Por María de Jesús López Salazar
*Carlos Alberto Jiménez Elguero
*Rodrigo Anaya Loza
El presente artículo versa desde la teoría convencional sobre las representaciones sociales, a través de éstas es posible decir que la objetivación de los miedos urbanos de quienes habitan la Unidad Habitacional El Rosario se integra de ese sentimiento que, como advierte Rossana Reguillo (2000c), parte de una experiencia concreta e individual, incorporado a lo socio urbano, construyendo nociones de riesgo, amenaza y peligro. Este miedo urbano de la ciudad se ve interpretado en la práctica del espacio vivido, cruzado así de temores articulados a una representación social desplegada en estereotipos y comportamientos sociales. Asimismo, se anticipan maneras de respuesta normalizadas frente a las situaciones y posibilidades de riesgo o peligro.
Lo anterior se toma como punto de partida para identificar la –ya mencionada– objetivación de los miedos urbanos de los urbanitas de la Unidad Habitacional El Rosario, procurando una confrontación sistemática de esto a partir de la denominada inducción analítica, en la cual –conviene recordarlo– el primer paso consiste en la definición aproximada del fenómeno a estudiar. Este fenómeno –se insiste– que es el miedo urbano, que aquí se ha entendido, en primera instancia, como la incertidumbre resultante de cómo los sujetos experimentan e interpretan el espacio urbano, significando este espacio mediante la calibración de los factores protectores y, sobre todo, de los de riesgo, que tienen como elemento tangible la inseguridad urbana que se manifiesta en un área testigo concreta (Bauman, 2008; Duhau y Giglia, 2008; Filardo y Aguiar, 2010; United Nations Human Settlement Programme, UN-HABITAT, 2007), particularmente por lo que concierne a lugares, tiempos y personas.
El segundo paso de la inducción analítica ha consistido en la formulación de hipótesis, siendo que aquí se han formulado las siguientes:
A nivel del lugar, las maneras de objetivación del miedo urbano de los urbanitas del área testigo elegida posiblemente se estructuran mediante los manuales de sobrevivencia:
- Miedo acerca del desorden, que vincula el descuido de la infraestructura urbana con la sensación de peligro.
- Miedo hacia lo desconocido, que hace sentirse a las personas con mayor seguridad en la propia área testigo y a sentir desconfianza de las personas que provienen de otras áreas testigo de la ciudad.
A nivel del tiempo presente, los modos de objetivación del miedo urbano de los urbanitas del área testigo seleccionada se estructuran mediante el manual de sobrevivencia:
- Miedo respecto de la noche, en el cual la oscuridad se vincula con la sensación de peligro.
A nivel de las personas, las formas de objetivación del miedo urbano del área testigo seleccionada se estructuran mediante el manual de sobrevivencia:
- Miedo al otro diferente, que produce un otro sospechoso partiendo de características específicas como el género, el color de piel, la ropa y la expresión corporal.
El tercer paso ha consistido en analizar un primer caso para ver si las hipótesis se ajustaban. Con relación a este paso, se procedió a revisar el posible ajuste del primer caso a partir de la entrevista identificada con la nomenclatura UHR-1, obteniendo los resultados que se mencionan enseguida.
Por lo que concierne a la hipótesis sobre el miedo acerca del desorden, ésta se confirmó en el momento que UHR-1 hizo referencia a los laberintos de la unidad o las calles –que en realidad son pasillos (v. Imagen 1)–, con lo que se puede inferir la identificación de una infraestructura descuidada cuando se relacionan estas calles con la oscuridad en la que se encuentran, lo que al final termina generando la sensación de peligro, que se agudiza con el señalamiento de asaltos en el espacio, pues “aquí hasta les han cortado la garganta para quitarles sus cosas” (UHR-1).
Imagen 1. Pasillos de la Unidad Habitacional El Rosario

Fuente: Archivo personal. Fotografías tomadas el 19 de junio de 2022.
Respecto de la hipótesis del miedo hacia lo desconocido, ésta no se confirmó, toda vez que el entrevistado UHR-1 indicó no sentirse con mayor seguridad en la propia área testigo debido al “miedo a los del barrio de los guapos [v. Imagen 2], se junta toda la bola, se meten a tu casa, no respetan a nadie”. Asimismo, manifestó sentir desconfianza de las personas que provienen de otras áreas testigo, pues advirtió que “aquí en la calle ya ves caras que nunca habías visto, carros que nunca habías visto; dices, pues, ese no es de aquí porque pues ya no sabes si, te digo, ya no sabes si es el bueno o es malo” (UHR-1).[1]
Imagen 2. Entrada al Barrio de los Guapos

Fuente: Archivo personal. Fotografía tomada el 19 de junio de 2022.
Por lo que atañe a la hipótesis sobre el miedo respecto de la noche, esta se confirmó mayoritariamente, toda vez que, por ejemplo, lo mencionado por UHR-1 identificó a la noche como un potenciador del miedo –léase la incertidumbre– que la propia persona entrevistada tenía respecto de la posibilidad de ser asaltada (v. Imagen 3), un factor que, a su vez, aumentaba la sensación de peligro que tenía en la Unidad Habitacional El Rosario: “andaba uno en la calle ya noche y todo, iba y venía; bueno yo, por ejemplo, me salía con mis hijas, estaban chiquitas… y no sentía miedo y ahorita sí ya. [¿Existe algún, alguna hora o algún periodo del día que te cause miedo en la ciudad para poder salir?] La noche (…), yo creo hay más ¡este!, más chance pa los rateros pues hay calles más solas, o hay gente, hay más peligro en la noche” (UHR-1).[2]
Imagen 3. Espacios sin luz de la Unidad Habitacional El Rosario

Fuente: Archivo personal. Fotografías tomadas el 18 de marzo de 2022.
En lo concerniente a la hipótesis sobre el miedo al otro diferente, ésta se confirmó, pues, acorde a lo expresado por UHR-1, quien no es lugareño de la Unidad Habitacional El Rosario, produce otro sospechoso que se expresa mediante el cuestionamiento por el transitar de las personas desconocidas: “una persona que esté rondando el lugar donde estás, que no la conoces, pero pues tú dices, sabes, esa persona no la conozco. ¿Por qué andan rondando por aquí?” (UHR-1).
Recordando el cuarto paso de la inducción analítica, este implica que si las hipótesis iniciales no explican el caso, entonces es necesario reformularlas con una hipótesis de revisión para incluir el caso examinado; para esta investigación, lo expresado por UHR-1. Aquí es necesario indicar que, después de analizar inductivamente lo expresado por UHR-1, la hipótesis del miedo hacia lo desconocido fue reformulada por la hipótesis del miedo difuso del lugar, relativa a que en ese momento no era solo que las personas sintieran desconfianza de las personas que provenían de otras áreas testigo, sino que se sentían con mayor inseguridad en la propia área testigo.
Dicho lo anterior, se procedió a desarrollar el quinto paso de la inducción analítica, es decir, revisar sucesivos casos adicionales en busca de anomalías que pudiesen refutar las hipótesis antes mencionadas. Los resultados se exponen a continuación.
Miedo acerca del desorden
La hipótesis del miedo acerca del desorden fue confirmada por 39 de los 40 urbanitas entrevistados de la Unidad Habitacional El Rosario,[3] lo que representó 97.5%. Así, por ejemplo, al momento en que a UHR-5 se le preguntó por el tipo de lugares que le generaban miedo cuando salía de su casa, éste refirió “los que están sucios o pintados mal o los pasillitos de aquí, que hasta ya le pusieron jardineras para acorralar más a una”. Con esto se pudo advertir la identificación de una infraestructura descuidada relacionada con espacios sucios o mal pintados, así como con jardineras que han colocado los vecinos y que igualmente provocan la sensación de peligro vía el sentirse acorralada por la propia infraestructura.
Junto con los espacios descuidados y, por lo tanto, percibidos como desordenados, se sumó su estrechez. En este sentido, UHR-6 hizo referencia a ”los pasillos estrechos” y los relacionó con la falta de vigilancia institucional –policías– constante a los vecinos frente a la vigilancia de posibles asaltantes: “Si, aquí ya más tarde es más peligroso (…), aquí es muy peligroso; todo, todo el tiempo, hay quien te vigila, hay quien te vigila, por eso los pasillos son tan estrechos, porque te están campaneando y eso me da miedo”.[4] Esta cuestión igualmente fue compartida por UHR-12, quien dijo “evito pasar por los pasillos más estrechos, que sé que es donde se juntan”; así como por UHR-26, quien señaló ”los callejones de la Unidad”, reconociendo que su miedo se agudizaba por “los lugares descuidados y sin luz [v. Imagen 4], porque es donde te asaltan; y uno ya sabe que por esos lugares uno no puede pasar, y más si son callejones muy estrechos, como aquí que es donde la gente que hace algo se esconde”.[5]
Imagen 4. Edificios deteriorados de la Unidad Habitacional El Rosario

