Por Elías Medina (Violencia Parra)
El acceso a la salud es un derecho consagrado en la Constitución Política Mexicana en su artículo cuarto. Esto no está sujeto a interpretaciones, forma parte de las llamadas garantías individuales, amén de ser un derecho humano. Esto quiere decir que es un derecho inalienable, irrenunciable e innegable a toda persona en territorio nacional, no depende del nivel socioeconómico, no depende de la filiación política, ni del credo, ni mucho menos de la orientación sexual del individuo. Sin embargo, la presente administración parece tomar a la ligera el peso de estas palabras. Esto es fácil cuando no son sus vidas, ni su salud las que están en juego.
El combate a la corrupción y el saneamiento de las compras de medicamentos han sido el argumento principal para justificar el desaseo en el abastecimiento de medicamentos controlados en las instituciones de salud pública. Se ha utilizado, por ejemplo, como chivo expiatorio la figura de la oposición, se ha acusado a los pacientes de cáncer de ser tontos útiles del llamado PRIAN, se han desestimado sus reclamos, se han burlado del dolor de los enfermos desde la tribuna presidencial. Hoy en día si alguien lucha por su salud fácilmente puede ser acusado de ser traidor o de “hacerle el juego a la derecha”. Esa es la izquierda que tenemos, pero no la que merecemos.
Hoy hablamos de desabasto antirretroviral, algunos defensores del actual gobierno levantan suspicazmente una ceja y argumentan: “no hay desabasto, porque hay medicinas, lo que pasa es que no está llegando a tiempo a todos los lugares por sabotaje y otros problemas ajenos al gobierno”. El último informe trimestral de 2025 del CENSIDA advierte que para inicios de este 2026 había suficiente Biktarvy para 2.67 meses, es decir, más o menos para mediados de marzo. Sin embargo, este medicamento no se está distribuyendo entre los pacientes, destacan los casos de Veracruz, Yucatán, Nayarit, Hidalgo y, más recientemente, Ciudad de México. De hecho, algunos medios reportan que esta situación se extiende a 24 entidades federativas. Lo que nos obliga a preguntarnos ¿si hay medicamento por qué no se está entregando? Y ¿en realidad hay medicamento?
Tenemos que considerar un elemento más en la ecuación: el Switch antirretroviral. Desde 2020 la primera opción para el tratamiento de pacientes seropositivos era el Biktarvy, un medicamento con tres componentes (Bictegravir/Emtricitabina/Tenofovir Alafenamida), sin embargo, a finales de 2025 y principios de este 2026 se empezó a cambiar a los pacientes a Dovato, un medicamento de dos componentes (dolutegravir/lamivudina), esto debido a sus beneficios como ser menos hepatóxico, tener menos efectos adversos, ser igualmente efectivo y, sobre todo, por su menor precio.
El cambio parece ideal y necesario, sin embargo, la transición ha sido desaseada, muchos médicos han sido presionados para cambiar a los pacientes a Dovato sin tener exámenes de carga viral actualizados, sin pruebas recientes de hepatitis B y C, ni química sanguínea. Todos estos parámetros son necesarios para que el médico haga una valoración y determine si el paciente es candidato al cambio de Terapia Antirretroviral (TARV). Muchos médicos han accedido a hacer los cambios a pesar de no contar con elementos para hacer estas valoraciones —como un testigo anónimo nos comenta que sucedió en una clínica de Nayarir—, otros se han resistido.
Hablaré por mi caso. En el Hospital General de Zona #48, no hay Biktarvy, la enfermera que trabaja como asistente de la infectóloga a cargo nos indica que tenemos que solucionar el tema en el departamento de Abastecimiento. En este departamento nos advierten que la falta de Biktarvy se debe a que están transicionando a Dovato y que de hecho ya no están programadas grandes cantidades para los próximos meses. Me sugieren que hable con la médico para solicitar el cambio de esquema antirretroviral. De vuelta con la enfermera de infectología me dice que debo solicitar una cita médica para valoración. PlotTwist, en el kiosko dispuesto para programar citas me informan que hasta agosto se pueden solicitar citas, pero para el mes de octubre. De tal manera que en lo que va de marzo no ha habido Biktarvy para pacientes seropositivos en el Hospital General de Zona #48.
