Magic After

Por: Liz Magenta

Fue la mañana de un domingo en San Francisco Totimihuacan, una pequeña comunidad de la ciudad de Puebla. A medio día recorría las calles sin pavimento, para unirme a la celebración. En el trayecto, un raver me abordó, traía una chamarra beige, pantalones anaranjados, tenis negros y el cabello corto. Me había preguntado si iba por buen camino, ─¿voy bien?, es qué no oigo nada, no se oye música─, me decía, y un par de segundos después la tierra retumbaba. ─Sí, vamos bien─, le contesté y ya de ahí inició la plática hasta que entramos juntos al vasto terreno. La indicación era la siguiente, bajar a dos calles del zócalo, frente a la presidencia, en el semáforo dar vuelta a la izquierda, caminar tres calles y bienvenidos al “after”.

Las personas que se asomaban afuera de sus casas, nos miraban pasar desconfiadas. Habían estado ahí observandoLeer más

Octávio Luna | Poemas

Octavio Luna (Ciudad de México, 1994). Estudiante del Colegio de Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Participó en el Segundo y Tercer »Congreso Universitario sobre sustancias psicoactivas» que organiza la misma facultad. También recibió una mención honorífica por parte de la Filmoteca de la UNAM en el concurso »120 años de la llegada del cine a México» con el ensayo »De lo mexicano en el cine mexicano», en el 2016. Actualmente cursa su servicio social en el FICUNAM que también organiza dicha institución.

 

Certezas, deseo e ilusiones

Qué son las ilusiones entre los cabellos;

cuando éstas van a ningún lugar,

el hombre crea certezas y preguntas

en la insufrible espera de morir algún día.

Alejadas de mí las retóricas huecas,

las ideas prometedoras,

en las paredes de un rincón,

está la verdad pórtico al infinito

clamando un segundo de inocencia

por la eterna seguridad.

Por qué he de esperar la primavera toda para amar,

si cuando digo esto,

la palabra amor ya es de por sí

una inclinación al deseo y a las ilusiones

 

Los heroicos furores[1]

No son las azucenas tristes

al resbalar por tu espalda

en movimientos suaves y melancólicos

aquello que los poetas nombran poesía.

La noche nos abraza

nos hacemos Uno,

tú dices ser el Ser

[yo soy la nada],

pero esto no es

aquello que los poetas nombran poesía.

Las muchachas ríen

sus faldas se contornean al caminar

sus afloradas bocas invitan

al sensual autodescubrimiento

el líbido me embriaga

y la felicidad se prostituye conmigo.

Aunque esto no es

aquello que los poetas nombran poesía.

Leo a Pessoa, a Rimbaud, a Bécquer,

también a Wordsworth, a Huerta y a Paz,

mas no aprendo qué es

aquello que los poetas nombran poesía,

pues sin duda alguna solo un poeta

sería capaz de afirmar qué sí lo es.

 

Nota bene

Permanezco caminando entre las brasas

el aire caliente perfuma mis cabellos

y docenas de altares incendiados iluminan mi camino.

Al final del recorrido un anciano me mira con sospecha

tiempo, espacio, espíritu, sombra

¿Acaso sabes lo que ello significa?

Pregunta a mí endureciendo su talante.

Con so pena te paseas entonces

en los pabellones metafísicos: la Nada

fundamento esencial de todas las cosas.

Respiro y únicamente inhalo fragancias insulsas.

Muros que impiden ver hacia afuera

tapizan los contornos de la casa sin puertas.

Vuelta atrás: la espalda es y ha sido

solución de nosotros los desesperados

yo no pedí llegar aquí, pero me trajeron

me trajeron, me trajeron, me trajeron.

 

Los gatos del Rivera

Altivos unos, ufanos otros

pasan, la cola harto erguida

mirando a nadie.

Juegan con sus colas

corren en la acera

apelan al refunfuño

y huelen a coladera:

son los gatos,

los gatos de la Alameda.

Rehuyen los charcos

mas no falta el que se empapa

sus patitas dejan huellas

formando el rostro de Paz,

ora Monsivaís ora Efraín Huerta.

Los gatos mexiquillos

son como todos los defeños:

desconfiados pero amistosos

y dejados.

Pardos, atigrados o moteados

igual de sucios

igual de hermosos.

Descansan bajo el Rivera

duermen entre los centros culturales

la ciudad es una caja de arena.

 

¿Quién dijo que iba a ser fácil?

¿Quién dijo que iba a ser fácil?

huir del tiempo y dar una sonrisa,

andar a tientas cuando te encontré,

saltar al vacío cuando aún es otoño,

mirarte y sentir tus ojos

crisálidas que guardan epopeyas.