Fuente: Archivo personal. Fotografías tomadas el 10 de junio de 2019.
Del mismo modo, el grafiti se presentó como un elemento relacionado con el desorden generador de miedo urbano (v. Imagen 5). Esto fue con UHR-7, quien mencionó que “los espacios tan reducidos y grafiteados generan incertidumbre. Es como si en vez de departamentos fueran ratoneras que no te dan tranquilidad”. También UHR-11 señaló a los espacios grafiteados de la Unidad como elementos negativos, atrayentes de otros elementos generadores de miedo urbano: “los pasillos son obscuros o sucios o están grafiteados por los delincuentes (…), te dicen no te metas a esa calle o esa otra (…), el lugar debe estar deteriorado, sucio y poco agradable a la vista”. Esta misma objetivación del miedo urbano la compartió UHR-22 al señalar que lo “sucio, basura, grafiti y que no tenga luz [la Unidad Habitacional El Rosario], porque eso hace que uno tenga desconfianza de pasar, porque he visto que te asaltan”.[6]
Imagen 5. Espacio grafitado de la Unidad Habitacional El Rosario

Fuente: Archivo personal. Fotografía tomada el 18 de marzo de 2022.
A lo anterior se añadió lo expresado por UHR-8, quien refirió al vínculo entre intranquilidad, calles sucias y enrejadas, y mala imagen, indicando que la Unidad Habitacional El Rosario:
(…) se ve algo anormal, (…) la mayoría de las veces no es tranquila. Fuera de Cedro, no es nada tranquila. La configuración e infraestructura de las calles permite que sea un paso peligroso. (…) Los espacios se ven sucios [v. Imagen 6] o sus calles no están arregladas, es decir, pavimentadas. (…) La imagen habla mucho de lo que es el lugar, o de lo que puede pasar, y eso me genera incertidumbre (…); ya no importa[n] las características del lugar, de todas formas te va [a] pasar algo.[7]
Imagen 6. Espacio sucio de la Unidad Habitacional El Rosario

Fuente: Archivo personal. Fotografía tomada el 10 de junio de 2019.
La situación antes mencionada igualmente fue compartida por UHR-16, quien destacó el “deterioro y las modificaciones que ha sufrido la Unidad”, explicando que: “hay un grave deterioro de la infraestructura, desde el exceso de carga para muros que sostienen ampliaciones de vivienda modificada [v. Imagen 7], hasta la demarcación con rejas de esquinas y patios alguna vez accesibles, y que ahora obstaculizan la movilidad y convierten a la zona en una especie de ratonera”.[8] Con esto se identificó una infraestructura descuidada relacionada al exceso de muros y modificaciones de los departamentos que llegan a convertir a la Unidad Habitacional El Rosario –bajo la objetivación de sus urbanitas– en una ratonera, lo que al final termina generando la sensación de peligro, que se agudiza con el señalamiento del descuido generalizado del área testigo.
Imagen 7. Ampliación de vivienda modificada de la U. H. El Rosario

Fuente: Archivo personal. Fotografía tomada el 10 de junio de 2019.
Ahora bien, el único caso que no confirmó directamente la hipótesis del miedo acerca del desorden fue la urbanita UHR-3, pues, aunque comenzó a señalar a los espacios grafiteados, al final no concluyó la entrevista porque llegaron grupos delictivos [v. Imagen 8] y la entrevistada se puso nerviosa, no pudiendo confirmar si dicho espacio desordenado genera la sensación de peligro.
Imagen 8. Balacera en la Unidad Habitacional El Rosario.

