José Santiago Macías | Poesía

José Santiago Macías Cabrera (Puebla, 2006). Estudiante de Ciencia Política en la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue ganador del Concurso Cultural de Declamación, organizado por la Secretaría de Educación Pública para el Estado de Puebla durante dos años consecutivos (2022, 2023) y galardonado con el XIII Premio Nacional de Cuento de la Universidad Iberoamericana de Puebla (2024). Ha publicado poesía, cuento, ensayo y traducción en revistas literarias nacionales e internacionales como Enpoli, Hipérbole Frontera, Periódico Poético, Mimeógrafo, Pirocromo, Literatura 451, Awita de Chale, Irradiación, Alcantarilla, Trinando, Cósmica Fanzine, Isotopías y Librópolis (UNAM). Actualmente es becario del PECDA Puebla (FONCA) en la categoría “Adolescentes creadores”, para el área de Poesía.

 

 

 

Memorias del pan

“[…] desflecadas
igual que lechugas sin cogollo.”
Rubén Bonifaz Nuño

I

No guardaré para ella

otra súplica en mi mano. Mi hija

crecerá, estoy seguro,

pero no buscará en ella ninguna

señal, ninguna huella

que demuestre

cómo se aleja, paulatina,

ofuscadamente.

No me preguntará por ella,

y mi glotis, entonces, no tendrá nunca

la necesidad de repetirle

estas mentiras;

porque para mentir la he traído al mundo,

porque ha nacido así

con esta cabellera

que es tan suya y que es

tan nuestra y que me dice,

ya no es esta tu gruta

sino mi seno,

sino mi pesadez tan lenta

y amarga

como una bolsa de piedras.

No vendrá hacia mí de otra manera,

no acudirá a mi túmulo,

 

no preguntarán por ella

mis hijos ni los hijos

de los míos

 

y ellos

no la necesitarán

para salvarse.

 

 

 

 

II

Antes que las cosas siguieran

el cauce helicoidal del viento y el mundo

fuera verdad volcada

hacia las hojas,

antes que la vigilia fuese

exultación feroz de la marea

y antes,

 aún antes de que la llaga

se cerniera en pie sobre el abismo

ya era entonces ceniza de palabra,

ya era fuego

y humo

y lentitud

y cansancio de ebria consumación.

 

Antes que el tiempo murmurase

solicitud de otras edades,

y fuera, a una vez, plétora de simplicidad

y amplia persecución

de nimiedades

 

ya era el somormujo piando

hacia la orilla

ya el amor y los huesos terrenales

ya era ella sumida

en la presencia de otras cosas

y elevada por encima

de cualquier categoría.

 

Y cuando la sucesión

de los insectos

fue ambrosía

de nocturno avistamiento,

 

ya era ella sobre mí

desparpajada.

 

 

 

III

Permanecerá mi boca

como un banco de arena,

seca y callada

para no pronunciar ninguna

cosa que consiga involucrarla.

 

Estará refugiada en la mortaja,

en el silencio que se tiende junto a ella

como una hoja muerta

que comienza a pudrirse palmo a palmo.

No conocerá mi herida.

No tendrá ya sobre mí ningún poder.

Ella aprenderá de otra manera

lo que significa tener sed,

lo que es azogarse la espalda contra el tiempo

y tambalearse en la tristeza como si nadie

se hubiese quedado esperándola.

 

Aprisionará mi brazo

con otras voces que susurran,

surgirá de mis rodillas como un espasmo

general y consumado.

 

Hará su reino muy cerca de mi rostro

y yo no voy a estar

para observarla.

 

 

 

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