De la leyenda urbana al terror digital

La construcción de lo siniestro en los mitos de internet

 

Por Alejandro Emmanuel Arroyo Vargas[1]

 

Introducción y estado de la cuestión

Las leyendas urbanas tienen una habilidad particular para convertir miedos difíciles de nombrar en historias concretas. No necesitan demostrar que algo ocurrió. Les basta con dejar abierta la posibilidad. Pudo pasar, quizá ocurrió cerca o tal vez le sucedió a alguien relacionado con quien cuenta la historia. Los estudios sobre la leyenda contemporánea han señalado desde hace décadas esa relación cambiante entre relato, creencia y experiencia (Brunvand, 1981; Bennett, 1989; Dégh, 2001). Una leyenda no funciona como un texto cerrado. Vive de las versiones que conserva y de los cambios que cada comunidad introduce al volver a contarla.

Internet no eliminó esa forma de narrar. La llevó a otros lugares. Primero fueron los correos reenviados y los foros. Después llegaron las wikis, las redes sociales y las plataformas de video. En todos esos espacios siguen apareciendo prácticas basadas en copiar, modificar, comentar y volver a compartir. Kibby (2005), Howard (2008), Blank (2009, 2012, 2014) y Frank (2011) muestran que una práctica no deja de ser folklórica por circular en medios digitales. Si existe apropiación, variación y negociación colectiva del significado, la tradición continúa. Lo que cambia es el medio en el que ocurre.

El creepypasta ayuda a ver este cambio con claridad. Al principio el término se relacionó con historias de terror que se copiaban y pegaban de un sitio a otro. Muy pronto dejó de limitarse al texto. Las historias comenzaron a incluir fotografías alteradas, videos, videojuegos, discusiones y archivos creados entre varias personas. Sánchez (2018) encuentra continuidades entre la leyenda urbana y el creepypasta. Morán Rodríguez (2021) estudia su relación con nuevas formas de oralidad. Blank y McNeill (2015, 2018), Chess y Newsom (2015) y Henriksen (2018) también muestran que este tipo de terror se entiende mejor cuando se observa como una práctica compartida y no solo como una colección de relatos.

Aquí aparece una contradicción interesante. Internet ofrece más herramientas para comprobar información, pero gran parte del terror digital se alimenta de materiales difíciles de verificar. Una fotografía borrosa, una captura sin contexto o un video presentado como encontrado pueden resultar más inquietantes que un cuento que desde el inicio se reconoce como ficción. La información abundante no elimina la duda. A veces incluso la hace más grande. Los comentarios, las respuestas y las discusiones pueden cambiar el significado de una historia mientras circula, como señala Debies-Carl (2021). La viralidad también modifica la manera en que estas narraciones llegan a nuevos públicos (Guerini & Strapparava, 2016).

A partir de esto surge la pregunta que guía el trabajo. ¿Cómo conservan las leyendas urbanas sus viejos mecanismos de credibilidad y transmisión cuando pasan a internet, y qué recursos nuevos utilizan para producir miedo? La propuesta de este artículo es que el terror digital no borra la lógica de la leyenda. La reorganiza. Para observarlo se comparan Slender Man, Momo y The Backrooms. El análisis se concentra en cuatro aspectos, la presencia de lo extraño en lo cotidiano, el uso de imágenes y archivos como evidencia, la construcción colectiva de versiones y la manera en que la circulación digital puede convertirse en una forma de participación.

 

Leyenda, participación y folklore digital

La leyenda contemporánea suele acercar lo extraño a lugares conocidos. Puede situarlo en una carretera, una escuela, una casa, un centro comercial o incluso en un teléfono. Esa cercanía importa porque hace que el relato parezca posible. Brunvand (1981) popularizó el concepto de leyenda urbana para hablar de muchas de estas historias modernas. Dégh (2001), por su parte, insistió en que la leyenda también se construye alrededor de la discusión sobre si algo pudo ocurrir o no. Una persona cree, otra duda y otra recuerda una historia parecida. Esa conversación forma parte de la vida del relato.

La conocida fórmula del “amigo de un amigo” resume bien este mecanismo. La fuente está lo bastante cerca para parecer confiable, pero lo bastante lejos para que sea difícil comprobarla. Fine (1992) y Ellis (2001) explican que las leyendas crecen dentro de redes sociales y temores compartidos. En internet esa autoridad ya no depende solo de una persona. También puede apoyarse en capturas, comentarios, números de reproducciones o varias versiones que parecen confirmar lo mismo. La lógica cambia de forma, pero la necesidad de producir cierta cercanía continúa.

