Por Diego Medina
La poesía gay tiene varios tópicos por todos conocidos, por ejemplo, el clóset, el enamoramiento de un heterosexual, la homofobia, la autoafirmación identitaria, los marineros, los toreros y los futbolistas; estos últimos tres forman parte de la idealización de los cuerpos masculinos, oxímoron entre aquello que se nos impone y rechazamos y aquello que deseamos. En este poemario de Locia la figura sobre la cual gravita la metáfora de la homosexualidad es justo la del toro, ¿quién es el homosexual, el toro o aquel que clava las banderillas en nuestro lomo? La respuesta es abierta, somos ambos, porque nos batimos en duelo todas las noches contra tales supuestos.
Sin embargo, la poética de Locia escapa a la semántica de lo erótico y encuentra sus motivos en sus orígenes familiares, entre un padre violento y un enfrentarse a la masculinidad desde su saberse homosexual. Ganador del XI Premio Estatal de Cuento, Poesía y Ensayo Literario Joven “Juventud que transforma 2024”, en la categoría de Poesía, esta publicación auspiciada por la Secretaría de Cultura del Estado de Guerrero y Ediciones SER, hay que decirlo desde ya, nos queda a deber en el formato de la publicación, pues fue diseñada como una plaquette engrapada y aunque el tiraje consta de 500 ejemplares, la verdad es que esperaríamos un mejor cuidado editorial para un ganador de un concurso de tal importancia, esto desde luego no es culpa del autor, en todo caso es una denuncia y exigencia para que la instituciones culturales se tomen en serio la publicación de sus jóvenes escritores.
Las carencias de la plaquette, sin embargo, se ven compensadas por la calidad del diseño; la portada a cargo de Karina Maldonado sí que es un reflejo del respeto entre artistas, pues nos otorga una identidad gráfica acorde a la obra de Locia. Por otra parte, aunque hay algunos fragmentos en la obra del autor que podrían pulirse, en general este trabajo dividido en 23 poemas es coherente, limpio y camina por sí mismo, es decir, hay una propuesta estética sólida. De hecho, es la obra de Locia la que rescata esta publicación, que es lo importante.
Respecto a los poemas, gozan de una brevedad sana, de un lirismo sin grandes artificios, a excepción del poema XXI que bien podríamos calificar de visual, pero en general es un poemario que habla desde la transparencia de su honestidad: “una casa con un sol sonriente en la esquina de la hoja”, una imagen sobre la que se construirá la historia de un joven homosexual que logra trascender su cuestión homosexual y he aquí la clave de la poética de Locia: trascender, pues es común esperar de la literatura gay la imagen del marica trágico, mas Locia apela por una reconciliación, por aquellas cosas que lo han hecho ser quien es hoy.
Si bien hay momentos del poemario en los que “el yo lírico” se reconoce como un semihombre “Madre, aún con el molde perfecto en sus manos, / no pudo formar en mí un macho: / Hijo de tigre pintito. / Puto. / Putito.”, también es cierto que esta naturaleza es justo sobre la cual construye su propio hogar; “De / los escombros/ lo necesario para iniciar”, en este sentido la poesía de Locia viene a ser un remanso de consuelo para aquellos que viven con la herida del rechazo todavía abierta. Una poesía gay necesaria en momentos de hiperconsumo de cuerpos, de desarraigo y de psicosis capitalista, de la cual no escapa la banda gay.
En general, esta publicación de Locia goza de buena salud. Esperemos que encuentre a los lectores que necesita y que pronto Locia nos sorprenda con más de su poesía. Los principales errores, como ya he mencionado, se refieren más al formato del libro, pero de ninguna manera logran mermar la calidad de la lectura. Nuestra calificación para Locia es de 3.8/5.
