El Estado totalitario

Por Luis García Candelas[1]

Como una consecuencia lógica de la lucha teórica entre la Teoría marxista y las ciencias burguesas, existen disertaciones de tipo epistemológico que a menudo conducen a malinterpretaciones y mistificaciones de los campos conceptuales y prácticos.

Para empezar, comenzaré señalando que el marxismo, en su carácter universal, no es equiparable a ninguna ciencia burguesa. Es decir, si bien el marxismo hace una crítica de la economía política del Estado capitalista, la complejidad y totalidad del pensamiento marxista no son, en ningún momento, reductibles a esta cuestión. En tal sentido, las ciencias burguesas han optado por la separación de campos de estudio, de este modo nace el Derecho, la Política, la Sociología, la Economía, la Historia, etc., como ciencias autoreproducibles y con campos específicos de estudio y acción; mientras que el marxismo aboga por la unidad concreta de lo universal, es decir, esa relación dialéctica entre lo universal particular.Leer más

Política fiscal y gasto social

Análisis comparado entre América Latina y OCDE.

Por Jorge Eduardo Yáñez Lagos[1]

Introducción.

El análisis de la política pública desde un enfoque económico se concentra en la búsqueda de la eficiencia como un objetivo deseable para los programas que utilizan recursos públicos. Así pues, la economía se constituye en una de las disciplinas que más ha influenciado en el análisis de las políticas públicas (policy analysis). De ahí que el enfoque económico ha influenciado en el uso de los recursos públicos, la rendición de cuentas y la planeación (Santibáñez, 2010).

Para Lucrecia Santibáñez (2010), el enfoque económico implica una formalización del método científico en el estudio de la política pública. En este sentido, la teoría económica involucra una cuantificación de resultados en términos de costo-beneficio, que producen medidas observables en unidades estandarizadas con el propósito de estudiar el éxito o fracaso de una política o programa público.Leer más

El otro cambio climático

Por Angelo Cattaneo

Sin lugar a dudas el 2020 será recordado por sus numerosos contratiempos, pero, también, como un año en el cual nos vimos sobrepasados de notas de interés, ensayos y demás, con la particularidad de tener todos ellos introducciones muy parecidas: resiliencia, desigualdad, consenso, fueron algunas de las palabras que sí o sí coparon cualquier columna de análisis.

Fuera de toda broma, y lejos de romper con los cánones del periodismo pandémico, no podemos dejar de volver una y otra vez sobre los mismos temas, porque todo el tiempo nos convocan: la pandemia no sólo puso de manifiesto las desigualdades existentes, sino que también acrecentó la(s) brecha(s).Leer más

Necesitamos un nuevo índice para determinar al pobre o la pobreza

Por Francisco Tomás González Cabaña

Tal como si fuesen simples comentadores de lo que nos ocurre, nuestra clase dirigentes, y sobre todo quiénes fueron votados para asumir determinadas responsabilidades políticas, nos advierten que la pobreza aumentará dramáticamente tras los efectos, principales, como secundarios (confinamiento) de la pandemia. Necesitamos mucho más que esta función relatora, narradora y comunicacional de nuestros políticos y los suyos (amigos, adeptos, militantes, familiares, asesores y todos los que conforman los nudos). Esta versión periodística de la política, genera, además, que el periodismo pregunte muy poco y lo haga poniendo el eje en aspectos que tal vez sólo sean rutilantes para ellos y para los políticos, dejando en el margen de la excepción al populoso campo de los múltiples, de los ciudadanos, de los habitantes, del pueblo, de las muchedumbres y masas, que ya demasiados problemas tienen como para denunciar que no están sus intereses representados, dignamente, con los políticos comunicando o con los periodistas haciendo política de medios.Leer más

De la “revolución permanente” a la pobreza vigente

Por Francisco Tomás González Cabañas

El privilegio del atraso histórico
―privilegio que existe realmente― permite,
o mejor dicho, obliga a que se incorpore cualquier proceso
que esté maduro, antes de cualquier fecha prevista,
saltando por alto toda una serie de etapas intermedias”
( Trotsky, L.  “Historia de la Revolución Rusa” , Tomo I ,p 330).

 

El sublime objeto de la revolución (a diferencia del libro de Žižek, El sublime objeto de la ideología, que traza astutamente la vinculación entre mercancía y sueño) puede determinarse como la persecución del poder por parte de quiénes algo tienen. Los proletarios, como clase determinada, procurarán ser determinantes en la constitución de una internacional que asegure el mundo que ellos consideran sea el más adecuado, justo y pertinente. En él, mientras tanto, sucedieron y suceden tantas cosas como el asesinato mismo de León Trotsky por orden de su camarada Stalin, perpetrado el 21 de agosto de 1940.

El clasismo, en el que por acción u omisión todos y cada uno de los actores sociales terminamos por caer, no reconoce la existencia precisamente de un sinnúmero de individuos, que son signados con el significante vacío de “desclasados” o caracterizados con el significante extenso de “pobres o marginales”Leer más

La tiranía del fascismo en la Luna

Por Lonardini Cristian[1]

En «La última pregunta» de Asimov, la gran computadora mundial del 2091, Multivac, una supercomputadora capaz de responder a cualquier pregunta, que habría llevado a los hombres de aquel entonces a Marte, a Venus, junto a grandes avances tecnológicos y científicos; esta máquina que tiene conciencia propia, comprende que tarde o temprano se queda completamente sola, porque no hay energía en el universo para nacimientos de humanos, ni para vida alguna. Las estrellas también habían muerto. Una soledad absoluta, un vacío absoluto.

Entre las cartas y el humo de los cigarrillos de un grupo de científicos de la gran computadora se alza una voz

– «¿Algún día acabaremos con el fascismo que llevamos adentro?

