Columnas de opinión

Tomar Partido

Por Alonso

Pincha sin miedo

Deconstruyendo-nos

Por Angélica

Dale click

La Guerra de las Ideas

Por Ximena

Cuestiona

Tangueros somos

Por Miguel

Tanguea

Support This Site

Valoramos mucho el apoyo que nos han brindado a quienes formamos la comunidad de Enpoli. Lo aquí recaudado servirá para mantener nuestro sitio web, así como para la edición, corrección y diseño del contenido que publicamos mes a mes. Muchas gracias 🖤

¿Qué es ENPOLI?

Colabora con nosotros

¿Ya nos sigues?

A la mitad

Por Diana Meza

“Yagé […] Etimológicamente, en lengua quechua —aya (muerto, espíritu) y waska (soga, cuerda)— significa “soga o liana de los muertos” porque, para los nativos amazónicos, la ayahuasca permite que el espíritu salga del cuerpo sin que este muera”.

 

Salí del ensueño una mañana soleada. El ventilador de la esquina no era suficiente para erradicar el calor que había convertido el cuarto de hotel en un desierto, donde mi cuerpa y frente perlada se deshidrataban gota a gota, dejando marcas mojadas en la almohada y en la mano con que limpiaba mi frente. Faltaba una hora para salir rumbo a Puyo de la estación de autobuses de la ciudad de Guayaquil. Impulsada por la prisa sacudí la pereza junto con las sábanas, caminé al baño, lavé mi rostro y me vestí para dirigirme a la recepción del hostal y solicitar información sobre cómo llegar a mi destino.

No dejaba de estar inquieta, pues mi visita al amazónico lugar tenía un objetivo específico: encontrarme con la Ayahuasca, el elixir preparado con plantas de raíces inmemoriales. Aunque antes me había informado y preparado de acuerdo con las limitaciones derivadas de mi condición de mujer occidental, nada evitaba que yo sintiera miedo, pero ¿a qué?, ¿a la naturaleza?, ¿a la selva?, ¿a la introspección? ¿Cómo explicar este temor a explorar mi propia conciencia fuera del plano común? Mientras devanaba mis sesos con estas disertaciones, ya había llegado el taxi que me transportaría a la central; cargaba a mis espaldas, como una joroba llena de ilusiones, una enorme mochila con todo lo necesario para adentrarme en las entrañas selváticas: pasaporte, libreta, pluma, repelente.

El traslado fue rápido, en cuestión de minutos ya estaba en la sala de espera rodeada de gente extraña. Ví rostros morenos y cabelleras negras como la mía, oí voces cantadas con acento tropical, torsos sudorosos, Leer más

15 Letras de tango escritas por mujeres

 

6. Garabatos de mujer

Micaela Sastre (Buenos Aires, 1880 – Buenos Aires 1962)

Por Miguel García

Micaela Sastre fue una maestra cultísima que provenía de una familia asimismo ilustre, y autora de buen número de libros de poemas, sobre todo para niños. En su momento, no quiso firmar como suyos los tangos que escribió, pues era inaceptable que el nombre de una maestra tan insigne fuera relacionado con la palabra tango. Por ello, en algunas de sus canciones le daba todo el crédito a su hijo Rodolfo, autor de la música, o usaba el pseudónimo de Michel Tailor, juego en el que vela su nombre y lo trueca por sus equivalentes en inglés.

Esta conducta de ocultar el nombre propio a cambio de un pseudónimo neutro o masculino fue recurrente entre las autoras de la época, primeras décadas del siglo XX. Por supuesto, adoptaban el género masculino con el propósito de la congruencia, pues en sus tangos desarrollaban acciones contadas en voz de hombre. Es curioso que los tangos en voz de mujer («Loca», «Padrenuestro», «De mi barrio», «Volvé», etc.) fueron todos escritos por autores masculinos.

A finales de la década de los años 20, Carlos Gardel, en su búsqueda incesante de material tanguero cantable para llevarlo al disco, decidió interpretar dos piezas de Micaela y Rodolfo Sastre: «Refucilos» y el que tratamos aquí: «Garabatos de mujer».

 

*     *     *

 

Garabatos de tu mano

que tan sólo entiendo yo,Leer más

Falsos Positivos – Crímenes de Estado

Por Numar Chaid González[1]

Los Falsos Positivos son los asesinatos de civiles no beligerantes cometidos por parte de las Fuerzas Armadas del Estado (Ejército Nacional) en Colombia. Estos actos se llevaron a cabo con el objetivo de presentar, en su mayoría, a jóvenes y campesinos como bajas en combates dentro del marco del Conflicto armado interno de Colombia.

El auge de este fenómeno social en el país cafetero tuvo sus indicios desde 1988, pero su mayor auge se presentó entre el 2006 y el 2009, de la mano de un programa de incentivos a los integrantes del Ejército Nacional que demostraran resultados favorables contra la subversión detallado en el Decreto 029 de 2005 del entonces Ministerio de Defensa del Gobierno del expresidente, exsenador y ex presidiario Álvaro Uribe Vélez o “El Matarife”, como popularmente se le ha denominado en Colombia.

Bajo la política de Seguridad Democrática, programa de Leer más