Mientras hablar sea gratis

“Viene por nosotras”

Por jaazia

 

No entiendo muy bien qué está pasando en el mundo, no entiendo por qué está pasando lo que está pasando, no sé si valga la pena buscar teorías del porqué, pero entre todas las cosas que están pasando se ha perdido la bonita costumbre de avergonzarse de ser facho, de ser de derecha, de ser conservador, de ser macho (un par de añitos nos duró).

 

Vienen por todas nosotras. No quiero ser fatalista, ni asustar a las compas, pero considero necesario dejar una advertencia, porque nosotras (todas las que no somos un varón blanco heterocis) siempre corremos el riesgo, es un recordatorio de que nosotras nunca podemos dar nada por ganado.

 

Sí, tenemos una presidenta con A ¡Qué maravilla! De izquierda ¡wow! ¡Somos una referencia de la justicia social para nuestrxs hermanxs latinoamericanxs! Sí, claro, se viene el tiempo de las mujeres, con todos los cuestionamientos, válidos, que se hacen a estos discursos. Pero no podemos hacer caso omiso a lo que está pasando alrededor del mundo, incluso al interior del país, unos pelados queriendo reforzar los estereotipos de género y demás.

 

Sí, las luchas de las mujeres y las disidencias han conseguido un montón de cosas en los últimos años (y las que nos faltan por conseguir, cositas muy básicas como que dejen de matarnos), pero hay que plantarnos en la realidad histórica, cuando las cosas se ponen feas, por las primeras que vienen es por nosotras.

 

Por nosotras me refiero a nosotras, las mujeres, las disidencias. Nosotras las mujeres y las disidencias de clase trabajadora, las progres, las aborteras, las feministas, las antipatriarcales, las antirracistas, las maricas, las travas, las lenchas, las negras, las prietas. Vienen por todas y cada una de nosotras, nosotras que queremos un mundo diferente. Vienen por nuestros derechos, derechos que hemos conseguido con sangre, sudor y lágrimas, por nosotras que hemos dejado la cuerpa, la vida, por la causa. Vienen por nuestra tranquilidad, si es que alguna vez la tuvimos.

 

Voy a ser buena y (un poco a mi pesar y no) también voy a incluir a los varones, aquellos que se tomaron la molestia de escucharnos y de intentar entendernos, que comparten, desde sus trincheras, las luchas. Aquellos que lograron salir del rol de víctima por sufrir las violencias patriarcales y comenzaron a cuestionarse sus propios privilegios de varón heterocis. Pero principalmente a los varones que recién empiezan, a los jovencitos, que todavía tienen la oportunidad de no aspirar a ser la hegemonía heterocis de la masculinidad (porque sí, chiquis, esa siempre va a ser una aspiración, lamento informarles que nunca llegarán a ser) o que por lo menos, todavía se la pueden cuestionar y,  si tenemos suerte, rechazarla. 

 

Yo sé que estamos cansadas y hartas, de pelear por derechos básicos, humanos. Cansadas de tener que discutir siempre lo mismo, de repetir una y otra vez lo mismo. Pero aunque parezca que, por ahora y por aquí, las aguas están “tranquilas”, no es así. No nos traguemos esta tranquilidad, no nos durmamos en nuestros laureles o en la ilusión de una supuesta equidad alcanzada.

 

Estamos viendo cómo los fachos comienzan a organizar el odio, a construir un enemigo y quiénes serán siempre el enemigo del status quo: la diferencia, la disidencia, la diversidad, aquellas personas que lo cuestionamos y que apostamos por un mundo distinto. Venimos viendo cómo a lo largo y ancho del mundo se habla de demasiado progre, demasiado woke.

 

Hoy nos encontramos, otra vez, con que las mujeres salen a defender a sus maridos y a sus amigos de su evidente misoginia y violencia, porque ¿Cómo va a ser machista si me respeta? ¿si apoya a todas las mujeres de bien? ¿si tiene esposa, hija, sobrinas, cuñadas, hermanas? ¿Cómo va a ser clasista si le da trabajo a los pobres?

 

Vemos a estos varones que se creen intelectuales porque aprendieron más o menos a leer y que con eso teorizan las justificaciones de violentarnos, o por lo menos, les ofrecen un marco teórico e ideológico para justificar sus violencias a los agresores. Que por muy redpilleados que estén se ofenden cuando se les dice: -No mate, no viole, señor. Por favor, no violente.

 

No esperemos a que alguno de estos impresentables llegue a un cargo de poder y ponga en riesgo lo que ya ganamos, porque todavía nos falta mucho y es todavía más agotador comenzar, de nuevo, desde dos peldaños abajo.

 

Ese nosotras es muy amplio, como bien ya expliqué arriba, pero ahora quisiera dirigirme particularmente a la porción de varones: chicos, hay que ponerse a trabajar; sí escuchar, intentar entender, pero también hay que ponerse a reflexionar su propio actuar desde 2018 para acá, no basta con que no violen y no maten ¿Qué más están haciendo? No basta con que se acerquen a su “lado femenino”(sea lo que esto sea), no basta que usen tote bags, lean literatura escrita por mujeres, no basta que usen faldas y se pinten las uñas. ¿Qué más están haciendo? ¿Qué más están dispuestos a hacer?

 

Para el resto de nosotras ¿Qué hay que hacer? No sé, estoy aquí para plantear preguntas nada más. Pero tengo recomendaciones: reunirnos, reconocernos, seguir dialogando entre nosotras, quizá incluir a algunos varones (los que valga la pena). Hay que regresar a los libros, a las lecturas, hay que reconsiderar la posición de fandom y comenzar a ejercitar nuestro pensamiento crítico, dejar de repetir como periquitas lo que dicen nuestras referentas, es momento de reconstruir el sentido de la convicción y de la politización de nuestros consumos. Es una recomendación, pero qué sé yo, yo solo hablo porque hablar es gratis.

 

 

Publicado en Opinión y etiquetado , , , , .

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *