Por Alfredo Fredericksen Neira
El autor de De lo sublime es casi un enigma, no se sabe exactamente cómo se llama y dónde vivió. Pero, luego de varios estudios, podría decirse que vivió en el Imperio de Calígula (I d.C). Es Pseudo, ya que su nombre es incierto, aunque también, podría ser Anónimo.
El tratado De lo sublime comienza mencionando el trabajo de Cecilio de Calacte, “retórico siciliano, judío probablemente como el propio Pseudo-Longino” (Cappelletti, 19), quien también escribió sobre lo sublime. Pseudo-Longino señala que el autor no dejó muy en claro lo que esto significaba y que no prestaba mucha importancia a los lectores, “(…) que es a lo que el escritor debe apuntar en primer lugar” (20). Es por eso que Pseudo-Longino se encargará de describir lo sublime, además de nombrar formas de cómo trabajarlo.
La primera definición que expone es que “(…) lo sublime, al irrumpir en el momento oportuno, despedaza todas las cosas como un rayo y muestra al punto la íntegra potencia del orador” (21). Esto quiere decir, que lo sublime es algo que afecta al oyente de tal manera que no puede resistirse.
Luego comienza a enumerar los defectos que impiden llegar Leer más









