Por Rogelio Dueñas
Hablar de la escena punk subterránea latinoamericana es zambullirse en un vasto universo donde, muchas de las veces, la ruptura y radicalidad quedan inmovilizadas en algún panfleto hecho canción, sin llegar a encarnar un espacio real de organización y lucha. Es asomarse a una escena que a pesar de pendular entre banderas libertarias y discursos de igualdad, sigue siendo nido de masculinidades empecinadas en reducir a un plano secundario y de subordinación a las mujeres que se adentran en las aguas de este mundo alternativo. Así, regidos por lo que parece ser un pacto tácito, muchos de los hombres que aquí se conglomeran sabotean la rábida creatividad de las mujeres punks al limitar su presencia dentro de los espacios destinados para la difusión de las producciones culturales nacidas dentro de la escena, pretendiendo de esta manera que sean las voces masculinas las únicas que cobren eco mientras las mujeres desempeñan un papel mucho menos activo y mantienen en silencio sus interpretaciones de la realidad. Por fortuna, la historia demuestra que poco han valido sus esfuerzos, pues al indagar en los archivos del punk latinoamericano nos encontramos con varios casos en los que la mujer fue protagonista de momentos clave para la construcción y consolidación de dicha escena.
La Zappa, Virginidad Sacudida y SS-20
Casi una década antes de que surgiera el movimiento riot grrrl, Leer más