El medio digital también facilita que una historia permanezca disponible, pueda encontrarse después y pase de un formato a otro. Una persona copia una versión, la cambia y la devuelve a la red. McNeill (2013) recuerda que la variación siempre ha sido una parte central del folklore. Foster y Tolbert (2016) usan el concepto de folkloresque para estudiar obras de la cultura popular que imitan, recuperan o reorganizan formas folklóricas. Esto ayuda a entender por qué una criatura puede tener un creador conocido y, aun así, terminar rodeada de rasgos que ya no dependen de esa persona. También explica por qué una imagen fabricada puede empezar a sentirse como un documento cuando pierde su contexto original.

La participación del público hace que este proceso sea todavía más visible. Jenkins (2006) y Jenkins, Ford y Green (2013) explican que las audiencias no se limitan a recibir contenidos. También los comparten, los reinterpretan y los amplían. Shifman (2014) y Milner (2016) encuentran una lógica semejante en los memes, que sobreviven gracias a múltiples variaciones de una misma idea. Algo parecido ocurre con los mitos de internet. Una historia sigue viva porque puede cambiar sin dejar de ser reconocible. Contarla, comentarla, dibujarla, convertirla en juego o grabar un video sobre ella son distintas formas de entrar al mismo universo.

También importa la forma en que las plataformas deciden qué vemos. Van Dijck (2013), Bucher (2018) y Gillespie (2018) han estudiado cómo la recomendación, la clasificación y la moderación intervienen en la circulación de contenidos. La vieja frase “alguien me lo contó” puede convertirse en “me apareció en el teléfono”. Para el terror, esa sensación de encuentro inesperado es muy útil. La persona no siempre busca la historia. En ocasiones siente que la historia llegó hasta ella.

 

Lo siniestro como operación narrativa y mediática

La idea de lo siniestro ayuda a explicar por qué estas historias pueden inquietar incluso cuando sabemos que son ficticias. Freud (1919/2003) relacionó lo ominoso con aquello que resulta familiar y, de pronto, se vuelve extraño. Carroll (1990) estudió el horror a partir de seres que rompen categorías reconocibles. Kristeva (1982) habló de la abyección como una alteración de fronteras y Cohen (1996) mostró que los monstruos suelen concentrar temores culturales. En el terror digital estas fronteras aparecen todo el tiempo. Un archivo puede parecer ficción y testimonio a la vez. Un juego puede presentarse como advertencia. Una ausencia puede sentirse como una presencia.

Fisher (2016) distingue entre lo raro y lo inquietante. Lo Leer más→

La relación entre el exocerebro y las representaciones sociales

Una aproximación

 

Por Aldo Saúl Uribe Nuñez[1]

 

Introducción

El cerebro humano, a lo largo de la historia de la ciencia, ha sido un enigma. Las neurociencias, aunque han contribuido significativamente a su entendimiento, apenas han sabido abordar qué es lo que se puede entender por cerebro y mente, qué entendemos por memorias o tipos de memorias y de qué manera estos conceptos y fenómenos de estudio se pueden conceptualizar y analizar. El cerebro es un órgano enigmático y maravilloso que se ha transformado hasta ser lo que es hoy en día, aunque, lamentablemente, poco sabemos de su funcionamiento y el papel que desempeña en nuestra vida.

No obstante, existen avances significativos en su comprensión. Estos avances no solo han surgido de las neurociencias, también han emergido de las ciencias sociales, las humanidades y las ciencias cognitivas. En este sentido, se ha analizado, por ejemplo, cómo el orden social influye significativamente tanto en nuestro cerebro como en la mente, y viceversa. Teóricos como Bartra (2007) han referido que difícilmente el cerebro se hubiera desarrollado sin la ayuda del orden social y simbólico, acuñando el termino de “exocerebro”. El cerebro es incapaz de crear conciencia por sí solo, y ésta se ubica en el cerebro y en el entorno en el que el ser humano se desenvuelve.

Por otro lado, pensemos, junto con Jean-Didier (2007), que no basta estudiar al cerebro desde una visión biologicista-fisiológica: el estudioso del cerebro debe tomar en cuenta conocimientos de las ciencias biológicas y las ciencias sociales y no relegar a la subjetividad del individuo. Este autor, aunque nos hace una descripción mayormente biológica del funcionamiento del cerebro en su libro Viaje extraordinario al centro del cerebro, retoma la importancia de la subjetividad y lo sociocultural en el estudio del cerebro y de la mente.

