Cartografía de un genocidio

Imagen de portada. Fuente: Google Earth. Imágenes satelitales obtenidas mediante la función Imágenes históricas. Captura correspondiente a junio de 2024, que muestran el Hospital Nasser, después de ataques israelíes.

 

Por Indira Ríos

 Para poder escribir poesía que no sea política,

debo escuchar a los pájaros

y, para escuchar a los pájaros,

los aviones de guerra deben estar en silencio.

Marwan Makhoul, poeta palestino

 

Introducción

Este trabajo tiene como objetivo la reflexión y análisis sobre lo que acontece actualmente en Palestina, articulando miradas que combinan la historia, la industria armamentista, la economía y la política; es decir, apuntando elementos estructurales.

Se utiliza la noción de cartografía, entendida como la disciplina que estudia y da como resultado representaciones a través de mapas. En este escrito, el término se amplía y emplea como metáfora analítica para representar procesos históricos, políticos, económicos y sociales. Por ello se recurre al plural cartografías, entendiendo que no existe una única representación, sino múltiples trazos que “visualizan” dinámicas de violencia que están yuxtapuestas y entrelazadas.

A nivel metodológico se realizó una revisión histórica y documental que incluyó fuentes históricas, resoluciones internacionales, informes de organismos y estudios académicos para “construir” dichas cartografías. Además, se incorporaron testimonios recogidos en entrevistas y relatos de personas refugiadas publicados en diarios, para dar cuenta de la experiencia de las personas palestinas a partir de sus voces. También se retomaron estudios previos realizadas con la población palestina que dan cuenta de los impactos de la violencia en su “cotidianidad”.   Asimismo, se utilizaron evidencias visuales obtenidas a través de Google Earth, que muestran la devastación de hospitales y centros educativos, mediante el contraste de imágenes de un mismo lugar en dos momentos distintos, es decir un antes y después.

El escrito se divide en dos partes: en la primera se busca dibujar una cartografía histórica de Palestina y su vinculación con una coyuntura cuyo punto álgido se sitúa a partir de 2023, utilizada para exponer evidencia de un andamiaje económico y armamentista. En la segunda parte, se introduce el término genocidio y se construye un argumento que asume un posicionamiento explícito sobre lo que ocurre en Palestina. Aquí se articulan voces, testimonios y documentaciones que revelan la magnitud de la tragedia, la cual se complementa con estudios y entrevistas a académicos, así como a población palestina. Esta segunda sección cierra con evidencias visuales verificables, a través imágenes obtenidas de Google Earth, que muestran el antes y después de hospitales y centros educativos destruidos.

Por último, el escrito concluye con una reflexión, que articula el extracto general del trabajo y plantea interrogantes frente al escenario actual al que estamos vinculados en el siglo XXI.

 

Temas necesarios: La historia, la procedencia de las armas

Lefebvre señala: “¿Cuántos mapas en sentido descriptivo o geográfico serían precisos para agotar un espacio social, para codificar y descodificar todos sus sentidos y contenidos?” Desde esta pregunta, podría pensarse en una constelación de mapas: uno que señale el despojo de los recursos en cada continente; otro que trace la concentración de la riqueza; uno que delimite las periferias de los continentes; un mapa de la producción y comercio de armas; otro de la desnutrición, de la desigualdad; uno que señale las rutas de las migraciones del mundo. Pero estos, retomando al autor, no serían islas de análisis separadas: están yuxtapuestos, y los espacios sociales representados están atravesados por la historia, las relaciones sociales, económicas y políticas.

En el caso del pueblo palestino, la cartografía histórica es imprescindible. Aquí se planteará solamente grosso modo.

En 1948 tiene lugar la Nakba, la catástrofe que marca un destierro cruel y sistemático, Israel con agenda propia, más que poseer una parte del territorio como lo establecía la resolución de la ONU, busca expoliarlo y dominarlo todo, es así que expulsa a miles de palestinos de sus hogares. El historiador Khalidi (1992) señala que más de 400 aldeas palestinas fueron despobladas y destruidas, descrito por el investigador Abu Sitta como invasión y apropiación[1], que señala que:

la recomendación de la ONU[2] de dividir Palestina en dos Estados anunció un nuevo período de conflicto y sufrimiento en Palestina, que continúa sin final a la vista. El movimiento sionista y sus partidarios reaccionaron al anuncio del Plan de Partición, en 1947, con alegría y baile. Eso marcó otro paso hacia la creación de un Estado Judío en Palestina. Los palestinos declararon una huelga general de tres días el 2 de diciembre de 1947 en oposición al Plan, que consideraban ilegal y otro intento de avance de los intereses occidentales en la región, sin importar el costo que conlleve para la población nativa (p.87).

 

Con la Nakba, más de 750.000 palestinos fueron obligados a desplazarse y pasaron a ser refugiados. Hoy en día, la suma de refugiados de Palestina -mujeres, hombres, niñas y niños- llega a unos 5,9 millones[3]. Entre ellos se encuentran descendientes de los primeros hogares, que han sido forzados a vivir como refugiados, a nacer lejos de sus hogares arrebatados, el desplazamiento palestino ha sido sistemático, prolongado y multigeneracional. La Nakba significó la pérdida de tierras, viviendas, aldeas enteras arrebatadas, la población se vio sometida a un destierro, sin reconocimiento del derecho al retorno ni compensación por todas las pérdidas sufridas.

La existencia material, biológica de un hombre y de una mujer, de cada palestino y palestina, está necesariamente enlazada a un punto territorial, un derecho negado para un pueblo que ha resistido la ocupación violenta y el desplazamiento forzado continuo. La población palestina, ha enfrentado de manera reiterada el intento de colonización y despojo de cualquier rasgo de identidad que les nombre y que pregone su existencia.

La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, [4]United Nations Relief and Works Agency for Palestine Refugees in the Near East) señala que casi un tercio de los refugiados palestinos registrados, (más de 1,5 millones de personas) viven en 58 campamentos de refugiados palestinos reconocidos en Jordania, el Líbano, la República Árabe Siria, la Franja de Gaza y la Ribera Occidental, incluida Jerusalén oriental.

Los campos de refugiados son parcelas de tierra a disposición de la UNRWA, de tal manera que los refugiados no son propietarios. Las condiciones de estos, a menudo, son indignas, no se cuenta con servicios básicos y presentan hacinamiento (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos UNRWA).[5]

Los territorios -el espacio negado, las expulsiones, el destierro- sirven como termómetro de la desigualdad, la violencia, y son hechos vinculados con dinámicas sistémicas – estructurales. Como señala David Harvey: “la acumulación de capital siempre ha sido una cuestión profundamente geográfica. Sin las posibilidades inherentes a la expansión geográfica, la reorganización espacial y el desarrollo geográfico desigual, hace tiempo que el capitalismo habría dejado de funcionar como sistema político y económico[6].”

