El voluptuoso duelo en “Jirones del deseo” de Rubén Fischer

Por Diego Medina

 

Hace algunos meses llegó a mis manos Jirones del deseo, un poemario editado por la Editorial CCH Vallejo, de la UNAM; un libro raro, queer, musical y melódico-melancólico, en el sentido griego de la palabra, Melos: dulce, Cólicos: dolor, autoría de Rubén Fischer, quien labora como docente en dicha institución educativa. Antes de comentar algunos aspectos clave del libro, es necesaria una reflexión sobre el papel de la UNAM en la promoción de la cultura y, en específico, de la literatura.

 

Durante mucho tiempo la máxima casa de estudios —lo escribo en minúsculas muy a propósito— fue un faro de conciencia, esperanza y lucha, un motor de movilidad social y templo del pensamiento crítico. En sus imprentas se editaron libros clave de la literatura nacional, incluso hoy la revista y el concurso Punto de Partida conservan algo de aquella aureola de prestigio, producto de su audacia para publicar autores noveles, pues si bien hay esfuerzos como Vindictas o Piso 16, la verdad es que la Universidad Nacional Autónoma de México ha declinado este protagonismo en la vida cultural del país. Una tragedia.

 

Por eso me entusiasmó este poemario, porque apuesta por autores VIVOS, sin embargo, el sentimiento final fue más bien agridulce, pues si bien se nota el entusiasmo y apoyo de las autoridades involucradas por reconocer el trabajo de Fischer y materializarlo en un libro físico, también es cierto que los materiales, el diseño y el cuidado editorial deja mucho que desear de parte de la máxima casa de estudios. Un empastado más bien descuidado, un lomo pegado con bordes irregulares producto de un mal secado del pegamento y un formato que le otorga más bien apariencia de devocionario que de poemario. Esta obra merece mucho más respeto y amor que el que la modesta Editorial CCH Vallejo le pudo dar. No se tome esto como un reclamo grosero para los invoLeer más

De los escombros de mis padres de Ricardo Locia

Por Diego Medina

 

 La poesía gay tiene varios tópicos por todos conocidos, por ejemplo, el clóset, el enamoramiento de un heterosexual, la homofobia, la autoafirmación identitaria, los marineros, los toreros y los futbolistas; estos últimos tres forman parte de la idealización de los cuerpos masculinos, oxímoron entre aquello que se nos impone y rechazamos y aquello que deseamos. En este poemario de Locia la figura sobre la cual gravita la metáfora de la homosexualidad es justo la del toro, ¿quién es el homosexual, el toro o aquel que clava las banderillas en nuestro lomo? La respuesta es abierta, somos ambos, porque nos batimos en duelo todas las noches contra tales supuestos.

 

Sin embargo, la poética de Locia escapa a la semántica de lo erótico y encuentra sus motivos en sus orígenes familiares, entre un padre violento y un enfrentarse a la masculinidad desde su saberse homosexual. Ganador del XI Premio Estatal de Cuento, Poesía y Ensayo Literario Joven “Juventud que transforma 2024”, en la categoría de Poesía, esta publicación auspiciada por la Secretaría de Cultura del Estado de Guerrero y Ediciones SER, hay que decirlo desde ya, nos queda a deber en el formato de la publicación, pues fue diseñada como una plaquette engrapada y aunque el tiraje consta de 500 ejemplares, la verdad es que esperaríamos un mejor cuidado editorial para un ganador de un concurso de tal importancia, esto desde luego no es culpa del autor, en todo caso es una denuncia y exigencia para que la instituciones culturales se tomen en serio la publicación de sus jóvenes escritores.

 

Las carencias de la plaquette, sin embargo, se ven compensadas por la calidad del diseño; la portada a cargo de Karina Maldonado sí que es un reflejo del reLeer más

Con R de reality. Entre el éxito del morbo y la soledad

Por Diego Medina

 

En memoria de Jesús Laiza e Isaí López, ¡JUSTICIA!