Así, este ensayo tiene el propósito de presentar, aunque de forma limitada, la relación entre el exocerebro y las representaciones sociales. Para hacer este análisis, se hace uso de bibliografía especializada concerniente a las ciencias sociales, particularmente, a la psicología social, a la antropología y a la sociología. Finalmente, se llega a la conclusión de que, tanto el exocerebro como las representaciones sociales son perspectivas de estudio que se enriquecen entre sí y nos invitan a pensar en la complejidad del cerebro y del orden simbólico y social en el ser humano.

 

Roger Bartra y el concepto de “exocerebro”

Roger Bartra, antropólogo y sociólogo mexicano, introduce un concepto fascinante que nos permite pensar el desarrollo del cerebro desde lo social y lo cultural: el exocerebro. Para él, el cerebro es incapaz de crear conciencia por sí solo y ésta no sólo se ubica en el cerebro, sino también en el entorno en el que el individuo se desenvuelve. De esta forma, el cerebro humano se apoyaría en una sólida estructura simbólica que le permite crear una conciencia, es decir, ser consciente de ser consciente (Bartra, 2007).

La cultura, al entrar en escena, logró que el ser humano se desarrollara sin precedentes y esto fue gracias a que, en un momento de la historia, un subgrupo de homínidos se enfrentó a situaciones o retos que superaban los recursos que normalmente usaban. La evolución cultural se transformó mucho más rápido que las lentas mutaciones de la evolución natural y biológica de la especie. Sin el desarrollo de la cultura, el ser humano difícilmente hubiera sobrevivido ante la hostilidad e indiferencia de la naturaleza.

Bartra (2007) refiere que la neurología ha intentado encontrar los mecanismos biológicos naturales de la mente en el funcionamiento del sistema nervioso central, relegando al cerebro de los elementos subjetivos y artificiales, teniendo como objetivo responder a una pregunta muy compleja: ¿Es acaso el lenguaje, la conciencia y la inteligencia productos “naturales” definidos genéticamente en los circuitos cerebrales o son producto de la cultura? Bajo esta incógnita, podríamos decir que de los dos. La conciencia y el lenguaje se ocupan de circuitos cerebrales, pero estos no pueden ser desarrollados sin la cultura y la interrelación con los otros.

Bartra (2007) también describe la relevancia de la plasticidad cerebral en la adaptación del ser humano y el desarrollo de su cerebro. La plasticidad cerebral es aquello que nos permite no solo generar nuevas redes neuronales de aprendizaje, sino también adaptarnos a nuevas situaciones de la vida. El sistema nervioso, entonces, cambia dependiendo de las vivencias/experiencias del sujeto y su coLeer más→

Arte en el espacio público

 La urbe como escenario de intervención efímera —entre la performance, la instalación y sus híbridos— para “hacer ciudad

 

Por María Belén Robeda

 

Resumen

El panorama actual del arte contemporáneo evidencia un interés por desarrollar propuestas que tienen un rasgo en común: su emplazamiento en la calle. La urbe se presenta como un espacio repleto de cargas sígnicas que no es para nada neutral y donde el artista intenta apropiarse, al menos por un momento, de dicho espacio y hacer reflexionar al transeúnte interpelándolo de diversas formas.

A partir de un enfoque teórico-práctico, el objetivo del trabajo es el de relevar estas producciones efímeras y analizar el modo en que se presentan y funcionan en relación a un entramado complejo como es la ciudad, donde el artista es un revolucionario y busca, en cierta forma, modificar su contexto y coproducir un sentido. Desde la propuesta práctica se concebirá un proyecto de gestión a partir de una convocatoria abierta de obras audiovisuales, donde se invitará a artistas de todo el mundo a intervenir un espacio de manera efímera.

 

Objetivos

Uno de los propósitos iniciales del trabajo es indagar qué tienen en común las obras que se presentan en la calle y cómo es su relación con ese espacio, a continuación de este estudio se establecerán ciertos parámetros para analizarlas partiendo de sus características, formas de producción, recepción del público, relación con el espacio que está emplazado, entre otros rasgos. Desde mi experiencia personal en este campo y de un análisis previo se constituirán estas categorías para estudiarlas, no desde un juicio de valor, sino para que cumplan sus objetivos y sean movilizadoras y provocadoras de cambios en el espectador.

Considero que la originalidad de la investigación parte de esta necesidad de establecer ciertos parámetros para poder estudiarlas y aportar categorías al análisis de obras en el espacio público, haciendo un especial énfasis en las intervenciones efímeras provenientes del campo de la danza, la performance, la instalación, la videoinstalación y propuestas híbridas, este estudio parte de la definición de ciudad y su transformación histórica hasta la ciudad en nuestros días.