Parece que algo similar pasa en otros estados, recientemente los pacientes de Tepeji del Río denunciaron que la Clínica 6 del IMSS no cuenta con medicamentos, a pesar de que las autoridades afirman lo contrario, durante un mes los pacientes de la Clínica 6 y 36 del estado de Hidalgo sufrieron el desabasto en carne propia. Los casos parecen aislados, no los suficientes para generar una protesta nacional, Algunos compañeros, bien intencionados, me advierten que quizá es demasiado hablar de desabasto cuando en realidad hay escases y desorganización. Tal vez, pero no. Cuando el medicamento no llega al paciente, cuando se prolonga la espera por más de diez días, cuando en el propio departamento de Abastecimiento del Hospital General de Zona #48 me dicen que ya no se va a comprar, no estamos hablando de otra cosa que de desabasto, por las razones que sea: NO HAY MEDICAMENTO. Vulnerándose así el artículo cuarto de la Constitución Política Mexicana que garantiza el acceso a la salud.
Si el estado mexicano pretende hacer un Switch antirretroviral debe hacerlo garantizando el acceso a la salud, con protocolos, con valoraciones médicas, con exámenes médicos hechos previamente, sin coaccionar a los médicos. Lo que debe primar es el derecho a la salud y no el costo-beneficio en las compras consolidadas. Si este cambio en los esquemas antirretrovirales nos está dejando sin medicamentos los responsables son los funcionarios detrás de esta planificación, en primer lugar Zoé Robledo. Y es que mientras se regulariza y ordena este cambio, mientras los médicos ceden, mientras los pacientes buscan pastillas para no interrumpir su tratamiento, se corre el riesgo de perder la indetectabilidad, de generar resistencia al medicamento, se corre el riesgo de perder la salud, incluso irreversiblemente y el estado NO TIENE DERECHO A JUGAR CON NUESTRA SALUD.
Es importante que alcemos la voz. Es posible que esta problemática no atraviese a todos, pero eso no quiere decir que no esté sucediendo. Permítanme hablar desde la llaga: tengamos tantita madre y convengamos en que la cuestión del VIH es una cuestión política, no es gratuito que hoy, al menos en papel, el acceso a los medicamentos sea un derecho, conmovernos, cuidarnos y luchar por los otros es indispensable para mantener nuestros derechos, incluyendo el derecho a los antirretrovirales. Luchemos y protestemos no sólo porque haya escases en nuestros hospitales, sino porque hay un franco desprecio por nuestras vidas en las cúpulas del poder. También es posible que en tu clínica no haya desabasto, en verdad qué bueno, pero te pido por favor que recuerdes que los derechos se mantienen cuando se pelea por ellos, no esperes a que te arrebaten algo para luchar por ello. La historia del VIH es compartida, igual que sus logros y sus luchas.
Basta googlear “desabasto antirretroviral México 2026” para dar un somero vistazo a la situación que atraviesa la población seropositiva del país. Basta ya de atribuirle la responsabilidad del desabasto a situaciones externas, las autoridades deben responder o renunciar. Basta de atribuirle nuestra indignación a la oposición. Basta ya de jugar con nuestra salud, con nuestra vida y basta también de la indiferencia dentro de nuestro propio colectivo. ¡Basta de desabasto!
Acompáñanos este jueves 9 de abril a la lectura de poesía en contra del desabasto en las oficinas centrales del IMSS: Paseo de la Reforma #476, CDMX, 16:00 H.
Puedes corroborar la información sobre el desabasto en las siguientes ligas:
Yucatán (Enero 2026)
https://solyucatan.mx/desabasto-de-medicamentos-para-vih-en-yucatan/
Hidalgo (Febrero 2026)
Tamaulipas (Agosto 2025)
Durango (Julio 2025)
Veracruz (Noviembre 2025)
Sobre el desabasto en 24 entidades federativas:
https://www.razon.com.mx/mexico/2026/01/24/alertan-por-crisis-de-desabasto-en-antirretrovirales/
