Paradojas del presidencialismo

El caso argentino

Por Jorge Yáñez Lagos[1]

 

Antecedentes sobre las paradojas de un concepto

Las críticas al presidencialismo en América Latina no son nuevas. Hace tres décadas atrás, la visión de Juan Linz se centraba en un supuesto irremediable quiebre democrático que esperaba a los países con sistemas presidenciales. En cambio, actualmente los supuestos apuntan a problemas de diseño, que generan bloqueos, rigideces, conflictos de gobierno y dificultades para gobernar (Martínez, 2022).

Por otro lado, una de las razones que se han esgrimido para reemplazar el presidencialismo —en el caso chileno— responde a una supuesta concentración del poder en manos del Ejecutivo. Esto es lo que se denomina erróneamente hiperpresidencialismo. Por el contrario, quienes sostienen que el sistema presidencial concentra demasiado poder en el presidente, proponen como alternativas modelos semipresidenciales o parlamentarios (Martínez, 2022). De algún modo, cada país latinoamericano acusa a su sistema de ser un hiperpresidencialismo.

No obstante, en el sistema presidencial el Congreso es autónomo del Ejecutivo, mientras que en el semipresidencialismo el presidente retiene la atribución de disolver el Legislativo, situación que bajo los poderes del sistema presidencial no es posible. De esta forma, en el semipresidencialismo la balanza de poder se inclina hacia el Ejecutivo en desmedro de la asamblea. En el caso del parlamentarismo, la concentración del poder es históricamente conocida, pero por diversas razones no se menciona. Mientas el primer ministro y su gabinete mantengan la confianza del Parlamento, ejercen un poder significativo, lo cual representa una enorme autoridad del Ejecutivo en este sistema (Dodd, 1976 citado en Martínez, 2022).

Esta perspectiva ha mermado la comprensión acerca del funcionamiento de las democracias presidenciales contemporáneas en América Latina. Al contrario de lo planteado en el debate público, “el poder estaría mucho más concentrado en el Ejecutivo en los sistemas parlamentarios y semipresidenciales que en el presidencialismo, modelo que se desea reemplazar precisamente porque supuestamente concentraría mucho poder en el presidente” (Martínez, 2022: 30).

Ahora bien, también se hace necesario aclarar algunos aspectos generales sobre el presidencialismo. En primer lugar, el presidencialismo se caracteriza por la elección popular del presidente de la República, realizando de manera separada la elección de congresistas; ya sea o no en el mismo día. En otras palabras, al momento de votar se entregan al menos dos papeletas: una con los nombres de las personas que quieren llegar al Legislativo y otra con quienes aspiran a la presidencia. De esto se agrega que el presidente es elegido popularmente, siendo independiente del Legislativo. En segundo lugar, en el presidencialismo tanto el presidente como los congresistas son elegidos por un período fijo, que determina la Constitución Política. En tercer lugar, un rasgo distintivo del presidencialismo es que el presidente es, al mismo tiempo, jefe de Estado y jefe de gobierno. En su condición de jefe de Estado, el presidente representa los intereses permanentes de la República a nivel nacional e internacional, mientras que como jefe de gobierno tiene la responsabilidad de conducir políticamente el país (Martínez, 2022).

Por lo tanto, el concepto de presidencialismo se fundamenta tanto en el origen separado del Ejecutivo como en la supervivencia autónoma del presidente y del Legislativo, puesto que ninguno de los dos poderes puede acortar al otro (Mainwaring y Shugart, 2002). De modo que, la mayoría de la literatura que analiza la intensidad de los presidencialismos en América Latina parte de la idea de que las variaciones entre los países se encuentran expresada por la estructura de mutuos controles —check and balance— entre Ejecutivo, Legislativo y Judicial (Basabe-Serrano, 2017).

En todo este escenario, Argentina no se encuentra ajena a esta tendencia. Por lo tanto, el presente artículo aborda los dilemas del presidencialismo ilustrados en el caso argentino. En particular, se plantea indagar en una eventual concentración del poder Ejecutivo o en la existencia de un hiperpresidencialismo.