La propuesta consiste en gestionar un evento de proyección de video interviniendo un edificio emblemático de la ciudad de Sevilla, con este trabajo busco profundizar el análisis desde la gestión invitando a artistas de todo el mundo a participar, para luego analizar esta intervención bajo las categorías que aporto inicialmente y además crear un catálogo digital de dicho proyecto.

 

Marco teórico y metodológico

El nacimiento de la ciudad Barroca

El concepto de espacio público surge a partir del Barroco, donde la ciudad toma un papel preponderante en el ámbito social; la evolución de la arquitectura permitió desdibujar las fronteras entre el interior y el exterior, y conformar espacios que se encontraban en la ciudad articulados entre sí, formando parte de un amplio sistema. Las ciudades con esta nueva arquitectura se configuraban como un gran escenario con un centro y una periferia, marcado sobre todo por la división del trabajo y la ubicación de las fábricas:

Ahora se trata de un sistema policéntrico, basado en múltiples grados de libertad, parámetros de un sistema multidimensional. Así encontramos en la ciudad grandes aparatos escenográficos a modo de decorados, que apoyan el sentido barroco de la teatralidad, generando espacios lúdicos que invitan al juego y a la interacción con el visitante. Podríamos decir que el espíritu barroco desarrolla binomios como arquitectura-escenografía; realidad-ilusión; espectáculo-participación; utilidad-juego, que marcan la conversión del espacio público en un nuevo escenario para la ciudadanía. (Escudero García 2018: 26)

Con el primer binomio arquitectura-escenografía, se crea un paralelismo en estas dos grandes áreas o campos artísticos; por un lado, entendemos la arquitectura como las construcciones y todo lo que confiere nuestro orden espacial en las ciudades, y por el otro, la escenografía como un signo teatral que corresponde al plano discursivo, es decir, una herramienta escénica para contar una determinada historia en el ámbito teatral. Estas definiciones entran en contacto directo con el segundo binomio: realidad-ilusión, todo aquello que creemos que sucede en las ciudades, en la arquitectura, se conforma en el orden de lo real, lo contrario pasaría cuando hablamos de escenografía; este binomio invita a pensar, por otra parte, que la realidad y la ilusión coexisten en el mismo plano, una cuestión que precisamente el arte toma en los años 60 con las vanguardias, cuando los artistas deciden sacar el arte a la calle, esa toma de realidad en esas obras se concibieron desdibujando los límites entre la vida y el arte.

Por otro lado, se incluye la idea de espectáculo-participación, el concepto de espectáculo en la ciudad nos hace reflexionar sobre aquello que se considera un espectáculo: todo lo que es creado para ser visto, y que además requiere la participación de un ciudadano que lo habite. La idea de utilidad-juego se corresponde con la concepción de aprovechar el espacio público, justamente hacerlo propio, jugar con el mismo y desbloquear las barreras de lo privado. Esta noción de apoderarse del espacio la retoma el arte en los años 60 y también se vincula con el concepto de arquitectura:

Pero el espacio público no es solo un mero elemento estructurador, sino que también es un lugar simbólico, que ha contribuido a definir las funciones culturales y que se actualiza a partir de nuevas prácticas, dentro de las cuales podemos pensar en las intervenciones artísticas. Es por ello que el espacio público resulta un escenario privilegiado para propiciar el diálogo entre arte y arquitectura. (Sánchez Hurtado 2017: 44)

Continuando con la definición de ciudad como un gran escenario, se puede determinar entonces que la urbe es una conjunción de dos partes, por un lado, se encuentra conformada por componentes no físicos, ya sea por el aparato social, las costumbres, las relaciones entre los habitantes, las actividades que se plantean allí, etc.; y por otra parte, contiene el componente físico, es decir toda su arquitectura. Estos dos planos a su vez están determinados por el paso del tiempo, en otras palabras, refiere puntualmente a hechos urbanos que han modificado inevitablemente la estética del espacio público y por ende de la ciudad.

En definitiva, describir la calle como un gran escenario no es un mero capricho, según la Real Academia Española el escenario se define como un lugar y circunstancia donde se produce un hecho; el artista debe saber las circunstancias y cargas sociales —que al igual que un escenario teatral— conlleva realizar una obra allí. En palabras de María Cecilia Perea: “Para las artes de la calle en general, la ciudad no es nunca un mero telón de fondo, ni su arquitectura un dispositivo escenográfico, por el contrario, la ciudad se concibe como un ámbito escénico, como una manera particular de moldear espacialmente las relaciones entre artistas y espectadores.” (2011: 3)

Al igual que un espacio teatral que contiene un gran sistema para que funcione, la ciudad también posee un sistema interno, definido por Sánchez Hurtado “como una máquina de habitar” (2016: 38), la ciudad debe responder a sus espectadores, es decir, a sus ciudadanos, por el contrario, si se excluye a una parte de la población aquello no será una ciudad, sino una anti-ciudad.