El pueblo palestino, es testigo y víctima de esa expansión sumamente violenta, que ha buscado anular su existencia. Ha sufrido asesinatos y múltiples formas de violencia, en una lógica de dinámicas económicas y políticas donde la vida no es prioridad, y donde los recursos de la tierra arrebatada -de sus hogares- son utilizados. Ejemplo de ello es la extracción por parte de Israel, de “riquezas naturales y minerales del Mar Muerto, que se encuentra en parte en la zona ocupada, para su propio beneficio, mientras que a los palestinos se les niega el acceso a estos recursos[7]” (Naciones Unidas, 2019).

Son múltiples las aristas que profundizan la desigualdad y que podrían señalarse, sin embargo, a continuación, se puntualizará someramente la vinculación entre las grandes ganancias de capital, la industria de las armas y la intención de exterminio del pueblo palestino.

Y es que sobre la cartografía histórica del despojo que se ha practicado con el pueblo palestino, emerge entrelazada estrechamente una cartografía de las armas. Solamente en la ofensiva manifiesta declarada por Israel sobre Gaza, del 7 de octubre de 2023 a octubre 2024, “se estima que se han lanzado casi 70.000[8] toneladas de explosivos, lo que equivale a unos 35 kilos de explosivo para cada hombre, mujer, niño y niña en Gaza” (Centre Delàs d’Estudis per la Pau, 2024, p. 15). ¿De dónde proceden los explosivos, las armas? Esta es una pregunta esencial, por ser parte del engranaje que asesina a una población.

Un informe realizado en 2024 por el Centro de Estudios para la Paz (Centre Delàs d’Estudis per la Pau) centra su atención en el negocio de la banca y las empresas de armas que se lucran con los asesinatos en Gaza, asignándole el nombre de “Banca Armada”. Identifican al menos 12 bancos que inyectan fondos a empresas armamentistas que venden las armas utilizadas por Israel. Entre estas empresas están: Boeing (EE.UU.), Day & Zimmerman (EE.UU.), General Dynamics (EE.UU.), Oshkosh Corp (EE.UU.), Leonardo (Italia), Rheinmetall (Alemania) y MTU Friedrichshafen (Alemania).

Financiación de bancos a Empresas de Armas

BancoEmpresas financiadasTipo de armamento vinculadoMonto estimado financiado
BBVABoeing, General Dynamics, Oshkosh Corp, Rheinmetall, Leonardo, MTU FriedrichshafenBombas guiadas GBU, aviones F-15/F-35, munición de 155 mm, motores militaresmás de 1,500 millones USD
SantanderBoeing, General Dynamics, Oshkosh Corp, Rheinmetall, Leonardo, MTU FriedrichshafenBombas guiadas GBU, aviones F-35, munición Rh-120, proyectiles M107/M795más de 2,442 millones USD
CaixabankRheinmetall, Rolls-RoyceMunición de tanque, motores navales110 millones USD
Elaboración propia con datos de informe del Centre Delàs d’Estudis per la Pau. (2024, octubre). Banca armada y genocidio: Cómo la financiación de la industria armamentística contribuye a las violaciones del derecho internacional en Gaza (Informe n.º 66). https://centredelas.org/wp-content/uploads/2024/10/informe66_CentreDelas_BancaArmadaYGenocidio_CAST_ok.pd

Así como cinco de las empresas de armas mencionadas se ubican en Estados Unidos, este además es el principal aliado a nivel militar de Israel. Prueba de ello es el acuerdo entre ambos países, donde Estados Unidos garantiza 3.800 millones de dólares anuales en ayuda militar hasta 2028, lo cual implica colaboración militar y tecnológica.

El informe del Centre Delàs (2024) documenta un financiamiento de más de 4.000 millones de dólares a empresas armamentísticas que suministraron armas que fueron utilizadas en bombardeos sobre hombres, mujeres, niñas y niños en Gaza. Esto revela no solo la implicación financiera de entidades bancarias, sino también la corresponsabilidad directa de los Estados que autorizan las transferencias, de las empresas que fabrican el armamento, y de Israel que ejecuta los ataques militares contra Palestina.

El Stockholm International Peace Research Institute – (SIPRI, Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo) documenta que “el costo humano de la guerra-[9] en curso en Gaza aumentó sustancialmente en 2024, con más de 45.500 palestinos muertos, el 90% de la población desplazada y gran parte de la zona reducida a escombros para finales de año” (SIPRI, 2025, p. 3).

Esta cartografía del armamento revela actores y redes económicas, políticas y sociales, que orquestan y hacen posible el derramamiento de sangre de un pueblo entero, y que ignoran totalmente el derecho internacional humanitario.

Si bien esta cartografía muestra las últimas acciones bélicas de Israel, sería necesario extender este análisis desde el surgimiento de la Nakba y de los más de 77 años que ha continuado sostenido en el tiempo.

La industria de las armas es una de las más lucrativas a nivel mundial, los ingresos por armamento de las cien principales empresas productoras de armas y de servicios militares ascendió a 632 mil millones de dólares en 2023 (SIPRI, 2025). Entre las diez empresas que aglutinan gran parte de los ingresos mundiales se encuentran, – Boeing y General Dynamics[10]– ambas están entre las cinco mayores receptoras de ingresos por venta de armas.  Estas dos empresas ya se ha señalado que están directamente vinculadas al armamento utilizado contra Palestina.

En el 2024, el gasto militar mundial fue de 2718[11] mil millones de dólares (2.7 billones), un aumento de 9,4% respecto a 2023 (SIPRI, 2025). Este incremento coincide con la arremetida militar de Israel sobre Gaza. Estados Unidos se posiciona en primer lugar como el mayor inversor militar del mundo, lo cual, dada la coyuntura política actual y el discurso injerencista y violento de Donald Trump, vislumbra el objetivo de mantener una hegemonía a través del uso de la fuerza.

Para dimensionar el gasto militar, Haoliang Xu, secretario general adjunto de la ONU declaró:

que, con 93.000 millones de dólares, menos del 4% de los 2,7 billones de dólares asignados al gasto militar, podría erradicarse el hambre para 2030. También precisó que con poco más del 10% (285 000 millones de dólares) se vacunaría a todos los niños, y que, con cinco billones de dólares, el mundo podría financiar doce años de educación de calidad para todos los niños de los países de renta baja y media baja (Noticias ONU, 2025).

 

Esta comparación es contundente, los recursos que podrían garantizar una vida digna, salud y la educación, se desvían hacia las partidas del gasto militar de los Estados y hacia la industria armamentística que es apoyada por la “banca armada”, componente esencial de este entramado de “poderes” políticos y económicos. La articulación de actores, profundiza la desigualdad y privilegia las ganancias de unas cuantas empresas por encima de la vida humana. Asimismo, evidencia como la violencia estructural es propia de un sistema económico, que provoca y lucra con la tragedia apostando por la desvalorización de la existencia.

Lamentablemente, se sigue perpetuando la Nakba y la agresión contra la población palestina sigue en escalada, mientras la dinámica del mercado global de armas, continúa expandiéndose y cosechando ganancias a costa de vidas humanas. Esta lógica se mantiene en consonancia con la banca y los Estados que apuestan al exorbitante gasto militar.

Las estadísticas del SIPRI, revelan de manera directa la vinculación entre la industria de las armas y las atrocidades cometidas contra mujeres, hombres, niñas y niños en Palestina; aportando evidencia que coloca a la industria bélica y la banca como componentes indispensables para el ejercicio de la violencia estructural.