 

Desarrollo sobre el caso argentino

En Argentina, el proceso constituyente de 1853-60 condujo a la creación de un Estado federal y un Ejecutivo relativamente poderoso como resultado de los intereses provinciales y el líder más probable del futuro gobierno. En aspectos generales, la organización política del Estado, tales como la forma de gobierno presidencial, el modelo de federación centralizada y los poderes de emergencia del ejecutivo, la Constitución estuvo influenciada por las ideas de un liberalismo de carácter conservador. La creación de la nueva República en Argentina tenía como propósito histórico crear una autoridad nacional en un contexto de fragmentación territorial y de conflicto persistente entre fracciones a nivel local (Negretto, 2013).

Por otro lado, una forma de gobierno presidencialista varía en intensidad respecto a variables institucionales, partidistas y aquellas propias del contexto económico y social. En otras palabras, se plantea una tipología de distintos tipos de presidencialismo con dos dimLeer más

El fenómeno antiintelectual

Por Christian Jiménez Kanahuaty

 

Antes de marcar una génesis o una idea relativa a la historia de los procesos políticos e institucionales —además de culturales—, que dan forma a la faceta anti intelectual en nuestras sociedades, quizá sea preciso establecer una líneas generales que funcionan como líneas de tensión entre lo que se puede llamar “tendencia” y “escenificación”, como si ambas formaran parte de una razón más que instrumental con capacidad suficiente como para desmontar un andamiaje que logró hacer del pensamiento una manera de resistencia ante los peligros y exabruptos del poder político y la demagogia de los medios de comunicación.

En ese sentido, está claro que uno de los factores modernos de la desvalorización de lo intelectual está ligado a las redes sociales en su manifestación de plataformas multimediáticas que marcan desde los “influencers” cierto estilo de vida, donde la riqueza y la notoriedad son relativamente inmediatos. Y si bien es verdad que hay influencers que construyen un discurso sofisticado sobre ciertos temas que van desde la literatura hasta la astrofísica, también es cierto que la mayoría glosa videojuegos, películas de súper héroes, tendencias en maquillaje, cocina vegana y ropa hecha de residuos. Hay poco para ser pensado o razonado en un mundo donde la información corre a cargo de apresurados 20 minutos de comunicación.

Esto claramente no es nuevo del todo porque ya hace décadas empezaron a surgir libros, videos, programas y películas que hacían las funciones de la divulgación científica. Tenían la labor de facilitar el camino para que los legos pudieran acceder a la comprensión de fenómenos como la graveLeer más

Miedo respecto de la noche en la Unidad Habitacional El Rosario

Por *María de Jesús López Salazar

*Carlos Alberto Jiménez Elguero

*Neymar Bello Orrego

 

El presente artículo aborda la hipótesis del miedo respecto de la noche en la Unidad Habitacional El Rosario, la cual fue confirmada por 35 de los 40 urbanitas entrevistados de la Unidad El Rosario,[1] lo que representó un 87.5%. De esta forma, UHR-1 confirmó la hipótesis en el sentido de objetivar a la noche como un potenciador del miedo —léase la incertidumbre— que la persona  entrevistada tiene respecto de la posibilidad de ser asaltada, un factor que, a su vez, aumenta la sensación de peligro, pues “la Unidad, mi casa y los alrededores de los pasillos y más porque de noche [v. Imagen 1] ni hay luz y uno llega del trabajo queriendo no llegar porque ya no sabes si te van a asaltar los de Tlanepantla o los del Rosario”.

Del mismo modo, UHR-5 afirmó que:

A cada rato asaltan. Por eso colocamos las mantas, porque ya se estaban pasando de pendejos. En las noches se metían a las casas y las vaciaban, sin importar que hubiera gente, y uno ya no estaba ni tranquilo, a cada rato con el Jesús en la boca. Por ejemplo, los delincuentes traen camiones de mudanza. Han vaciado tres casas de la sección CTM A1 de la Unidad Habitacional El Rosario, en Azcapotzalco, donde, por cierto, la venta de drogas se incrementa día a día. Y luego te asaltan por lo regular entre las once y las tres de la mañana, principalmente en la Cerrada de Jacarandas y otros dos sobre la calle de Jacarandas.