Aprender la finitud a través del miedo,

aprehender la infinitud por medio de la esperanza,

manifestar el cariño sin morir a cada instante,

ser auténtico y no destruirse en el intento.

Amar.

 

  1. El título hace mención a la tesis o libro del filósofo renacentista Giordano Bruno, escrito en el s.XVI, y que lleva por título el mismo nombre, donde se cruzan la poesía, reflexiones filosóficas en torno a ella, y el amor: temas que recoge este poema.

 

La reconstrucción del templo

Por Miguel García

 

El templo estaba hecho una ruina, daba lástima ver así el lugar donde todo el pueblo rendía culto al Dios que en otro tiempo fue capaz de liberarnos del yugo inexorable del faraón y su ejército, amparado por aquellos otros dioses de simulación. Los antiguos narraban los acontecimientos tal como si los hubieran visto ellos mismos, a pesar de haber sucedido siglos antes de que sus ojos se abrieran en este mundo.

Temerosos de la decepción que provocaría en el rey Salomón ver así el templo que un milenio atrás, con las instrucciones de nuestro Dios, edificó en la época en que aún pertenecíamos a un solo reino; angustiados por la marca de una demolición por aquel invasor babilonio, a pesar de la posterior reconstrucción, y avergonzados por el vasallaje a Roma —sin otro destino posible más que la obediencia al Imperio—, reducido al estado decadente en que lo encontró el reinado de Herodes el Grande,Leer más

Luego, nadie atravesó el umbral

Por Andrés Gómez[1]

Menard declaraba que censurar y alabar
son operaciones sentimentales que
nada tienen que ver con la crítica.
Un eterno silencio para los que mueren
a vuelta de esquina.
En esta ciudad de iglesias se siente una gran necesidad de pecar.
¿Por qué la vida de la gente que escuchaba boleros
suena siempre tan cursi?

1

Tantas veces vio las mismas sombras alargándose y encogiéndose sobre las paredes magulladas de Chalico diecinueve. Tantas veces observó cómo los contornos se deslizaban entre el suelo pegajoso y el techo arrugado por el humo; entre los acordes tendidos de una vieja canción de desamor los bultos alcoholizados maniobraban el corazón en cada movimiento sincronizado. Tantas veces se reconoció solo frente al espejo, desdoblado en el reflejo de una botella de cerveza, figura agarrada de una estampa azteca. Los ojos le pesaban de tanta lágrima acumulada en los pozos que acotaban el relieve de su rostro. El calor del alcohol le adormecía los labios con cada beso. Luego salía a la noche y trastabillaba sobre las costillas de San José de Jalpa, guiado por el olor a cloaca. Observaba cómo las cabezas de las iglesias lo señalaban con sus campanarios punitivos, mientras deslizaba su cuerpo flotante sobre los grafitis. San José de Jalpa aún reposaba su torso quemado. Se podía escuchar el crujir de sus huesos exhumados.

Tantas veces se precipitó sobre una esquina cualquiera con la vejiga llena y su sombra se encogía detrás de él. A más pasos su contorno se desvanecía. Para cuando llegaba a la esquina de Maclovio Herrera se sentía un punto muerto, inerte sobre la banqueta, desmadejándose con cada bocanada. Tantas veces repitió aquel ritualLeer más

Brenda Vega | Relatos

Por Brenda Vega[1]

 

El mar de Laura

Foraminiferos, cual Laurinus, pelágica y su membranesis, efecto Caridis. Son las venas luteinicas, reglas con membrillanas endorreicas, pasando por Cipris, el pecho humectante, coagula Fottegotes, y la geofísica astralogica, grita con el humero de Calcio y Magnesio, y los pelambres mediooceánicas, por sus iris coccoliferas, gualdas y rutileas, por el mar zooplancton, ilutón, y Plutón, espigonea su tralla y pescuezo, ante Cassini y el lago Egeo, por la subducción de rebalaje y bacteriopelageileal. Genitales de óvulos y plantas de Carniavere, y Streolemiphyta. Hasta el liliunfi, por la megalla de su espinazo de marrón cueva, lloviendo gotas purpuras por su blasonaje espectral.

 

Metafísico

Hoy, empezé como quien debió haber sido

Como nada y aún todo

Sabiendo quién he sido y dónde termina el sol.

Estoy muerta y más muerta que antes

Sin saberlo; me corté las venas para medir mi desgracia.

Un punto cerrado o quizás neutro.