 

Voces y retratos “cercanos” para construir cartografías del genocidio palestino

 Quienes han documentado la historia del pueblo palestino, han contribuido a contar lo que han significado 77 años de destierro y despojo, Haya Sinwar, refugiada en el campamento de Jabalija de Gaza (2023) dijo en una entrevista:

“la Nakba es una tragedia palestina que se prolonga por largo tiempo y nos acompaña hasta hoy, cada día.”

Desde 1948, la catástrofe no se ha detenido. El avance y la ocupación de Israel, expoliando y apropiándose cada vez más de territorio, recursos y hogares palestinos nunca paró. Ejemplos de ello son la guerra de los 6 días, los 17 años de bloqueo a Palestina[12] hasta hoy en día, la construcción del muro, y la apropiación de recursos palestinos, en particular los hídricos. Sophie Mukarker, refugiada desde 1948 y nacida en Jerusalén, dijo:

“En ese entonces pensábamos que sería algo transitorio. Pero fue para siempre.” (Deutsche Welle (DW): Testimonios palestinos: la Nakba es parte de nuestra vida, 15 de mayo de 2023).

 

El relato de Sophie, caracteriza el sufrimiento del pueblo palestino con la palabra siempre, a nivel histórico puede decirse que, a partir de la Nabka, la persecución de Israel no ha cesado. El mecanismo toma una ofensiva definitiva en octubre del 2023, con el ataque militar a gran escala que lanza Israel, con el objetivo de exterminar a la población palestina: un genocidio.

Desde el 7 octubre de 2023, el número de palestinos asesinados sobrepasa los 66,000. Más de 42,000 personas han sufrido lesiones que tendrán secuelas de por vida. Uno de cada cuatro de esos casos corresponde a niños, lo que representa más de 10,000 niñas y niños con lesiones; además, más de 5000 personas han sufrido amputaciones (Noticias ONU, 2025)[13].

Human Rights Watch (2025) que documenta que, en 2024, el ejército israelí realizó graves violaciones contra la población civil palestina en Gaza, lo cual incluye asesinatos, población herida, desplazamientos forzados, sometimiento a hambruna y destrucción de “viviendas, escuelas y hospitales e infraestructura a una escala que no tiene precedentes en la historia reciente” (Human Rights Watch, 2025)[14].

Asimismo, en un informe de 2021, se señaló que “en la búsqueda de sus objetivos políticos y territoriales, las autoridades israelíes han desposeído, confinado, separado por la fuerza y subyugado a los palestinos en virtud de su identidad, en distintos grados de intensidad. Human Rights Watch (2021).

Tomando en cuenta, la cartografía histórica de la violencia ejercida contra palestina, la embestida militar totalmente abierta a partir del 2023 y los asesinatos de la población palestina, este escrito reafirma nombrar lo que acontece como genocidio.

Tanto la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de la ONU (1948), en su artículo dos, como el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (1998) en su artículo seis, definen el genocidio como cualquiera de los actos perpetrados “con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso” mencionando de manera concreta los siguientes actos:

a) Matanza de miembros del grupo.

b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo.

c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial.

d) Medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo.

e) Traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo.

El historiador israelí Ilan Pappé, se remite a las definiciones de las Naciones Unidas, señalando que en un genocidio:

la característica principal es que las personas son asesinadas por quienes son, no por lo que están haciendo. Mucha gente, niños, mujeres y ancianos fueron asesinados en Gaza y su único pecado era ser palestinos. Y eso es lo que te dice que es un genocidio, porque un gran número de personas están siendo asesinadas por pertenecer a cierta nación, a cierta etnia o grupo religioso” (Pappé, entrevista en RTVE Noticias, 19 de noviembre de 2024).

Aunque Israel es parte de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de la ONU (1948), ya que ratificó este tratado en 1950, en la práctica esto no ha impedido los miles de asesinatos del pueblo palestino, hechos en los cuales se posiciona la abierta intención de destrucción del pueblo palestino, como lo señala Pappé, solo por el hecho de serlo, lo cual además se convierte en un crimen de lesa humanidad que no prescribe. Omer Bartov profesor israelí de historia, afirma que:

la destrucción es a gran escala. El tonelaje de bombas lanzadas sobre Gaza es mayor que el de las bombas lanzadas sobre ciudades alemanas durante la Segunda Guerra Mundial. […] Lo que ocurre en Gaza se ajusta a la definición de genocidio de 1948, el intento de destruir a un grupo como tal” (Bartow, entrevista en BBC Mundo, 9 de junio de 2025).

Human Rights Watch en un comunicado emitido el 16 de enero del 2025 expresa que:

las fuerzas militares desplazaron por la fuerza de sus hogares a personas palestinas, lo cual constituye un crimen contra la humanidad, y las autoridades israelíes privaron de manera deliberada a civiles de alimentos, agua y otros elementos necesarios para la supervivencia en Gaza, lo que resulta constitutivo de crímenes atroces y actos de genocidio y aporta cada vez más evidencias de que se actuó con la intención de cometer genocidio.

 

Retomando lo expuesto, tanto Pappe como Bartow, coinciden en que lo que se perpetra es un genocidio, dado que se busca el exterminio de una población concreta: la palestina. Este hecho constituye el centro de la definición de dicha categoría, que nombra una realidad, que en términos humanos debería ser impensable. Bartow, además, señala el enorme arsenal utilizado contra Gaza, a una escala que incluso supera el bombardeo de ciudades durante la Segunda Guerra Mundial, lo que refuerza el argumento de la intencionalidad de la devastación humana total y de cualquier espacio o infraestructura de esta población. En este marco, Human Rights Watch, como organización internacional, respalda lo señalado, denunciando que la gravedad de los hechos revela un propósito de genocidio.

En relación directa con lo anterior, en diciembre de 2023, Sudáfrica, presentó una demanda formal contra Israel ante la Corte Interamericana de Justicia (CIJ), acusándolo de violar la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio durante su ofensiva militar en Gaza. En la demanda apunta que Israel ha tenido una conducta genocida señalando que:

para el 29 de octubre de 2023 únicamente, se estimaba que se habían lanzado 6.000 bombas por semana sobre el pequeño enclave. En poco más de dos meses, los ataques militares de Israel habían causado más destrucción que la devastación de Alepo en Siria entre 2012 y 2016, Mariúpol en Ucrania, o, proporcionalmente, los bombardeos aliados sobre Alemania en la Segunda Guerra Mundial. La destrucción provocada por Israel es tan extrema que Gaza ahora tiene un color diferente visto desde el espacio. Es una textura distinta (International Court of Justice, 2023, Application instituting proceedings: South Africa v. Israel, Case No. 192, p. 26).

Con la demanda presentada por Sudáfrica, se expuso ante la mirada internacional lo acontecido en Palestina, logrando visibilizar la catástrofe provocada. Al mismo tiempo, esto representó una estrategia de presión diplomática.   El 26 de enero de 2024, la Corte Internacional de Justicia ordenó a Israel adoptar medidas cautelares, las cuales eran un llamamiento para prevenir actos de genocidio contra los palestinos en Gaza, garantizar el acceso a ayuda humanitaria y evitar la incitación al genocidio. No obstante, la CIJ, no exigió un alto al fuego, aun cuando ya se conocían los múltiples asesinatos[15] producto de los ataques israelíes.