 

Esta novela póstuma de Luis Zapata Quiroz me ha dejado un sabor agridulce después de terminarla. El libro sigue la historia de Ramón Villafuerte, un presentadore de televisión que organiza un reality show en el cual reúne a un grupo de enfermos terminales para competir por un premio millonario, la premisa es fácil: aquel que muera primero gana, desde luego, el premio será entregado a los familiares o beneficiarios del difunto.

 

Una idea que, aunque suene tentadora, se nos antoja imposible de este lado de las páginas, pero no por ello inverosímil, de hecho, Luis Zapata Quiroz logra jugar con el “tradicional” humor del mexicano ante la muerte, el morbo de la modernidad, la malicia cuir y los realitys, así como con la crisis existencial del protagonista, elementos que tejen una novela divertidísima e irónica, sobre las relaciones personales, las corporalidades, los fenómenos massmedia, el éxito profesional y el fracaso amoroso.

 

Ramón Villafuerte alcanza el éxito profesional mientras su vida personal se dirige hacia el fracaso y para cuando se da cuenta de eso ya es demasiado tarde. Las historias de los participantes del reality “Muérete y gana, que se intercalan con la historia de Ramón, rayan en el patetismo, por eso es fácil empatizar con ellos, pero son hasta cierto punto predecibles. No así Leer más

Carta abierta a la presidenta Claudia Sheinbaum

Por Diego Medina

Yo deseaba un corazón capaz de luchar a través de todo el universo
Simone Weil

 

La capacidad de empatía es infinita, el corazón no tiene límites para extender su mano, su voz y su fraternidad a los oprimidos del mundo, ya sea que hablemos de las madres buscadoras, de los crímenes de odio o del genocidio en Gaza, nuestros corazones dividen el amor para multiplicarlo, porque la empatía, la solidaridad, la sed de justicia y la fraternidad en el fondo son expresiones del amor a la vida.

 

Podemos fingir que lo que sucede en Gaza no nos afecta, que no nos importa, pero en el fondo sabemos que sí, que cada que cae una bomba, que cada que una bala atraviesa la cabeza de un niño huérfano en Palestina, esa bala, esa bomba, también cae en nuestros corazones. No se trata de geopolítica, no se trata de comercio exterior, ni siquiera de modelos políticos, se trata de algo más elemental, la capacidad de empatía.

 

Hoy le escribo a usted, presidenta Claudia Sheinbaum, desde la modestia de mi habitación de alquiler, desde mi modesto corazón, porque cuando se le ha preguntado si romperá relaciones con Israel, usted se ha limitado a seguir fórmulas políticas, a sacar la carta de la no intervención, a jugar el juego dLeer más

A 10 años de Operación al cuerpo enfermo de Sergio Loo

Por Diego Medina

 

[…] la muerte es la verdadera afirmadora: solo dice sí. Ante la eternidad
Rilke

 

Sergio Carrillo Loo fue un poeta chilango nacido el 14 de abril de 1982 a quien el cáncer nos arrebató prematuramente el 28 de enero de 2014, su carrera, aunque breve, lo consolidó como un referente de la poesía mexicana de finales de los dosmiles y principios de los domisldiez. Participó en diversas antologías, escribió guiones para cortometrajes y para la película Yo soy la felicidad de este mundo (2014) de Julián Hernández, incursionó en la narrativa con House: retratos desarmables (2011) y Narvarte pesadilla (2017, edición póstuma). Entre su obra poética destacan Sus brazos labios en mi boca rodando (2007), Guía Roji (2012) y, desde luego, Operación al cuerpo enfermo (2015, de publicación también póstuma).

 

Sergio se ha convertido, sin embargo, en un poeta de culto, en parte por su talento y sus escritos que encabalgan los géneros literarios y porque lo rodea la leyenda del poeta que escribió del cáncer que lo mató, dicha obra es Operación al cuerpo enfermo, la cual fue publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León y Editorial Sexto Piso el año posterior a su muerte gracias al trabajo de familiares y amigos. Este libro se reeditó en 2023 bajo el sello de Editorial Comisura, aunque se trata de una versión de tapa blanda, sin el diseño de la primera versión y en general de una calidad inferior, no obstante, merece una oportunidad ya que los ejemplares de la primera edición se agotaron. Aunque puede encontrarse la versión electrónica en Poesía Mexa [ Aquí].