 

Imagen 1. La noche de la Unidad Habitacional El Rosario

Fuente: Archivo personal. Fotografías tomadas el 17 de marzo de 2018.

Asimismo, para UHR-5 la noche se presenta como ámbito de lucha callejera entre porros, es decir, grupos estudiantiles utilizados comúnmente por la policía, algún grupo político o alguna instancia educativa para controlar al estudiantado a través del miedo, pues señala que “en las casas aledañas al Metro Rosario es frecuente (…) los enfrentamientos entre porros del Colegio de Bachilleres [v. Imagen 2], CCH y CECATY. Sobre la calle de Cananea, entre las seis y nueve de la noche, ¡es horrible!, no se puede ni salir, pues se enfrentan con petardos”.

Imagen 2. Colegio de Bachilleres – Plantel 1 El Rosario

Fuente: Archivo personal. Fotografía tomada el17 de marzo de 2018.

Otro caso que expresamente indicó que aquello que le generaba miedo en la Unidad Habitacional El Rosario consistía en los lugares oscuros fue el urbanita UHR-18. Su manual de sobrevivencia le indicaba que: “me da miedo cuando los lugares están obscuros, (…) no se me hace un lugar seguro”. En situación parecida se encontraba el urbanita UHR-19, quien mencionó que el tiempo que le generaba miedo era “la noche porque es donde pasan más cosas (…), a las doce de la noche donde vivo escuchas las balaceras, los gritos”. Esto se complementa con lo señalado por UHR-33, quien también señaló la noche como el tiempo que le generaba miedo “porque en la noche es cuando salen los delincuentes a trabajar”.

Pese al porcentaje de entrevistados que confirmaron la hipótesis del miedo respecto de la noche, dado los casos anómalos, ha sido necesario incluir una hipótesis de revisión para incluirlos, pues estos representaron 12.5% del universo de urbanitas que evidenciaron su proceso de objetivLeer más

Los puntos sobre las íes en la lucha contra el desabasto

Por Elías Medina (Violencia Parra)

 

El acceso a la salud es un derecho consagrado en la Constitución Política Mexicana en su artículo cuarto. Esto no está sujeto a interpretaciones, forma parte de las llamadas garantías individuales, amén de ser un derecho humano. Esto quiere decir que es un derecho inalienable, irrenunciable e innegable a toda persona en territorio nacional, no depende del nivel socioeconómico, no depende de la filiación política, ni del credo, ni mucho menos de la orientación sexual del individuo. Sin embargo, la presente administración parece tomar a la ligera el peso de estas palabras. Esto es fácil cuando no son sus vidas, ni su salud las que están en juego.

El combate a la corrupción y el saneamiento de las compras de medicamentos han sido el argumento principal para justificar el desaseo en el abastecimiento de medicamentos controlados en las instituciones de salud pública. Se ha utilizado, por ejemplo, como chivo expiatorio la figura de la oposición, se ha acusado a los pacientes de cáncer de ser tontos útiles del llamado PRIAN, se han desestimado sus reclamos, se han burlado del dolor de los enfermos desde la tribuna presidencial. Hoy en día si alguien lucha por su salud fácilmente puede ser acusado de ser traidor o de “hacerle el juego a la derecha”. Esa es la izquierda que tenemos, pero no la que merecemos.

Hoy hablamos de desabasto antirretroviral, algunos defensores del Leer más

Los demonios del DESABASTO ANTIRRETROVIRAL

Por Diego Medina

 

La noticia no parece nueva, si googleamos podemos ver que esto está sucediendo en: Tamaulipas, Estado de México, Veracruz, Hidalgo, etc., tan sólo de finales de 2025 a la fecha. La noticia parece ya no tener impacto en quien no lo vive: pero el gobierno está jugando con la vida de seres humanos. La noticia empieza a normalizarse por ser cosa de todos los días, no hay responsables.