Las medidas cautelares no fueron acatadas y la población palestina siguió sufriendo el ascenso de la violencia que se profundizó durante 2024 y 2025, con las operaciones militares que persistieron. Este genocidio, que se desarrollaba a la vista de la comunidad internacional cuestiona el sentido de la existencia de los organismos internacionales y su capacidad de respuesta. La barbarie, fue denunciada en 2023, sin embargo, continuó como que nada hubiese ocurrido.

Los datos revelan un accionar totalmente deshumanizado, sostenido por una arquitectura bélica y económica cuyo objetivo ha sido el asesinato. Cómo es posible el asesinato de tantas personas, bajo la mirada del mundo, cómo es posible esta triste desvalorización de la vida humana, en qué punto está la conciencia -inconciencia- de la humanidad, a qué otros genocidios están dispuestos quienes tienen el timón de las armas y de los intereses económicos.

La violencia ejercida, se traduce en vidas arrebatadas, heridos, familias devastadas, comunidades totalmente destruidas, niños y niñas que perdieron a su padre, a su madre, padres que perdieron hijos, hijas; historias de vida que han sido cruelmente marcadas. En consecuencia, para “comprender” con mayor “profundidad” los impactos en la intimidad de la vida “cotidiana”, la investigación de Raija Punamäki (1990) resulta esclarecedora, ya que señala como la violencia armada, ha trastocado por décadas la vida de los niños y niñas de Palestina, como afecta el desarrollo psicológico y emocional, dejando huellas y heridas en la memoria que trascienden generaciones:

Muchos niños en el Oriente Medio nunca han experimentado un día de paz. […] Los niños palestinos que viven bajo la hostilidad y ocupación israelí juegan a menudo a la “lucha de fedayines” (combatientes palestinos por la libertad) y soldados israelíes” canalizando así su tensión mental y emocional, y aliviando las experiencias traumáticas que han sufrido en sus experiencias reales con las tropas de ocupación. En su juego, pueden enfrentar el terror y el miedo que sienten hacia los soldados y “entrenarse” a sí mismos a manejarlo. Pero también hay niños que están tan atemorizados y retraídos, que no se atreven ni a salir a la calle y que tienen fobia al verde de los soldados. Para esos niños, aún la lucha imaginaria o el recuerdo de soldados resulta demasiado penoso (p. 256).

¿Qué dirían hoy esos niños y niñas palestinas que llevan años en territorios de ocupación, en campamentos? ¿A qué llaman hogar? ¿A qué llaman paz? ¿Qué tanto se les ha arrebatado? ¿Cómo se les ha obligado a “vivir”? Este es un debate humano, ético y urgente. También es un caso de justicia social urgente y aún pendiente.

Desde la profundidad analítica de este relato que nace de una investigación con niños palestinos, pasaremos a tratar de mirar este Nakba extendido e interminable, que ahora es el genocidio que está siendo perpetrado; a través de la mirada a territorios que han sido hogares, calles que han sido transitadas, escuelas y hospitales que han sido destruidos. Este exterminio del espacio no es más que una de las facetas y pruebas del genocidio, el historiador Pappé argumenta que:

la forma en que Israel está destruyendo las universidades, casi todos los hospitales, casi todos los centros comunitarios, toda la infraestructura, es también un indicador del genocidio, de acuerdo con la carta de Naciones Unidas. Así que, de muchas maneras, si conoces la definición legal de genocidio, la moral, la política, este es un caso clásico de genocidio (Pappé, entrevista en RTVE Noticias, 19 de noviembre de 2024).

El Derecho Internacional Humanitario (DIH), establece que los bombardeos a hospitales y escuelas están prohibidos, disposición que aparece de manera expresa en los Convenios de Ginebra y sus Protocolos. A continuación, se presentan de manera detallada los instrumentos que subrayan la protección de la población civil y de determinados lugares específicos frente a ataques armados:

Instrumento/AñoArtículoProtección establecida
Convenios de Ginebra (1949) y Protocolo Adicional I (1977)Art. 51 del Protocolo IProhíbe ataques contra la población civil.
Art. 52Protege bienes culturales y de los lugares de culto.
Art. 53Protege los bienes indispensables para la supervivencia de la población civil.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (1998)Art. 8Considera crimen de guerra atacar intencionadamente hospitales, escuelas y otros bienes protegidos.
Resolución 1998 del Consejo de Seguridad de la ONU (2011)Reconoce ataques a escuelas y hospitales como violaciones graves contra niños en conflictos armados.
Declaración sobre Escuelas Seguras (2015)Instrumento político que promueve la protección de escuelas en conflictos armados; suscrito por múltiples Estados.
Fuente: Convenios de Ginebra (1949) y Protocolo Adicional I (1977) Protocolo I adicional a los Convenios de Ginebra de 1949 relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados internacionales, 1977 | COMITÉ INTERNACIONAL DE LA CRUZ ROJA, Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (1998) Rome Statute of the International Criminal Court, Resolución 1998 del Consejo de Seguridad de la ONU (2011) Document Viewer, Declaración sobre Escuelas Seguras (2015).

Las normas establecidas en el Derecho Internacional Humanitario no han representado freno alguno para los ataques de Israel, que las ha incumplido en repetidas ocasiones. En lo que respecta al ataque a los hospitales, de acuerdo con un comunicado emitido el 25 de mayo del 2025 por la Organización Mundial de la Salud, el sistema de salud en Palestina ha sido atacado por las operaciones militares israelíes. Se han registrado 28 ataques contra la atención de la salud en Gaza en los primeros meses de 2025 y 697 desde octubre de 2023, (OMS, 2025). Según la misma fuente, “al menos el 94% de todos los hospitales de la Franja de Gaza están dañados o han sido destruidos.”[16]

En cuanto a las escuelas, un comunicado de prensa de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (2024) señala que “más del 80% de las escuelas en Gaza han sido dañadas o destruidas[17]”. “Después de seis meses de ataque militar, más de 5.479 estudiantes, 261 maestros y 95 profesores universitarios han muerto en Gaza, y más de 7.819 estudiantes y 756 maestros han resultado heridos, y las cifras aumentan cada día; 13 bibliotecas públicas, han sido dañadas o destruidas y al menos 625.000 estudiantes no tienen acceso a la educación. Otros 195 sitios patrimoniales, 227 mezquitas y tres iglesias también han sido dañados o destruidos, incluidos los Archivos Centrales de Gaza, que contienen 150 años de historia. La Universidad de Israa, la última universidad que quedaba en Gaza, fue demolida por el ejército israelí el 17 de enero de 2024” (ACNUDH, 2024).[18]

La investigadora Punamäki, documenta que los niños palestinos en territorios invadidos y ocupados por Israel, “casi no pintan nada más que soldados, combatientes, barcos de guerra y bombas, de tal manera que establece que la guerra afecta los simbolismos”. Las niñas y los niños dibujaban lo que veían, lo que los perseguía, lo que les marcaba. Pintaban la guerra porque no podían escapar de ella. En cada trazo se representa también lo que fue borrado de sus vidas: casas, hogares y familias en los casos más trágicos.

