Desde las fronteras de la República de las letras: Canto periferia de Alberto Sánchez

Por Diego Medina

 

Alberto Sánchez Martínez nos entrega un poemario de poco más de 150 páginas cuyo tema principal es la relación entre periferia y calidad de vida. Se habla aquí de trabajo precarizado, de trayectos insufribles, de expulsión, de gentrificación, de precariedad, de sueños rotos, de hartazgo, de cultura pop chilanga, de aspiraciones y, desde luego, de política. Los recursos que nuestro autor utiliza son diversos, van desde el albur, el simple juego de palabras, la poesía visual, así como el uso de distinto metros y el verso libre que transiciona al spokenword. Todo ello atravesado por un eje temático principal: la caída de la línea 12 del metro aquel 3 de mayo de 2021.       

    

La riqueza de sus estrategias escriturales y la abundancia de sus referencias puede ser un problema para algunos lectores acostumbrados a imágenes condensadas, poemas breves y sintéticos, yo mismo me abrumé en un punto de la lectura, mas este barroquismo no lo hace difícil. Aunque a veces, eso sí, cansa. El exceso es quizá la mayor virtud y mayor defecto de esta propuesta, pienso que pudo reducirse a 100 páginas sin estropear las intenciones estéticas de nuestro autor, en cualquier caso, éste es un aspecto que se puede trabajar en una segunda edición y que creo podría explotarle la tacha al texto. Sí, a veces es más difícil borrar que escribir.

 

Hay en este libro un posicionamiento contundente contra la hegemonía académica e institucional de la república de las letras, pero nuestro autor equilibra esta crítica con una demoLeer más

Cuando funaron a “las perdidas” la diversidad seguía ahí

Por Elías Medina

 

El famoso eslogan de “Love is love” siempre me ha parecido una cursilería que asfixia a la comunidad LGBTTTIQ+, pues como aboga por el derecho de amar a quien uno quiera resulta efectivo, después de todo qué hay más “puro” que el amor, pero es justamente esta idea de lo virtuoso lo que me conflictúa. No señores, la lucha cuir no se trata de amor, se trata de libertad, la libertad de hacer con nuestros cuerpos lo que se nos hinche la gana y eso incluye el sexo, lo nefando, lo sucio, lo escatológico, lo depravado, lo fetichista, lo sadomasoquista, la humillación verbal: la liberación sexual. El amor está bien pero, ya lo dijo Lemebel, es una ordinariez, hasta los policías se enamoran.

No creo que los homosexuales merezcan consideraciones especiales, no creo que seamos seres susceptibles de más ternura o de odio que los demás, no merecemos ser asesinados por ser quienes somos, ni tampoco merecemos condescendencia por nuestra orientación o identidad. Somo seres igual de malditos e iluminados que el resto, en nuestros corazones vive lo mejor y lo peor de la humanidad, como en todo el mundo.  La cuestión homosexual no se define por su derecho al amor, sino por su lucha por la libertad. No somos personas que, carentes de amor, merezcan la compasión del mundo, somos personas que, conscientes de sus cadenas, luchan por la libertad.

Ahora bien, la libertad es responsabilidad. No todo acto que nace de la autonomía es un acto de libertad. Un asesinato no es un acto de libertad, es un acto criminal; igual que una violación no es un acto de libertad, es un acto criminal, porque en ninguno de estos actos hay responsabilidad. Quienes encubren sus deseos de hacer daño al prójimo, ya sea a través de la venganza, de la autodestrucción, del daño deliberado, no son personas libres, por el contrario, atentan contra la idea misma de libertad. Esta aclaración es necesaria toda vez que grandes sectores de la población asocian la diversidad sexual con actos que en realidad nada tienen que ver con la lucha por la liberación sexual que es la base de la lucha homosexual.

México es uno de los países predilectos por pederastas y pedófilos para hacer turismo sexual. Las playas mexicanas son un núcleo importante de la trata de blancas, un tipo de esclavitud moderna. En mi última visita a Zipolite escuché a un grupo de locales hablar al respecto: “sí, es que vienen los gays y se los agarran cada vez más chavitos, antes pues eran los de 15-16, pero ya andan detrás de los de 12 o más chiquitos”, hablaban sin alzar la voz, no estaban enojados —al menos como yo lo estaría—, su platica reflejaba un modo de vida: estaban acostumbrados al turismo sexual de los “gays”, incluso convivían con ello. La prostitución de menores, asociada a la diversidad sexual, es vista como algo normal.