-Miraron a la máquina de todas las respuestas….

«DATOS INSUFICIENTES PARA RESPUESTA ESCLARECEDORA».Leer más

Libertad Política como fundamento del desarrollo

Por Jorge Eduardo Yáñez Lagos[1]

Introducción

En el quehacer sociológico contemporáneo, se establece el estudio de la modernización social y los cambios socio-culturales que se suscitan en las sociedades humanas. Por ejemplo, Émile Durkheim, en su obra sociológica La división social del trabajo, se propuso analizar los diferentes fenómenos que hacían posible la integración de las sociedades simples y avanzadas.

En este contexto, en el año 1966, el sociólogo estadounidense Barrington Moore plantea en su obra Los orígenes sociales de la dictadura y de la democracia tres rutas hacia la modernización de la sociedad humana: 1) revolución burguesa (capitalismo y democracia); 2) fascismo y 3) comunismo. Por ello, durante el siglo XX, la construcción de la sociedad industrial moderna se basó en alguno de estos métodos.Leer más

El feminismo como forma de (re)construcción de la masculinidad

Por Alonso Mancilla

«Es tu mala costumbre de hacer de mentor, que te has asignado tú mismo y en la que pretendes aleccionarme y asumir el papel de educador. Tus actuales consejos y críticas en relaciones a mis actividades aquí, van mucho más allá de los límites de los consejos y acotaciones de un buen amigo, para convertirse en una sistemática prédica» 
Rosa Luxemburgo, Carta a Leo Jogiches.

 

Antes de conceptualizar la filosofía feminista y dotarla de ciertas características que se supongan o consideren como filosofía, con el fin de comprender cómo se articula la (re)construcción de la masculinidad, habría que ir deconstruyendo y reconstruyendo la filosofía misma, como establece Celia Amorós en Feminismo y Filosofía, ya que no podría ser de otra manera tras siglos de filosofía patriarcal. Más aún, habríamos de concebirla como sinónimo de crítica, por lo que la autora no la piensa como filosofía feminista; pero no porque no sea filosofía en sí, sino debido a que no entra en el canon de conceptualización de la filosofía dada por el androcentrismo.Leer más

Tour por el infierno. Crónica de viaje por el Este europeo.

Huellas indelebles de la Segunda Guerra Mundial y el holocausto. Una mirada sudamericana en un recorrido a pie y sin tarifa fija

Por José María Aused

Berlín. Primera parada. Inusual frío primaveral. La capital alemana es un museo a cielo abierto (¡¡frase jamás dicha!!). Los free tours[1], que parten en su mayoría de la plazoleta ubicada al frente del lujoso Hotel Adlon, la mejor opción. Puerta de Brandeburgo, West Side Gallery, Reischtag y el simpático Checkpoint Charlie conforman el itinerario básico casi obligado para los visitantes primerizos. Más allá de estos ineludibles, la ciudad contiene dos lugares que llaman poderosamente la atención por su inmensidad imponente, su fastuosidad y arquitectura simple pero maciza. Uno forma parte del recorrido habitual y se emplaza al otro lado del fragmento del muro que se mantiene en pie sobre el predio del museo de la Topografía del Terror (ex sede de la policía secreta de Hitler) y es el edificio del antiguo ministerio de la aviación nazi, hoy Ministerio Federal de Finanzas. Se dice fue construido de esa forma para que en caso de ser bombardeado queden en pie sus ruinas y así demostrar la fortaleza del tercer Reich. El otro, escapa a los circuitos turísticos y está ubicado al sur de la ciudad, cerca de Neukölln. Supo ser el edificio más grande del mundo por muchos años: el ex aeropuerto de Tempelhof, hoy sede de oficinas estatales y universidades privadas. Las águilas imperiales gigantes esculpidas en las paredes y su estructura en forma de semicírculo de más de un kilómetro de largo proponen una imagen imperial, casi faraónica (nota de color: allí se filmaron memorables escenas de la comedia hollywoodense Uno, Dos, Tres del gran Billy Wilder). Su otrora pista de despegue y aterrizaje actualmente es aprovechada por miles de berlineses que andan en patines o skate en medio del paisaje verde que ofrecen los árboles que fueron plantados de forma espontánea e irregular casi en las antípodas del súper planificado Tiergarten de la posguerra.

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Partidos políticos y cambio sociopolítico

Una reflexión para el México actual

Por Fabiola Berenice Valadez Tapia[1]* y Francisco Octavio Valadez Tapia[2]**

Pensar la situación acerca de los partidos políticos en el tiempo que nos ha tocado vivir es, otra vez, un tema de la mayor importancia en el siglo XXI. Este ensayo parte de la preocupación por el futuro de los partidos políticos y el Estado democrático, que el politólogo argentino Guillermo O’Donnell (2007) definió como “Un Estado que además de sancionar y respaldar los derechos de ciudadanía política implicados por un régimen democrático, por medio de su sistema legal e instituciones sanciona y respalda una amplia gama de derechos emergentes de la ciudadanía civil, social y cultural de todos sus habitantes” (p. 31).[3]

En este sentido, quienes aquí escribimos pensamos que hay –por lo menos– tres cuestiones que requieren atención: 1) las demandas de las ciudadanas y los ciudadanos sobre la calidad democrática, esa “ordenación institucional estable que a través de instituciones y mecanismos que funcionan correctamente, realiza la libertad y la igualdad de los ciudadanos [y las ciudadanas]” (Morlino, 2007, p. 5)[4]; 2) las actuales transformaciones sociales y su articulación[5] con los cambios en los sistemas de partidos políticos; así como 3) la importancia que puedan adquirir ciertas Leer más