Por Francisco Tinajero
[qué buen] año para Lazarillo de Tormes
y para todos cuantos de aquel género se han escrito o escribieren[1].
Don Quijote de la Mancha. Cap. XXII. Cervantes
- Introducción: en busca del autor
A lo largo de la historia de la literatura y de los abordajes teóricos de la misma, en especial en la segunda mitad del siglo XX, tanto la cuestión autoral como su revisión crítica han jugado un papel preponderante al momento de estudiar las obras. Ya sea en la tradición occidental —en especial francesa— con los postulados de Michel Foucault en ¿Qué es un autor? (1969) y de Roland Barthes en La muerte del autor (1968), o más recientemente en el contexto mexicano —aunque no de manera exclusiva— con el estudio de Cristina Rivera Garza en Los muertos indóciles (2013), la figura del autor, de ese genio creador se ha visto cuestionada con fuerza e incluso desplazada en los análisis literarios.
Sobre este punto, cabría mencionar de forma sucinta que muchas de las interpretaciones y estudios de las obras artísticas estaban sujetas a acercamientos desde la vida —muchas veces individual— del autor[2]; esto no es perjudicial por sí mismo, pues también abre nuevos caminos de investigación —como en el psicoanálisis, por ejemplo—, sino que el error consiste en que se pensaba que el sentido del texto quedaba limitado al estudio de la figura autoral. Existen numerosos y de lo más variados análisis de esta índole: desde las aproximaciones de K. H. Fingerhut a los relatos de Kafka a partir de la función de las figuras de animales y su relación con la vida del autor checo[3], hasta las interpretaciones de Los 400 golpes como un relato puramente autobiográfico Leer más