“No señores, esos no son gays, son pedófilos”, quisiera haberles dicho, pero ¡ah! “el callar no es no saber qué decir, sino no caber en las voces lo mucho que hay que decir”. Por eso hoy escribo, porque a veces intuimos lo que se quiere decir, pero las palabras no acuden a uno y uno habla cuando está listo para hacerlo. Lo cierto es que ese tipo de pedófilos son, en su mayoría, extranjeros del primer mundo que vienen a las playas mexicanas a violar niños, porque en sus países sí se cumple la ley y podrían ir presos. Por eso mismo, algunos países como Estados Unidos han tipificado el turismo sexual como delito, para que la justicia los juzgue, aunque los delitos no se hayan realizado en su país de origen. Por otra parte, México tiene una muy arraigada cultura pedófila que no es exclusiva de los homosexuales, ni de lejos. Es obligado mencionar la popular canción “17 años”, la cual forma parte de la educación sexual y sentimental de un país con embarazos adolescentes a tope y con sectores que todavía se oponen a la educación sexual.

Los homosexuales no son más pedófilos que los heterosexuales, de hecho, de acuerdo a encuestas del ENDIREH, el 38% de las violaciones a niñas menores de 15 años son perpetradas por hombres de la familia, principalmente tíos y primos. Lo que deja en evidencia el debilitamiento de las instituciones heterosexuales, la más importante de ellas, la familia. El restante 62% de las violaciones es perpetrada casi en su totalidad por hombres heterosexuales externos al núcleo familiar, en el caso de niñas menores de 15 años. ¿Entonces por qué se asocia la pedofilia a la diversidad sexual?  Porque la homosexualidad es considerada persé una desviación; así como se considera que la mariguana es la puerta a otras drogas, se considera que la homosexualidad es la puerta a otras “desviaciones”, lo cual, por cierto, es sólo un prejuicio. Pero, como decíamos al principio, el núcleo de la lucha homosexual es la lucha por la liberación sexual, lo que por definición se opone al abuso sexual, en tanto que es una lucha por la libertad.

Hemos dicho también que los homosexuales no merecen más consideración o castigo que cualquier otro, por lo tanto, si hay un homosexual pedófilo tiene que ser juzgado por pedófilo y no por homosexual, así como si hay un heterosexual violador, tiene que ser juzgado por violador y no por heterosexual. Estoy convencido de que esto le queda claro a los ágiles de mente, pero para aquellos a quienes les gana la homofobia, el fanatismo religioso o la sed de sangre, es importante que sepan que en casos como los de “las perdidas”, la diversidad sexual es la primera en levantar la voz contra estos personajes, como lo hizo Kenya Cuevas en su momento, al señalar lo dañino que resulta para la comunidad empoderar a este tipo de personajes. Que las juzguen con rigor, como a cualquier otra persona.

Habría que recordarle también a la sociedad que hace extensiva la conducta de Wendy Guevara y Paola Suárez al resto de la diversidad sexual, que otro tanto podríamos hacer nosotros, por ejemplo, decir que como los caníbales pedófilos de los archivos Epstein eran heterosexuales, por extensión todos los heterosexuales lo son. Es evidente la falacia del argumento y por eso mismo, por ridículo, es necesario que vean en el espejo lo absurdo del criterio que usan respecto al tema.

Finalmente, creo que es importante que complejicemos otros temas que entran en juego en torno al caso de “las perdidas” y la pedofilia en México, por ejemplo el trabajo sexual (no son pocos los niños que son llevados por sus propios padres a tener su primera experiencia con trabajadoras sexuales), la escasa educación sexual, el matrimonio infantil, los usos y costumbres, la violencia sexual como herramienta de socialización (incluso entre hombres heterosexuales): ya sea en el trabajo, entre amigos, entre adultos y niños, entre niños, entre jóvenes, en la familia, etc. Si algo nos demuestra el caso de Wendy Guevara y Paola Suárez es que es necesario hablar de estos temas sin tabúes, con la madurez que nos exigen nuestros tiempos, así como denunciar los abusos dentro de la comunidad sexodiversa, pues es una obligación ética, en la medida en que somos herederos de las luchas por la liberación sexual.

