Mientras hablar sea gratis

Por jaazia

 

“La escritura (uno)”

Una vez más vengo con más preguntas que respuestas. He pensado mucho en la escritura, en su transformación con el paso del tiempo, el peso o la importancia que tiene o que le damos y, por último, la banalización y comercialización. La escritura es el factor principal de uno de los cambios de paradigma más grandes en la historia de la humanidad, es una técnica, es un lenguaje. Y me parece que al día de hoy la damos por sentada, la infravaloramos, lo mismo que con el lenguaje oral y el diálogo, no le prestamos atención, está tan inmersa en nosotras y en nuestra cotidianidad que le prestamos poca atención, quizá la mínima necesaria y eso.

La historia de la escritura es larga y tendida (les recomiendo seguir a @linguisticamentehablando divulgadora y lingüista, la escritura es uno de sus temas de interés y está bastante formada en ello), pero más allá de adentrarnos en las particularidades de su historia, me interesa destacar algunos momentos relevantes:

  1. La escritura como técnica, particularmente para la memoria y el conocimiento. Por un lado encontramos la escritura como este registro de la memoria colectiva y, por otro lado, también encontramos la escritura para la transmisión de conocimiento; me parece relevante subrayar que en ambos aspectos siempre fue importante la colectividad, tanto de una manera previa, quiero decir, para la construcción del relato, como en su paso posterior, que es el diálogo o la discusión de lo leído (no me voy a enfocar mucho en este aspecto, ya que la lectura en sí misma tendrá su propia columna).
  2. La literatura. En algún momento de la historia, la escritura además de ser utilitaria o funcional, se convierte en una expresión estética, artística o como la quieran llamar. La consolidación de la escritura como “arte” o expresión artística en donde la técnica incluye interés por la forma o el formato y el contenido.

Estos dos momentos me parecen relevantes porque creo que con el paso del tiempo se nos han mezclado un poco las técnicas, los saberes, los usos y desusos. Y aunque a mí me encanta la mezcla, la hibridación y todo eso, ha llamado mi atención el estado actual de la escritura. Hasta acá todo bien, no quiero adentrarme en el clasismo y racismo dentro de las academias o las grandes instituciones deLeer más

Algunos apuntes sobre la colonialidad-decolonialidad y su importancia en las ciencias sociales: el caso de la antropología y la psicología

Por Aldo Saúl Uribe Nuñez[1]

La colonialidad y sus implicaciones en el tejido social ha sido un tema que se ha estudiado de forma reciente. Hasta hace unas décadas, los científicos sociales y, particularmente, los antropólogos, no se habían preguntado sobre este fenómeno histórico y cómo, conscientemente o inconscientemente, influía sobremanera en su trabajo teórico y metodológico. Empero, es importante remarcar que la antropología como disciplina científica fue fundada bajo la ideología colonial.

Históricamente, los antropólogos y sus trabajos etnográficos han sido asociados a poblaciones y contextos específicos. Basta con observar los libros y artículos realizados en el siglo XX y principios del siglo XXI, para encontrar que la antropología se ha construido a partir del trabajo con las alteridades culturales, representadas en el imaginario social como “exóticas” o también como “sociedades salvajes/primitivas”, término que denota el bagaje colonial y racista con el que se formó esta disciplina.

Este texto de opinión surge a partir del propio análisis de mi trabajo profesional en la psicología aunado al estudio de otras ciencias sociales y humanidades. A través de los años, me he preguntado de qué forma las ciencias humanas han sido desarrolladas a partir de la modernidad y cómo las prácticas de poder y las ideologías dominantes influyen significativamente en nuestro trabajo teórico y metodológico. Ahora, como estudiante de antropología, me doy cuenta que muchos de estos sistemas siguen vigentes y se niegan a desaparecer.

