Análisis de la cinta “Los insólitos peces gato” | Sobre las enfermedades terminales y los cuidados

Por Carmina Cardiel 

 

Los suspiros son señal de que necesitas un poco más de aire para respirar
De los problemas no se puede escapar, hay que enfrentarlos siempre
Los domingos por la tarde no son tan feos como crees
 

 

Claudia Sainte-Luce (2013)

El cuidado de enfermas terminales es una problemática que invisibiliza el desgaste emocional y físico de quienes lo llevan a cabo, en su mayoría, mujeres. La cineasta veracruzana Claudia Sainte–Luce, retrata con mucha sensibilidad el viacrucis que Martha y sus hijos recorren antes de que todo se convierta en cenizas. Los insólitos peces gato (2013) es el largometraje con el que la directora mexicana se dio a conocer luego de siete nominaciones al Ariel y un premio del jurado en Locarno. Esta cinta evoca la densa atmósfera que afrontan las personas con enfermedades terminales y los familiares que les cuidan.

 

Las mujeres como cuidadoras en México:

La cineasta mexicana se ha caracterizado a lo largo de su carrera por tocar temas social y moralmente incómodos como en La caja vacía (2016), que es una obra más bien personal en donde se habla de un reencuentro y sobre la demencia senil; El camino de Sol (2021), que toca el tema del secuestro cuando no se tienen los recursos para pagar un rescate; o El reino de Dios (2022) que nos muestra a un niño cuestionando a Dios y, finalmente el año pasado estrenó Amor y Matemáticas para hablar sobre el fracaso.

En “Los insólitos peces gato” la joven directora nos va narrando sin enunciados tan elaborados la problemática a la que se enfrentan Martha y su familia poniendo casi de inicio el contexto social: Padre ausente, enfermedad terminal, la fuga de realidades, la frustración y el dolor. Pero también rescata la luminosidad que trae consigo el humor, el cariño, la comprensión y el acompañamiento en este tipo de situaciones. Claudia es simbólicamente uno de los personajes más importantes en toda la trama porque sutilmente va develando a cada uno a partir de su interacción con esta familia que, por azar o quizás por necesidad, la acoge y ella se integra muy bien, pues hay algo que sí comparten todos los personajes: la enfermedad y el sentimiento de soledad.

En México, de acuerdo con datos de la Encuesta de Estadística de Defunciones registradas 2023, el 80% de muertes en el país se deben a enfermedades no transmisibles; sin embargo, en esta cinta se habla de un tema que recientemente está en el ojo de la sociedad mexicana por el supuesto incremento de casos registrados en el país. Y es que Martha nos cuenta cómo pasa de una vida sana a un suplicio, debido a las infidelidades de su marido. Pero jamás vemos a un personaje enfrascado en la autocompasión y la revictimización, pues Martha es una mujer fuerte que a pesar de la terrible enfermedad que está minando su vida, no se olvida de que es madre y casi toda la película va de los roles de cuidado no sólo hacia ella por su condición, sino de todos los miembros de la familia que, a su modo, también están afrontando la enfermedad con la que conviven ellos y su madre.  La madurez con la que cuenta cada una de las hijas y la propia Claudia, va marcando un camino que pareciera que trata de decirnos: —Mira la película hasta el final, lo peor ya lo sabes desde el inicio, así que sólo acéptalo y observa.

Y es que, ¿de qué va la vida si no de aceptar, afrontar y seguir?

Hay un detalle que me llamó mucho la atención en esta cinta y es que no existen personajes masculinos adultos, salvo el médico que aparece de forma fugaz. El hijo menor, que por su edad tiene una condición política limitante, se feminiza al considerarse aun vulnerable ante la venidera y avasallante vida. Y no sé si la directora hizo la trama de manera consciente, ya que se sabe que las mujeres somos las que históricamente hemos sido asignadas casi de forma automática a los cuidados y Martha tiene casi puras hijas, lo que sirve para mostrarnos un panorama más real.

Tan sólo en 2022 La Encuesta Nacional para el sistema de cuidados, el INEGI indica que arrojó que del total de personas de 15 años y más en el país, 31.7 millones (32.0 %) brindaron cuidados a integrantes del propio hogar u otros hogares. De estos, 75.1 % era mujer y 24.9 %, hombre. Del total de personas cuidadoras, alrededor de 28.3 millones brindan cuidados a integrantes del propio hogar. En cuanto a horas a la semana en labores de cuidados, las mujeres dedicaron, en promedio, 37.9, mientras que los hombres, 25.6. La diferencia es de más de 12 horas semanales.

La tasa de participación económica de las mujeres de 15 a 60 años que brindan cuidados fue de 56.3 por ciento. Por su parte, para las cuidadoras de infantes y de personas con discapacidad o dependencia, fue seis puntos porcentuales menor. Se preguntó a las mujeres económicamente activas si incrementarían sus horas de trabajo y 15.9 % respondió afirmativamente. 

Al comparar mujeres que no son cuidadoras con las que sí lo son, resultó que estas últimas trabajan de manera remunerada menos horas, pues alrededor de la mitad de las que brindan cuidados trabaja menos de 35 horas semanales. De las mujeres no económicamente activas que brindan cuidados, 39.7 % expresó que «desearía trabajar por un ingreso» y 26.5 % señaló que «no podía ingresar a trabajar». El motivo principal para no trabajar, aunque lo deseara, fue que «no tiene quien cuide a sus hijas e hijos» con 68.4 % o «no tiene quien le cuide a las personas adultas mayores o enfermas», con 78.4 por ciento.  