 

 

 

Y sí Tiene adentro algo que brilla de Yol Segura

Por Diego Medina

 

El martes 31 de marzo de 2026 se presentó en la librería Utópicas el nuevo poemario de Yol Segura Tiene adentro algo que brilla, el cual está publicado por Almadía y es resultado del proyecto de creación artística presentado por le autore en 2023 en el FONCA. En sus poco más de cien páginas, le autore explora la posible identidad no binaria de la escritora novohispana por excelencia Sor Juana Inés de la Cruz, reflexiona sobre los dispositivos de control en el cuerpo de las mujeres, además de hacer múltiples referencias a la vida y obra de la autora, así como a la cultura aurisecular, en particular, un ejercicio de metatextualidad al explorar Las Meninas de Diego Velázquez.

 

No hay en este poemario un índice, por lo que no podremos encontrar un listado de poemas, de hecho, los fragmentos no están titulados y, aunque puede leerse como un poema de largo aliento, también puede leerse cada fragmento de manera individual sin que carezca de sentido. Sobre esta línea, podemos decir que la escritura de Segura se revela profundamente barroca por el despliegue de sus recursos escriturales, ya que, amén de las referencias históricas y culturales, también incluye saltos anacrónicos para contrastar la vida de Sor Juana con el México actual.

 

El consumo de búcaros es el eje temático de la obra, estas vasijas de baLeer más

Versos de capa caída: el despropósito de Otra lengua es posiblx de Canuto Roldán

Por Elías Medina

Todos hemos escrito versos alguna vez, no son pocos los poemas que han perecido en un cajón oscuro, quizá porque nos ha parecido que no son dignos de ser leídos por alguien más, porque nos avergüenza nuestra mala ortografía o porque no tuvimos el valor necesario para confesarle nuestros sentimientos a ese amor adolescente. Todos guardamos cadáveres debajo de nuestras almohadas, montañas de poemas que si se reunieran en libros llenarían los estantes de la mítica Biblioteca de Alejandría, pero que nunca conoceremos. En eso reside parte de su belleza: son un vistazo rápido al Edén por la cerradura de una puerta que nunca se abrirá.

Siempre he creído, más allá del lugar común, que todos tenemos la capacidad de volar, metafóricamente hablando, pero pocos nos atrevemos a dar el paso en falso. Leer también es volar, por cierto. La capacidad de experimentar dolor es común a todos los seres vivos y por ende a todos los seres humanos, por lo tanto, la capacidad de experimentar la belleza también lo es. Siguiendo esta línea de pensamiento, el ser humano es un ser artístico, tanto como un ser político. El arte, materia de los sueños, es un músculo más o menos ejercitado por cada uno de nosotros, pero presente en todos, por eso decimos que cualquiera puede escribir poesía. Mas un poeta que se digne de serlo debe superar esa línea entre quien escribe aficionadamente y quien se profesionaliza y, ojo, no digo que no haya talentos enormes sin entrenamiento, sino que un escritor, un poeta, debe exigirse calidad a sí mismo. Esto es a lo que llamamos oficio.

No es secreto que tengo malas relaciones con Canuto Roldán, quien junto a Lía García La novia sirena, cooptaron el Eslam Cuir, a través de prácticas colaborativas desleales en las que capitalizaron beneficios y me marginaron del proyecto que yo mismo había fundado. Desde luego, no lo hicieron solos, tuvieron el respaldo del Circuito Nacional Poetry Slam y, más específicamente, del colectivo PoesíaLeer más

Los puntos sobre las íes en la lucha contra el desabasto

Por Elías Medina (Violencia Parra)

 

El acceso a la salud es un derecho consagrado en la Constitución Política Mexicana en su artículo cuarto. Esto no está sujeto a interpretaciones, forma parte de las llamadas garantías individuales, amén de ser un derecho humano. Esto quiere decir que es un derecho inalienable, irrenunciable e innegable a toda persona en territorio nacional, no depende del nivel socioeconómico, no depende de la filiación política, ni del credo, ni mucho menos de la orientación sexual del individuo. Sin embargo, la presente administración parece tomar a la ligera el peso de estas palabras. Esto es fácil cuando no son sus vidas, ni su salud las que están en juego.

El combate a la corrupción y el saneamiento de las compras de medicamentos han sido el argumento principal para justificar el desaseo en el abastecimiento de medicamentos controlados en las instituciones de salud pública. Se ha utilizado, por ejemplo, como chivo expiatorio la figura de la oposición, se ha acusado a los pacientes de cáncer de ser tontos útiles del llamado PRIAN, se han desestimado sus reclamos, se han burlado del dolor de los enfermos desde la tribuna presidencial. Hoy en día si alguien lucha por su salud fácilmente puede ser acusado de ser traidor o de “hacerle el juego a la derecha”. Esa es la izquierda que tenemos, pero no la que merecemos.

