Análisis de la cinta “Corina” | Sobre El Miedo

Por Carmina Cardiel

 

Corina es la ópera prima de la cineasta mexicana Urzula Barba: directora, editora, guionista y productora mexicana. Ha participado como editora en largometrajes como “Abel” (2010), “El hoyo en la cerca” (2021), “El grosor del polvo” (2022) y “El ladrón de perros” (2024), entre otros. Con esta película ganó en la categoría Hecho en Jalisco, el premio al Mejor largometraje jalisciense en la edición 39 del Festival Internacional de Cine de Guadalajara.

Es autora de los cortos: “Camila” (2018) y “Quiero” (2017), en donde encontramos personajes que tienen dos cosas en común:

  1. Los protagonistas son infantes o tuvieron algún trauma marcado y heredado durante la infancia.
  2. Los personajes tienen una madre que parece ser la raíz de trastornos como la depresión, la frustración y la ansiedad.

 

La romanización de la ansiedad.

Hay algo que me ha llamado mucho la atención en torno a “Corina”, y es que en casi todas las sinopsis y recomendaciones que encontramos en internet, se habla de la Agorafobia como si de un atardecer anaranjado con cielo violáceo en medio de los cerros jaliscienses se tratara, por ejemplo:

Corina tiene agorafobia, pero no como la de las personas que viven encerradas en casa y no pisan nunca fuera de ella, sino que, su mundo se ha reducido a unas pocas cuadras alrededor del lugar de donde vive, donde puede moverse a un pequeño restaurante, a la oficina y a casa sin problemas (…) Corina es una historia de búsqueda, de relaciones complicadas, del impacto del trauma en nuestras vidas personales, de amor y de vínculos, y es también una aventura en la que la protagonista necesita una dosis de valentía para cumplir una misión que parece imposible. (Revista GQ en línea – México)

Todo eso se lee muy lindo, pero: ¿Qué es la Agorafobia? De acuerdo con la Fundación Mayo para la educación y la Investigación Médicas, la Agorafobia es un tipo de trastorno de ansiedad que se genera por el miedo a que no haya medios accesibles de escape o ayuda.

Los síntomas típicos de la agorafobia incluyen el miedo a:

  • Salir de casa solo.
  • Estar en una multitud o esperar en una fila.
  • Estar en espacios cerrados, como cines, ascensores o tiendas pequeñas.
  • Estar en espacios abiertos, como estacionamientos, puentes o centros comerciales.
  • Usar el transporte público, como el autobús, un avión o un tren.

Estas situaciones causan ansiedad porque las personas que la padecen temen no poder escapar o encontrar ayuda si empiezan a sentir pánico, o bien pueden tener miedo de experimentar otros síntomas incapacitantes o que les avergüenzan, como mareos, desmayos, caídas o diarrea.

Este trastorno se caracteriza por lo siguiente:

  • El miedo o la ansiedad son desproporcionados en relación con el peligro real que representa la situación.
  • Evitas la situación, necesitas que alguien te acompañe o soportas la situación, pero te sientes sumamente alterado.
  • Tienes una gran angustia o problemas con situaciones sociales, el trabajo u otras áreas de la vida debido al temor, la ansiedad y la evasión.
  • El temor y la evasión suelen durar seis meses o más.

Barba cuenta en distintas entrevistas que decidió hacer esta película porque ella misma padeció este trastorno, incluso para Infobae sostuvo que tuvo ataques agorafóbicos hace muchos años y luego leyó una cita de Quentin Tarantino que dice: ‘Haz el arte tan personal que te dé vergüenza exponerlo’. Y todo esto es sumamente interesante porque hay algo que nadie ha dicho con respecto al filme: René, es quien le hereda esa ansiedad a Corina y partiendo de ese punto, podríamos abrir el abanico de perspectivas de la salud mental que para nada te dejan una sonrisa en la boca.

 

Más allá de Corina: El miedo.