 

Este libro destaca por poner en crisis los géneros literarios, por ejemplo, en la edición de 2015 forma parte de la colección de Poesía, mientras que la ficha para su compra en la edición de 2023 nos habla de narradores y autobiografía ficcionada. Esta discrepancia en la clasificación del género literario se debe a que el libro integra elementos asociados a la poesía, otros de la narrativa y otros más bien experimentales, pero si ubicamos este libro dentro del proyecto escritural de Sergio Loo, lo indicado sería clasificarlo como poesía, ya que anteriormente el autor había experimentado con la hibridación de discursos, la metatextualidaLeer más

Crónica de una leyenda urbana: Por desobedecer a sus padres de Ana Clavel

Por Diego Medina

 

De caminar a oscuras por calles heladas hasta el amanecer

Te quedó una larga historia, una vida rota y todo por hacer
Hablas de poetas muertos y escribes canciones para olvidar
Que has sido ángel sin techo, bala por derecho y reina de bar

Dorian

 

Hace algunos años (2020) se reeditó La ciencia de la tristeza de Darío Galicia, de la cual hablamos brevemente aquí en Enpoli, en mi opinión este fue un suceso que marcó el fin de una época que ahora me parece lejana y resplandeciente —no pretendo ser objetivo—, la época de los dosmildiez fue una época de una efervescencia literaria como no se había visto desde la generación de medio siglo, repito que no pretendo ser objetivo. Una época en la que jóvenes poetas salieron a las calles, famélicos, con los corazones psicotrópicos y el deseo inmarcesible de cambiar el mundo o al menos de arrebatarle un poquito de utopía al futuro.

 

Jóvenes que inundaron los micrófonos abiertos, que reventaron la escena del poetry slam, que marcharon en el #Yosoy132, por Ayotzinapa, que fundaron editoriales independientes a granel, que fueron a las últimas MegaPedas de Ciudad Universitaria, una época en la que levantabas una piedra y aparecían cinco o seis poetas y cuya biblia fue Los detectives salvajes, además de los evangelios apócrifos que cada uno canonizaba para sí mismo. Pero eso sí: NUNCA OCTAVIO PAZ. Una escena literaria de jóvenes que se vio sacudida por el sismo del 19 de septiembre de 2017 y por el #Metoo, sin mencionar que muchos fueron víctimas de la edad, esa terrible enfermedad que a muchos les curó eso de la poesía y la utopía.

 

Luego, llegó el 2020 y la consabida pandemia que echó por los aires lo que quedaba de la poesía joven mexicana, poco antes, el 30 de diciembre de 2019 Darío Galicia había fallecido, la noticia medio se viralizó en los círculos literarios y se empezó a hablar de Los detectives salvajes y de Leer más

La catábasis del desamor en Cenizas de asfalto de Darío González

Por Diego Medina

 

Lo dicho, la literatura marica está dinamitando la tradición mexicana. Ya hemos hablado de Fabre y de Hernández Candelaria como autores que articulan su obra poética como obras teatrales. Darío González se suma a este grupo, al respecto Rodolfo Remolín comenta: “Épica en tema, sucesión de «cuadros teatrales” que oscilan entre el collage y el monólogo, los poemas están articulado por la decepción y el desencanto». Darío divide su poemario en dos actos, el primero con VIII escenas y el segundo con 3 más, de hecho, hay un error ya que la Escena X se vuelve a marcar como IX, mientras que la XI se marca como X, un detalle menor que vale la pena corregir en la siguiente edición.

 

Cada escena está descrita de manera poética, no se limita a dar un lugar y estado del clima, por el contrario, usa metáforas e imágenes poéticas para introducir el tema de las escenas, cada una de las cuales se compone a su vez de varios poemas. Aunque en realidad cada descripción de la escena es un poema en sí mismo, por ejemplo, mi descripción favorita es la de la Escena III: “Unos niños persiguen algo que ven desde arriba. Se entiende globo, pero también cometa, Dios. En cualquier caso, extienden las manos hacia arriba como pidiendo, queriéndolo alcanzar o diciéndole adiós.”