Hoy hablamos de desabasto antirretroviral, algunos defensores del Leer más

Los demonios del DESABASTO ANTIRRETROVIRAL

Por Diego Medina

 

La noticia no parece nueva, si googleamos podemos ver que esto está sucediendo en: Tamaulipas, Estado de México, Veracruz, Hidalgo, etc., tan sólo de finales de 2025 a la fecha. La noticia parece ya no tener impacto en quien no lo vive: pero el gobierno está jugando con la vida de seres humanos. La noticia empieza a normalizarse por ser cosa de todos los días, no hay responsables.

            Ahora me tocó a mí vivir esto en primera persona, este viernes 13 (mala estrella) de marzo del 2026 acudí al Hospital General de Zona Núm. 48 para resurtir mis recetas, como lo hago desde hace dos años, cada tres meses. En esta ocasión nos entregaron un formato para entregarlo a las farmacias en el cual se pide que surtan nuestro retroviral por al menos 12 meses. Burocracias. En la sala de espera somos aproximadamente 15 personas, todas despachadas con sus recetas y sus formatos. Vamos en bola, pero no juntos (todos queremos regresar a nuestras vidas) a la farmacia, la cual está en un sótano lleno de equipo para diálisis. Son las 14:00 h, cambio de turno, los jóvenes que despachan los medicamentos advierten la turba de amanerados que, como cada viernes, hace fila para surtirse de Biktarvy, entonces uno de ellos vocea: “NO HAY BIKTARVY, LLAMEN POR TELÉFONO EL MIÉRCOLES PARA VER SI YA LLEGÓ”, los pares se retiran en desbandada.

            Me quedo parado frente a la ventanilla, el joven que atiende me pregunta si necesito algo más. “NO, GRACIAS” le respondo mecánicamente. Trato de asimilar lo que ha pasado. El desabasto ha llegado por fin a mi puerta, nunca me había pasado esto, de hecho, yo mismo había compartido algunas pastillas con amigos que habían vivido esto, pero nunca me había pasado a mí. Sigo en shock, ¿ES NETA, WEY? Me pregunto retóricamente para mis adentros.

            Procuro tomarme la pastilla religiosamente a la misma hora, todos los días. Excepto los días que sé que tomaré una o dos copas de vino o cuando el cansancio de la jornada laboral y escolar hacen que me gane el sueño y pase la noche sin tomarme la pastilla. Es ocasional, trato de subsanar el error con una estrategia de alarmas en el teléfono, pero siempre he sido algo desordenado. Esto es un ejercicio de honestidad, tampoco quiero decir que pase muy seguido, pero a veces pasa. Regreso a casa pensando en todo lo que quisiera decirle a Sheinbaum y a Andrés Manuel sobre su sistema de salud mejor que el de Dinamarca.

            Es cierto, a veces uno pone en riesgo su salud, pero eso no le da derecho al estado de jugar con nuestras vidas. Ellos NO TIENEN EL DERECHO DE DEJARNOS SIN MEDICAMENTO.Leer más

Novísimxs: Primer aniversario entre poesía y rabia

Por Diego Medina

Conocí a Alejandro Miravete y a Afrodita en el bajo puente de la Glorieta de Insurgentes en el extinto Tianguis Sexodisidente fundado por Laura Glover (Razzia Santillán, Lau Lipa, según se le conozca). Eran años de pandemia, pero salíamos a vender nuestros productos montando puestos en telas de la parisina. Alejandro y Afrodita vendían libros y postres, yo tatuaba en la calle. No éramos precisamente uña y mugre, pero de vez en cuando platicábamos sobre poesía y el chisme literario de la CDMX. La Tianguis Sexodisidente merece, por otro lado, un capítulo aparte en la crónica de la ciudad.

Pasó el tiempo y La tianguis desapareció, cooptada por el crimen organizado tuvimos que buscar nuevos horizontes. Llegó el 2023 y se publicó mi segundo poemario Una caricia sin venganzas, le escribí a Alejandro para que me acompañara a la presentación y además de aceptar redactó unas palabras sobre mi librillo. Conversábamos ocasionalmente por el chat, compartiendo chismes y hablando de poesía, opinando sobre nueLeer más

Frontera cuir: las imposibles fronteras entre cuerpo, migración y deseo

Por Diego Medina

 

Llega tardíamente a mis manos un poemario publicado en 2021 por la Universidad Autónoma del Estado de México, el cual fue merecedor del 15º Premio Internacional de Poesía “Gilberto Owen 2021”. Se trata, como se ha advertido en el título de esta reseña, de Frontera Cuir de Ingrid Bringas. En sus ochenta páginas, Bringas pone sobre la mesa dos heridas de nuestro tiempo, por un lado, el migrante, marcado por la mirada de sospecha del prójimo y, por otro lado, el cuerpo cuir, que lleva en su sino la misma sospecha y desconfianza.