 

Crisis del espacio público en la ciudad contemporánea

Después de la segunda guerra mundial la reconstrucción de las ciudades europeas tuvo como objetivo recuperar la ciudad, su estética, en cierta forma, redecorarla; el desarrollo de la escultura en estos años en el espacio museístico se trasladó al espacio público, otorgándole una vital importancia a producir obras al servicio de esta nueva ciudad.

La conformación de este modelo de ciudad en el siglo XX responde a un orden donde el capitalismo entra en todo su esplendor, gestionándose espacios al servicio de la publicidad y al consumo, en otras palabras, espacios sin identidad. El desarrollo de la escultura en el espacio público en estos años responde a este modelo, por lo que se pueden encontrar una variedad de propuestas que no han sido realizadas para su contexto y donde los ciudadanos no se han identificado con ellas, por ejemplo, el caso de la escultura The Picasso, construida en 1967 en Chicago.

Este proceso de construcción de ciudad ha llevado años, pero se podría generalizar en que esta evolución hacia la ciudad moderna ha tenido como rasgo general una pérdida de identidad sobre todo en lo que al espacio público refiere:

En términos generales, ampliando la concepción urbanística y planificadora moderna esbozada en el S. XIX, a partir de la II Guerra Mundial, la conformación de las ciudadesLeer más→

A hombros de gigantes: Jurassic Park y ese ignorado llamado desexitinción

Por Hazael Alvarado Hernández[1]

Han transcurrido 32 años desde el estreno en México de Jurassic Park, el entrañable clásico de ciencia ficción dirigido por Steven Spielberg, y aún recuerdo el impacto que tuvo en mí tanto esta película como el resto de las entregas desde entonces. Este año, envueltos en una trama llena de acción, suspenso, tintes de humor negro y un soundtrack que sella toda la experiencia cinematográfica, Jurassic World: Rebirth pone al alcance de una nueva generación dinosaurios creados con avanzada tecnología genética.

En honor a este nuevo estreno, vale la pena hacer un alto y preguntarse: ¿Dónde comenzó todo? ¿Fue este universo producto del marketing de Hollywood? ¿Fue la primera vez que el mundo del entretenimiento nos presentó a humanos y a dinosaurios dentro de una misma trama? ¿Qué la hace diferente? ¿Y cómo es que este ícono de la cultura popular nos apunta al futuro y, en última instancia, a una realidad mucho más inquietante? Escudriñar un poco este clásico puede ayudar.

 

Algo de historia

Puede parecer sorprendente para algunos, pero Jurassic Park estuvo basada en el best seller del mismo nombre escrito por Michael Crichton a comienzos de la década de los noventa[2], y aunque este participó en la creación del guion cinematográfico, la idea no era dar vida a un universo cuya existencia se ha prolongado más de 30 años.

También vale la pena precisar que Crichton no fue el primer autor en explorar un mundo donde los dinosaurios y los humanos modernos cruzan caminos; antecedentes célebres los representan: Viaje al centro de la tierra (1864) de Julio Verne y El mundo perdido (1912) de Arthur Conan Doyle. No obstante, Jurassic Park no aborda un viaje fantástico a tierras indómitas, sino un escenario donde la ingeniería genética es empleada para un uso egoísta, frívolo, consumista[3], y donde no existen límites o reflexión sobre la aplicación del conocimiento científico. En este sentido se acerca más a obras como La isla del Dr. Moreau (1896) de H.G. Wells, a quién en buena medida debemos, después de la publicación de Frankenstein (1818) de Mary Shelley, la consolidación de lo que hoy en día conocemos como ciencia ficción.  

 

¿Qué pasaría si…?

Ahí donde el avance tecnológico y académico de su tiempo hallan un techo muy bajo, la ciencia ficción abre una brecha especulando sobre “las respuestas humanas a los cambios en el nivel de la ciencia y la tecnología”[4]. Por ejemplo, ¿qué pasaría si pudiéramos viajar a través del Leer más→

Platón y la verdad: algunos apuntes sobre las ideas de Platón

Basadas en el libro “¿Existe el método científico? Historia y Realidad” de Ruy Pérez Tamayo

Por Aldo Saúl Uribe Núñez[1]

Introducción

El objetivo de este texto de divulgación es realizar un análisis breve acerca de algunas ideas filosóficas provenientes de Platón, gran pensador de la antigüedad griega, tratadas en el libro del divulgador de la ciencia Ruy Pérez Tamayo ¿Existe el método científico? Historia y Realidad, ideas que han prevalecido hasta nuestros días y han influido de forma considerable en el fascinante mundo de la ciencia y la filosofía a lo largo de la historia.

