Sobre Sofía

Imagen tomada de Mostras del rock

Por Majo Ramírez

Tal vez el primer recuerdo erótico que tengo sea el de Sofía tañendo la guitarra mientras me preparaba para nuestra puesta en escena de Hamlet, que sería nuestra evalución para la clase de inglés. Probablemente fue de las cosas más divertidas que hicimos en ese exclusivo internado para señoritas dirigido por monjas. A veces, por las noches, creo que la escucho todavía, la veo tocando para mí. Teníamos once años, sólo quería estar ahí mientras me ponía el atuendo de Claudio, aunque ella me sugiriera para actuar como Ofelia. Me quitaba la ropa mientras, dulcemente, sonaba una composición suya para mí. Tuvo que pasar más de una década para que nos re/conociéramos: ella en un escenario, feliz por hacer lo que hace tan bien, y yo entre una centena de personas sudorosas.

Estoy rascando la reminiscencia, el saberla toda mía y traicionarla. Mis primeros acercamientos a la sexualidad Leer más

Magic After

Por: Liz Magenta

Fue la mañana de un domingo en San Francisco Totimihuacan, una pequeña comunidad de la ciudad de Puebla. A medio día recorría las calles sin pavimento, para unirme a la celebración. En el trayecto, un raver me abordó, traía una chamarra beige, pantalones anaranjados, tenis negros y el cabello corto. Me había preguntado si iba por buen camino, ─¿voy bien?, es qué no oigo nada, no se oye música─, me decía, y un par de segundos después la tierra retumbaba. ─Sí, vamos bien─, le contesté y ya de ahí inició la plática hasta que entramos juntos al vasto terreno. La indicación era la siguiente, bajar a dos calles del zócalo, frente a la presidencia, en el semáforo dar vuelta a la izquierda, caminar tres calles y bienvenidos al “after”.

Las personas que se asomaban afuera de sus casas, nos miraban pasar desconfiadas. Habían estado ahí observandoLeer más

Octávio Luna | Poesía

Octavio Luna (Ciudad de México, 1994). Estudiante del Colegio de Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Participó en el Segundo y Tercer ”Congreso Universitario sobre sustancias psicoactivas” que organiza la misma facultad. También recibió una mención honorífica por parte de la Filmoteca de la UNAM en el concurso ”120 años de la llegada del cine a México” con el ensayo ”De lo mexicano en el cine mexicano”, en el 2016. Actualmente cursa su servicio social en el FICUNAM que también organiza dicha institución.

 

Certezas, deseo e ilusiones

Qué son las ilusiones entre los cabellos;

cuando éstas van a ningún lugar,

el hombre crea certezas y preguntas

en la insufrible espera de morir algún día.

Alejadas de mí las retóricas huecas,

las ideas prometedoras,

en las paredes de un rincón,

está la verdad pórtico al infinito

clamando un segundo de inocencia

por la eterna seguridad.Leer más

La reconstrucción del templo

Por Miguel García

 

El templo estaba hecho una ruina, daba lástima ver así el lugar donde todo el pueblo rendía culto al Dios que en otro tiempo fue capaz de liberarnos del yugo inexorable del faraón y su ejército, amparado por aquellos otros dioses de simulación. Los antiguos narraban los acontecimientos tal como si los hubieran visto ellos mismos, a pesar de haber sucedido siglos antes de que sus ojos se abrieran en este mundo.

Temerosos de la decepción que provocaría en el rey Salomón ver así el templo que un milenio atrás, con las instrucciones de nuestro Dios, edificó en la época en que aún pertenecíamos a un solo reino; angustiados por la marca de una demolición por aquel invasor babilonio, a pesar de la posterior reconstrucción, y avergonzados por el vasallaje a Roma —sin otro destino posible más que la obediencia al Imperio—, reducido al estado decadente en que lo encontró el reinado de Herodes el Grande,Leer más

Luego, nadie atravesó el umbral

Por Andrés Gómez[1]

Menard declaraba que censurar y alabar
son operaciones sentimentales que
nada tienen que ver con la crítica.
Un eterno silencio para los que mueren
a vuelta de esquina.
En esta ciudad de iglesias se siente una gran necesidad de pecar.
¿Por qué la vida de la gente que escuchaba boleros
suena siempre tan cursi?

1

Tantas veces vio las mismas sombras alargándose y encogiéndose sobre las paredes magulladas de Chalico diecinueve. Tantas veces observó cómo los contornos se deslizaban entre el suelo pegajoso y el techo arrugado por el humo; entre los acordes tendidos de una vieja canción de desamor los bultos alcoholizados maniobraban el corazón en cada movimiento sincronizado. Tantas veces se reconoció solo frente al espejo, desdoblado en el reflejo de una botella de cerveza, figura agarrada de una estampa azteca. Los ojos le pesaban de tanta lágrima acumulada en los pozos que acotaban el relieve de su rostro. El calor del alcohol le adormecía los labios con cada beso. Luego salía a la noche y trastabillaba sobre las costillas de San José de Jalpa, guiado por el olor a cloaca. Observaba cómo las cabezas de las iglesias lo señalaban con sus campanarios punitivos, mientras deslizaba su cuerpo flotante sobre los grafitis. San José de Jalpa aún reposaba su torso quemado. Se podía escuchar el crujir de sus huesos exhumados.