Estas imágenes de destrucción quedan retratadas en la memoria de niñas, niños, familias; padres que alguna vez fueron niños y dibujaron soldados, y cuyos hijos hoy dibujan las mismas figuras. Con las imágenes de los hospitales y las escuelas de un antes y después de los ataques, se busca documentar los crímenes y mostrar apenas una pequeña parte de las cartografías del genocidio, esas cartografías son evidenciadas de alguna manera en lo que señala Punamäki.

Una madre palestina, que vivía en territorio ocupado militarmente por Israel, entrevistada por Punamäki (1990, p 96) expresó:

“Me cuesta admitir y soportar la idea de que mi hijo tenga que pasar por una infancia semejante a la mía. Como niño refugiado tienes que vivir con miedo, inseguridad y humillaciones […]. Mi hijo más pequeño tiene miedo de todo, no para de llorar, llora hasta al dormir. Continuamente está repitiendo: Mamá ¿por qué destruyen nuestra casa? Yo no soy capaz de explicárselo” (Punamäki, p. 96).

 

El miedo ha atravesado varias generaciones. En la ofensiva militar actual, las niñas y niños podrían formular las mismas preguntas a sus madres. Incluso cabe preguntarse si aquel niño que preguntó, “por qué destruyen nuestra casa”, sigue vivo, si ahora es padre y está mirando esta cartografía del genocidio, pudiendo decir: ¿por qué destruyen la casa, el campamento, la escuela, el hospital, por qué destruyen todo?

Para aproximarse a la magnitud de la catástrofe, es necesario pensar en la destrucción de los espacios donde se fraguaba la cotidianidad de las familias y mostrar la destrucción que ha tenido lugar con el objetivo de borrar todo lo que pueda dar testimonio de la existencia palestina.

En tal sentido, a continuación, se presentan imágenes satelitales de Google Hearth, que documentan el antes y el después de hospitales y centros de educación universitaria en Gaza, evidenciando un retrato del impacto devastador del conflicto sobre la infraestructura médica, educativa y el tejido comunitario -viviendas, carreteras, entre otros-. Cada par de imágenes muestra un mismo hospital, un mismo centro universitario, en dos momentos distintos, mostrando la transformación violenta, desvelando la destrucción del espacio y el caso omiso (otra vez en este segmento de la historia) al Derecho Internacional Humanitario. Las imágenes comparan los años 2023 y noviembre 2024. El contraste entre el antes y el después fue posible gracias a la opción de “Imágenes históricas”, disponible en Google Earth, herramienta que permite visualizar un lugar a lo largo del tiempo mediante un deslizador temporal.

Los hospitales incluidos son: Hospital Nasser, Hospital Al-Shifa, Hospital Indonesio, Wafaa Medical Rehab & Specialized Surgery Hospital, Patient Friend’s Benevolent Society Hospital. Asimismo, se documenta el antes y después de cuatro instituciones educativas: la Universidad de Gaza, el Colegio Universitario de Ciencias Aplicadas – Gaza, la Universidad Al Azhar Gaza y la Universidad Israa.

El primer hospital de este conjunto de imágenes, es el hospital Nasser, ubicado al sur de Gaza, funciona en condiciones extremas y ha recibido ataques del ejército[19] israelí, un médico entrevistado declaró: “hemos estado sin electricidad, oxígeno, calefacción, casi nada de comida o agua… estamos completamente sitiados[20]” Las imágenes muestran daños estructurales severos en menos de siete meses (noviembre 2023- junio 2024).

Las imágenes satelitales evidencian la devastación en la zona. El ataque más reciente registrado contra el Hospital Nasser ocurrió en agosto de 2025, asesinando al menos a 19 personas, incluidos cinco periodistas[21]. Aunque la imagen aquí mostrada corresponde a junio del 2024, se documenta la reiteración de los ataques. De acuerdo con la ONU, desde el 7 de octubre del 2023 al menos 242 periodistas palestinos han sido asesinados, [22] esto representa un objetivo premeditado buscando silenciar a quienes desde esta cartografía en tiempo real y desde la propia vivencia buscan tratar de que su voz se escuche, buscan retratar, escribir la tragedia humana en la que han convertido el territorio palestino, en el afán de desaparecerlos. Philippe Lazzarini, director de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, señaló que Israel ha impedido el acceso de periodistas internacionales a Gaza.[23]

Hospital Nasser

Agosto 2023Noviembre 2024
Fuente: Google Earth. Imágenes satelitales obtenidas mediante la función Imágenes históricas. Capturas correspondientes a agosto de 2023 y noviembre de 2024.Agosto 2023

Los hospitales constituyen espacios fundamentales en los cuales se lucha por la preservación de la vida humana. En el contexto de Gaza, este papel se ha visto totalmente vulnerado al convertirse dichas instituciones en objetivos militares. La imagen que se presenta a continuación documenta las consecuencias de los ataques bélicos: en ella se evidencia no solo la exposición de pacientes cuyas condiciones médicas requerían atención, sino también el riesgo de muerte de profesionales de la salud —hombres y mujeres previamente sanos— que, en el ejercicio de su labor, sostuvieron principios de humanidad frente a los ataques reiterados, ya que este hospital fue atacado en más de una ocasión.

La gente transporta a un médico herido en los ataques al Hospital Nasser Fuente: Al Jazeera. “Israel bombs Nasser Hospital – southern Gaza’s main medical facility.”Publicado el 25 de agosto de 2025. Disponible en: https://www.aljazeera.com/gallery/2025/8/25/israel-bombs-nasser-hospital-southern-gazas-main-medical-facility Crédito fotográfico: AFP

 

La siguiente comparación de imágenes muestra el Hospital Al-Shifa, ubicado en Gaza, tras múltiples ataques perpetrados por el ejército israelí entre noviembre de 2023 y abril de 2024. La doctora Sara Al Saqqa, del equipo médico del hospital, declaró:

Miren a nuestro alrededor. Estamos en un lugar donde los palestinos, la Defensa Civil, los paramédicos y los empleados del Ministerio de Salud han cavado una fosa común tras la incursión israelí. El patio donde solíamos tomar descansos, ahora no podemos mirarlo porque nos recuerda las tumbas que hay ahí y la cantidad de personas que han sido asesinadas y enterradas (EFE, 2025).

Su testimonio denuncia el carácter genocida de los ataques: la población civil ha sido forzada a excavar fosas comunes en el propio recinto hospitalario, convertido en espacio de sepultura, arrebatando la dignidad de quienes se ven obligados a renunciar a los rituales que tendrían sus muertos. El hospital, símbolo de una búsqueda por salvar la vida, es convertido en territorio de asesinatos, en cementerio[24].

