Por Carmina Cardiel
“¿Por qué recordamos el pasado,
pero no el futuro?”
Mr. Nobody/Sr.Nadie (2010) fue dirigida por el guionista/dramaturgo belga Jaco Van Dormael, quien se caracteriza por hacer un cine fantástico y poético en el que pone especial cuidado en las imágenes que nos llevamos desde la butaca a los ojos. En 2021 lo vimos ganar un premio por Isolation que codirigió con otros cineastas para hablar sobre la pandemia que vivimos en 2019. Casi toda su filmografía tiene premios o ha sido nominada a ellos, por lo que la película de la que hoy toca hablar no tendría por qué faltar en la lista de pendientes de la audiencia cinéfila.
¿El destino existe?
Mr. Nobody nos habla del pasado desde un futuro que no existe (aún) y que, sin embrago, actualmente se construye a través de la tecnología y de la Inteligencia Artificial. Nemo Nobody es el último ser humano mortal que habita en 2092 aparentemente dando saltos cuánticos para contarnos su historia.
Nemo recuerda distintas versiones posibles de su vida, aunque realmente nadie sabe de dónde viene, ni en qué año nació o cómo se llama porque ni él mismo lo recuerda bien. Sin embargo, todas estas versiones se encuentran albergadas en distintas realidades originadas por las decisiones que pudo haber tomado o tomó desde su infancia.
Aunque es una película de ciencia ficción filosófica y ha sido muy vista desde el psicoanálisis, también explora la identidad, el tiempo, el libre albedrío y las estructuras sociales, por lo que esta cinta también me hace plantear una pregunta central para la comunidad lectora e interesada en la sociología:
¿Somos realmente libres para elegir nuestro destino, o es que nuestras decisiones están condicionadas por agentes externos de la sociedad?
Siguiendo un par de lecturas bajo las lámparas de Bourdieu y Ulrich Beck es que podemos comprender que la identidad no es una esencia fija ni una elección completamente libre, sino que es el resultado de la interacción entre las estructuras sociales y la capacidad del individuo para actuar dentro de ellas. Es decir, a pesar de lo que podamos pensar o decir sobre nosotras mismas, en realidad somos el producto de lo que dicta la sociedad y la época en la que nos ha tocado nacer, sin dejar de lado el contexto económico familiar y por ende las relaciones sociales que han construido nuestras familias y después nosotras.
Pierre Bourdieu sostiene que cada persona construye su forma de percibir el mundo mediante el habitus, un término que en otros análisis de #ButacaVioleta hemos entendido como un conjunto de disposiciones, valores y prácticas adquiridas durante el proceso de socialización. El habitus se forma principalmente en la familia, la escuela y el entorno social, influyendo en las decisiones que parecen personales pero que, en realidad, están profundamente condicionadas por la posición social de cada persona. En Mr. Nobody, aunque Nemo vive múltiples posibilidades de existencia, cada una de ellas está determinada por circunstancias específiLeer más



“Las viudas de los jueves” (2009) está basada en la novela de Claudia Piñeiro, cuya producción señala, bajo la dirección de Marcelo Piñeyro, los problemas de la crisis económica argentina del 2001. Esta obra no sólo habla de los problemas de los ricos, sino de la descomposición social dentro de grupos cerrados que, a estas horas del neoliberalismo, viven en algo que se le parece a una eterna ficción, no sólo en el sur de América en donde se desarrolla la historia, sino que es muy vigente en distintos países, como el nuestro.
La hermanastra fea es una adaptación del cuento de “Cenicienta”, cuya historia se remonta al arquetipo de La Mujer Salvaje y del proceso de la recuperación de la propia naturaleza instintiva. Este cuento no sólo nos habla de una mujer que ha sido maltratada y humillada, sino de una mujer que ha sido relegada a las cenizas si recordamos que todo el tiempo está en la cocina y limpiando entre hollín y polvo.
La vida cotidiana, a diferencia del cine, puede no tener un tono constante, si alguien filmara un personaje haciendo swipe en su celular diez minutos, y aunque así sucedió, así fue ese segmento de vida, mostrado tal y como es no nos significaría mucho y lo encontraríamos sin sentido, por eso configuramos un lenguaje audiovisual, que puede entretener, darnos un punto de vista o tener múltiples intenciones alrededor de ¿cuál personaje está mirando el mundo y cómo lo está mirando?, un mérito muy grande en esta película es que desde su construcción, guion, ritmo, dirección, nos parece muy cotidiana sin que sintamos que no pasa nada. Puede haber un chiste para luego darnos miedo, después conmovernos y hasta hacernos enojar; esta profundidad y simpleza es lograda, porque del tema y su enfoque tiene mucho que decirnos y lo lleva a sus últimas consecuencias.
Terry Gilliam, director de “Los caballeros de la Mesa cuadrada”, “12 monos”, “Miedo y asco en las Vegas”, entre otras cintas que jamás han pasado desapercibidas en los festivales de cine, en 2005 estrenó con muchas dificultades una de esas cintas que no te quedan ganas de volver a ver porque lo que viste ha sido demasiado: Tideland.
En el pueblo de Cuba que da título a la película, Tomás Sánchez nace con una sensibilidad estimulada en casa aún con las reservas que se tenían hacia las artes. Los maestros también apoyaron su desarrollo hasta volverse estudiante, artista y profesor de la escuela de bellas Artes. La película se centra en su periodo en Cuba, desde su infancia, sus estudios como artista y su vida en la meditación, disciplina que involucró y moldeó su obra. De cómo su paisajismo se transformó a partir de su contemplación del mundo y se desromantizó cuando viajó y descubrió la existencia de grandes basureros en su estancia en México, donde su concepción cambió al descubrimiento del paisaje invadido por los desechos, en peligro de morir, consciencia que siempre expandió a través de sus piezas.
Satanás (2007), es una cinta colombiana dirigida por Andrés Baiz, basada en la novela de Mario Mendoza quien nos muestra un drama de 1986 abordado desde una sociedad desconectada de las emociones a través de historias exaltadas por la violencia, la tentación de ser políticamente incorrectos y el tedio de la cotidianidad.
Malta (2024), es una cinta argentina-colombiana dirigida por Natalia Santa que, a través de su lente, nos deja ver las desigualdades no sólo económicas y materiales, sino algo que es más preocupante actualmente, las emocionales, a partir de la protagonista que no sabe cómo lidiar con algo que hace años no siente: cuidado.
La animación es una industria que ha crecido mucho en los últimos 40 años debido al avance agigantado de las tecnologías de creación de imagen. Dentro de un mundo de modelado tridimensional, parece que la animación que sigue siendo en dos dimensiones se ha vuelto un mundo donde transita más la expresión de los estudios y realizadores independientes, no solo en las películas, series y publicidad, sino también en los videojuegos y visuales para celulares, tablets y dispositivos más recientes. Los videojuegos indies siguen apostando por una gráfica reminiscente de la tradicional en gran cantidad, y esto se vuelve una resistencia cobijada por precios relativamente asequibles, pero en igual medida por el tesón de quienes quieren realizar una historia muy personal.