Fuente: Archivo personal. Fotografía tomada el 10 de junio de 2019.
Miedo hacia lo desconocido
La hipótesis del miedo hacia lo desconocido fue confirmada por 21 de los 40 urbanitas entrevistados[9] en la Unidad Habitacional El Rosario, lo que representa 52.5% del universo de estudio. De este modo, UHR-5 indicó que se sentía segura y tenía confianza de vivir en la Unidad Habitacional El Rosario, pero que también sentía desconfianza e inseguridad de otras personas provenientes de otras áreas testigo, “pues, como te dije, los de las unidades porque quién sabe qué mañas tengan, la verdad, esos sí me dan miedo, y los drogadictos, y las personas que se ven, así, como sospechosas, y con mis vecinos pues confió porque los conozco”. También se le preguntó qué actividades de la ciudad le generaban miedo cuando salía de su casa e indicó “pues, gente rara que viene de otras partes de la ciudad [y] los hombres que se ven raros o morbosos” (UHR-5).
En el mismo tenor, UHR-7 dijo que sentía mayor seguridad en su propia área testigo, señalando que “estoy preparado para tratar este tipo de gente y para defenderme”; por otra parte, expresó sentir desconfianza de las personas que provienen de otras áreas testigo y, primordialmente, de las personas que se dedican a la política “por sus comportamientos e, incluso, porque muchos no son de aquí y vienen a proponer sin conocer las necesidades de quienes vivimos en la Unidad”.
La hipótesis del miedo hacia lo desconocido igualmente fue confirmada por UHR-8, quien textualmente dijo que “es que te debes aguantar el miedo, un ratero ya puede ser cualquier persona porque cualquiera te puede robar y pienso que si uno sale con miedo aquí, hasta lo huelen y es peor que puedes hacer aquí por eso yo trato de vivir como si no pasara nada, de todas formas son vecinos, ya los conozco”. Y finalizó diciendo que quienes le generaban miedo eran “los que se visten chacales o se ven sospechosos o los que vienen de otras partes de la Ciudad” (UHR-8).
Otro caso que confirmó la hipótesis inicial fue UHR-11, para quien existía una confianza con las personas que viven con el y con sus vecinos en su propia área testigo; pero sentía inseguridad y desconfianza de las personas provenientes de otras áreas testigo; al momento de preguntarle qué tipo de personas le generaban miedo cuando salía de su casa dijo que “las que no viven en la Unidad y se ven como sospechosas, porque, no son parte de nosotros”.
Un último caso que merece ser nombrado respecto de quienes confirmaron la hipótesis del miedo hacia lo desconocido es UHR-21, quien manifestó sentir confianza y seguridad en su propia área testigo, a la par de exteriorizar que sentía desconfianza de las personas que provienen de otras, al decir “solo cuando voy saliendo de mi calle porque sé que me puede pasar algo y voy a Tlane con cuidado porque ahí está la mera rata (…), a cada rato bajan los de Tlane a robar”.
Pese al porcentaje de entrevistados que confirmaron la hipótesis del miedo hacia lo desconocido, dado los casos anómalos –como ya fue adelantado–, ha sido necesario incluir una hipótesis de revisión para incluirlos, pues estos representaron 47.5% del universo de urbanitas que evidenciaron su proceso de objetivación sobre el miedo urbano de la Unidad Habitacional El Rosario.
En el anterior sentido, además del ya mencionado caso de UHR-1, también la entrevistada UHR-3 representó un caso ejemplificativo que no confirmó la hipótesis del miedo hacia lo desconocido, toda vez que en la entrevista que proporcionó exteriorizó que sentía mayor inseguridad en su propia área testigo, es decir, la Unidad Habitacional El Rosario, porque fue despojada de su dinero, y no solo eso, sino que fue violada:
Mira, cuando estoy yo trabajando, todavía… ¡este! … ya tenía mis cuatro niñas, pero vivíamos en Jardines de… entonces… ¡este!… tomaba el camión ahí en La Villa, y a una, en diciembre me agarraron y qué crees… que… ¡este!… pues, ahí pasaban los camiones para allá, entonces… ¡este!… me llevaron, me hicieron una tiradita, que es que estaba un dinero tirado, y yo esa vez pues hacía tandas, y llevaba yo la tanda, y dejé la tanda en el casillero, y dije, no, no la dejo porque me vayan a abrir el casillero, y se llevan la tanda, y me la llevé, y entonces tenía mucha hambre, y me comí un taco ahí en La Villa, y que agarro, y… ¡este!