Por Arturo Rojas Alvarado[i]
El alma vive gracias a que es perpetuamente tentada, aunque se resista.
Todo vive en oposición a algo. Yo soy aquello a lo que todo se opone.
– Pessoa, La hora del diablo.
Mephisto yergue la cabeza,
No ve elegancia ni delicadeza,
Ve destrucción, suciedad, asco y pobreza.
Y sonríe…
Goethe apunta que Mephistopheles no puede concebirse como un ser demoniaco, que Mephistopheles siempre niega, es un espíritu destructor por naturaleza. Lo demoníaco, mientras tanto, se despliega como esa fuerza que sobrepasa la racionalidad humana, que aterroriza naciones, a la propia naturaleza y, en especial, al espíritu de Goethe.
Sin embargo, esta concepción goethiana de lo demoniaco no parte de la moralina cristiana que lo niega por ser conductor del mal. Para Goethe no se aleja de ese δαíμων de la antigüedad que escandalizó a los griegos a través de su manifestación en Sócrates y que Herder consideraba un regalo celestial del genio1. Pero para Goethe es espantoso, le persigue y, por ende, huye de aquello.
Si Goethe le teme es por esa preferencia por lo armónico, ese amor fati que se manifiesta especialmente en su panteísmo. Lo demoniaco es avasallador, se manifiesta con ímpetu y revuelve todo como una tempestad. Solo la naturaleza misma puede vencerle, nemo contra deum nisi deus ipse. Por eso la pretensión demoniaca de sobrepasar la naturaleza no tiene éxito, por eso Napoleón cae ante las fuerzas de la naturaleza2…
Lo demoniaco, dice Goethe, se manifiesta en una capacidad de acción decididamente positiva.3 El vínculo entre daímon y genio, entre daímon y creación, se mantiene vigente dentro de su concepción. La violencia de Beethoven y Kleist,4 los Caprichos de Paganini, todos impulsos de lo demoniaco y, por ende, creadores.
Mephistopheles es una criatura negativa en exceso, insiste Goethe y, en efecto, aquel afirma:
¡Finalizado! Estúpida palabra.
¿Por qué «finalizado»?
¡Finalizado y la nada absoluta son una y la misma cosa!
¿Qué nos importa entonces la creación eterna?
¿Crear acaso para transfromarlo en nada?
«¡Ha finalizado!» ¿Qué se deriva de ello?
Vale lo mismo que si no hubiese existido,
y das vueltas a la noria como si fuese algo.
Preferiría el vacío eterno. (vv. 11595-11603)5
Preferiría el vacío eterno dice aquella criatura a la que todo le parece detestable,
Los hombres me dan lástima, en sus días de miseria,
y hasta a mí mismo me disgusta martirizar a esas pobres criaturas. (vv. 296-8)5
Leer más→