La teórica decolonial Karina Ochoa refiere que el orden civilizatorio moderno capitalista surgió a partir del año 1492 con la conquista y el saqueo de América. Gracias a este proceso deshumanizante de las poblaciones de este territorio y de otras de África y Australia, fue como la sociedad occidental logró posicionarse como la “dueña del mundo” y perpetuar su ideología dominante y su poder. Esto, sin duda, trajo consecuencias sumamente importantes que influyeron en la construcción actual de las sociedades (Ochoa, 2021).

Resulta lamentable observar cómo, hasta el día de hoy, estos mecanismos de dominación han seguido presentándose como procesos y dispositivos de poder que son expresados y materLeer más

Mientras hablar sea gratis

“Viene por nosotras”

Por jaazia

 

No entiendo muy bien qué está pasando en el mundo, no entiendo por qué está pasando lo que está pasando, no sé si valga la pena buscar teorías del porqué, pero entre todas las cosas que están pasando se ha perdido la bonita costumbre de avergonzarse de ser facho, de ser de derecha, de ser conservador, de ser macho (un par de añitos nos duró).

 

Vienen por todas nosotras. No quiero ser fatalista, ni asustar a las compas, pero considero necesario dejar una advertencia, porque nosotras (todas las que no somos un varón blanco heterocis) siempre corremos el riesgo, es un recordatorio de que nosotras nunca podemos dar nada por ganado.

 

Sí, tenemos una presidenta con A ¡Qué maravilla! De izquierda ¡wow! ¡Somos una referencia de la justicia social para nuestrxs hermanxs latinoamericanxs! Sí, claro, se viene el tiempo de las mujeres, con todos los cuestionamientos, válidos, que se hacen a estos discursos. Pero no podemos hacer caso omiso a lo que está pasando alrededor del mundo, incluso al interior del país, unos pelados queriendo reforzar los estereotipos de género y demás.

 

Sí, las luchas de las mujeres y las disidencias han conseguido un montón de cosas en los últimos años (y las que nos faltan por conseguir, cositas muy básicas como que dejen de matarnos), pero hay que plantarnos en la realidad histórica, cuando las cosas se ponen feas, por las primeras que vienen es por nosotras.

 

Por nosotras me refiero a nosotras, las mujeres, las disidencias. NosoLeer más

“Vagabundear”

Por jaazia

 

Viajar es abrazar la incertidumbre, es la posibilidad de posibilidades, experiencias, todas, posibles, nuevos niveles desbloqueados. Acompáñenme en esta, queridas lectoras, ya que es más que nada una catarsis sobre todo lo que es viajar.

Hay muchos tipos de viajes, la mayoría dependen de los motivos, puede ser un viaje por placer o por trabajo, hay viajes de placer que parecen trabajo y hay viajes de trabajo que pueden ser casi tan divertidos como unas vacaciones. Pienso que, al final, los viajes son pretextos, por ejemplo, un congreso es un pretexto, sí, te da curriculum, te reencuentras con colegas, quizá se conocen algunos nuevos, das a conocer tu trabajo, aprendes, compartes y bla. Pero también es una posibilidad a lo desconocido, respirar otros aires, aires diferentes.

 

La maldita y bendita incertidumbre, no saber a dónde llegamos, qué nos espera, yo procuro pensar que puras cosas divertidas y buenas, aunque sea a puro tapping y manifestación porque lamentablemente vivimos en un mundo que no nos asegura nada, ni nuestra propia seguridad, lo cual me lleva al siguiente punto: viajar sola, sola con A de presidentAAAAA, con a de mujer.

 

De entrada, ya existe una cuestión de ser mujer y tener el peligro en tu propia casa, en tu propia cama. Alguien puede entender el terror de viajar sola, el miedo de ser parte de una estadística más, alguien puede comprender las palpitaciones, el sudor frío, la inseguridad de subirse al auto de un desconocido esperando que de hecho te lleve al destino pactado, caminar por calles solitarias y desconocidas. ¿Qué se hace para solventar esa seguridad? ¿Para arriesgarnos sin que el ataque de pánico nos baje la presión? Es una lucha constante, interna y profunda, pero me resisto a quedarme encerrada en mi casa para no correr algún riesgo.

