Instalación
Poesía en movimiento. México 1915-1966
Por Christian Jiménez Kanahuaty
A caballo, Tarumba
A la cálida vida que transcurre canora
A la cama del día entran gentes y cosas
A las tres y veinte como a las nueve y cuatro
A los hombres, a las mujeres
A nada puede comparar un cementerio en la nieve
A quien los quiera, la vajilla
A su pregunta, yo sobre la piel
A tu lado
A veces me dan ganas de llorar
A veces uno toca un cuerpo y lo despierta
Abría las salas
Abrías temporadas en que la primavera nos invade
Abro la puerta, vuelvo a la misericordia
¿Acaso era necesario decir que las señales de amor eran tan evidentes?
Acata la hermosura
Afuera llueve; sueña el insecto en una celeste hechicería
Ah pero a veces amanecemos con el alma de opereta
Al alba los gallos norteños
Al golpe del oro solar
¡Aleluya!
Algún día lo sabré. Este cuerpo que ha sido
Altas, doradas urnas en sus lechos de níquel
Amanecen
Andar así es andar a ciegas
Ángel de lo negro
Antes del reino
Antes que el viento fuera mar volcado
¡Apenas si te conozco!
Aquí, está el sol con su único ojo
Así despierto. Mis entrañas
Así surges del agua
Asoman la cabeza por el solar vecino
Aún en vida un halo oscuro te rodeaba
Aún ha vuelto el alba. Pero nace asoma
Aunque a cuchillo caigan nuestros hijos
Aunque jamás se muda
Bajo de mi ventana, la luna en los tejados
Bella la muerte al borde de un callado
Bíblica fatiga de ganarse el pan, desconsiderado miedo a la pobreza
Buenos días
Car la rosa, cae
¡Circe, diosa venerable!…
Cohete de larga vara
Colgué en sus labios el asombro
Como el sol desde la tarde
Como la sed cómo el sueño como el aullido como el llanto
Como un índice
Como un meteoro capaz de resplandecer con luz propia a mediodía
Compartimos sólo un desastre lento
Con un salto de gacela magnífica
Conjuro de vestía enhechizada
Considera, alma mía, esta textura
Coronado de sí el día se extiende sus plumas
Corre un automóvil y las palomas vuelan
Creeríase que la población
Cuando de noche, a solas, en las tinieblas
Cuando he perdido toda fe en el milagro
Cuando los hombres alzan los hombres y pasan
Cuando me dividiste de ti, cuando me diste
Cuando me sobrevenga
Cuando salió del colegio y cumplió veintiún años
Chillaron los pájaros
Dad fe del vasallaje baldío. Media muerte
De algún tiempo a esta parte
De hinojos en el vientre de mi madre
De lengua partida y minuciosa
De una mirada huyo que me huye
Del pasado remoto
Del sonido a la piedra y de la voz al sueño
Del verano, roja y fría
Dentro de estos cuatro muros
Desde Pulteney Brigde, en Bath, miro la niebla
Desde que el perder el cuerpo te escondiste en el aire
Desligados del cuerpo
Después de establecer un servicio de viajes de ida y vuelta
Devuelve a la desnuda rama
¡Dientes del sur! Caverna de aire vivo
Diez kilómetros sobre la vida
Dije si la luz fuera compacta como mi mano
Dime mujer dónde escondes tu misterio
Doblaron en el viento las mariposas fúnebres sus alas
Domingo por la mañana
Donde el ensoñado y el soñado
Dondequiera que haya un duelo
Durante la enfermedad, se soñó cabalgando
El agua de la sombra nos desnuda
El alba cruel del moribundo esperas
El capitán Frans Banning Cook
El cielo se desnuda. Curvas brutales, gritos
El día
El día que cumpliste nueve años
El fusilamiento es una institución
El jardín está lleno de hojas secas
¡El mar, el mar!
