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Correspondencia azucarada

Duraznos asados inspirados en carta de Juan Rulfo a Clara Aparicio

Por Diana Peña Castañeda[1]

Si en su producción literaria Juan Rulfo recreó un pueblo sombrío cuyos murmullos ensordecedores expresan el deseo de calma, en su relación epistolar con Clara Aparicio exhortó la nitidez del amor. Un sentimiento rebosado por la esperanza, del mismo modo que se extiende la gota de agua en la tierra para crear nuevas formas provocativas.

 

“¿Sabes una cosa? He llegado a saber, después de muchas vueltas, que tienes los ojos azucarados. Ayer nada menos soñé que te besaba los ojos, arribita de las pestañas, y resultó que la boca me supo a azúcar; ni más ni menos, a esa azúcar que comemos robándonosla de la cocina, a escondidas de la mamá, cuando somos niños.”

 

Por ser el amor un asunto tan irracionalmente serio, a él, entonces un Leer más

Laura Altamura | Poemas

Il mendicante

Le ossa mendiche

la vita un mazzo di carte

sul marciapiede di sputi e briciole

mai un asso vincente.

Qualche moneta

la sua vita vale

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Laura Altamura (1975). Es doctora en Derecho. Actualmente vive con su familia a pocos pasos de Udine, donde dedica su tiempo libre al cuidado y apoyo de gatos callejeros. Ha escrito de forma intermitente desde su infancia, publica en revistas y participa en concursos literarios, logrando a menudo menciones honoríficas o premios. A partir de 2020 comenzó a publicar de forma independiente o con editoriales. Tiene colecciones de poesía y libros para niños, novelas. “Versi Spettinati” (In Prosa Edizioni) es su último poemario. Su novela social sobre bullying y discapacidad, “Connessioni sommerse”, recibió el premio reconocimiento “El Libro del Año 2023” por la Asociación Área de Cultura. Su mayor pasión es la poesía, en rima o en versos libres, donde trata argumentos sociales, denunciando las cuestiones críticas de hoy, a veces en modo abstracto y metafísico, a veces íntimo y profunda y, en algunos casos, incluso usando una manera cáustica y cortante en la observación de una humanidad que entra en desorden. Para ella, el bolígrafo es una herramienta para conectarse con los mil mundos que existen dentro y fuera de nosotros. Más información en https://lauraaltamura.wordpress.com/

 

El mendigo

Los huesos mendigantes

la vida es una baraja de cartas

en la acera de saliva y migajas

nunca un as ganador.

Pocas monedas

su vida no vale

ni una mirada más

un manojo de trapos escurridos.

Pocos amores

rápidos, sucios, alcohólicos.

Amargos,

excepto uno.

Una foto amarillenta

en el bolsillo – cabina íntima y vacía –

descompuesta

por el peso de una cara de leche.

Desde el parqueo del centro comercial

un gritillo alegre «papá»

lo distrae,

recoge un flashback y se solidifica,

suspendido en el aire,

luego se desliza entre los carros de supermercado,

en el frío de treinta años perdidos

dejados atrás

de tímidos secretos.

Pasajes anónimos a las rejas

de la escuela los días de los recitales.

La mirada cose el dobladillo de los recuerdos

más allá de la acera

de colillas y desperdicios

y luces navideñas de la Navidad ajena.

Amores solo uno.

Creciendo, nunca los ha tenido.

Denegados.

Peregrinar

Vengo a decirte

que

en el paso ilimitado

del peregrinar

entre adoquinadas opacas

y oscuras tintas de oraciones,

sigo buscando el “Lugar

del eterno descanso”.

Mientras tanto, en el camino

me agaché para recoger

los musgos de noviembre,

y los coloqué ahí

entre los ojos del silencio

y la boca del Kyrie Eleison.

Vengo a decirte que el camino

es espeso,

y aunque si las heladas piernas de piedra

se impregnen de notas terrosas

de avenidas arboladas otoñales

cuando se excava para hibernar,

tú ya no puedes protegerme.

Pero me las arreglo, ¿sabes?

Por esto,

vengo a decirte que me dejes ir,

que me sostiene el buen soplo

que tú no puedes ver,

de lento ir y seguro devenir,

me sostiene el abrazo invisible sin límites.

Tú no me detengas

entre objetos y resistencias,

preguntas y opiniones,

juicios y culpas,

entre ideas de cuerpo y estigma.

Vengo a decirte que, si sueltas mi mano,

pronto estaré en el patio

inefable y podré descansar,

y luego,

finalmente,

asomarme y susurrarte, «no tengas miedo».

Il mendicante

Le ossa mendiche

la vita un mazzo di carte

sul marciapiede di sputi e briciole

mai un asso vincente.

Qualche moneta

la sua vita vale

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“Molly Bloom”

Sidra de pera inspirada en Ulises de James Joyce

Por: Diana Peña Castañeda[1]

 

“…me gustaría tener un bonito par de pantuflas rojas como vendían esos turcos del fez rojo o amarillas o una bonita bata semitransparente que me está haciendo mucha falta o una mañanita color de melocotón como la de hace mucho en Walpole sólo 8/6 ó 18/6 ya le daré otra oportunidad madrugaré por la mañana estoy harta de esta vieja cama de Cohen en todo caso podría ir al mercado a ver todas las verduras y coles y tomates y zanahorias y toda clase de frutas espléndidas que vienen todas frescas y deliciosas quién sabe quién sería el primer hombre que me encontrara salen por ahí a buscarlo por la mañana solía decir Mamy Dillon y por la noche también esa era su salida a misa me gustaría una pera grande y jugosa ahora que se me deshiciera en la boca como cuando tenía los antojos entonces le tiraría encima sus huevos y el té en la taza con bigotera que le regaló ella me figuro que para hacerle la boca más grande a él también le gustaría mi buena crema también ya sé lo que voy a hacer voy a dar vueltas por ahí bastante alegre no demasiado cantando alegre de vez en cuando mi fa pietà Masetto luego empezaré a vestirme para salir non son più forte me pondré mi mejor camisa y bragas que él se dé una buena ración de vista con eso para que se le ponga de pie su cosita le haré saber si eso es lo que quería que su mujer se deja joder sí…

 (fragmento del monólogo de Molly Bloom)

 

Es la habitación matrimonial. Tu esposo duerme. Quizás 2 a 3 de una oscura y seca madrugada Leer más