Las imágenes del antes y después evidencian que ningún rincón se encuentra al margen de la destrucción: hospitales, hogares y otras estructuras físicas del espacio. El afán de aniquilación se dirige contra la vida civil y contra todo espacio que pueda ofrecer refugio, cuidado o posibilidad de salvación. Por ello, los hospitales son blancos reiterado de los ataques, al ser lugares donde las víctimas heridas pueden ser auxiliadas, pero que al mismo tiempo representan, paradójicamente, los espacios donde nacen nuevas vidas. Son infraestructuras que en el tejido colectivo, son un símbolo de ayuda, de esperanza; aún con todas las limitaciones impuestas por el bloqueo a la entrada ayuda humanitaria.

Hospital Al Shifa

Octubre 2023Noviembre 2024
Fuente: Google Earth. Imágenes satelitales obtenidas mediante la función Imágenes históricas. Capturas correspondientes a octubre de 2023 y noviembre de 2024.

El Hospital Indonesio ubicado al norte de Gaza y de carácter público, se vio forzado a cerrar por los ataques de Israel, los cuales recibieron directamente. Asimismo, en julio del 2025[25] quien fungía como director de este hospital junto a familiares, fue asesinado por un ataque israelí.

Hospital Indonesio en Gaza

Julio 2023Noviembre 2024
Fuente: Fuente: Google Earth. Imágenes satelitales obtenidas mediante la función Imágenes históricas. Capturas correspondientes a julio de 2023 y noviembre de 2024.

Al igual que los tres hospitales previamente capturados en las imágenes satelitales, el Wafaa Medical Rehab & Specialized Surgery[26] ubicado al Centro de Gaza y el Patient Friend’s Benevolent Society, situado al norte, muestran y constatan un patrón de ataque sistemático contra el sistema de salud, así como una destrucción de todo el hábitat comunitario.  Los espacios de tránsito fueron reducidas a una especie de manchas desérticas.

Los lugares que, antes de los ataques, eran capaces de evocar la presencia de familias; las calles que retrataban una movilidad y la dinámica cotidiana de quehaceres de una población, en las imágenes después de los ataques se vuelve casi imposible, ya que los escombros, la destrucción hace difícil concebir la posibilidad de poder habitar y vivir en esos espacios.

Wafaa Medical Rehab & Specialized Surgery Hospital - Centro de rehabilitación

Agosto 2023Noviembre 2024
Fuente: Google Earth. Imágenes satelitales obtenidas mediante la función Imágenes históricas. Capturas correspondientes a agosto de 2023 y noviembre de 2024.

 

Patient Friend's Benevolent Society – Hospital

Julio 2023Noviembre 2024
Fuente: Google Earth. Imágenes satelitales obtenidas mediante la función Imágenes históricas. Capturas correspondientes a julio de 2023 y noviembre de 2024.

Las imágenes satelitales conservan las etiquetas digitales, en esas coordenadas geográficas aún se leen los nombres de los hospitales, pese a que hayan sido destruidos. Este registro constituye una prueba del crimen y forma parte de la cartografía del genocidio. Hay un objetivo político de borrar todo; sin embargo, las imágenes se vuelven un archivo para la historia que debe ser contada, permitiendo dimensionar las proporciones de la destrucción. Estas imágenes no son supuestos, son capturas satelitales, que permiten el acercamiento visual a la transformación grotesca de lo que antes se percibía con movimiento con vida, y que después se percibe inerte.  En esas ubicaciones persisten los nombres de estos los centros del sistema de salud de Gaza, totalmente arrasados en términos materiales.

Como se mencionó anteriormente, la devastación de centros educativos de educación superior, constituye otro punto de análisis en este escrito, mediante las imágenes de Google Earth que muestran el antes y el después. Estas instalaciones de Palestina, son un punto de memoria, de conservación de historia que tienen como pueblo. En este plano, Lefebvre señala que un “conocimiento crítico y subversivo; define la diferencia conflictiva entre el saber que está al servicio del poder y el conocimiento que rechaza reconocerse en éste p. 71.” A lo largo de décadas de ocupación israelí, las y los palestinos han enfrentado intentos de dominio y colonización, defendiendo su memoria y su historia.

Desde la educación, como menciona Freire, no existe la neutralidad, necesariamente hay una postura política. En este caso, el conocimiento desde los saberes palestinos no se reconoce en el poder de Israel, aun cuando han buscado el genocidio de la memoria durante décadas. Edward W. Said lo señala con claridad: “la cuestión palestina es el resultado de una negación sistemática de la existencia de un pueblo, una negación que ha sido institucionalizada por el poder político, militar y cultural del sionismo (p.5).” Por lo tanto, los centros educativos, se vuelven foco de exterminio, las ideas son “peligrosas”, desde la concepción de quienes buscan aniquilar una población completa. Lugares donde se exige el derecho a la existencia, el cese del maltrato y ocupación, no pueden ser permitidos desde la mirada de quienes oprimen y destruyen para apropiarse por completo de los hogares y del territorio de los palestinos.

En la siguiente imagen se presenta el antes y después de la Universidad de Gaza. Las calles que aparecen en la imagen de la izquierda, muestran lugares transitados por estudiantes, con sueños, preguntas y esperanza, un centro donde se aglutinaban alrededor de la búsqueda del conocimiento. Esos mismos caminos en la imagen de la derecha, aparecen casi imperceptibles, borran los caminos hacia la Universidad, lo cual podemos decir que es un simbolismo de truncar la vida. La existencia humana no se concibe sin aprendizaje; la vida humana es aprendizaje. Por ello, destruyen bibliotecas, aulas, asesinando a la vez a esta población. Nuevamente, el Derecho Internacional Humanitario es ignorado, y parece establecerse un comportamiento tácito según el cual, desde el poder político y económico, este marco se reduce a un escrito que no aplica para quienes, desde tales “poderes” deciden a quién asesinar.

Universidad Al Azhar Gaza

Septiembre 2023Noviembre 2024
Fuente: Google Earth. Imágenes satelitales obtenidas mediante la función Imágenes históricas. Capturas correspondientes a septiembre de 2023 y noviembre de 2024.

Los tres centros de educación superior que se presentan a continuación: Universidad Al Azhar Gaza, Universidad Israa, Colegio Universitario de Ciencias Aplicadas-Gaza, muestran espacios totalmente destruidos, que son resultado de un accionar sistemático y planeado. En todas las imágenes del antes se observan estructuras educativas imponentes, que invitaban a la entrada, sin embargo, el después no permite imaginarse ese antes majestuoso para la mirada, donde solo han dejado escombros.

Sin embargo, las etiquetas de Google Earth en las imágenes posteriores permiten dimensionar la magnitud de la destrucción, ya que mantienen en la geolocalización de cada universidad el nombre, de lo que existía antes de ser devastado. Asimismo, la herramienta, posibilita observar el lugar sin alteraciones físicas antes de los ataques utilizando el deslizador temporal. Esto constituye una prueba de los hechos producto del genocidio y evita que se diga que se está especulando, porque “no se puede” llegar y constatar la dimensión y/o existencia de los crímenes.

Universidad Al Azhar Gaza

Septiembre 2023Noviembre 2024
Fuente: Google Earth. Imágenes satelitales obtenidas mediante la función Imágenes históricas. Capturas correspondientes a septiembre de 2023 y noviembre de 2024.

