La economía sexual de Wilhelm Reich

Por Verónica Ethel Rocha Martínez

I. Reich y su tiempo

El tema de la sexualidad es multifacético y complejo en muchos sentidos. En una cultura permeada por la religión católica hablar de sexualidad, aún en el siglo XXI, implica trastocar creencias y romper mitos. Empero, no es esa la intención de este breve escrito, aun cuando el autor que se retoma fue polémico y aportó una mirada liberadora acerca de la sexualidad.

Wilhelm Reich radicó en Viena cuando el marxismo y el psicoanálisis aparecieron en el escenario político y cultural del siglo XX. Si bien fue discípulo de Freud y puede considerársele el más dinámico y controvertido de ellos, sus intereses e interpretaciones lo separarán de esa corriente psicológica (Serrano, 1987).

Para Reich, la sexualidad es el epicentro de la vida sexual y psíquica de las personas. Pero en 1934 –en Alemania– sus ideas lo ubicaron en la lista negra y a sus libros en la pila de textos prohibidos que fueron quemados por subversivos.

Debido a aquel clima político, decidió migrar a Noruega y años después residió en Nueva York; finalmente, murió el 3 de noviembre de 1957 en la prisión de Lewisburg ubicada en Pensilvania, Estados Unidos, debido a un paro cardíaco.

II. El orgón de Reich

A lo largo de sus investigaciones y el ejercicio de su profesión, Reich observó el daño emocional causado al vivir en ambientes en donde la vida y la sexualidad se negaban cotidianamente. Determinó que las personas sufren angustia de placer, es decir, miedo a la excitación placentera, cuando han sido educadas en la represión y, en ese sentido, manifiestan miedo a una vida basada en la autoconfianza, libre e independiente.

Por lo general, no se educa a las personas para la autorrealización, es por eso que adquirir la capacidad de ser felices es una ardua labor. Fisiológicamente se suele vivir en estados de represión constante, lo que a lo largo de la vida causa espasmos musculares con tendencia a ser crónicos (Mal salvaje, 2018), ante esta falta de flexibilidad, las personas crean una coraza. Se llama coraza bioenergética al bloqueo de la energía biológica; ello conlleva diferentes manifestaciones en la conducta, siendo la más importante el bloqueo emocional.

En relación con la salud psíquica, si ésta depende de la potencia orgásmica, una persona bloqueada emocionalmente no podrá experimentar el clímax de esta energía liberadora.

El orgasmo es importante pues genera un potencial energético necesario para vivir. Es así que para Reich la capacidad de amar será la única vía para experimentar la entrega del ser en la excitación sexual.

III. La incapacidad de amar

La angustia al placer también fue interpretada por Reich, como el fermento de ideologías represivas negadoras de la vida asociadas a las dictaduras. En el libro “Psicología de masas del fascismo”, Reich analizó estas relaciones de poder e indicó que regímenes políticos como el nazismo hacían un uso racional de lo irracional (Dobles, 2003).

Otro autor, Gentile, en 1973 (Citado en Dobles, 2003), describió a quienes formaron parte de las filas del fascismo como sujetos fascinados ante una masa ordenada capaz de repetir ciertos ritos, exponer y venerar símbolos, enajenados con un discurso de solidaridad colectiva que en los momentos más álgidos confundía al individuo con una masa a la que era posible imprimir un discurso dictatorial.

Al explicarse cómo es que ocurre la fusión de la masa con el líder fascista, Reich postula tres capas caracterológicas en el ser humano. En la primera se observa la conducta civilizada a la que apelan los regímenes liberales; en la segunda capa –que aparece en situaciones críticas– se manifiesta la crueldad, el sadismo y las tendencias destructivas debido a la represión de los impulsos. Finalmente, en la tercera capa, se haya el núcleo biológico al que se accede cuando se tiene una sexualidad plena, en esta capa ocurre la creatividad y el ímpetu revolucionario (Dobles, 2003).

IV. La económica sexual de Reich

La salud social se logra, entonces, cuando personas realizadas pueden acceder al trabajo y tienen la capacidad de amar.

Si en una sociedad impera la frustración de la satisfacción sexual por motivos culturales e ideológicos tendremos relaciones agresivas, destructivas y sádicas.

Reich consideró a la moral sexual –sostenida por la burguesía capitalista– como similar a la ideología neurótica obsesiva; particularmente destacó en ella la existencia de relaciones extraconyugales sádicas, el ascetismo pre y extraconyugal, la negación de la masturbación, la ruptura en las aspiraciones amorosas y diferentes manifestaciones misóginas, entre ellas la polución de sociedades masculinas con tendencias homosexuales y también las asociaciones de hombres e incluso la conformación de Estados mayoritariamente masculinos. En muchas de estas situaciones se advierte cómo, ante la falta de amor genital objetual, el poder y la brutalidad aparecen (Frigola & Ponthieu, 1978).

Dentro del matrimonio, realiza una crítica a las actitudes misóginas en las que los hombres solo aspiran a conquistar y poseer. Por otro lado, visibiliza cómo la realidad erótica juega un papel importante en la vida social, el hombre sano, en palabras de Reich es:

«Capaz de trabajo y de amor, aplica su genitalidad esencialmente a fines sexuales, su pulsión destructora y sus tendencias pregenitales a fines sociales y culturales…”

(Citado en Frigola & Ponthieu, 1978, p.23)

Cuando existe represión sexual, las personas sexualizarán sus acciones sociales. Esto es claro en aspectos como la música, en canciones donde el sexo es explícito; también se observa en diferentes programas de televisión, series, en chistes, bromas, insultos, en actitudes y roles. Por su parte, la pulsión destructora y las pulsiones pregenitales cuando dominan la vida amorosa generan relaciones de poder, sádicas o misóginas.