 

El proceso de aceptación:

De alguna manera Sainte–Luce parece representar con las hijas de la protagonista y con la propia Claudia las etapas o partes del proceso vivencial de Martha que podría ser cualquier persona en esta circunstancia. Por ejemplo, Ale, la hija mayor, representa el momento en donde de pronto hay que crecer y el papel de la madre se invierte al ser ella quien ahora cuida de las más pequeñas y se encarga de llevar a mamá al hospital.

Es tanta la presión y la carga que a ratos te fugas de distintas maneras de esa realidad desgastante y cruel que implica presenciar el deterioro humano de un ser querido, como sucede con Wendy. Pero también y por momentos una debería sólo bailar y reír para retomar la suficiente energía y gusto por la vida misma porque no es fácil ver el deterioro paulatino de una persona terminal, tal como lo experimenta la hija adolescente, Mariana. Otras veces es necesaria la comprensión, la inteligencia emocional y mental para enfrentar cada día de agonía, tal como lo vemos representado en el más joven de la casa, Armando.

También es de llamar la atención que siendo Armando el más pequeño de la casa, haya sido asignado con ese rol. No estoy segura de que haya sido así, pero quizás se relaciona con que a veces lo que menos desarrollado tenemos es el sentido de la inteligencia emocional para afrontar la vida en esas circunstancias o en otras igual de adversas.

Ahora bien, Claudia y toda la atmósfera que representa su recámara y su lugar de trabajo se muestra grisácea y por momentos penetran rayos de luz que quizás sea la representación del color con el que las semanas transcurren entre el hospital y la esperanza de sobrevivencia al día.  Todo lo que este trabajo implica, no está remunerado, sino que por el hecho de ser familiares directos se normaliza la carga y se asume el desgaste psicológico, físico y económico de lo que implica el cuidado en casa.

En México el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) en 2012, en colaboración con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), hicieron la Encuesta Laboral y de Corresponsabilidad Social 2012 (ELCOS 2012) que publicaron en 2013 como “El trabajo en los hogares mexicanos, ¿Responsabilidad compartida?” En este documento podemos conocer que las estimaciones de la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado en los Hogares de México indican que dicho trabajo representó 21.6% del PIB en 2011 y que el trabajo de cuidados y apoyo a los integrantes del hogar es el grupo de actividades de mayor peso económico: constituyen una tercera parte del total del valor económico del trabajo no remunerado, con una aportación femenina de 74.1% a dicho valor (INEGI, 2011).

Pero aún queda un personaje más por descifrar: Martha, quien confiesa que a veces tiene ganas de morir y, a pesar de ello, se la puede percibir como el motor de la esperanza y sentido del humor en la película. Y es que lo único que realmente nos debería dar miedo que muera son la esperanza y el sentido del humor, porque si nos posicionamos en un punto más estoico, hemos de concluir a la muerte como parte de un proceso del que nadie quiere hablar, aunque todos se disfracen el 2 de noviembre. Y Martha representa eso: honrar la vida y nuestro paso por ella, ¿de qué sirve lamentarse o vivir lo poco o mucho que nos queda de forma sombría? Si finalmente la muerte nos ha de alcanzar, que nos garre en risotadas y en el goce de lo más preciado que tenemos: la vida. Hay un diálogo muy conmovedor que completa este cuadro reflexivo, y es cuando Mariana se pone ebria en la fiesta de fin de año del trabajo de Claudia y anuncia:

 

–Los quiero mucho; y a mi mamá también … No quiero estar cuando mi mamá se muera.

 

Nadie quisiéramos estar cuando eso ocurra, pero la directora retrata con mucho cuidado y sensibilidad lo que viven tanto la persona enferma, como quien(es) cuidan de ella. Sin duda es una de las mejores películas de cine mexicano en la última década, tanto por la temática central, como por la forma de hablar a través de la fotografía hasta llegar a emociones que no son nombradas en la cinta, pero que son fácilmente reconocidas y podemos empatizar rápidamente con la cotidianidad de los personajes y con la historia. Es una película que da para mucho análisis desde distintas disciplinas, ya sean sociales, de la salud o de la psique, que visibiliza de algún modo un tema del que nadie quiere hacerse cargo: la responsabilidad de cuidar a una persona en estado terminal y todo lo que ello implica.

 

 

 

 Bibliografía.

  1. “El trabajo en los hogares mexicanos, ¿Responsabilidad compartida?” (2013) INMUJERES-INEGI, México. Consultado el 08 de octubre de 2021 en https://www.inegi.org.mx/eventos/2013/genero/doc/El_trabajo_de_cuidado_en_los_hogares_PRELIMINAR.pdf (Pág. 1-10)
  2. INEGI, “Encuesta Nacional para el sistema de cuidados” (2022) México https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2023/ENASIC/ENASIC_23.pdf
  3. Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores, “En México, 80% de las muertes de todas las edades corresponde a enfermedades no transmisibles” (2024) https://www.gob.mx/inapam/articulos/en-mexico-80-de-las-muertes-de-todas-las-edades-corresponde-a-enfermedades-no-transmisibles?idiom=es

 

 

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