 

Universidad Israa

Septiembre 2023Noviembre 2024
Fuente: Google Earth. Imágenes satelitales obtenidas mediante la función Imágenes históricas. Capturas correspondientes a septiembre de 2023 y noviembre de 2024.

 

Colegio Universitario de Ciencias Aplicadas – Gaza

Agosto 2023Noviembre 2024
Fuente: Google Earth. Imágenes satelitales obtenidas mediante la función Imágenes históricas. Capturas correspondientes a agosto de 2023 y noviembre de 2024.

Tanto la destrucción de hospitales como escuelas, el ataque de población civil, no son decisiones al azar, sino decisiones con objetivos políticos, dichos lugares representan sitios donde mujeres, hombres y niños pueden “estar”, sin embargo, bajo el afán de genocidio y de aniquilación de una población, el habitar, el existir en cualquier espacio está prohibido. A quien se asigna como el otro, como el “enemigo”, no se le puede dar espacio de reunión donde pueda salvaguardar la vida.

 

A manera de reflexión

Este escrito es un esfuerzo que, en su primera parte, buscó documentar y trazar una ruta desde una cartografía histórica marcada por el despojo y múltiples hechos violentos perpetuados sobre Palestina. En la coyuntura que tuvo lugar a partir del 2023, se muestra el andamiaje económico y armamentista que posibilita el genocidio. Las armas no son mágicas ni surgen de la nada, para ejecutar los asesinatos son necesarias, por lo que se intentó puntear esta dinámica muchas veces “ignorada”

Posteriormente, en la segunda parte, se asume el posicionamiento de nombrar como genocidio lo que ocurre en Palestina, articulando diversas voces que argumentan la intención abierta de Israel de exterminar a una población. Este planteamiento toma fuerza con documentaciones que registran más de 66,000 palestinos asesinados, más de 42,000 personas con lesiones que tendrán secuelas de por vida. Uno de cada cuatro de esos casos corresponde a niños, lo que representa más de 10,000 niñas y niños con lesiones; además, más de 5000 personas han sufrido amputaciones (Noticias ONU, 2025)

El planteamiento se complementa con voces de personas refugiadas, retomadas de entrevistas y de un estudio realizado en 1990 por la investigadora Punamäki con la población palestina. Dicha investigación da cuenta de la nakba sostenida que se refleja a través de la cartografía histórica en este esfuerzo. Estas voces muestran como la cotidianidad de estas personas, de este pueblo, fue desconfigurada, alterada, quizás destruida. Como menciona la investigadora, muchos niños palestinos “nunca han experimentado un día de paz”, esa noción, esa vivencia les fue arrebata y lo ha sido por generaciones.

A las voces mencionadas se suman evidencias visuales. La parte final del artículo presenta imágenes obtenidas de Google Earth que sirven de soporte al argumento del genocidio, al mostrar el antes y después de hospitales y centros universitarios. Estas pruebas de devastación se articulan con testimonios rescatados de entrevistas, que refuerzan la memoria histórica de la destrucción. Dichas imágenes son totalmente verificables por cualquier persona; no son producto de la imaginación, existen, por lo tanto, el genocidio también existe.

Así, la cartografía del genocidio desarrollada en la segunda parte, se compone de múltiples informes, voces y retratos de los estragos y muertes, vinculados a la cartografía de ganancias y armas, porque el genocidio ha lucrado. Podrían articularse muchas más cartografías, un trabajo que otras y otros pueden continuar, y que es necesario.

 

 

Este análisis no se limita a lo histórico, sino que abarca el presente. Por lo que se subraya que, desde el 7 de octubre de 2023, fecha en que Israel emprendió abiertamente una embestida militar, han transcurrido al 31 de diciembre del 2025, 816 días de ejecución de un genocidio que tiene diversas tácticas: balas, bombas, bloqueo de ayuda humanitaria, destrucción de infraestructuras físicas, y la exposición de la población a la hipotermia y la lluvia sin un refugio seguro.

En este escenario contemporáneo del siglo XXI, el alto al fuego y el cese al genocidio, ha circulado en textos y discursos; sin embargo, los ataques continúan, y casi en tiempo real podemos acceder a información sobre esta tragedia. Aun así, en las principales cadenas televisivas este no es un “tema importante”, lo que permite formular hipótesis sobre las agendas de estas corporaciones y su discurso hegemónico, el cual claramente no es el anteponer la vida humana. En su lugar, son transmitidos diversos espectáculos para captar la atención esporádica en cualquier asunto que evite alimentar el pensamiento crítico y la sensibilidad humana.

Lo que acontece, también genera otra hipótesis: cuántos genocidios pueden ocurrir “a la vista de todos”, frente a la inoperancia práctica de los organismos internacionales como la ONU. Han pasado 816 días y el asesinato continúa; la Nakba nunca terminó, nunca se reconoció el derecho al retorno, y por el contrario el destierro siguió, lo que marca una cartografía histórica de despojo.

Palestina puede ser el espejo de lo que intereses económicos y políticos pueden orquestar -y han orquestado- en otros territorios, una realidad que no está tan lejos como podría pensarse o parecer. Un ejemplo escrito y que remite a un hecho histórico es el siguiente poema, pertinente porque interpela esa “lejanía” aparente entre lo que sucede en Palestina y el resto del mundo, porque nada que destruya vidas debe sernos ajeno, en términos de humanidad y ética:

“Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,

guardé silencio,

porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,

guardé silencio,

porque yo no era socialdemócrata

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,

no protesté,

porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a buscar a los judíos,

no pronuncié palabra,

porque yo no era judío,

Cuando finalmente vinieron a buscarme a mí,

no había nadie más que pudiera protestar.”[27]

 

El poema es un llamado ante el peligro de la indiferencia. Esa indiferencia, a su vez, puede ser reflejo de otro riesgo grave: la insensibilidad ante el exterminio del otro, aquel que me resulta “ajeno”, en quien no me reconozco. Sin embargo, la destrucción del otro, es siempre una representación de la propia destrucción humana, es un indicador colectivo de que la propia vida está amenazada. Por ello, la posible idea de salvación individual ante escenarios de genocidio en el mismo planeta, es ilusoria.

Desmond Tutu un luchador sudafricano contra el apartheid, afirmo: “si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor”. Es decir, que en contextos donde se vulnera y se asesina, como en un genocidio, no existe la neutralidad, el silencio beneficia a quienes los perpetran.

En distintas latitudes del mundo, personas y organizaciones se han congregado y siguen convocándose para protestar y proclamar: “Alto al genocidio en Palestina”, “En nombre de los pueblos, venimos a exigir: ¡Palestina vive!, no la van a destruir…”[28] “Me duele Gaza”; “stop genocidio”; “todas somos Palestina”; “no es política, es humanidad”; “el mundo calla, Palestina sangra”[29]No obstante, aún hay voces en silencio, necesarias para paralizar todo, capaces de afirmar que no puede transcurrir “el curso de la vida normal” mientras acontece una masacre humana.