            Ahora me tocó a mí vivir esto en primera persona, este viernes 13 (mala estrella) de marzo del 2026 acudí al Hospital General de Zona Núm. 48 para resurtir mis recetas, como lo hago desde hace dos años, cada tres meses. En esta ocasión nos entregaron un formato para entregarlo a las farmacias en el cual se pide que surtan nuestro retroviral por al menos 12 meses. Burocracias. En la sala de espera somos aproximadamente 15 personas, todas despachadas con sus recetas y sus formatos. Vamos en bola, pero no juntos (todos queremos regresar a nuestras vidas) a la farmacia, la cual está en un sótano lleno de equipo para diálisis. Son las 14:00 h, cambio de turno, los jóvenes que despachan los medicamentos advierten la turba de amanerados que, como cada viernes, hace fila para surtirse de Biktarvy, entonces uno de ellos vocea: “NO HAY BIKTARVY, LLAMEN POR TELÉFONO EL MIÉRCOLES PARA VER SI YA LLEGÓ”, los pares se retiran en desbandada.

            Me quedo parado frente a la ventanilla, el joven que atiende me pregunta si necesito algo más. “NO, GRACIAS” le respondo mecánicamente. Trato de asimilar lo que ha pasado. El desabasto ha llegado por fin a mi puerta, nunca me había pasado esto, de hecho, yo mismo había compartido algunas pastillas con amigos que habían vivido esto, pero nunca me había pasado a mí. Sigo en shock, ¿ES NETA, WEY? Me pregunto retóricamente para mis adentros.

            Procuro tomarme la pastilla religiosamente a la misma hora, todos los días. Excepto los días que sé que tomaré una o dos copas de vino o cuando el cansancio de la jornada laboral y escolar hacen que me gane el sueño y pase la noche sin tomarme la pastilla. Es ocasional, trato de subsanar el error con una estrategia de alarmas en el teléfono, pero siempre he sido algo desordenado. Esto es un ejercicio de honestidad, tampoco quiero decir que pase muy seguido, pero a veces pasa. Regreso a casa pensando en todo lo que quisiera decirle a Sheinbaum y a Andrés Manuel sobre su sistema de salud mejor que el de Dinamarca.

            Es cierto, a veces uno pone en riesgo su salud, pero eso no le da derecho al estado de jugar con nuestras vidas. Ellos NO TIENEN EL DERECHO DE DEJARNOS SIN MEDICAMENTO.Leer más

La agencia municipal y el nuevo institucionalismo

Un análisis frente a la gentrificación y los costos de transacción

 

Por María de Jesús López Salazar

Las instituciones constituyen el entramado que sostiene la vida social, pues a través de reglas, normas y estructuras orientan la acción colectiva y condicionan los resultados de las políticas públicas. En el ámbito local, la agencia municipal se presenta como una figura clave para acercar la administración a las comunidades y canalizar sus demandas hacia el ayuntamiento. No obstante, su papel no puede comprenderse únicamente desde una visión formalista; por el contrario, requiere ser analizado bajo el prisma del nuevo institucionalismo, enfoque que reconoce la interacción entre normas culturales, incentivos estratégicos y trayectorias históricas en la configuración de los procesos sociales (Castillo, 1997).

En ese sentido, se sostiene que la agencia municipal es un espacio privilegiado para observar cómo las instituciones moldean la acción comunitaria frente a problemáticas urbanas como la gentrificación, fenómeno que transforma barrios populares mediante la llegada de nuevos residentes y capitales, generando tensiones entre inclusión y desplazamiento (UNAM Global, 2024). Así, a través de las tres vertientes del nuevo institucionalismo —sociológica, de elección racional e histórica— se mostrará que la agencia municipal no solo reproduce reglas, sino que también legitima prácticas, estructura incentivos, reduce costos de transacción y refleja las huellas del pasado en la gestión presente.

