Imagen tomada de Mostras del rock
Por Majo Ramírez
Tal vez el primer recuerdo erótico que tengo sea el de Sofía tañendo la guitarra mientras me preparaba para nuestra puesta en escena de Hamlet, que sería nuestra evalución para la clase de inglés. Probablemente fue de las cosas más divertidas que hicimos en ese exclusivo internado para señoritas dirigido por monjas. A veces, por las noches, creo que la escucho todavía, la veo tocando para mí. Teníamos once años, sólo quería estar ahí mientras me ponía el atuendo de Claudio, aunque ella me sugiriera para actuar como Ofelia. Me quitaba la ropa mientras, dulcemente, sonaba una composición suya para mí. Tuvo que pasar más de una década para que nos re/conociéramos: ella en un escenario, feliz por hacer lo que hace tan bien, y yo entre una centena de personas sudorosas.
Estoy rascando la reminiscencia, el saberla toda mía y traicionarla. Mis primeros acercamientos a la sexualidad Leer más









