Paulina Arcos | Microficciones

Llorona

Se ahoga en lágrimas cuando a lo lejos, escucha la voz titilante de los niños. Llorona por la insondable frialdad que carcome sus entrañas, por el hijo arrebatado, desaparecido. Ausente. Lo busca y cree verlo en otros cuerpos; ingenuo espejismo. Deambula entre calles grotescas, impulsada por la obscura agonía de su llanto.

 

 

 

Leños

De madrugada la tierra se abrió para tragarme. Almas carbonizadas se arrastraron desde las profundidades para escapar de aquella fosa magmática, sus agonizantes lamentos me sujetaron brazos y piernas. Grité para despertarme de aquella sentencia; pequeño recordatorio para las almas compradas.

 

 

 

Fuente de sodas       

El juego es muy simple; combino, por ejemplo: los últimos sorbos de café con jugo de mandarina, luego añades los restos de sopa de fideos y listo: obtengo “Skuak”, una bebida otoñal con un toque refrescante. Puedo combinar cualquier sustancia y el objetivo es crear bebidas de colores exóticos, conceptos cautivadores y nombres icónicos…

– Deja de jugar con los vasos que se te van a caer.

– Les estoy quitando todos los restos de comida.

– ¡Ay! por eso no me gusta que laves los trastes ¡Apúrale y deja de jugar!

 

 

 

Cuentista

Había una mujer tan amargada, que comenzó a escribir cuentos de terror para niños con finales desconsoladores. Desconocía que los cuentos infantiles son mágicos y los horrores escritos se revirtieron en su contra. Ahora deambula entre múltiples dimensiones y construye a su paso un insondable laberinto de sombras.

 

 

 

Desintoxicación / Ángel caído  

Sobrevives a las convulsiones y conoces cuán terrible es tu poder por la gravedad de tus lesiones. La oscuridad se refleja en ti y reconoces cada una de las decisiones que te llevaron a ese estado convaleciente. Rabia. Llanto. Pausa. Reservas el último suspiro para abrazar tu corazón y lamer tus heridas.

 

 

 

Bruja

Quiso creer que sería igual a la anterior ocasión; prepararía el brebaje y tras unas horas de beberlo, la pestilencia y el ardor desaparecían. Adiós a la inmundicia de sus amantes.  Solo que esta vez algo no andaba bien. Transcurrieron dos días hasta que el olor se desató abruptamente, se sintió rodeada de carne cruda, pero era ella quien despedía el hedor a muerte fresca.

 

 

 

Vértigo

Mis pasos se tambalean en el puente de la cordura. 

Entreveo mi temor. Respiro y salto.

Huesos intactos. Cerebro atrofiado.

Corazón desquiciado. Ceguera parcial.

 

 

 

13

Algunos se alejan para no embarrarse con la incomodidad de su presencia. Otros, lo creen invencible. Un reto. Ninguna maldición parece herirlo. Para aquellos que intentan aprovecharse de su estrella, los días se vuelven famélicos y humillantes.

 

 

 

 

Múltiple

De un momento a otro, olvidaré lo que me llevó a escribir estas líneas, como cuando al despertar olvido los signos de mis pesadillas. De pronto, tal vez horas, recordaré claramente la intención del texto, aunque eso signifique perder otro dato. 

Mi memoria se desintegra en abismales penumbras, dentro de poco, quien tome las decisiones conscientes no será la que empezó a escribir esto, ni la que sueña con despertar; seré alguien que no se recuerda a sí misma.

 

 

 

Bucle

He advertido este estado con la repetición de sueños catastróficos. Llanto enmarañado, se arrastra por mí garganta; saliva amarga de mi existencia. Arroja su retumbante voz en la vieja herida del remordimiento. Deambulo en la tétrica espiral de mis decisiones aun cuando creo que estoy paralizada.

 

 

 


Paulina Arcos nació en la Ciudad de México. Su obra transita entre la microficción y el cuento, con publicaciones en diversas antologías y revistas digitales. En 2024, su relato Rumores nocturnos fue publicado en formato fanzine en Guadalajara. Su escritura, marcada por lo onírico y lo inquietante, explora los límites entre la realidad, el delirio y lo sobrenatural. Sus relatos evocan atmósferas densas y espacios liminales donde el miedo se filtra en lo cotidiano.

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