 

Como hemos dicho, cada escena agrupa una serie de poemas, entre 1 y 9. Hay también una serie de poemas-narrativos esparcidos en diferentes escenas titulados “Visitación”  —que van de la I a la IV— en los cuales el yo lírico se encuentra con un vagabundo con quien sostiene conversaciones que prometen ser el instrumento de una revelación final, pero cuya revelación final nunca llega, quizá para darnos a entender el absurdo y la carencia de sentido del dolor.

 

Detallada la estructura básica del poemario de Darío González, entremos de lleno en la “historia”. Este es un poema de largo aliento —dividido como tragedia— que puede resultar “pesado” para quienes no tienen el corazón roto, pues se trata de un poema de desamor, con un lenguaje épico, sólo que en este caso el lenguaje no está al servicio de las hazañas homéricas, sino de la derrota, del héroe trágico, de Héctor y Príamo, de quien ha visto destruido su corazón como los troyanos que vieron arder su patria en las manos de Aquiles. Sin embargo, a diferencia de Fabre, Hernández Candelaria y su servidor, Darío tiene la cortesía de no usar referencias épicas directamente, no hay nombres de héroes, dioses, ni mitos, en todo caso González construye su propio universo, aunque eso sí, lo poetizado sucede en Guanajuato.

 

Dice Alexis Aparicio de la obra de González: “lamento lírico a modo de venganza por lo que nunca pudo ser”, en este sentido hay que ubicar este poemario como una catábasis en la que el yo lírico se bate en duelo contra la ciudad donde una vez amó y fue despedazado, hay en las páginas de este poemario una belleza difícil de digerir porque nace desde el dolor y la amargura, sobre todo esto último, pues el tema del desamor se mezcla con el de la marginalidad de las vidas cotidianas de las ciudades. Así, de manera paralela nuestro autor detona la herida, revienta la cicatriz y saca la pus del alma del héroe trágico de este poema de largo aliento estructurado de forma “teatral”, es decir, desciende al infierno para completar el ciclo del héroe, aunque esto último sólo se sospecha en los últimos versos del libro: “Lo que quedará, además de las falsedades, / ya será dicho cuando termine la canción”.

 

Me parece que Darío González tiene un brillante futuro en la literatura, muchas de sus imágenes son exquisitas, la fluidez del texto se agradece y, aunque he dicho antes que para algunos puede parecer pesado, me refiero sobre todo a que no todos están acostumbrados a verse al espejo frente a frente con su lado más oscuro y triste, y eso es precisamente lo que hace González. Por otra parte, la estructura del poemario no es una cosa menor, sobre todo si se toma en cuenta que se puede fracasar fácilmente cuando se experimenta y se pone en crisis un género literario, en todo caso González sale bien librado.

 

En cuanto a los materiales debo decir que no son mis favoritos, pero se agradece que Escrúpulos Editorial haya trabajado tan cuidadosamente la maquetación y edición. Pueden adquirir su ejemplar a través del autor o ponerse en contacto con la editorial. Mi calificación para este título que continúa la tradición marica de poner en crisis el género poético es de 4.1/5.

 

 

 

En defensa de Alaín Pinzón

 

Este lunes 28 de abril se hizo de conocimiento público que la Secretaría de Salud había interpuesto una demanda penal contra Alaín Pinzón por destrucción de propiedad pública. Esta noticia nos hiere a quienes conocemos el trabajo de Alaín y hemos sufrido violencia médica en el sector público, así como a quienes han vivido el desabasto en carne propia. Me parece exagerado denunciar penalmente a un activista cuyo trabajo es proporcionar medicamentos a quienes no tienen acceso a este, ya sea por cambiarse de estado, por su condición migrante o por mera burocracia.

 

Se le acusa de destrucción de propiedad pública, ciertamente las manifestaciones de los colectivos VIH han sido históricamente manifestaciones de acción directa e iconoclastia. Lo que nunca aceptarán las instituciones es que ellos juegan con nuestras vidas, pues al haber desabasto corremos el riesgo de generar resistencia a los medicamentos, a ser víctimas de enfermedades oportunistas por la progresión del VIH e incluso a la muerte. Pero nadie se hace responsable de esa violencia institucional, nadie en el gobierno aceptará la incompetencia dentro del sistema de salud, porque sería aceptar que nos están matando.