 

Una vez superado el miedo de algún tipo de acto violento hacia tu persona, hay otra situación respecto a viajar sola, algo muy curioso, hasta gracioso diría. De entrada, la cuestión: la soledad, hacer cosas sola, como ir a comer o al cine, que por más que a una no le importa, una siempre se enfrenta a la mirada del otro, cuando te hacen saber, quizá hasta con incomodidad, de lo “raro” que es viajar sola y por el mero gusto de hacerlo (y tener las posibilidades claro):

 – ¿No vienes con otros compañeros?

–  ¿Aquí no te vas a encontrar con alguien?

– ¿No te acompaña tu directora?

 

Entre las incomodidades y las inseguridades es un gran logro, por lo menos para mí, salir de viaje sola.

 

Viajar sola es comer en algún restaurante, en alguna plaza, en algún lugar, escuchar a lo lejos una canción y sonreír por lo que te recuerda, es escuchar las conversaciones de la pareja homosexual músicos o poetas, intentar descubrir de dónde es el extranjero trabajando a distancia. Me atrevería a decir que viajar sola es la full life experience de la vida misma, es vivir la emoción, el miedo, es también saber que el viaje es finito y en algún momento se termina y que el retorno es inminente, y que por lo menos yo, tengo un nido a donde volver.

 

Finalmente, mis queridas lectoras, les comparto la experiencia con la esperanza de que ustedes también se avienten, se aventuren a viajar solas, pero qué sé yo, yo solo hablo mientras hablar sea gratis.

 

 

La visibilización trans en disputa: los casos de Razzia Santillán y Camila Aurora

Por Diego Medina

 

Hablar de lo que uno vivió exige hablar más allá de filias y fobias, pues no se puede ser honesto consigo mismo si no se trata de recordar las cosas tal y como fueron. Aunque desde luego esto no quiere decir que uno esté en busca del santo grial de la imparcialidad. Sino que recordar es un ejercicio de reconstrucción, un buscar alfileres con las luces apagadas. La memoria también es un ejercicio de olvido. Quizá no todos somos conscientes de que, así como nos esforzamos por recordar, también nos esforzamos por olvidar ciertas cosas.

 

Hoy en día hay dos casos paradigmáticos del activismo trans en México, específicamente en CDMX. Por un lado, Razzia Santillán, fundadora de la extinta Tianguis sexosidisidente y del actual Clan Mariposas Negras, el cual mantiene una protesta económica en la llamada CINETERFA. Razzia Santillán ha sido perseguida, hostigada y ahora enfrenta una demanda que las autoridades culturales han iniciado para exigirle a Razzia una suma de 200, 000 pesos en concepto por daño a las instalaciones de la CINETERFA. La información respecto al caso se puede profundizar en las redes sociales del Clan de Mariposas Negras, así como en la docena de artículos que se han escrito sobre este atropellamiento. Sin embargo, Razzia no está sola, ha recibido el apoyo de algunxs figuras relevantes de la comunidad LGBTTTIQ como Fabián Chairez, VIHVE Libre, Casa de las Muñecas Tiresias, Museo de Arte Transfemenino, Luisa Almaguer, Kenya Cuevas, entre otras.

 

A pesar del apoyo que el trabajo de Razzia recibe, las autoridades insisten en su demanda. Los motivos apelan más a la política que a la justicia. No olvidemos que el próximo año se “celebra” el Mundial de Fútbol en nuestra ciudad. Así, el acoso a Razzia se debe entender bajo la lógica de la limpieza social. El Estado nunca estuvo interesado en reponer el daño que Razzia sufrió, no sólo al ser expulsada de los baños de mujeres, por no ser una “mujer de verdad”, sino por la exposición tránsfoba a la que ha sido expuesta, la cual sólo crece día con día. ¿Cuándo va a parar el acoso?, ¿cuándo Razzia muera? ¿cuándo se desarticule la resistencia trans’ ¿cuándo se retire el tianguis de protesta económica? No, el acoso que visibiliza Razzia no sólo es el que vivió aquel 2023, sino la guerra civil que el Estado ha declarado contra la sexodisidencia, en especial contra el colectivo trans, cuya esperanza de vida ronda los 35 años.

