género en el gabinete de Gobierno. Y, sin embargo, Andrés Manuel López Obrador no puede llamarse aliado del feminismo. Cada 8 de marzo, desde el 2019, se ha convertido en un foro donde hombres mentirosos se rasgan las vestiduras en nombre del movimiento de las mujeres.

El presidente publicó un video el día 7 de marzo desde la supervisión de obras de rescate arqueológico en Palenque. Inició hablando de los avances en el Pabellón de la Reina Roja y después, de pasada, habló de las movilizaciones feministas, de las cuales se dijo simpatizante. Justificó el muro colocado en Palacio Nacional como un método para evitar la violencia, pues adujo la medida a la posible infiltración de la derecha en las manifestaciones. Retomó, entonces, el discurso contra losLeer más

El Estado

Por Raúl Sánchez Urióstegui

Como hipótesis histórica, el Estado tiene un inicio ó configuración, una función y quizás, en términos utópicos, un fin.

Iniciemos por los representantes de la filosofía política que teorizaron sobre el Estado. Todos sostienen algo en común sobre el Estado, que se fundó a través de un contrato social. Según Hobbes, era necesario porque el hombre era violento; Locke, nos dice que fue necesario para regular el comportamiento de los hombres y su propiedad privada.Leer más

High Noon, película de 1952: la apología de hacer lo correcto contra todo

Por Antonio Teshcal[1]

«Los hombres suelen hablar mucho de la ley y del orden pero no hacen nada para imponerlos, tal vez sea porque en el fondo no les importa» (Fragmento de un diálogo)

El argumento

Will Kane (Gary Cooper) es el sheriff del pueblo, acabada de casarse, está por renunciar a su cargo e irse del pueblo con su esposa Amy (Grace Kelly), cuáquera que desaprueba la violencia. Justo termina la ceremonia, a las 10:40 a.m. de ese domingo, cuando por telegrama le informan que Frank Miller (Ian MacDonald), un asesino que hace cinco años él llevó a la cárcel, que merecía la horca pero fue condenado a cadena perpetua, fue puesto en libertad y llegará en el tren del medio día. En la estación lo esperan tres de sus secuaces. Frank le juró a Will volver y asesinarlo.

Los invitados a la boda le aconsejan irse inmediatamente. Los recién casados se marchan, pero apenas han salido del pueblo cuando Will decide regresar. El nuevo sheriff llegará hasta el siguiente día. «Estamos escapando y jamás he huido de nadie en mi vida», «Éste es mi pueblo. Aquí tengo amigos», le dice a Amy, que desaprueba su decisión. Aquí comienza la desventura de Will.

La producción y el contexto histórico

El género western tuvo su apogeo en EUA a mediados del siglo pasado. High Noon se diferencia del estándar por protagonizarla un héroe con miedo, que busca y pide ayuda, y más parece que no desea enfrentarse a sus adversarios. Leer más

Necesitamos un nuevo índice para determinar al pobre o la pobreza

Por Francisco Tomás González Cabaña

Tal como si fuesen simples comentadores de lo que nos ocurre, nuestra clase dirigentes, y sobre todo quiénes fueron votados para asumir determinadas responsabilidades políticas, nos advierten que la pobreza aumentará dramáticamente tras los efectos, principales, como secundarios (confinamiento) de la pandemia. Necesitamos mucho más que esta función relatora, narradora y comunicacional de nuestros políticos y los suyos (amigos, adeptos, militantes, familiares, asesores y todos los que conforman los nudos). Esta versión periodística de la política, genera, además, que el periodismo pregunte muy poco y lo haga poniendo el eje en aspectos que tal vez sólo sean rutilantes para ellos y para los políticos, dejando en el margen de la excepción al populoso campo de los múltiples, de los ciudadanos, de los habitantes, del pueblo, de las muchedumbres y masas, que ya demasiados problemas tienen como para denunciar que no están sus intereses representados, dignamente, con los políticos comunicando o con los periodistas haciendo política de medios.Leer más

De la “revolución permanente” a la pobreza vigente

Por Francisco Tomás González Cabañas

El privilegio del atraso histórico
―privilegio que existe realmente― permite,
o mejor dicho, obliga a que se incorpore cualquier proceso
que esté maduro, antes de cualquier fecha prevista,
saltando por alto toda una serie de etapas intermedias”
( Trotsky, L.  “Historia de la Revolución Rusa” , Tomo I ,p 330).

