Por: Francisco Octavio Valadez Tapia[1]*
En varias ciudades de México, comenzando por su capital, existen plazas comerciales[2] destinadas ―en principio― a la obtención de productos relacionados con la cultura nipona, especialmente la animación japonesa (anime), lo que ejemplifica que la influencia que tiene la subcultura japonesa popular contemporánea en la cultura de los mexicanos ―sobre todo jóvenes y adultos jóvenes― es importante, no obstante las distancias geográficas, pues como ha señalado Teófilo Torres Corzo (2016: conferencia):
El manga, el anime, el cosplay, los videojuegos y el fenómeno otaku han traspasado fronteras geográficas para colocarse en la vida de una gran cantidad de personas, cautivando a miles de jóvenes mexicanos. (…) Actualmente un gran número de personas en México están interesadas en Japón gracias a… y repito, al manga, al anime, al cosplay y al proceso de difusión, se crean comunidades que demandan más y más opciones para disfrutar masivamente de estas nuevas manifestaciones culturales.[3]Leer más