… que volteo, y veo así el cuellito de billetes, pues se me hizo fácil, y que lo agarro, y que me lo echo en la bolsa, y una señora me dice: “¿Se encontró un?”. Le digo sí, y dice: “¿Cuánto es?”. Dice: “Véngase para acá porque, si no, la vienen siguiendo”. Y entonces ahí voy yo también de mensa en una calle, y que dice: “Véngase…”, y que me jalan dos señoras, dice… ¡este!… se mete y no diga nada, y me metieron, y yo traía todas las credenciales de las hijas, y… ¡este!… me metí, y que agarro, y… ¡este!…, y me violaron, y que si no me iban a matar, y les dije que tengo a mis hijas, y otro dice ya déjala; entonces, este…, pues tomé la pecera, y que agarro, y… este… le digo al chofer que no traía, que me acababan de asaltar, y me dijo súbase, y llegué, y no había desatado el… según el rollo, yo traía seis mil en mi bolsa, pero ellos ya me habían sacado todo, y cual que eran unos papeles recortados, y un billete de cinco pesos, de esos billetes de antes. Todavía llego con mi suegra porque me había dejado el papá de mis hijas, y me dice: “¿Qué tienes?” Y que le empiezo a contar… me puse mal de los nervios hasta que me estuve yendo a un psiquiátrico por la violación, entonces por eso yo creo que, más en este tiempo me da mucho miedo salir a la calle (UHR-3).
Junto con lo previamente dicho, la entrevistada UHR-3 también construyó una objetivación relacionada a sentir desconfianza de las personas que provienen de otras áreas testigo, más cuando “están drogados, como una vez estaba aquí que no lo conocíamos como a las dos de la mañana y estaba bien mal, bien drogado, se prendió cerillos el solo”. A esto agregó que: “Pues miedo, me dan miedo los de aquí, aunque ya me conocen y también que venga una gente extraña o eso, pues sí, o sea, sí da miedo. Una vez a las ocho de la mañana a una maestra aquí, aquí la asaltaron, nosotros estábamos viendo, uno de la bicicleta le quita su bolso y se fue rápido en la bicicleta, a una maestra, entonces sí da miedo”.
Otro caso a destacar entre aquellos que refutaron la hipótesis del miedo a lo desconocido es el de UHR-4, quien manifestó sentir inseguridad y desconfianza en su propia área testigo e, incluso, de familiares cercanos, como evidencia su siguiente narrativa:
Con mi esposa siempre trato de salir con ella porque la pandilla del Blanco, que es muy conocido en la Unidad, nada más te anda merodeando y manda al “Rojo”, es un pinche gordo que un día denuncié y lo dejaron salir a los tres días, vive en la calle de Médicos junto al cerrajero, y su otro compinche le dicen “El País”. Mira. Es ese que está ahí en la esquina, que se queden viendo para acá. [Cuando se le preguntó si le generaban miedo las personas que formaban parte de su hogar, respondió que] jajaja, mis sobrinos que ya andan metidos en lo mismo, porque como no estudiaron y sus padres trabajan, ya se dedican a lo mismo, y ya ni a la familia se le perdona (UHR-4).[10]
Y continuó diciendo que le generaban miedo las personas que vivían en la Unidad Habitacional El Rosario:
Sí, hace poco rafaguearon a un hombre, fue asesinado, y dos mujeres que son vecinas resultaron lesionadas, y fue dentro de la Unidad Habitacional El Rosario en Cultura Náhuatl y Avenida de las Culturas, y nuestro Delegado continúa diciendo que Azcapotzalco es seguro, y ayer presumía su operativo de seguridad en el día, pero que venga en la noche y vea lo que pasa en esta tierra de nadie. Es indignante teniendo un módulo de policías en Tlalnepantla y otro en El Rosario, Grupo Hormiga, en la Avenida de las Culturas, y otro módulo en Parque Vía, y hay muertos, y muertos. Los policías no harán nada. Les pagan los malandros y se hacen tontos. Ellos saben quién y donde están.
Igualmente el urbanita UHR-16 no confirmó la hipótesis del miedo a lo desconocido al señalar que no se sentía seguro ni con confianza respecto de las personas que habitaban la Unidad Habitacional El Rosario, señalando “pues, las bandas que controlan la Unidad, a cada rato hay muertitos, se disputa el territorio por el control de la venta de drogas. Por ejemplo, el sábado todos sabemos que son días de cobro para el tal Tobi, quien pasa a los establecimientos comerciales de la zona [v. Imagen 9], mientras varios de sus golpeadores vigilan las esquinas de la Unidad. La cuota es de cuarenta pesos que los comerciantes deben pagar por protección. Los que no pagan, los golpean. Por eso creo que la inseguridad es nuestro principal problema”.[11]
Imagen 9. Estética – Unidad Habitacional El Rosario