Algunas críticas dicen que Corina es la Amélie mexicana y claro, la propia directora cuenta que se inspiró en este personaje de Jean-Pierre Jeunet; sin embargo, más allá de la gran actuación, la hermosa paleta de colores que utiliza, la ambientación en inicios de los 2000 (donde no existía Google maps), el vestuario impecable, el chico que acompaña a la protagonista a hacerle frente a sus miedos y el mundo ensimismado de fantasía, existe otro componente que comparte este par mujeres jóvenes: el miedo como un trauma.

Distintas entrevistas y críticas a cerca del filme nos hablan sobre la empatía y el amor, así como de la valentía de la protagonista, empero, nadie ha reparado en la narrativa en off que nos presenta a René, quien fue la primera en ser alcanzada por la agorafobia y quien a su vez socializa a su hija con los mismos temores. La agorafobia también se presenta como un trastorno emocional en la etapa posparto y hay mujeres que, sin ningún tipo de orientación ni apoyo, se quedan ahí. La mujer crio sola a Corina en una ciudad que en México se destaca por su nivel de gente conservadora y ese escenario sí que está duro: Una madre soltera que vive sola con su hija en Guadalajara a inicios del milenio, ¿A quién no le daría miedo salir y dejar ir a la calle a su hija en esas condiciones?

El miedo es una emoción esencial y fundamental en nuestra cotidianidad, que debería examinarse con mayor atención desde la sociología y la filosofía, ya que garantiza la supervivencia de la especie, aunque, según Kant, también implica retroceso ante el peligro. Dice Heidegger (en Ser y Tiempo) que el fenómeno del miedo aparece ante nosotros como “lo temible” y que se nos hace presente mediante el carácter de lo amenazante. ¿Qué abarca lo amenazante? Algo que puede ser perjudicial en un determinado ámbito en el que nos vemos (fantaseamos) afectadas. Un contexto que experimentamos como inquietante. Cuando algo que conocemos perjudicial para nosotros nos es, además, amenazante, no está aún en una cercanía que podamos dominar y, sin embargo, “se acerca”. Así, a medida que se acerca (se des-aleja) es que lo perjudicial “irradia y cobra su carácter de amenazante”. Algo puede alcanzarnos o quizás no. Esto significa que lo perjudicial, al acercarse […], lleva en sí la abierta posibilidad de no alcanzarnos y pasar de largo —lo cual no aminora ni extingue el miedo— sino que lo constituye. Lo temible, entonces, es no saber si sí o si no seremos alcanzados por lo que estimamos perjudicial para nosotros, o sea la incertidumbre.

“Tener miedo” es dejarse afectar por lo antes descrito. Sólo si nos dejamos “tener miedo” es que una puede aclarar qué es lo temible para sí misma, pues una no puede anticipar que tendrá miedo de algo que no se teme pues para temer hay que tener miedo de algo. Tener miedo, apunta Heidegger, “abre nuestro mundo” haciendo posible que “lo temible” se acerque a nosotros. Es aquí donde encuentro el punto principal en Corina pues, precisamente esos miedos que la mantienen encerrada en un perímetro de dos calles a la redonda son los mismos que la hacen encaminarse hacia su encuentro consigo: El viaje de La Heroína. Un viaje que empieza con la responsabilidad de sí misma y de sus actos al solucionar un problema que causó desde ese mundo de fantasía y codependencia que comparte con René.

La cinta da para hablar de muchos temas alrededor de esa situación porque, además, Corina no es una adolescente, es una mujer a punto de cumplir 30 años. En ese sentido también podríamos hablar de lo que actualmente ocurre con la gente de mi generación, la de los Millennials que a los 30 y tantos, quizás ya 40, seguimos dependiendo de los padres y estamos sujetos/as a miles de miedos y temores ante la incertidumbre de un tiempo al que llegamos demasiado tarde para crecer y ser responsables tan pronto.

