Poesía colectiva: después de leer a mujeres poetas de Haití

Por Danae, Victoria, Gloria, Margot, Nat, árbola almendra y Ximena

 

A veces casi todo el tiempo guardo 

en la brisa de una tarde el llamado

al que acudimos todas 

cuando nos juntamos a mojar

los campos sembrados por las abuelas 

El espacio ha cambiado 

y en mi memoría continúa estático

un sitio, luz encendida, lejana

ni la herrumbre de la sal lo ha marchitado 

el tiempo detenido es un tesoro caprichoso 

sale en los días en que me salpica el sol,

cargado de arena y de sonrisas. 

 

esa niña, esos ojos

 

demasiada nostalgia

para tan corta vida

la ventana en que las ancestras asoman

como si aquella mirada hablara por mí

 la memoria de mi carne

 la memoria de mi abuela

 la memoria que heredamos

cual  golpe de tambor que se repite

temblor, miedo, soledad

se repite

        una vez

               otra vez

                       otra vez

                 soledad

            miedo

temblor

 

la memoria, una cana que arde

dos soles que se escurren 

marcando el rojo sangre

rojo flor

que tiñe dos caminos de la historia

el lejos, el adentro

un estar aquí y el no estar

el tiempo de cuando las cosas 

no habían sido derrumbadas

el tiempo donde aún se narraban las fábulas de fortaleza 

 

Letras que tejen un ombligo, al origen

doloroso, al linaje y al paisaje.

Agarradas a la memoria para recordarse

para no olvidarse de ellas-mismas

de su sabor a sal y piel de coco

 

Recuerdos llenos de color rubí, de tierra, de lágrimas,

del llanto, coraje y reclamos que brotan

desde una isla rodeada de agua

 

Un calambre en el invierno, 

puertas cerradas sin respuesta, 

caminos de partida y de llegada, 

pero respuestas, siempre negativas. 

No basta, no eres suficiente, 

intenta, prueba, esfuérzate, 

hasta llegar al hastío, 

de la fatídica existencia.

 

Sostén de los tiempos

y la pesadumbre que acongoja

 

las pieles de todos los colores

en un grito

 

la voz puede ser nada

pero hace temblar los rincones

 

circunferencia de ser tierra

en sus rincones de batallas

 

un pueblo llora

habla

de los placeres de una carne

que se rompe

 

tiras de tiras alargadas

 

en la guerra nadie gana

porque

nada tiene la mínima importancia

 

Sólo mírame,

No hablemos.

Iré y juntas sostendremos nuestro mundo.

Mujeres, las no respetadas por el poder,

gritaremos con coraje, no como víctimas,

que nuestras vidas valen, no somos cosas.

Los dioses patriarcales tendrán que sentarse

y observarnos bailar, escabullirnos

 

escabullirse de la necrosis impuesta a nuestras neuronas / escabullirse de la interrupción a nuestros planes / tomar acción / escabullirse de la argolla / del eslabón / del anclaje / escabullirme al agua que oxida todo y renueva todo / escabullirme al metal de mi sangre oxidada que recuerda y nos da solidez / escabullirse a la fortaleza colectiva humanizada sin grieta con semilla escabullirse 

escabullirnos a la historia

ser y crecer como memoria…

 

 

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