 

Institucionalismo sociológico: legitimidad y normas culturales

Desde la perspectiva sociológica, la agencia municipal se concibe como un espacio donde se transmiten valores y significados colectivos (Castillo, 1997). Ante la gentrificación, esta institución puede legitimar prácticas comunitarias que buscan preservar la identidad cultural del barrio, tales como festividades tradicionales o la defensa de espacios públicos. De esta manera, no solo representa a la comunidad frente al ayuntamiento, sino que también refuerza la idea de que las instituciones locales son guardianas de la memoria y la cohesión social. En consecuencia, la legitimidad de la agencia depende de su capacidad para reflejar las normas culturales de los habitantes originarios y darles voz en procesos de transformación urbana.

Desde el institucionalismo de elección racional, la gentrificación genera conflictos por el acceso a recursos como vivienda, servicios y espacios públicos. EnLeer más

Cartografía de un genocidio

Imagen de portada. Fuente: Google Earth. Imágenes satelitales obtenidas mediante la función Imágenes históricas. Captura correspondiente a junio de 2024, que muestran el Hospital Nasser, después de ataques israelíes.

 

Por Indira Ríos

 Para poder escribir poesía que no sea política,

debo escuchar a los pájaros

y, para escuchar a los pájaros,

los aviones de guerra deben estar en silencio.

Marwan Makhoul, poeta palestino

 

Introducción

Este trabajo tiene como objetivo la reflexión y análisis sobre lo que acontece actualmente en Palestina, articulando miradas que combinan la historia, la industria armamentista, la economía y la política; es decir, apuntando elementos estructurales.

Se utiliza la noción de cartografía, entendida como la disciplina que estudia y da como resultado representaciones a través de mapas. En este escrito, el término se amplía y emplea como metáfora analítica para representar procesos históricos, políticos, económicos y sociales. Por ello se recurre al plural cartografías, entendiendo que no existe una única representación, sino múltiples trazos que “visualizan” dinámicas de violencia que están yuxtapuestas y entrelazadas.

A nivel metodológico se realizó una revisión histórica y documental que incluyó fuentes históricas, resoluciones internacionales, informes de organismos y estudios académicos para “construir” dichas cartografías. Además, se incorporaron testimonios recogidos en entrevistas y relatos de personas refugiadas publicados en diarios, para dar cuenta de la experiencia de las personas palestinas a partir de sus voces. También se retomaron estudios previos realizadas con la población palestina que dan cuenta de los impactos de la violencia en su “cotidianidad”.   Asimismo, se utilizaron evidencias visuales obtenidas a través de Google Earth, que muestran la devastación de hospitales y centros educativos, mediante el contraste de imágenes de un mismo lugar en dos momentos distintos, es decir un antes y después.

El escrito se divide en dos partes: en la primera se busca dibujar una cartografía histórica de Palestina y su vinculación con una coyuntura cuyo punto álgido se sitúa a partir de 2023, utilizada para exponer evidencia de un andamiaje económico y armamentista. En la segunda parte, se introduce el término genocidio y se construye un argumento que asume un posicionamiento explícito sobre lo que ocurre en Palestina. Aquí se articulan voces, testimonios y documentaciones que revelan la magnitud de la tragedia, la cual se complementa con estudios y entrevistas a académicos, así como a población palestina. Esta segunda sección cierra con evidencias visuales verificables, a través imágenes obtenidas de Google Earth, que muestran el antes y después de hospitales y centros educativos destruidos.

Por último, el escrito concluye con una reflexión, que articula el extracto general del trabajo y plantea interrogantes frente al escenario actual al que estamos vinculados en el siglo XXI.

 

Temas necesarios: La historia, la procedencia de las armas

Lefebvre señala: “¿Cuántos mapas en sentido descriptivo o geográfico serían precisos para agotar un espacio social, para codificar y descodificar todos sus sentidos y contenidos?” Desde esta pregunta, podría pensarse en una constelación de mapas: uno que señale el despojo de los recursos en cada continente; otro que trace la concentración de la riqueza; uno que delimite las periferias de los continentes; un mapa de la producción y comercio de armas; otro de la desnutrición, de la desigualdad; uno que señale las rutas de las migraciones del mundo. Pero estos, retomando al autor, no serían islas de análisis separadas: están yuxtapuestos, y los espacios sociales representados están atravesados por la historia, las relaciones sociales, económicas y políticas.