Tras varios años de estudiar a través de mi formación las características y los métodos que existen en la ciencia, he decidido escribir sobre las ideas filosóficas-científicas de este pensador tan fundamental en la historia de la filosofía. Los postulados de este pensador han impactado en el campo de la política, la educación, la ciencia y la ética, por mencionar algunos; un sabio que nos ha ayudado a interpretar y entender nuestro mundo de una mejor manera. 

Sócrates había formado diversos discípulos: pensadores que eran capaces de analizar y recapacitar aquellas palabras de su maestro, pero sólo Platón fue capaz de trasferir a otras generaciones su mensaje y continuar su pensamiento. En el libro de Pérez Tamayo, las ideas revisadas nos permiten contemplar desde sus orígenes la concepción del método científico y la interpretación del mundo que nos rodea, así como la importancia del pensamiento filosófico griego en la historia de la ciencia.

Este maravilloso libro de Ruy Pérez Tamayo, nos conduce al fascinante camino de la ciencia, camino que, si bien nos ha resultado complicado observar y estudiar con detenimiento, nos ofrece una forma de conocernos a nosotros mismos y preguntarnos el porqué de las cosas. La mayoría de los constructos y referencias de los pensadores que se revisan en su libro provienen de las ciencias “exactas”, es decir, ciencias que procuran el conocimiento científico, el cual puede considerarse como verificable y fundamentado (Pérez, 2012).  

Sin embargo, no toda la investigación científica procura la búsqueda del conocimiento “objetivo”. En este texto de divulgación, se explora y describe los postulados filosóficos de Platón respecto a la búsqueda del conocimiento objetivo y de la verdad retomando lo que Pérez Tamayo asevera sobre Platón. El rostro que este divulgador nos muestra de tal filósofo nos permite enlazarnos y comprender mejor sus aportes al mundo de la ciencia, con esa forma tan característica y creativa de describir la historia de la misma, a sus pensadores y a sus filósofos.

Platón y la búsqueda del conocimiento.

A lo largo de su vida, Platón plasma sus ideas en distintos diálogos en los cuales nos muestra diversos procedimientos para alcanzar el conocimiento. Por una parte, nos encontramos con una de sus principales teorías: la teoría de las Ideas. Postulado que proviene de una particiLeer más→

¿Es la organización social una vía para intervenir en las problemáticas sociales?

El papel de la psicología social comunitaria en el fortalecimiento de la comunidad

 

Por Aldo Saúl Uribe Nuñez[1]

En los últimos años, México ha sido escenario de cambios significativos que han repercutido en su desarrollo social, educativo, político y cultural. Estos cambios han influido sobremanera en la vida de las personas y en su bienestar. Uno de ellos y, quizá el más preocupante, es la violencia sistémica y generalizada que se experimenta en el país.

Ante el incremento y normalización de este y otros problemas como la desigualdad social, la discriminación o la precariedad en todas sus formas, la organización social y comunitaria ha relucido por su nobleza para intervenir en las problemáticas psicosociales que se viven y se avecinan. En este sentido, surge este texto para hablar sobre la psicología social comunitaria y su papel en el fortalecimiento de las personas, las comunidades y la sociedad.

Los aportes psicosociales de la psicología, y las ciencias sociales en general, han tenido como principal objetivo el fortalecimiento y desarrollo de las comunidades. Desde este punto de vista, en el área de la psicología, los diversos campos de estudio provenientes de la psicología social tales como la psicología política o la psicología comunitaria, han buscado la solución de problemáticas sociales a partir del fortalecimiento de la identidad, la cohesión y la ciudadanía de las personas.

Estas áreas de estudio han fungido como campos de vital importancia pLeer más→

Sociedad Red y violencia digital: implicaciones del uso de las redes sociales en la violencia de género

Por Aldo Saúl Uribe Nuñez[1]

Este texto surge de la necesidad de realizar un análisis acerca del uso de las redes sociales y la violencia de género en los jóvenes, su explicación desde una perspectiva psicosocial y las posibles propuestas de solución para reducirla. El objetivo de este artículo de opinión es analizar este fenómeno cultural y social, ofrecer herramientas para mitigar este problema haciendo uso de las mismas plataformas virtuales y proponer recomendaciones psicoeducativas.