Así pues, los aportes de Reich son valiosos, actuales y precisan nuevas reflexiones en aras de constituir relaciones sociales sanas en las que el impulso de destrucción y el sadismo hacia la pareja no sean las pautas de conducta más comunes, ni sirvan para ultrajar los derechos de las mujeres a grados en los que su vida esté en riesgo.

Pensemos en lo que un Estado misógino implica, en qué se fundamenta y cómo opera.

Como corolario, bien puede quedar la canción Imagine de John Lenon:

Imagine there’s no countries
It isn’t hard to do
Nothing to kill or die for
And no religion too
Imagine all the people living life in peace…

 

Referencias:

Dobles, I. (2003) Wilhem Reich y el fascismo. Actualidades en psicología. Vol. 19, No. 106, p. 97-112. Obtenido de: https://www.redalyc.org/pdf/1332/133217953005.pdf

Frigola, C. y Ponthieu, G. (1978) WilheM Reich. Fundación Wilhem Reich. Obtenido de: http://www.analisis-bioenergetico.com/wp-content/uploads/2015/09/Wilhelm-Reich-Vida-y-experimentos.pdf

Mal Salvaje (2018) Teoría de la economía sexual. Un texto de Wilhem Reich. Obtenido de: https://malsalvaje.com/2018/12/13/teoria-de-la-economia-sexual-un-texto-de-wilhelm-reich/#:~:text=%E2%80%93%20La%20salud%20s%C3%ADquica%20depende%20de,de%20la%20capacidad%20de%20amar.

Serrano, X. (1987) Apuntes sobre el Dr. Wilhem Reich. Energía, carácter y sociedad. Vol. 5, 1 y 5. Publicaciones Orgón. Obtenido de: http://www.cop.es/colegiados/pv00141/1wr.htm

 

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4 Comentarios

    • Como respuesta a la idea de un núcleo sano con amor me es grato compartir el libro «Todo cambió con Jakob» de Kristen Boie, de la colección Alfaguara Infantil.

      Narra lo que ocurrió cuando la mamá de Cornelia ingresa al mundo laboral y es su papá quién asume el rol de cuidado.

      Ilse – mamá de Cornelia- reflexiona y confiesa lo siguiente cuando todo es discusión, alegatos, revanchismo en la relación de pareja:

      «- Mira, Nele -dijo mamá, y agitó las manos en el aire-, me enseñaron desde niña, y más tarde también, que todas estas cosas se hacen precisamente por ser mujer: la casa. los niños… En la televisión  y, por supuesto, en los anuncios… Y cuando se tiene un oficio, y no funciona mientras trabajan los dos, quién deja entonces de trabajar? ¡La mujer!…Y en un momento u otro, eso también lo espera uno de sí misma -dijo mamá-, cuando una está perfectamente en casa se espera de ella que lo tenga todo limpio, y eduque a los niños con una sonrisa… Pero lo más demencial de todo , y también lo pretenden, es que esperan que todo eso la llene por completo, que sea feliz permanentemente haciéndolo. A pesar de que la propia razón diga que eso no puede ocurrir, ¿no?…-¡A mí me habrían considerado una nefasta madre y ama de casa si hubiera querido ir a jugar  tenis tres veces por semana! – dijo mamá-. ¡Jamás hubiera conseguido tener la conciencia en paz!»

  1. Muy buen trabajo de Verónica Ethel Rocha, en este pequeño artículo deja claro cómo ha ido evolucionando el pensamiento y la concepción del problema de la sexualidad y cómo este puede repercutir en la familia, es importante tomar en cuenta que el amor es nodal para dar una salto de calidad en la relación familiar y por ende social.

  2. Gracias por sus comentarios que en verdad aprecio. En ambos es clara la idea del amor como eje de la familia, sin embargo, sería importante pensar a qué nos referimos con un núcleo sano y con amor…a caso se trata de un espacio en donde el conflicto no existe, se trata de una familia nuclear que no discute, en la que las necesarias fricciones no se hablan; definitivamente no es así. La cuestión es cómo las actitudes misóginas son también aspectos que acontecen en las familias por que se ha vivido en ese discurso patriarcal que valida actitudes de sometimiento, de obediencia, de silencio.

    Cuando hablamos de amor definitivamente no podemos reducir este sentimiento, esta emoción a las innumerables interacciones entre las parejas pues el conflicto es inminente y necesario para decir con asertividad, para cambiar con intención de mejorar y mejorarnos.

    El discurso de odio que valida la culpa es también un asunto relativo a la represión sexual y a la misoginia. No hace poco en un consultorio médico este discurso era parte de lo que un profesional de la salud se permitía decir a la acompañante de un paciente tratando de culpar a la madre de la enfermedad de su hijo; en este ejemplo es claro el sesgo misógino .

    Que tendría que suceder…la profunda reflexión de las personas en sus formas de relación entre ellas, el no permitir que se doblegue la dignidad de las personas tan solo por venganzas sociales sustentadas en la incapacidad de amar de quienes participan.

    Gracias en verdad por sus palabras.

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