En el caso del pueblo palestino, la cartografía histórica es imprescindible. Aquí se planteará solamente grosso modo.

En 1948 tiene lugar la Nakba, la catástrofe que marca un destierro cruel y sistemático, Israel con agenda propia, más que poseer una parte del territorio como lo establecía la resolución de la ONU, busca expoliarlo y dominarlo todo, es así que expulsa a miles de palestinos de sus hogares. El historiador Khalidi (1992) señala que más de 400 aldeas palestinas fueron despobladas y destruidas, descrito por el investigador Abu Sitta como invasión y apropiación[1], que señala que:

la recomendación de la ONU[2] de dividir Palestina en dos Estados anunció un nuevo período de conflicto y sufrimiento en Palestina, que continúa sin final a la vista. El movimiento sionista y sus partidarios reaccionaron al anuncio del Plan de Partición, en 1947, con alegría y baile. Eso marcó otro paso hacia la creación de un Estado Judío en Palestina. Los palestinos declararon una huelga general de tres días el 2 de diciembre de 1947 en oposición al Plan, que consideraban ilegal y otro intento de avance de los intereses occidentales en la región, sin importar el costo que conlleve para la población nativa (p.87).

 

Con la Nakba, más de 750.000 palestinos fueron obligados a desplazarse y pasaron a ser refugiados. Hoy en día, la suma de refugiados de Palestina -mujeres, hombres, niñas y niños- llega a unos 5,9 millones[3]. Entre ellos se encuentran descendientes de los primeros hogares, que han siLeer más

La democracia bajo la mirada de Nayib Bukele y Javier Milei

Por Jorge Yáñez Lagos[1]

 

«Quien salva un lobo, sacrifica a las ovejas» (Javier Milei parafraseando a Nayib Bukele).

 

En el contexto latinoamericano, se suele mencionar una primera ola populista con marcados rasgos antiimperialistas y acentuados en la promoción de la industria local a los gobiernos de Juan Domingo Perón (Argentina), Getúlio Vargas (Brasil), José Velasco Alvarado (Perú) o Lázaro Cárdenas (México). Una segunda ola populista latinoamericana fue asociada en la década de los noventa a Carlos Menem (Argentina), Alberto Fujimori (Perú) o Fernando Collor de Mello (Brasil). Una tercera ola se identificó en los mandatos de Hugo Chávez (Venezuela), Evo Morales (Bolivia), Néstor Kirchner y Cristina Fernández (Argentina), Rafael Correa (Ecuador) y Fernando Lugo (Paraguay), conformando la llamada “ola rosa” del populismo latinoamericano extendida entre 1998 y 2012. Por otro lado, cabe recordar que, en Colombia la “larga crisis” relacionada con la guerrilla redundó en el ascenso de un carismático populista de derecha, Álvaro Uribe, quien gobernó entre 2002 y 2010 (Casullo, 2019).

En tales circunstancias, el populismo se concibe como un discurso, una ideología o una cosmovisión (Mudde y Rovira, 2018). Desde una perspectiva ideacional, Mudde y Rovira (2018) lo sitúan en el contexto de la democracia liberal. Teóricamente, para los autores, el populismo se contrapone esencialmente a la democracia liberal, pero no a la democracia per se o a otro modelo de democracia.

En este sentido, dentro de una eventual e incipiente nueva ola populista latinoamericana, el presente artículo centra su atención en el análisis de dos casos contemporáneos: Nayib Bukele (El Salvador) y Javier Milei (Argentina).