Fuente: Archivo personal. Fotografía tomada el 10 de junio de 2019.
Por otro lado, UHR-16 expresó sentir desconfianza de las personas que vienen de otras áreas testigo al decir: “pues, las bandas que vienen del Estado de México, esos tipos dan miedo, bajan del puente [v. Imagen 10], porque controlan la Unidad, a cada rato hay muertitos, se disputa el territorio por el control de la venta de drogas”.
Imagen 10. Puente de la Unidad Habitacional El Rosario –
Azcapotzalco-Tlalnepantla

Fuente: Archivo personal. Fotografía tomada el 10 de junio de 2019.
Un último caso que contravino la hipótesis del miedo a lo desconocido y que se considera pertinente mencionar aquí es el de la urbanita UHR-20, quien al preguntarle si le generaba miedo el lugar en donde vivía, respondió que: “aunque me genere, ¿ya qué puedo hacer?, aprender a vivir con miedo, ¿no crees?, porque no hay mucha seguridad, las patrullas no hacen su trabajo, son amigos de los delincuentes”. Y la contravención la reafirmó cuando se le cuestionó si le generaban miedo las personas de la Unidad Habitacional El Rosario y respondió de manera afirmativa, “porque, acabas de entrar a la cuna de los delincuentes [v. Imagen 11], pienso que aquí los fabrican y son capaces de robar y matar”; además de sentir inseguridad y desconfianza de las personas en general, “porque un delincuente puede ser desde un niño, un viejito o alguien bien vestido; aquí lo puedes ver por experiencia; te lo digo”.
Imagen 11. Personas que controlan la Unidad Habitacional El Rosario.[12]

Fuente: Archivo personal. Fotografía tomada el 18 de marzo de 2018.
En definitiva, si bien los 21 casos que confirmaron la hipótesis del miedo a lo desconocido en la Unidad Habitacional El Rosario posibilitaron en principio hablar de cierto grado de evidencia concerniente a las maneras de objetivación del miedo urbano de los urbanitas de tal área testigo a nivel del lugar, ha sido necesario continuar la inducción analítica con los casos negativos, arribando a una hipótesis de revisión, la cual se ha denominado miedo difuso del lugar, comprendiéndola como un manual de sobrevivencia mediante el cual las personas se sienten con mayor inseguridad en la propia área testigo, además de sentir desconfianza de las personas que provienen de otras áreas testigo.
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[1] Los corchetes son míos.
[2] Los corchetes y los paréntesis son míos.
[3] Estos urbanitas fueron UHR-1, UHR-2, UHR-4, UHR-5, UHR-6, UHR-7, UHR-8, UHR-9, UHR-10, UHR-11, UHR-12, UHR-13, UHR-14, UHR-15, UHR-16, UHR-17, UHR-18, UHR-19, UHR-20, UHR-21, UHR-22, UHR-23, UHR-24, UHR-25, UHR-26, UHR-27, UHR-28, UHR-29, UHR-30, UHR-31, UHR-32, UHR-33, UHR-34, UHR-35, UHR-36, UHR-37, UHR-38, UHR-39 y UHR-40.
[4] El término campaneando hace referencia a la observación constante de lo que la gente hace en las áreas comunes de la Unidad Habitacional El Rosario por parte de las diferentes bandas delictivas, como Los Transformes, Los Guapos y Los Cholos.
[5] Los corchetes y las cursivas son mías.
[6] Los corchetes son míos.
[7] Lo corchetes y los paréntesis son míos.
[8] Los corchetes son míos.
[9] Estos urbanitas fueron: UHR-5, UHR-6, UHR-7, UHR-8, UHR-10, UHR-11, UHR-19, UHR-21, UHR-23, UHR-24, UHR-25, UHR-26, UHR-28, UHR-30, UHR-31, UHR-33, UHR-34, UHR-36, UHR-37, UHR-38 y UHR-39.
[10] Los corchetes son míos.
[11] Los corchetes son míos.
[12] Comentario de las personas que controlan la Unidad Habitacional El Rosario: “Con pistolas y kilos se los vamos a robar, los vamos a torturar y los vamos a robar. Nosotros los vamos a choquear. Porque los muertos ya no pueden hablar. Mataron al Brayan y no vamos a descansar. Tenemos tambores para Los palestinos y les vamos a dar. Nadie se va a salvar. Nosotros somos El Barrio de Los Guapos y todos nos van a temer”.