El problema de la violencia de género ha ido aumentando a través de los años y hoy en día, representa uno de los temas de mayor relevancia para los organismos gubernamentales e instancias educativas, sociales, culturales y económicas. La complejidad de esta situación, así como sus repercusiones sociales, hace que resulte indispensable estudiarla. Tras varios años de participar en el estudio y discusión en distintos programas creados para poner alto a la violencia, me he dado cuenta que es un problema urgente de salud pública que requiere atención.

¿Qué es la violencia de género?

En los últimos años, el reconocimiento del problema que representa la violencia de género en la sociedad se ha ido incrementando cada vez más. Esto se puede observar a partir de los años noventa, donde se comienza a consolidar gracias a iniciativas importantes como la Declaración de Naciones Unidas sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, llevada a cabo en el año 1993. No es un problema nuevo, sin embargo, su conceptualización, su visualización y ser considerado ya no una cuestión meramente individual sino un problema social sí es respectivamente reciente (Bosch y Ferrer, 2000).

La definición de violencia de género ha sido controversial y no muchas veces aceptada. Una de las definiciones más relevantes es la propuesta por la ONU (1995):

Todo acto de violencia sexista que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psíquico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la privada

La violencia de género puede adoptar distintas formas que no muchas veces se expresan en su totalidad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS; 2002) este problema es una de las principales causas de muerte entre mujeres de 15 a 44 años en todo el mundo, donde principalmente sufrenLeer más→

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)

Un acercamiento desde la Neuropsicología

Por Aldo Saúl Uribe Nuñez[1]

La Neuropsicología tiene como objetivo primordial ocuparse del diagnóstico y el tratamiento de los problemas de carácter cognitivo, emocional y conductual que aquejan a la persona. Actualmente representa un campo de gran importancia, no solamente para la Psicología, sino también para el campo de las neurociencias en general. Este trabajo tiene como objetivo, identificar y analizar las distintas características del TDAH desde la perspectiva neuropsicológica, al tiempo que busca delinear cómo a través de las múltiples metodologías utilizadas en su abordaje se puede lograr una implementación de medidas preventivas y de tratamiento para este trastorno.

Inicialmente, se hace necesario plantearse la interrogante, ¿en qué consiste este trastorno y cómo se puede abordar desde la neuropsicología? Para Félix (2005), el TDAH es un trastorno fundamentalmente crónico, el cual se caracteriza por un patrón constante de exceso de actividad, inatención e impulsividad como características determinantes.  Por otra parte, un estudio realizado por la Universidad de Valparaíso en Chile (2004, citado por Solis y Quijano, 2014) expone que dicho trastorno es de índole comportamental, tiene su inicio en la infancia y ha sido descrito desde la antigüedad, reflejándose en el ámbito cultural de la sociedad.  

El estudio y tratamiento del TDAH constituye una gran responsabilidad para el profesional de la salud. De la Peña (2000), por ejemplo, expone que el TDAH es uno de los problemas de salud mental más padecidos en la población pediátrica, estimándose su prevalencia entre el 3% y el 4%, siendo la más elevada la que corresponde al rango de edad entre los 6 y los 9 años, representado por el 8%. La mayoría de las veces este trastorno persiste hasta la adolescencia, influyendo de forma negativa en el funcionamiento familiar, social, académico e interpersonal del individuo.

Para la neuropsicología, este trastorno requiere de una valoración sistematizada de la etiología y los factores que influyeron en su desarrollo. Uno de los puntos de interés es el deficiente desarrollo de la organización de la conducta y cómo ésta influye sobre la actividad consciente e intencionalmente orientada de la persona. Álvarez (2004) nos indica a través de su experiencia, que el abordaje del TDAH desde la neuropsicología no es un trabajo sencillo, ya que la persona no desarrolla las actividades complejas orientadas hacia un fin, se altera el desarrollo de su personalidad y su condición psíquica. 

Sin embargo, esto no quiere decir que la implementación de metodologías enfLeer más→

Las relaciones parasociales, followers, haters y la cotidianidad

Por Ernesto Del Toro[1]

 

“Con ella me enamoré, aunque nunca la conocí,
sueño en su querer y en sus brazos quiero dormir…”
(Bobby Pulido. Voy desvelado)

 

Hay una sensación especial al interactuar en redes con algún personaje famoso al que admiramos. A esto le dieron un nombre en 1956 y se llama relación parasocial.  La idea de que lea nuestro mensaje nos da la esperanza de que nos responda o que comparta algo de nuestro contenido es una posibilidad latente gracias a los dispositivos electrónicos —y a que hay famosos que se la pasan con el celular en la mano—.