El mar es una historia
El paisaje marino
El pedacito de madera
El pequeño mono me mira
El presente es perpetuo
El que nada se oye en esta alberca de sombra
El silencio por nadie se quebranta
El tiempo al mismo tiempo
En Amsterdam
En el ocaso del odio y del deseo
En el bar del British Club
En el rigor del vaso que la aclara
En el último día del mundo
En esta presencia amarilla -entre dos lámparas- de la noche
En Holanda me lavo las manos
En la agónica gota de un reloj cuya máquina
En la cúspide radiante
En la red de cristal que la estrangula
En los ojos abiertos de los muertos
En medio den un silencio desierto como la calle antes del crimen
En México, Chihuahua
En oleaje caviloso digo
En realidad, los elefantes
En su pizarra negra
En tu semblante de vegetal en reposo, joven mía
En una Universidad poro renombrada…
En vano ensayaríamos una voz que les recuerde algo a los hombres…
Enterrado vivo
Entonces ellos -son mi hijo y mi amigo-
Entre los matorrales del silencio
Eres la compañía con quien hablo
Eres la mar profunda habitada de sorpresas
Es mar la noche negra
Es Toledo ciudad eclesiástica
Es tu nombre y es también octubre
Es una tarde en Leyden
Ésa te conviene, la dama de pensamientos
Esas que allí se ven, vagas cicatrices entre los campos de labor
Escalera de torre, puerta
Escribo sobre la mesa crepuscular
Espaciosa sala de baile
Esta forma, la más bella que los vicios…
Esta mañana te sorprendo con el rostro tan desnudo que temblamos
Esta rauda luz blanca borra todo
Esta vez volvíamos de noche
Estar simplemente como delgada carne ya sin piel
Este lánguido caer en brazos de una desconocida
Estoy a la intemperie
Extranjera es la luna
Fieras desnudas que la noche amamanta
Flamea el desgarramiento del alba
Fuera del espacio y del tiempo, los ciervos discurren…
Gracias, ¡oh trópico!
Habrá niebla en los tejados
Hace años, con piedrecitas, basuras, yerbas…
Hay gente mala en el país
Hay una casi negra
He aquí que estamos reunidos
He olvidado mi nombre
Heme aquí de nuevo metido entre palabras
Hijo único de la noche
Hombrecito, ¿qué quieres hacer con tu cabeza?
Hora extraña, no es
Hormigas sobre un
Hoy escribo su nombre, y él, mi perseguidor…
Hoy se venden recuerdos y se compran olvidos
Hoy tuvimos noticia del poeta
Incendia, joven Hipmos, ese lirismo lógico
Jugaré con las casas de Curazao
Junto a tu cuerpo totalmente entregado al mío
Junto en la tarde tranquila
La barca morena de un pescador
La bruja, le decían
La casa sale por la ventana, arrojada por la lámpara…
La creación está de pie
La elegida desciende, y en mis hombros
La gris es una joven extranjera
La guadaña del minutero
La guitarra tenía un sonido ácido
La inevitable blanca
La loca poesía tiene el sombrero del sol
La luz final que hará
La melena del león cubre el zoológico del cielo
La mesa es imponente
La oda tropical a cuatro voces
La que escoge y conforta
La renovada muerte de la noche
La vecindad del mar queda abolida
Las cosas que entran por el silencio empiezan a llegar al cuarto…
Las horas se adelgazan
Las mujeres de gestos de madrépora
Lengua extraña en mi boca, entre dientes
Li-Po, uno de los “Siete sabios en el vino”
Lo empiezas a saber
Lo mismo que Adán sumergido hasta la alondra del silencio
Lo que vuelva será breve retrato…
Loro idéntico al de mi abuela
Los grupos de palomas
Los peces de colores juegan
Los pueblos azules de Siria
Llama
Llega, no se sabe de dónde, a todas partes…
Lleno de mí, sitiado en mi epidermis
Magueyes afiliados apuntan al cielo caluroso
Mañana. Acaso el sol golpea en dos ventanas que entran en erupción
Mañana me dirás que su cuerpo fue tuyo
Mañana será lunes. Todos los lunes llueve
Más adelante cuanto más nos hieren
Mas he aquí al lince de juventud extrema
¡Mas qé vaso -también- más providente!
Más rápido que el pensamiento va la imagen
Matamos lo que amamos. Lo demás
Me empiezan a desbordar los acontecimientos
Mejor será no regresar al pueblo
Mi amada es una tierra agradecida
Mi corazón, leal, se amerita en la sombra
Mi corazón retrógrado
Mi madrina invitaba a mi prima Águeda
Mi mujer en primavera
Mi patria está en tus ojos, mi deber en tus labios
Mientras lo cargan
Mientras los niños crecen, tú, con todos los muertos
Mientras los niños crecen y las horas nos hablan
Mientras que baña su generosa luz todas las coas
Mientras tomo una taza de café repaso los poemas
Mira cómo, desde este exilio de cemento
Miro las herramientas
Mis besos lloverán sobre tu boca oceánica
Mis pasos en esta calle
¡Mueran los gachupines!
Mueve los aires, toma en fuego
Música, huesos a compás. Y rojos
Música y noche arden renovando el espacio, inundan
-Música y pan, leche y vino, amor y sueño: gratis…
Nada altera el desastre: llena el mundo
Nada más que horror, espacio puro y vacío
Nadie sale. Parece
Neoyorquina noche dorada
Ni tu silencio duro cristal de dura roca
No: aquí la tierra triunfa y manda
No canta al grillo. Ritma
No es Cuba, donde el mar disuelve el alma
No es cuestión de hacer un esfuerzo y de ir en contra de la corriente…
No está en ninguna parte
No haremos obra perdurable… No
No prevalecerá la limosnera
No tengo tiempo que perder
No vino a despedirse
Noche mortal y combatiente, niebla
¡Oh inteligencia, soledad en llamas…!