Retomando la dimensión estructural, el exterminio que hoy tiene lugar con el pueblo palestino no es un hecho espontáneo. Existen actores en un beneficioso “anonimato” que rara vez aparecen en los tableros del análisis, pero que son claves para comprender las dimensiones de lo que ocurre. Las cartografías históricas, armamentistas, políticas y económicas se entrelazan y dejan entrever una dinámica estructural que genera millonarias ganancias, se apropia de recursos y territorios, se alimenta de la destrucción humana y revela una cartografía del genocidio.

En consecuencia, esta dinámica estructural destruye sistemas de salud, edificios educativos y desaparece miles de vida en Palestina.  De manera paralela, cumple sus objetivos económicos: la banca establece lazos y participa activamente en una industria de armas que se alimenta de la ofensiva militar, cuyas ganancias crecen y en la que diversos Estados están directamente involucrados.

Sin duda, este trabajo es insuficiente, para representar la magnitud de la destrucción, de la tragedia provocada en Palestina. ¿Cómo capturar los gritos de terror de un niño que no comprende el porqué de la persecución a la que se le somete? ¿Cómo se retrata el terror, el dolor de familias que cargan hijos e hijas asesinadas en sus brazos? ¿Cómo se retrata, cómo se escribe el terror de una familia que muere de frío, que muere de hambre? ¿Cómo describir la agonía de un padre, una madre que pierde a un hijo? ¿Cómo narrar la agonía de un niño que ve, frente a sus ojos, cómo una bala le arrebata a su padre, sin siquiera saber qué es una bala?

Y finalmente ¿Cómo escribir que estas agonías no pueden ser solo de las y los palestinos, sino que deben ser de toda la humanidad?

 

 

 

Bibliografía

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EFE. (2025, septiembre 8). Kiev redobla sus contactos internacionales tras el mayor ataque aéreo ruso desde el inicio de la guerra. EFE. https://efs.efeservicios.com/texto/lunes-septiembre-2025/55017872854

EFE. (2025, octubre 4). Centenares de miles protestan en España contra el genocidio al pueblo palestino. EFE. https://efe.com/espana/2025-10-04/protestas-fin-genocidio-contra-pueblo-palestino/

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ONU Noticias. (2025, octubre 10). Gaza: “Todo el esfuerzo no basta para salvar vidas”, dice médica palestina. Naciones Unidas. https://news.un.org/es/story/2025/10/1540543

Pappé, Ilan. (2024, 19 de noviembre). El antisemitismo está siendo usado como arma por Israel para acallar las críticas. RTVE Noticias. https://www.rtve.es/noticias/20241119/ilan-pappe-antisemitismo-arma-israel-acallar-criticas/16335890.shtml

Punamäki, Raija-Leena. (1990). Una infancia a la sombra de la guerra. Estudio psicológico de las actitudes y vida emocional de los niños israelíes y palestinos. En Ignacio Martín-Baró (Selección e introducción), Psicología social de la guerra (pp. 251-268). UCA Editores.

Said, Edward Wadie. (1979). The Question of Palestine. Vintage Books. (La cuestión palestina, trad. Francisco J. Ramos Mena, Debate, 2002).

Sinwar, Haya. (2023, 15 de mayo). “La Nakba es una tragedia palestina que se prolonga por largo tiempo y nos acompaña hasta hoy, cada día.” En DW – *

 

 

 


[1] Para la comprensión se recomienda estudiar la participación del sionismo y de Gran Bretaña antes de 1948 en la historia Palestina.

[2] El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de la ONU aprobó la Resolución 181 (II), que proponía dividir Palestina en dos Estados, marcando el inicio formal del despojo territorial palestino.

[3] Refugiados palestinos | OOPS

[4] Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo.

[5] Refugiados palestinos | OOPS

[6] Harvey, D, página 38

[7] Israel viola los derechos humanos al explotar los recursos naturales palestinos, según experto | Noticias ONU

[8] informe66_CentreDelas_BancaArmadaYGenocidio_CAST_ok.pdf

[9] En este artículo, se rechaza el término de guerra y se utiliza el término de genocidio, que se desarrolla en la segunda parte del escrito.

[10] https://www.sipri.org/sites/default/files/2025-09/yb25_summary_es.pdf

[11] https://www.sipri.org/publications/2025/sipri-fact-sheets/trends-world-military-expenditure-2024

[12] 16 años de bloqueo en Gaza: consecuencias devastadoras para la población   – UNRWA España

[13] Noticias ONU. (2025, 2 de octubre). La ONU en minutos – 2 de octubre de 2025 [Audio]. Naciones Unidas. https://news.un.org/es/audio/2025/10/1540520

[14] https://www.hrw.org/es/news/2025/01/16/israel/palestina-un-abismo-de-sufrimiento-humano-en-gaza

[15]“La situación está empeorando rápidamente y se encamina hacia una catástrofe con implicaciones potencialmente irreversibles para las personas palestinas en su conjunto y para la paz y la seguridad en la región. Ese resultado debe evitarse a toda costa” (Naciones Unidas, 2023, p. 3)  https://www.un.org/es/situation-in-occupied-palestine-and-israel/sg-sc-article99-06-dec-2023

[16] Organización Mundial de la Salud. (2025, 22 de mayo). Health system at breaking point as hostilities further intensify – WHO warns. https://www.who.int/es/news/item/22-05-2025-health-system-at-breaking-point-as-hostilities-further-intensify–who-warns

[17] Expertos de la ONU profundamente preocupados por el “escolasticidio” en Gaza | ACNUDH

[18] Comunicado ONU, 18 abril 2024 Expertos de la ONU profundamente preocupados por el “escolasticidio” en Gaza | ACNUDH

[19] Israel bombs Nasser Hospital – southern Gaza’s main medical facility | Israel-Palestine conflict News | Al Jazeera

[20] Kareem Khadder y Zeena Saifi, CNN. (2024, febrero 21). Hospital Nasser: Uno de los últimos médicos que quedan en el hospital de Gaza dice que el destino de los pacientes ya no está bajo su control | CNN

[21] Israel bombs Nasser Hospital – southern Gaza’s main medical facility | Israel-Palestine conflict News | Al Jazeera

[22] Gaza: Israel mata a seis periodistas, la ONU condena los asesinatos | Noticias ONU, 11 agosto 2025

[23] Gaza: Israel mata a seis periodistas, la ONU condena los asesinatos | Noticias ONU, 11 agosto 2025

[24] “En una fosa común improvisada detrás del Hospital Shifa, en la ciudad de Gaza, decenas de familias entierran a sus seres queridos este domingo, mientras la operación terrestre de Israel se expande, temerosos de que buscar un lugar de entierro digno les ponga en riesgo.” Gazatíes entierran a los suyos en la fosa común del Hospital Shifa EFE. (2025, septiembre)

[25] Israel mata al director del Hospital Indonesio en un bombardeo contra su casa en la ciudad de Gaza, El último hospital público activo en el norte de Gaza suspende sus operaciones por el asedio israelí

[26] La Jornada – Al menos 7 fallecidos por ataque israelí a hospital en Gaza: defensa palestina

[27] Martin Niemöller (1892-1984)

[28] https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/12/24/sociedad/activistas-realizan-una-posada-contra-el-genocidio-en-palestina

[29] https://efe.com/espana/2025-10-04/protestas-fin-genocidio-contra-pueblo-palestino/

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