 

Este poemario habla de cuerpos doble, triple y hasta cuádruplemente extraños, de las fronteras como espacios liminales donde florece y prospera la belleza de la indeterminación. Así como aquel numen griego de báculo y pies alados, Hermes, mensajero de los dioses que lo mismo transitaba el Aqueronte para descender a la residencia de Hades y que gozaba de la ambrosía escanciada en las alturas del Olimpo, así el cuerpo cuir se sabe en medio del territorio, de sí mismo, en medio de los países y de algo que está a punto de explotar siempre, maravilloso y doloroso como lo es el deseo.

 

No solo hablamos del cuerpo, aunque todo es cuerpo en estos poemas, hablamos de algo sobre los que muchos guardan silencio, una experiencia que no parece importante cuando es ajena, mas ocurre a diario, destruye y reúne familias: la migración, los que también se quedan a mitad de caLeer más

Las históricas: Jorge Arturo Ojeda

Por Diego Medina

 

Este año he decidido ampliar los horizontes de la presente columna y escribir al menos una vez al mes sobre autores que han sido injustamente olvidados, segregados a la anécdota y al comentario al pie de página. Sirvan estas páginas como homenaje a aquellas reinas que pusieron el cuerpo al frente, y en la escritura, para nombrar lo que se ama. 

 

Jorge Arturo Ojeda nació el 18 de abril de 1943 en la Ciudad de México, fue un prolífico escritor de narrativa, ensayo y crítica, pero sobre todo fue un amante de la belleza y un pionero de eso que llamamos literatura gay. Entre sus obras destacan Muchacho solo (1976), Octavio (1982), Carne y hueso (1998) y Personas fatales (1975) entre otros. Su valía literaria no necesita apologistas, Jorge Arturo Ojeda crea escenarios inmersivos en las descripciones de sus relatos, inserta adagios populares y nos ilumina con una metáfora en el momento oportuno.

 

Una de las virtudes de Ojeda respecto a la literatura gay es que en sus relatos los personajes gay no están codificados como parias, indeseables y no sirven para el escarnio de ninguna moral, por el contrario, muchos de los personajes son profesionistas, cultivados, intelectuales, tienen una sólida vida familiar, son a grandes rasgos personajes ordinarios, lo cual es relevante justo porque no hay monstruosidad, ni en un sentido rilkeano, ni en un sentido cine tipo b, en sus relatos.

 

Lo que sí que hay es una poética del cuerpo masculino exquisita, en este sentidoLeer más

Primer aniversario de “Con Q mayúsculas”

5 Lecturas recomendadas para cerrar el año

 

Por Diego Medina

 

Este año se cumplió un año de “Con Q mayúscula”, columna en la que hemos reseñado algunas obras destacadas de reciente publicación, donde también hemos dado cobertura a sucesos importantes que atraviesan a la comunidad LGBTTTIQ y donde hemos denunciado el genocidio en Palestina. ¡Qué linda es la ingenuidad de quien escribe por amor a la vida! Cuando empecé a escribir esta columna semanal no imaginé que mis palabras llegaran tan lejos, sin embargo, ha sido lindo ver cómo estas impresiones atraviesan latitudes y corazones.

 

Para nadie es sorpresa que ha habido períodos en que no se han publicado reseñas, esto se debe principalmente a la falta de tiempo, entre la universidad, la literatura, el trabajo y los proyectos, no me he dado abasto. Agradezco a los autores que han compartido las reseñas de sus obras, a Ximena Cobos quien ha tenido a bien facilitarme un espacio en Enpoli para hacer este ejercicio. Abrazo también a los lectores y a los amigos, que son casi sinónimo.

 

Por un breve momento pensé en abandonar definitivamente este trabajo, por momentos me desanimó la hostilidad del mundo editorial y cultural con la literatura LGBTTTIQ, por momentos también me reconocí incapaz de la titánica labor de leer todo lo que hace falta leer (hay tantas lecturas queer y tan buenísimas), también pensé que de todas maneras hay personas que ya se dedican a esto y lo hacen mejor que su servidor, pero luego de respirar hondo y poner los pies en el suelo la verdad toca a mi puerta: no hay esfueLeer más