Pero esto no ocurre sólo con las celebridades que admiramos, también existe la posibilidad de interacción con las que no nos caen bien, y que algunos hasta odian. Esta experiencia interna que no se ve, pero sabemos que existe, no porque alguien nos la platique sino porque nos ha pasado. Este fenómeno interno en el que una celebridad nos genera emociones, sentimientos y una identificación o empatía, ha sido estudiado y analizado desde hace más de sesenta años, bautizado como «Relaciones parasociales».  

En este trabajo, haremos una breve revisión del contexto en el que se acuña el termino relación parasocial, las condiciones sociales en las que se fue desarrollando y los avances teóricos y conceptuales del término; lo anterior es importante por la actualidad del concepto y, sobre todo, porque es una característica definitoria de nuestra actualidad.    

La teoría que decía que una relación parasocial era una aparente relación entre el espectador y una personalidad de algún medio masivo de comunicación pasó de tratarse de una esLeer más→

Tláhuac, Santiago Zapotitlán y Miguel Hidalgo

Por María de Jesús López Salazar*

 

Las historias de cada lugar son fundamentales para entender las necesidades de la población ya que sólo a través de la recopilación de sus orígenes puedes entender sus formas de vida así como sus problemas, sueños y desavenencias…

 

El Distrito Federal (D.F.) o Ciudad de México es la capital de la República Mexicana y sede de los Poderes Federales de los Estados Unidos Mexicanos, lo que implica referirse a la ordenación de una estructura local establecida en un espacio territorial que no conforma parte de los tres niveles de gobierno. En este sentido, el D.F. no es un Estado como el resto de los treinta y uno que forman parte del territorio mexicano, pero pertenece a la Federación en calidad de “entidad federativa con personalidad jurídica y patrimonio propio, con plena capacidad para adquirir y poseer toda clase de bienes que le sean necesarios para la prestación de los servicios públicos a su cargo, y en general, para el desarrollo de sus propias actividades y funciones” (Art. 2 del Estatuto de Gobierno del Distrito Federal).

La Ciudad de México es el núcleo urbano más grande del país, y el principal centro proveedor de bienes y servicios. Se sitúa en el Valle de México, en la alta meseta del centro de México. Cuenta con una población de 8,851,080 habitantes, y conforme a la definición acordada entre el gobierno federal y estatal la capital en conjunto con su área conurbada integran la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), sumando más de 112,336,538 habitantes (INEGI:2014). Esto también la convierte en la más grande aglomeración urbana del continente americano y en la tercera más grande del mundo (INEGI: 2014).

Continuando con el punto, el D.F. colinda al norte, este y oeste con el Estado de México y al sur con el estado de Morelos, siendo sus coordenadas geográficas extremas las siguientes: al norte 19°36’, al sur 19°03’, de latitud norte al este 98°57’, al oeste 99°22’ de longitud oeste (INE, 2006:3). Igualmente, se divide en dieciséis Demarcaciones Territoriales que son: 1. Álvaro Obregón, 2. Azcapotzalco, 3. Benito Juárez, 4. Coyoacán, 5. Cuajimalpa de Morelos, 6. Cuauhtémoc, 7. Gustavo A. Madero, 8. Iztacalco, 9. Iztapalapa, 10. La Magdalena Contreras, 11. Miguel Hidalgo, 12. Milpa Alta, 13. Tláhuac, 14. Tlalpan, 15. Venustiano Carranza, y 16. Xochimilco. Cada Demarcación Territorial tiene un órgano político administrativo desconcentrado de la Administración Pública Central, denominada genéricamente Alcaldías de la Ciudad de México. A su vez, cada órgano político administrativo de las Demarcaciones Territoriales cuenta con un titular denominado genéricamente Jefe Delegacional, que desde el año 2000 es elegido por sufragio universal, libre, secreto y directo. También influyen en cuestiones de gobierno, como instancias de participación ciudadana, los Comités Ciudadanos o Consejos de los Pueblos –dependiendo el caso particular de cada Delegación–,[1] y por unidades territoriales.[2] Cada Alcaldía de la Ciudad de México se estructura por pueblos, barrios y colonias, todas equivalentes a las localidades.

La Ciudad de México ha sostenido su categoría política por saberse la primera urbe del país, “la más valiosa, monumental, compleja y prolongada obra que la nación ha construido” (Garza Villarreal, 2000:3). Definitivamente, capital de la nación, ha sido lugar estratégico como principal escenario de politics (Roth Deubel, 2002), donde “hay fines intermedios necesarios para que el ejercicio del poder funcione, ya que el ejercicio del poder no es un ejercicio de fuerza, siempre va acompañado de convicciones profundas” (Gutiérrez López, 2003:4); pero igualmLeer más→