Soy una esperanza desecha.Leer más

Paco Nihil | Poemas

José Francisco Gómez Ortiz (1989-2021) Filósofo nihilista, alumno de Diogenes también; poeta, promotor cultural, luchador social, y sobre todas las cosas, un idealista que quería que el mundo cambiara de verdad. Fue activista y promotor cultural en Tultitlán, Estado de México, donde no sólo buscaba que el arte se llevara a las calles sino de ellas naciera. Trabajó además con los jóvenes para prevenir el consumo de drogas e hizo lo posible por entender y ayudar a entender la violencia contra las mujeres en las zonas más empobrecidas del municipio para contrarrestarla. No era perfecto, pero para muchos fue un ejemplo de persistencia y amor por el otro. 

 

Elegía

I

 Azul.

Sentir la tinta deslizarse

por el papel, como se siente

la sangre escurrir por la piel.

Entre la divinidad

y la animalidad,

estar tendido

entre la vida

y la muerte.

Jugar a ser humano,

mantener tu muerte

latente, consumiendo

la propia vida.

Descenso emocional.

Laberinto de sentimientos.

Líneas

definidas

que cruzan

la vida

trazando

los

caminos

evadiendo

los planes

¿qué salió mal?

Quiero poder ver el horizonte sin que me duela el tiempo.

Cuanta risa me da el irrisorio sufrimiento humano, el mío.

Deseo un mundo capaz de contener mi ser,

fumarme un pedacito de mi corazón,

consumir las cenizas de mi alma.

Deseo hacer efectiva mi muerte

en mi propia vida, consumir mi vida,

vivir

vivir

vivir.

El que se resiste a morir

simplemente no puede vivir.

Libertad ¿Cual? Sólo soy un prisionero del papel. Me veo atado a la expresión de un lenguaje para representar la imagen del mundo, mi mundo. Soy sólo un vagabundo triste y melancólico rondando en los callejones oscuros de la ciudad del conocimiento.

AZUL

Una montaña se derriba en mi interior.

 

II

Reunir los pensamientos

en una esfera de

cristal líquido.

Una soledad

acompañado

de mí mismo

en compañía

de nadie.

Sentimientos azules

que se deslizan

como jugando

entre lo divino

y lo animal.

Instinto primitivo

pulsión vital.

Los arboles se burlan

de mi tristeza,

el viento golpea

mi rostro

deforma

mi semblante.

No hay droga

que pueda

sacarme

de este limbo.

Te dejo este sentimiento azul flotando en el ambiente, para que lo tomes entre tus manos si quieres o para que lo dejes desvanecerse en el viento, con el tiempo. No hay mundo capaz de contener la belleza humana, pues implica su tragedia, su muerte y su vida.

Los verdaderos humanos trascienden del mundo, son inmortales. Se burlan de la vida, bailan tango con la muerte, la seducen y le hacen el amor, locos poetas, bienaventurados, la muerte no resiste sus encantos. La muerte le teme a tanta vida, se cohíbe, se intimida, le da las espaldas y se avergüenza de su irrisoria pusilanimidad.

Siento a mi alma golpear con el corazón, cual martillazos, las paredes corporales. Las almas humanas se resisten a estar encerradas, esclavizadas, quieren ser libres, superar esta deprimente, efímera vida corporal. Quiero fumarme mi propia vida, sentirme al rojo vivo cada etapa, consumir cada instante ardientemente. Volverme ceniza, mezclarme con el mundo, ser uno con la naturaleza. No seguir mi propio curso, sino ser parte del ciclo infinito.

 

III

Soy vulnerable a la sensibilidad. Me conmueve la mesura de los árboles, me sorprende la alegría del viento, me estremezco con la fragilidad de la lluvia. Yo no soy de este mundo, no lo soporto, no es capaz de contenerme. Necesito exhalar este exceso de vida. Necesito liberarme de mi propia esencia, liberarme de mi mismo.

El telón del drama

ha bajado,

pero la tragedia

apenas comienza.

Blues, Soul, Jazz

Cualquiera que sea el ritmo

no me encuentro en sincronía.

Soy como un árbol

sin follaje

como un río 

sin agua

como un camino

sin dirección

como un cielo

sin nubes.

Mi vida se entremezcla

y evanesce en otra vida.

No hay síntesis emocional

ni análisis sentimental.

No hay estructura ni sistema,

sólo un punto indispuesto

en el infinito.

El desahogo de palabras

expresan las lágrimas 

reprimidas, reprehendidas.

Sostenerse

en medio de la Nada

no es cosa sencilla.

Como un equilibrista

sin cuerda floja

sin extremos

sin redes.

