Por Diego Medina
Llega tardíamente a mis manos un poemario publicado en 2021 por la Universidad Autónoma del Estado de México, el cual fue merecedor del 15º Premio Internacional de Poesía “Gilberto Owen 2021”. Se trata, como se ha advertido en el título de esta reseña, de Frontera Cuir de Ingrid Bringas. En sus ochenta páginas, Bringas pone sobre la mesa dos heridas de nuestro tiempo, por un lado, el migrante, marcado por la mirada de sospecha del prójimo y, por otro lado, el cuerpo cuir, que lleva en su sino la misma sospecha y desconfianza.
Este poemario habla de cuerpos doble, triple y hasta cuádruplemente extraños, de las fronteras como espacios liminales donde florece y prospera la belleza de la indeterminación. Así como aquel numen griego de báculo y pies alados, Hermes, mensajero de los dioses que lo mismo transitaba el Aqueronte para descender a la residencia de Hades y que gozaba de la ambrosía escanciada en las alturas del Olimpo, así el cuerpo cuir se sabe en medio del territorio, de sí mismo, en medio de los países y de algo que está a punto de explotar siempre, maravilloso y doloroso como lo es el deseo.
No solo hablamos del cuerpo, aunque todo es cuerpo en estos poemas, hablamos de algo sobre los que muchos guardan silencio, una experiencia que no parece importante cuando es ajena, mas ocurre a diario, destruye y reúne familias: la migración, los que también se quedan a mitad de camino, los que lo lograron, de aduanas, de pasaportes, de sueños, de retornos. Estos poemas hablan del espejo de estar en tierras ajenas.
Hay poemas que son casi proverbios, pero que son imágenes poéticas redondas. Hay sobre todo poemas breves, pero todos gozan de buena salud. Aunque cada poema puede leerse de forma individual, hay lugar para decir que este libro, más que narrar una historia, es un viaje, sigue los momentos por los que atraviesa un migrante. No sorprende que haya recibido los laureles que recibió.
Entre mis poemas favoritos están “Algunos hombres sólo quieren observar aves”, “Nunca es demasiado tarde para irse”, “Bienvenida”, “Habitantes” y “Una estatua”, pero el resto de los textos no es menos bueno. Pero, si nos ponemos exquisitos, no soy fan de la portada, pues transmite parte del contenido, pero me parece que desluce el trabajo de Bringas. Todo un tema el de las portadas de libros actualmente. En general le daría un 4.2/5 a este poemario y agregaría que sin duda Bringas es unx de lxs escritorxs más potentes de nuestro tiempo, no sólo de la literatura LGBTTTIQ+.
Bringas, por cierto, ha publicado recientemente Álbum de los amores perversos, espero pronto compartir mis impresiones al respecto.
