José David Herrera | Carbón

Por Rodrigo Arroyo

 

David Herrera nos cuenta en esta nota de su recorrido como artista, nos habla también sobre sus pretensiones y nos adentra en su muestra Carbón, recientemente expuesta en el museo MARTE, ubicado en la capital de El Salvador.

 

El artista, que desde chico fue impulsado por su padre a leer una hora al día, cuenta que su interés por los libros fue creando e impulsando una búsqueda, exploración que más tarde se transformaría en las exposiciones que realizaría ya como artista. Su búsqueda está guiada por la intención de llegar a un arte puro e innovador cuyo universo fuese propio. En sus propias palabras, surge de su necesidad de crear y su facilidad por la asociación de conceptos que desde pequeño tendría en su vida.

 

Para Herrera, unir conceptos que en apariencia no están relacionados es sencillo, por ello, Carbón es la suma de las partes, una muestra que nace del fuego, de las cenizas de un Mercado que se quemó. A partir de ese momento, el artista realizó un proceso de alquimia y de los restos de la ceniza obtuvo la muestra para recrear y colocar en escena su puesta en el museo. Según David, Carbón es la exploración conceptual de las capas que tanto había buscado, la exploración para llenar la sala principal del museo.

 

Durante el proceso de montaje de Carbón, se fueron añadiendo personas que sintieron curiosidad por lo que David estaba realizando, en consecuencia, se unieron a pintar, colaborando con la muestra de Carbón colocando sus propios trazos. Cada persona que entraba en el museo y se acercaba a la sala principal tenía la oportunidad de realizar un trazo y así se hacía parte de la interacción y el significado de la obra que, en palabras de David, era la suma y, a su vez, la variación de diferentes significados que él como artista había tenido en su carrera. Lo negro de Carbón, la expansión de este color en toda una sala de un museo, la alusión al color negro que reúne todos los colores. Entonces, lo negro como la suma de todos los colores se vuelve el espejo perfecto de la búsqueda que a veces comienza en los sueños, en lo onírico, esa búsqueda que también David había tenido desde chico, porque sus inicios como artista provienen de la poesía, de la escritura.

 

Al interrogar a David sobre lo que para él es el arte, nos explica que hacer arte es jugar y replantearse experiencias, sumergirse en mundos paralelos en los que se puede dar vida a nuevas creaciones, explorar y ahondar en lo no visto, en lo que se puede llegar a ver, en esa asociación de ideas, que para él resulta tan atractivo:

 —Ese ir y ver cada parte y unir cada parte como en una historia, hasta tener una totalidad.

 

Quizá por eso la muestra de Carbón es tan atrevida e intrigante, debido a que lo negro es como una escalera a conceptos que nos muestran la trascendencia en el arte, trascendencia necesaria para encontrar un sentido en la vida, en ese ir más allá de lo cotidiano.

 

De allí la importancia de esta exposición, Carbón nos insta a ver el arte como juego y expresión de cómo la realidad puede tener diferentes matices y capas, colores, representaciones.

 

Carbón es eso, la pretensión de contar una historia que tenga diferentes sentidos, una historia con la que el público se identifique a través de las capas expuestas en un Museo. Una historia contada de una forma atípica, pero que en el fondo expresa un concepto contemporáneo y conceptual, que redefine mediante la alquimia la experiencia de un artista que muestra parte de su alma en una exposición.

 

 

 

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