 

El Cine que México merece

Mientras revisaba mis redes sociales encontré un post de CIOnoticias.TV cuyo encabezado decía: Corina: El cine que en verdad merecemos los mexicanos, recordé que cuando Corina está por emprender su viaje hacia sí misma, su madre la descubre saliendo de la casa a hurtadillas. Luego de intentar cortarle las alas con prohibiciones propias de la dictadura de algunas madres mexicanas —claro, de forma amorosa—, tienen una charla emotiva que invita a Corina a volar, a ser libre, pero también le habla del confort como un lugar seguro.  

En su obra “El miedo a la libertad”, Erich Fromm (reed. 2005) describe cómo la humanidad ha ido adquiriendo más y más libertad, alejándose progresivamente de la represión a la que estaba sometido. Este factor le genera un sentimiento de desarraigo y soledad, dado que anteriormente, tenía fijado un patrón de conducta basado en el sometimiento y al perderlo se siente desorientado. Esta situación, produce en el ser humano un ansia o necesidad de sentirse unido a algo, lo que en ciertos casos explicaría su adhesión a la religión o los regímenes totalitarios; es decir, someterse de nuevo a una fuerza que las personas consideran superior, algo que le pueda garantizar una seguridad y confianza que siendo libre no poseía. Desde estas líneas es que podemos comprender por qué René hace una apología del confort: es más fácil tratar de huir de la incertidumbre atada al miedo, que asumir la responsabilidad de ser libres.

Por último y no menos importante, quiero resaltar algo muy propio del cine mexicano analizado hasta ahora en #ButacaVioleta: La Violencia estructural. Porque, aunque esta cinta es muy coming-to-age y califica para las llamadas road movies, no podemos dejar de ver el contexto en el que se cría y crece Corina que no es muy distinto al de muchos mexicanos: padre ausente y la madre como el único apoyo, sostén y eje económico, moral, ético, psicológico, anímico y educativo de las/los hijos.

No, no estoy excusando a René, estoy hablando de una realidad en México: La concientización y el acceso a la Salud Mental son muy escasas. Corina, más allá de ser una película enternecedora, también nos invita a reflexionar sobre problemáticas sociales y psicológicas que son de carácter urgente, principalmente durante la infancia y la adolescencia, que es cuando más receptivos somos en medio de un mar de emociones que nadie nos enseña a sobrellevar y muchas veces nos arroja a playas desoladas y grises. Lugares que son comunes no sólo en nuestro país, sino en cada rincón del mundo donde habita la especie humana y su incomprendida cabeza.

Después de esta extendida pero resumida reflexión sólo me resta decir que sí, que éste es el cine que en verdad merecemos los mexicanos, pero que está a la altura de los documentales y otros títulos de cine mexicano que se han y se seguirán analizando por acá.

 

 

 

Bibliografía:

  1. “Diccionario de directores del Cine Mexicano”, consultado en línea el 14 de enero de 2025 en: https://diccionariodedirectoresdelcinemexicano.com/directores-cine-mex/barba-hopfner-urzula/
  2. “Corina: la Amelie mexicana y por qué tienes que verla”, (2025) en Revista GQ en línea-México, México. Consultada el 13 de enero de 2025 en: https://www.gq.com.mx/articulo/corina-pelicula-mexicana-por-que-verla 
  3. “Agorafobia” (2023), en Fundación Mayo para la Educación y la Investigación Médicas, consultado en línea el 14 de enero de 2025 en: https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/agoraphobia/symptoms-causes/syc-20355987
  4. “Detrás del miedo está la persona que eres”, (2025), en Infobae, México. Consultado en línea el 15 de enero de 2025 en: https://www.infobae.com/america/agencias/2025/01/08/directora-urzula-barba-hopfner-sobre-corina-detras-del-miedo-esta-la-persona-que-eres/
  5. Fromm, E. (2005). “El miedo a la libertad”, Barcelona: Paidós
  6. Martin Heidegger, “Ser y tiempo”, Tr. Jorge Eduardo Rivera C. Madrid: Trotta, 1ª reimpresión, 2014.
Publicado en Cine y etiquetado , , , , , .

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *