Columnas de opinión
Análisis de la cinta “Tideland” | Sobre las consecuencias sociales en el abandono infantil
Por Carmina Cardiel
Terry Gilliam, director de “Los caballeros de la Mesa cuadrada”, “12 monos”, “Miedo y asco en las Vegas”, entre otras cintas que jamás han pasado desapercibidas en los festivales de cine, en 2005 estrenó con muchas dificultades una de esas cintas que no te quedan ganas de volver a ver porque lo que viste ha sido demasiado: Tideland.
En la portada vemos a la pequeña protagonista sentada en la rama de un árbol sosteniendo con el dedo la cabeza de una barbie y, en general, un paisaje en tonalidades de paz al revés que curiosamente encaja y desencaja al mismo tiempo con la imagen y con lo que se ve en la cinta.
La infancia como tesoro humano
Jean Piget describe la etapa de la infancia humana como un proceso activo de construcción del conocimiento. El/La niño/a interactúa con el entorno atravesando diferentes etapas que van desde la inteligencia sensorio – motora, hasta las operaciones formales, donde su pensamiento evoluciona desde la dependencia de lo físico y lo egocéntrico hasta la capacidad de abstracción y lógica.
Por su parte, Lev Vygotsky enfatiza que el desarrollo infantil está profundamente ligado al entorno social y cultural. Los niños aprenden y desarrollan sus funciones mentales superiores (como la atención, el lenguaje y el razonamiento) a través de la interacción social y la guía de adultos o pares más experimentados.
Es decir, la infancia podría decirse que es la etapa más importante en el desarrollo de un ser humano porque es donde aprende con mucha rapidez todas las herramientas de socialización que le ayudarán a desenvolverse de determinada manera en el contexto del mundo que lo arroja a la vida. Esta es la etapa en donde un individuo aprende a comunicar y gestionar sus emociones, pero siempre acompañado de algún adulto que guíe ese aprendizaje. Los seres humanos, recordemos, somos la única especie incapaz de sobrevivir sin los cuidados del grupo, de la sociedad entendida como familia, pero también como entorno social.
Tideland me parece que es una obra profundamente incómoda de ver porque nos obliga a mirar uno de los problemas sociales de los que casi nadie quiere hablar y no por ello desaparece: el abandono infantil. El director, creo yo, hace un gran trabajo creando un ambiente sumamenteLeer más→
Perseverancia
Por Sergio E. Cerecedo
Al escribir estas letras me siento feliz de atestiguar una obra llena de buena voluntad que estuvo en el festival DOCS MX y en salas como la del cine Tonalá, donde tuvo lugar la presentación de este documental. El cual, dentro de una estructura sencilla, nos propone un viaje a través de la obra y el ser, así como de la nunca vana búsqueda de un artista por cambiar el mundo. “Perseverancia” nos recuerda precisamente que cada quien tiene un tipo de búsqueda de libertad, y los hechos y estructura social que rompen ciertas cadenas pueden solidificar otras cuando una persona, grupo o institución dejan de oír a las voces distintas.
En el pueblo de Cuba que da título a la película, Tomás Sánchez nace con una sensibilidad estimulada en casa aún con las reservas que se tenían hacia las artes. Los maestros también apoyaron su desarrollo hasta volverse estudiante, artista y profesor de la escuela de bellas Artes. La película se centra en su periodo en Cuba, desde su infancia, sus estudios como artista y su vida en la meditación, disciplina que involucró y moldeó su obra. De cómo su paisajismo se transformó a partir de su contemplación del mundo y se desromantizó cuando viajó y descubrió la existencia de grandes basureros en su estancia en México, donde su concepción cambió al descubrimiento del paisaje invadido por los desechos, en peligro de morir, consciencia que siempre expandió a través de sus piezas.
El trabajo fotográfico es homogéneo y bello dentro de la colaboratividad que conlleva un documental realizado durante varios años —por cuestiones de agenda y de los viajes internacionales que conlleva, en un trabajo como éste no siempre pueden estar los mismos miembros del crew— siendo todo el tiempo natural y cercano a los personajes, pero tambiéLeer más→
Mientras hablar sea gratis
“Badlands”
Por jaazia
Volvimos, no estaba de parranda, andaba muriendo. Vaya manera de iniciar el año ¿no? A todas las circunstancias horribles que han ocurrido en el mundo en los últimos meses se me sumaron algunas cuestiones de salud que me entorpecieron la escritura de esta columna, si me extrañaron, una disculpa, si no, bienvenidas. De cualquier manera, estamos de vuelta.
Otro tropezón para esta columna fue que el tema de la escritura me tomó por completo, me desquicio, sigo pensando, leyendo y dialogando al respecto, por eso, daremos una pausa y continuaremos con ese temita más adelante.
Mientras, me gustaría platicarles que vi Depredador: Badlands, una peli palomera, entretenida, no me interesa entrar en detalles técnicos o narratológicos, más bien quiero hablar de las sensaciones que me generó. Me dejó una sensación de satisfacción, una ligera felicidad, una breve veta de esperanza.
En este relanzamiento, la franquicia le da un giro a la historia ya conocida, desde la peli anterior de la saga Prey, en este caso El depredador es el protagonista. El personaje es conocido por su deseo de “superación” (por llamarlo de alguna manera) o las ganas de querer ser siempre el mejor (típico de varón, a ver quién la tiene más grande), el gran depredador, aunque siempre pierde y ganan los héroes humanos, a veces con la ayuda de los propios depredadores.
Bien, la narrativa del personaje ya es conocidísima (si no, vayan a ver las pelis, léanse el wikipedia o, si son vagas como yo, véanse el resumen así nomás). Pero lo que me resultó reconfortante fue la narrativa de la historia en la que nos cuentan (una vez más) que nadie se salva solx, ni siquiera el mismísimo depredador.
Vamos por partes, la historia inicia contando un poco sobre la sociedad depredador y cómo se les valora dependiendo qué tan chingones son, qué tan chicos o tan grandes son (típico de varón) y cosas por el estilo. Nuestro protagonista tiene daddy issues (¿Quién no?) y para tener la aceptación de su clan y de su papi decide ir a cazar a la presa más grande y temida en el planeta más hostil y peligroso (sorprendentemente no es la Tierra).
Hago un paréntesis aquí, es cierto que tengo una postura en contra del fin de la metáfora, pero en este caso me gustó que le llamaran a este lugar Badlands. Si bien su títLeer más→