Ahora bien, parte importante de la literatura consiLeer más

Pepe Mujica o el sentido común de un revolucionario íntegro

Por Aníbal Fernando Bonilla

José Mujica Cordano (1935-2025) se convirtió en una figura preeminente de la izquierda latinoamericana y mundial. Tal consideración no es gratuita si se toma en cuenta su huella y legado de absoluta coherencia ideológica. La primera palabra que se me viene de él es la sencillez. Y tras ese término: honestidad. Porque no cabe duda de que Mujica fue un hombre de una inmensa transparencia en su decir y en su quehacer. Exguerrillero que supo fajarse en contra de aquella tiranía dictatorial que se mantuvo como fantasma en los 70 y 80 en el Cono Sur. Aunque su inquietud política arrancó a los 14 años desde el anarquismo. Ya en los 60 se enrumbó en filas tupamaras de gestación clandestina, con una clara orientación marxista. Su militancia en el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) le costó a la larga casi 15 años de cárcel. Dentro de los calabozos sintió todo el peso y el rigor de las botas militares, a través del aislamiento y la tortura, llegando al borde de la locura.

 

Pero Pepe Mujica (como se lo identificó popularmente) desde su autenticidad fue capaz de sobrellevar los obstáculos expuestos en el camino, y desde el encierro apoyó entusiastamente la unidad de la izquierda de su país, Uruguay, con la fundación del Frente Amplio (1971). Esto implicó un enorme grado de madurez para entender que las condiciones objetivas impedían un alzamiento en armas y que, por tanto, los tupamaros se sumaban a un proyecto político desde la vía democrática. Mujica al salir de su encierro en 1985 dijo: “Hay una concepción de la vida que va más allá de un esquema de ideas políticas, hay una manera peculiar de mirar el mundo. Aprendimos en la orfandad de los calabozos… con qué poco se puede ser feliz […] aprendimos en todos estos años que la dureza con nosotros mismos es la mejor fuente de ternura para los demás”.

 

Desde las libertades invocó a la conciliación, sin rencores ni venganzas, como contundente enseñanza de vida. En plena madurez de su trayectoria terció en elecciones para alcanzar un escaño de diputado, con la humildad y franqueza que lo caracterizaba. Luego fue ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, previo a su ascenso como presidente de Uruguay en el 2010, cargo que dejó a inicios de marzo del 2Leer más

Caso Restrepo, una lucha incansable

Aníbal Fernando Bonilla

 

Era el ocho de enero de 1988 cuando el abuso e injusticia operó en los hermanos Restrepo Arismendy, cuando la irracionalidad y la persecución se ensañaron en contra de dos adolescentes. Desde aquella fecha, en el Ecuador, el tema de denuncias sobre atropellos a los derechos humanos tomó otro cariz, más si se trata de enfrentar con valentía a las fuerzas oscuras del poder.

 

Corría el gobierno despótico de León Febres Cordero: época de tortura, represión, encarcelaciones anómalas. Una estructura institucional dedicada a políticas represivas se fue instaurando con asesoramiento externo (confirmada la contratación del israelí Ran Gazit). El antiguo Servicio de Investigación Criminal de Policía era la olla de grillos en donde se preparaban a sicarios “oficiales” para acciones temerarias con el aval gubernamental: época escalofriante en desmedro del derecho elemental a la vida, y con ello, a la libertad de expresión y organización.

 

Varias investigaciones periodísticas y documentales surgieron de estos hechos vergonzantes, como El amor contra el poderLos Restrepo en el laberinto de la impunidad (1996), de Claude Roulet y Dora Quintero, y Caso Restrepo: crimen de Estado (1998), de Mariana Neira. En esta última obra se antepone —con rigurosidad indagatoria— la reflexión sobre la preeminencia de la vida. Santiago y Andrés Restrepo Arismendy desaparecieron sin dejar rastro alguno que permita identificar su paradero. Suceso que conmovió al mundo, que sacudió a los organismos y activistas de derechos humanos, y a la ciudadanía que voluntariamente se incorporó a la cruzada por desentrañar la verdad de esta historia desgarradora. Admiración aparte merecen el sacrificio ofrendado por sus padres Pedro Restrepo Bermúdez y Luz Helena Arismendy Díaz.

 

Diego Cornejo afirmó que “la lucha de los derechos humanos […] en el Ecuador, por la democratización de sus instituciones y de la vida pública, no podrá ser entenLeer más