 

El sublime objeto de la revolución (a diferencia del libro de Žižek, El sublime objeto de la ideología, que traza astutamente la vinculación entre mercancía y sueño) puede determinarse como la persecución del poder por parte de quiénes algo tienen. Los proletarios, como clase determinada, procurarán ser determinantes en la constitución de una internacional que asegure el mundo que ellos consideran sea el más adecuado, justo y pertinente. En él, mientras tanto, sucedieron y suceden tantas cosas como el asesinato mismo de León Trotsky por orden de su camarada Stalin, perpetrado el 21 de agosto de 1940.

El clasismo, en el que por acción u omisión todos y cada uno de los actores sociales terminamos por caer, no reconoce la existencia precisamente de un sinnúmero de individuos, que son signados con el significante vacío de “desclasados” o caracterizados con el significante extenso de “pobres o marginales”Leer más

La tiranía del fascismo en la Luna

Por Lonardini Cristian[1]

En «La última pregunta» de Asimov, la gran computadora mundial del 2091, Multivac, una supercomputadora capaz de responder a cualquier pregunta, que habría llevado a los hombres de aquel entonces a Marte, a Venus, junto a grandes avances tecnológicos y científicos; esta máquina que tiene conciencia propia, comprende que tarde o temprano se queda completamente sola, porque no hay energía en el universo para nacimientos de humanos, ni para vida alguna. Las estrellas también habían muerto. Una soledad absoluta, un vacío absoluto.

Entre las cartas y el humo de los cigarrillos de un grupo de científicos de la gran computadora se alza una voz

– «¿Algún día acabaremos con el fascismo que llevamos adentro?

-Miraron a la máquina de todas las respuestas….

«DATOS INSUFICIENTES PARA RESPUESTA ESCLARECEDORA».Leer más

Tour por el infierno. Crónica de viaje por el Este europeo.

Huellas indelebles de la Segunda Guerra Mundial y el holocausto. Una mirada sudamericana en un recorrido a pie y sin tarifa fija

Por José María Aused

Berlín. Primera parada. Inusual frío primaveral. La capital alemana es un museo a cielo abierto (¡¡frase jamás dicha!!). Los free tours[1], que parten en su mayoría de la plazoleta ubicada al frente del lujoso Hotel Adlon, la mejor opción. Puerta de Brandeburgo, West Side Gallery, Reischtag y el simpático Checkpoint Charlie conforman el itinerario básico casi obligado para los visitantes primerizos. Más allá de estos ineludibles, la ciudad contiene dos lugares que llaman poderosamente la atención por su inmensidad imponente, su fastuosidad y arquitectura simple pero maciza. Uno forma parte del recorrido habitual y se emplaza al otro lado del fragmento del muro que se mantiene en pie sobre el predio del museo de la Topografía del Terror (ex sede de la policía secreta de Hitler) y es el edificio del antiguo ministerio de la aviación nazi, hoy Ministerio Federal de Finanzas. Se dice fue construido de esa forma para que en caso de ser bombardeado queden en pie sus ruinas y así demostrar la fortaleza del tercer Reich. El otro, escapa a los circuitos turísticos y está ubicado al sur de la ciudad, cerca de Neukölln. Supo ser el edificio más grande del mundo por muchos años: el ex aeropuerto de Tempelhof, hoy sede de oficinas estatales y universidades privadas. Las águilas imperiales gigantes esculpidas en las paredes y su estructura en forma de semicírculo de más de un kilómetro de largo proponen una imagen imperial, casi faraónica (nota de color: allí se filmaron memorables escenas de la comedia hollywoodense Uno, Dos, Tres del gran Billy Wilder). Su otrora pista de despegue y aterrizaje actualmente es aprovechada por miles de berlineses que andan en patines o skate en medio del paisaje verde que ofrecen los árboles que fueron plantados de forma espontánea e irregular casi en las antípodas del súper planificado Tiergarten de la posguerra.

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