Oh vieja casa dura, dura lanza, hueso impío…
Oigo palomas en el tejado del vecino
Otro mundo.
Para el amor no hay cielo, amor, sólo este día
Para no recordar, a ciegas
Parece la sombrilla
Parece roer el reló
Pavo real, largo fulgor
Pero el agua recorre los cristales
Pero soy como me hiciste, Diosa
Pero voy caminando hacia el retorno
Piedras que inútilmente cubre el tiempo
Por cabezas que se levantan
Por fuera estás dormida y por dentro sueñas
Por nada los gansos
Porfía la libélula
Porque a pesar de todas las pieles de becerro
Porque no era válido salir a buscar el juego del mar
Primeramente se lanzaban al agua uno tras otro y salían
Primero un aire tibio y lento que me ciña
Propio camaleón de otros cielos mejores
¡Pueblo mío, pueblo que mie magros pensamientos alimentan con migajas…!
Pues las manos donde mis guantes querían
Qué bien barres mis sueños
¡Qué gran curiosidad tengo de verte…!
Qué hermosa eres, Diablo, como un ángel con sexo pero mucho más despiadada
¡Que me impregne…!
¿Qué será de mi amor cuando yo haya muerto…?
¿Qué viento se detiene en esa rama pulverizada?
Querido Jan Vermeer
¿Quién, a la hora del duende, no vio escaparse la esfera…?
Rápidas manos frías
Recorriendo su tela
¿Recuerdas que querías ser un poeta telúrico?
Relojes descompuestos
Reposa y pesa el mar
Revienta el sol
Rodeado de noche
Ronda por las orillas, desnuda, saludable…
Rubio pastor de barcas pescadoras
Ruedan las olas frágiles
Ruega por mí y mi impía estirpe, ruega
Salen las barcas al amanecer
Salta de una vez en cuando, sólo para comprobar su radical estático…
San Isidro, patrón de Madrid, protector de la holgazanería
Sangre y humo alimentan las hogueras
Se agrieta el labio nace la palabra
Se ajaron mis ropas de polvo colorido
Se hablaba de un desfile de camellos bajo el arco de triunfo del ojo de las agujas…
Sentadito en la sombra
Si alguien te dice que no es cierto
Siempre me descubro reverente…
Sobre el azar alzaba su cabello
Sobre la reverberación de la piedra
Solemnidad de tigre incierto, ahí en sus ojos
Sólo la luz de la tarde
Sólo la voz, la piel, la superficie
Sonámbula y picante
Soñar, soñar la noche, estaba dentro
Subir los remos y dejarse llevar
Suena el mar…
¡Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo
Tarumba
Te amo ahí contra el muro destruido
Te puse una cabeza sobre el hombro
Te veo aquí sonriendo con las manos extendidas…
Tenemos doce lugares
…tengo frío tengo frío
Tierno saúz
Tierra mojada de las tardes líquidas
Todo el mundo está en llamas: lo visible
Todo es andar a ciegas, en la
Trópico, para qué me diste
Trozos de barro
Tú, yo mismo, seco como un viento derrotado
Un domingo
Una blancura te inunda
Una piedra de sol
Una tarde con árboles
Una vez, de repente, a medianoche
Va el cortejo fúnebre por la calle abajo
Vamos a cantar
Ven
Ventana a no más paisaje y sin mis dimensiones que el tiempo
Verde o azul, fruto del muro, crece
Viento nomás pero corregido en causes de flauta
Volaron águilas, leones
Y después, aquí, en el oscuro seno del río más oscuro
Y llegó a la montaña donde moraba el anciano
Y todavía, todavía el ciego Tiresias va cojeando mientras recuerda al mar
Yo miro esto que pesa inmensamente
Yo no canto
Yo no digo que el sol, inaprehensible sueño de mi piel
Yo no lo sé de cierto, pero lo supongo
Yo, pecador, a orillas, de tus ojos
Yo soy un punto muerto en medio de la hora
Yo también hablo de la rosa.
Nota: esta es una instalación fundada en el Índice de primeros versos de la antología Poesía en movimiento. México 1915-1966, cuyas selecciones y notas son de Octavio Paz, Alí Chumacero, José Emilio Pacheco y Homero Aridjis. Prólogo de Octavio Paz. La edición de la que se extraen estos primeros versos corresponde a la 12ava edición, color violeta, publicada en México por la editorial Siglo XXI en 1978.

Hey, mi hermanito Kanahuaty. Saludote desde Cuernavaca y gracias por los versos reverseados, hermano. Nos llevas a leer la poesía siempre de otra manera. Enorme poeta.