Tantas veces se precipitó sobre una esquina cualquiera con la vejiga llena y su sombra se encogía detrás de él. A más pasos su contorno se desvanecía. Para cuando llegaba a la esquina de Maclovio Herrera se sentía un punto muerto, inerte sobre la banqueta, desmadejándose con cada bocanada. Tantas veces repitió aquel ritualLeer más

Brenda Vega | Relatos

Por Brenda Vega[1]

 

El mar de Laura

Foraminiferos, cual Laurinus, pelágica y su membranesis, efecto Caridis. Son las venas luteinicas, reglas con membrillanas endorreicas, pasando por Cipris, el pecho humectante, coagula Fottegotes, y la geofísica astralogica, grita con el humero de Calcio y Magnesio, y los pelambres mediooceánicas, por sus iris coccoliferas, gualdas y rutileas, por el mar zooplancton, ilutón, y Plutón, espigonea su tralla y pescuezo, ante Cassini y el lago Egeo, por la subducción de rebalaje y bacteriopelageileal. Genitales de óvulos y plantas de Carniavere, y Streolemiphyta. Hasta el liliunfi, por la megalla de su espinazo de marrón cueva, lloviendo gotas purpuras por su blasonaje espectral.

 

Metafísico

Hoy, empezé como quien debió haber sido

Como nada y aún todo

Sabiendo quién he sido y dónde termina el sol.

Estoy muerta y más muerta que antes

Sin saberlo; me corté las venas para medir mi desgracia.

Un punto cerrado o quizás neutro.

Soy una esperanza desecha.Leer más

Paco Nihil | Poesía

José Francisco Gómez Ortiz (1989-2021) Filósofo nihilista, alumno de Diogenes también; poeta, promotor cultural, luchador social, y sobre todas las cosas, un idealista que quería que el mundo cambiara de verdad. Fue activista y promotor cultural en Tultitlán, Estado de México, donde no sólo buscaba que el arte se llevara a las calles sino de ellas naciera. Trabajó además con los jóvenes para prevenir el consumo de drogas e hizo lo posible por entender y ayudar a entender la violencia contra las mujeres en las zonas más empobrecidas del municipio para contrarrestarla. No era perfecto, pero para muchos fue un ejemplo de persistencia y amor por el otro.   

Elegía I  

Azul.

Sentir la tinta deslizarse

por el papel, como se siente

la sangre escurrir por la piel.

Entre la divinidad

y la animalidad,

estar tendido

entre la vida

y la muerte.

Jugar a ser humano,

mantener tu muerte

latente, consumiendo

la propia vida.

Descenso emocional.

Laberinto de sentimientos. Líneas

definidas

que cruzan

la vida

trazando

los

caminos

evadiendoLeer más

Eduardo Gallardo | Poesía

Eduardo Gallardo Castillo (Querétaro, 24.01.1992) estudió la Licenciatura en Estudios Literarios en la Universidad Autónoma de Querétaro. Actualmente funge como editor en la casa editorial REVARENA y corrector independiente. De igual manera, continúa cultivando su quehacer literario a través de la escritura de poesía y ensayo.

 

Tres ejercicio para el silencio

 

1

                       sucede a veces que me amanece

una profunda tristeza

                 como quien ve llover

después de haber lavado la ropa

                     como corto lunecer de octubre

y una calle vaciada por la noche

y una esquina sin santuarios

                          sucede a veces que me amanece

una profunda tristeza que no puedo enunciar

                           he perdido las fuerzas para decir cómo me siento he perdido las ganas siquiera de decir cómo me siento a veces me doy cuenta que nadie sabe nada de mí porque

soy largo silencio

                un momento

                una habitación a oscuras

anoche sentí en mi sangre

los cuerpos de mi pasado

una tarde

un árbol no plantadoLeer más

Agua bendita

Por Angélica Mancilla

Empezaba a oscurecer cuando mi abue nos llamó a la sala, nosotros llevábamos todo el día patinando en el patio, del zaguán a la ventana y de la ventana al zaguán. Era domingo y papá había salido, desde temprano, al futbol con sus amigos. Mi abue dijo que ya no eran horas para estar andando como chivas desbocadas y nos pidió que nos sentáramos un momento con ella en los sillones de la sala. Nos quitamos los patines y los dejamos amontonados en la entrada de la casa. Entre empujones y apretones, corrimos a ganar el mejor lugar, que casi siempre era el de alguna orilla del sillón, no en los de en medio, donde se estaba apretado. Hacía calor. Estábamos chapeados y el sudor nos corría por la frente caliente. Andrés estaba agitado y empezó a echarse aire con las manos. Fue cuando mi abue sacó un rosario del mandil que usaba diario para no manchar su ropa al cocinar o mojarse la panza al lavar los trastes. Nos obligaría a rezar el rosario con el pretexto de la mala vista y de que le ayudáramos a leer, porque no era un secreto que la abuela leía perfecto, no en balde pasaba todas las mañanas, casi madrugada, rezando frente al altar que tenía en una esquina de la sala, con la imagen del santísimoLeer más

Joselin Martínez | Poesía

E. Joselin Martínez (1999, Toluca, Estado de México). La poesía es todo el consuelo que queda, mi nombre es Joselin Martínez y la poesía es todo lo que me queda para recordarla, es todo lo que queda en mí, aun continuo aprendiendo, es lo único que me llena y desde hace un par de años comencé a escribirla.

 

¡Quédate!

Disfruta mis espinas,

Quédate inerte mujer de hierba

Echa raíces en santa tierra.

Los dioses llaman sin descanso

Proclaman tu nombre paraíso.

Quédate, sequía de gloria

Y tráeme primavera en hojas muertas

Donde tus ojos florezcan:Leer más