Soportar los estallidos

del corazón.

Ahora sólo quiero

dormir, desvanecerme,

desaparecer.

No puedo soportar más

esta pesada existencia.

No ser nada ni nadie

solamente ser.

Vivir mi propio sueño

soñar mi propia vida.

Soñar viviendo,

vivir soñando.

Soñar con los ojos

abiertos, vivir

entresueños.

No pasa nada,

el espectáculo

debe continuar.

¡Luces!…

 

 

Eduardo Gallardo | Poemas

Eduardo Gallardo Castillo (Querétaro, 24.01.1992) estudió la Licenciatura en Estudios Literarios en la Universidad Autónoma de Querétaro. Actualmente funge como editor en la casa editorial REVARENA y corrector independiente. De igual manera, continúa cultivando su quehacer literario a través de la escritura de poesía y ensayo.

 

Tres ejercicio para el silencio

 

1

                       sucede a veces que me amanece

una profunda tristeza

                 como quien ve llover

después de haber lavado la ropa

                     como corto lunecer de octubre

y una calle vaciada por la noche

y una esquina sin santuarios

                          sucede a veces que me amanece

una profunda tristeza que no puedo enunciar

                           he perdido las fuerzas para decir cómo me siento he perdido las ganas siquiera de decir cómo me siento a veces me doy cuenta que nadie sabe nada de mí porque

soy largo silencio

                un momento

                una habitación a oscuras

anoche sentí en mi sangre

los cuerpos de mi pasado

una tarde

un árbol no plantadoLeer más

Agua bendita

Por Angélica Mancilla

Empezaba a oscurecer cuando mi abue nos llamó a la sala, nosotros llevábamos todo el día patinando en el patio, del zaguán a la ventana y de la ventana al zaguán. Era domingo y papá había salido, desde temprano, al futbol con sus amigos. Mi abue dijo que ya no eran horas para estar andando como chivas desbocadas y nos pidió que nos sentáramos un momento con ella en los sillones de la sala. Nos quitamos los patines y los dejamos amontonados en la entrada de la casa. Entre empujones y apretones, corrimos a ganar el mejor lugar, que casi siempre era el de alguna orilla del sillón, no en los de en medio, donde se estaba apretado. Hacía calor. Estábamos chapeados y el sudor nos corría por la frente caliente. Andrés estaba agitado y empezó a echarse aire con las manos. Fue cuando mi abue sacó un rosario del mandil que usaba diario para no manchar su ropa al cocinar o mojarse la panza al lavar los trastes. Nos obligaría a rezar el rosario con el pretexto de la mala vista y de que le ayudáramos a leer, porque no era un secreto que la abuela leía perfecto, no en balde pasaba todas las mañanas, casi madrugada, rezando frente al altar que tenía en una esquina de la sala, con la imagen del santísimoLeer más

Joselin Martínez | Poemas

E. Joselin Martínez (1999, Toluca, Estado de México). La poesía es todo el consuelo que queda, mi nombre es Joselin Martínez y la poesía es todo lo que me queda para recordarla, es todo lo que queda en mí, aun continuo aprendiendo, es lo único que me llena y desde hace un par de años comencé a escribirla.

 

¡Quédate!

Disfruta mis espinas,

Quédate inerte mujer de hierba

Echa raíces en santa tierra.

Los dioses llaman sin descanso

Proclaman tu nombre paraíso.

Quédate, sequía de gloria

Y tráeme primavera en hojas muertas

Donde tus ojos florezcan:Leer más

Karen Delgado | Poemas

Karen Delgado (Ciudad de México, 1999), estudia Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México y Letras Hispánicas en la Universidad Autónoma Metropolitana. Becaria por la Fundación para las Letras Mexicanas en la categoría de narrativa en el onceavo curso de creación literaria para jóvenes. Segundo lugar en el Premio Nacional al Estudiante Universitario Carlos Fuentes de ensayo. Tiene publicaciones en revistas independientes como Círculo Literario de Mujeres, De-lirio, Tintero Blanco y Monolito. Antologada en “Somos el GRITO”, España.

 

Mango

De ser posible lléname de incertidumbres

Como esas que dejan despierta a las tres de la madrugada

Mirando la tonta nada pensando en la llegada de imposibles

Mientrashaceunchingodefrío.

Siento que todo me arde

Desde la médula y el dedo chiquito del pie

Me rompiste el pendejo ego.

Chingada vida

Chingado futuro

Chingada vista de azotea

¿Por qué no podías decir que no sabías nada

Para evitarte todo esto?

Ya estoy grande para escribir así

Y, perdón…………………..Leer más