Christian Jiménez Kanahuaty. (Cochabamba – Bolivia, 1982). Es autor de siete novelas. Invierno (2010), Te odio (2011), Familiar (2019), Paisaje (2020), Los libros de nuestros padres (2023), Calor cercano (2023) y Cuidar del fuego (2023). Cuatro libros de cuentos: Cortas detonaciones (2008), El mareo (2008), Museo (2010) y No quedan días de verano (2015). Junto a la producción de ficción están los libros de ensayos, Ensayos de memoria (2014), Bolivia. El campo académico, cultural y estético (2016), Distorsiones del colonialismo (2018), Movimientos sociales (2020) y Roberto Bolaño. Una apropiación (2020). Y las investigaciones, La maquinaria andante. Historia, poder y movilizaciones sociales en la ciudad de El Alto (Edición ampliada, 2015). La maquinaria andante. Historia, poder y movilizaciones sociales en la ciudad de El Alto (2013), Para leer el desarrollo desde Bolivia (2015). Ganador del concurso de novela latinoamericana convocado por la editorial E1 de Guanajuato, México, con la novela Paisaje y del concurso Ideas creativas. La pandemia y la experiencia de la cuarentena, convocado por la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia. Finalista con el cuento Navidad del Concurso Nacional de cuento Adela Zamudio. Cochabamba, 2015. Es también el antologador y prologuista del libro Bajo la soledad del neón. Antología de cuento contemporáneo de América latina. Que tiene dos ediciones, una en Bolivia (2020) y otra en Ecuador de 2021. En poesía es parte de Cambio climático. Antología de la joven poesía boliviana, (2011), Tea party I (2012), Traductores del silencio (2012) y autor de los libros de poesía Bodas elementales (2021) y Moxos (2023).
poemas del 2009
este es el recorrido. El mundo que cambia. El instante que se decide, entre leer o escribir. El impulso manifiesto para dejar la profesión y ponerse a escribir:
Una mañana
Construyendo
Sobre las rocas
Las palabras inmortales
Me desvanezco
Pierdo continuidad,
Me inunda la soledad.
Y unos días después, en el diario aparece 9 de septiembre. Lo que sigue es más largo de lo esperado. Es una escritura que se hace mientras se escribe. Cero planificación. Cero contención. Ninguna esperanza para aquel que escribió aquello que ahora se transcribe:
Golpe a golpe
la lágrima simple y negra,
anuncia la transmutación
eterna, constante, irreal:
sentir sin dolor o ser inmortal;
las manos quemándose
el ardor
la sangre al brotar,
delirio delicia sensual.
El placer de la llaga en la sutil piel
tu voz, palpitante,
abajo entre rocas;
desdoblándose, crujiendo
rasgando el pasado,
abriendo puertas terrenales
ascienden entre ríos colorados
mientras son completos los ruidos
las rapaduras de cobre,
calando en la vena larga y verdosa de la tierra.
El azul es sueño
el negro es el olvido
ya es tiempo
del compás cadencioso
luminoso, sanguíneo
marcado por la señal
que te impone desde el ocaso
una vara maléfica que rasga tu espalda
destrozando el pulmón.
Ahora entiendes el silencio
la falta de respiración
dentro muy internamente
el silencio
la roca.
Y no entiendo muy bien el poema, pero lo transcribo tal cual. Hay que verse a través de la escritura. Del tiempo remoto: el pasado siempre será un lugar donde se hagan las cosas de otro modo, como si fuese un país extranjero.
Entonces salta otra fecha. 30 de septiembre:
El oscuro color de mi voz
te envuelve, te ayuda a vomitar los siglos de ausencia,
de silencio. Entonces,
mirándote bajo un cielo nublado
conformo palabras interiLeer más