 

En cambio, la Secretaría de Salud, a través de Triana Ivette Sánchez Lara ha promovido una acción penal en contra de Alaín por destrucción a la propiedad pública. Esto no es sólo desproporcionado, sino que es un mensaje político contra los activismos, en general, del VIH, en particular, y como tal no podemos guarLeer más

La reina del drama: sobre Lxs Olímpicxs de Ángel Hernández Candelaria

Por Diego Medina

 

Ángel Hernández es la reina del drama, lo digo como un cumplido, desde luego. Su nuevo libro Lxs Olímpicxs (2024) es un poemario que se elabora desde las referencias mitológicas, pero también desde la imitación (mímesis) de algunas de sus estructuras, como lo es la introducción de un Coro que interviene en diferentes partes de la obra. Un recurso que ya había utilizado Luis Felipe Fabre en Poeta griego arcaico (2024) para contar la historia de Medusa, como lo hicieran los tragediógrafos, sin embargo, Ángel Hernández cuenta la historia de un marica, que es todos los maricas, y esta historia habla del desamor, de la pasión (pathos), del recuerdo, del arrabal y la cultura pop, lo cual marca una diferencia notable con el poemario de Fabre.

 

Antes de hablar más sobre Lxs Olímpicxs es necesario que rescate una observación que me hizo Alejandro Miravete, pues en efecto la poesía marica está sirviendo helenismo desde hace tiempo, baste recordar además de Fabre a Ricardo Rosales con Polirritmia primera: Como Aquiles y Patroclo (2023) y un servidor con Los obituarios de Patroclo (2025), es decir, la poesía marica tiene al menos 4 títulos recientes con temáticas griega, lo cual se podría explicar fácilmente si suponemos que los homosexuales son unos sibaritas, esteticistas y culteranos. Y sí, pero hay algo del mito que trasluce las páginas de todos estos poetas porque nos dice algo de la época en la que vivimos. ¿Son estos momentos que necesiten hombres y mujeres de una sola pieza como lo son los héroes épicos? Tal vez no, pero el mito nos sirve para nombrar algo que no podríamos hacer de otra manera.

 

El mito es útil para la poesía marica en parte porque universaliza lo que durante mucho tiempo fue considerado una anormalidad, una excepción a la norma, y porque los maricas somos reinas del drama. Nos encanta la idea de dioses heridos, de héroes trágicos, de acertijos cuya resolución es imposible como la voluntad del hombre para cambiar su destino. Es en este registro en el que Ángel Hernández desarrolla una pLeer más

El bufe en la poesía, sobre Dislocación del macho de Mario Frausto Grande

Por Diego Medina

Sucede que el mundo de los hombres está dividido en un complejo sistema de castas, desde los blancos, hegemónicos, ricos e influyentes en la cúspide, hasta los maricas prietos en las antípodas sociales. La intelectualidad marica ha señalado esto de diferentes maneras, desde análisis materialistas dialécticos (pensemos en FHAR), hasta reivindicaciones esteticistas que se regodean en referencias a la literatura clásica y desde luego la literatura que se enuncia como literatura de locas.

 

Sucede que la educación sexual, las políticas de integración e inclusión hoy promueven una clasificación de identidades calcada del contexto del norte global, y aunque términos como queer nos han sido útiles por ser “términos paraguas”, la verdad es que nuestra tradición tiene sus propias categorías, una de ellas es la de LOCA. Uno de sus adeptos más acérrimos fue Pedro Lemebel, quien en Loco afán. Crónicas de Sidario, rechazaba el término gay, porque lo consideraba un término a medida de la fantasía gay de New York, pero alejado de su contexto sudaca. En cambio, prefería usar el término “loca” porque los miembros de la comunidad no estaban ceñidos a una sola experiencia, de tal manera que eran homosexuales, travestis, transexuales, transformistas y sexoservidores. A diferencia de la palabra “gay”, el término loca no construye hegemonías. Y esto lo sabe nuestro autor quien lo cita al inicio de su obra.

 

Hoy la poesía marica latinoamericana habla de jotos, de maricas, de Leer más