 

La lucha de Razzia visibiliza un odio sistemático, que encuentra sus ecos en, por ejemplo, una policía negándole la entrada al vagón exclusivo a una mujer trans. Hecho ante el que una multitud de activistas se organizó para manifestarse en contra de dicho acto de discriminación. Entre las convocantes estuvo Camila Aurora, directora del cortometraje Johanne Sacreblu (2025), parodia de la multiodiada Emilia Pérez (2024). La directora de cine se volvió referente de la comunidad trans por su respuesta satírica a la cinta cliché de Jaques Audiard. Fuera de las valoraciones que podamos hacer al trabajo de Camila Aurora —su único mérito fue ser más vomitiva que la propia Emilia Pérez—, este personaje guarda mucho más en común con “el manitas” de lo que su público se imagina.

Camila Aurora fue una de las protagonistas de la decadencia de La Tianguis Sexodisidente. Fue ella quien se encargó de expulsar a Razzia Santillán y a otras de las fundadoras de esta iniciativa. Ella negoció con los dealers locales para culminar la transformación de La Tianguis Sexodisidente en un punto de tolerancia. Fuera de los estigmas que giran en torno al consumo, lo cierto es que Camila Aurora y su círculo prefirieron unirse al narco de la CDMX, en detrimento de su propio colectivo. Desde luego, no hablamos de las ligas mayores, sino de un acuerdo por el espacio que había en la Glorieta de Insurgentes.

 

Es cierto que en La Tianguis había consumo, prostitución, violencia entre vendedorxs —no en pocas veces se llegó a los golpes—, envidias, resentimientos, celos, abusos afectivos, etc. Pero lo que hizo Camila Aurora fue vender cualquier posibilidad de futuro de La Tianguis. No escribo en contra del colectivo 420 aunque los hombres —no todos los hombres, pero siempre un hombre— que llegaban a fumar a este espacio solían ser egoístas, violentos, homófobos y lo que en chilango llamaríamos “faltosos”. En todo caso, la traición vino de Camila Aurora. Aprovechó los resentimientos que había contra Razzia y otras compañeras para expulsarlas, incluso amenazándolas de muerte si volvían.

El orgullo gay, el pride y en general la historia no tienen memoria. Por eso, ahora que Camila Aurora cuestiona la identidad de una manifestante que no tiene cispassing —apariencia de cis— es oportuno recordar que esta mujer, igual que “el manitas”, llegó a tener la visibilidad que tiene gracias a sus negocios alrededor de las drogas. Su visibilización trans se debe a la anulación de otros activismos y otras identidades. Camila Aurora es una persona peligrosa que ha conseguido visibilidad gracias a que su trabajo se hizo viral, pero no es, ni por asomo, una persona que represente la lucha trans. De hecho, Camila Aurora tiene mucha transfobia interiorizada.

 

Hoy Razzia recibe el escarnio público, promovido desde el gobierno, mientras Camila Aurora se presenta como una mujer trans fuerte, crítica, creativa y rostro de la lucha trans. La memoria es un ejercicio de reconstrucción y de olvido, ¿qué tanto de olvido y memoria hay en la historia de Camila Aurora y en la historia de Razzia Santillán? Por mi parte, espero que el estado desista de su acoso contra Razzia Santillán, que haga una reparación de daño y que Camila, bueno, la verdad siempre sale a flote.

 

 

 

Mientra hablar sea gratis

“Too much”

Por jaazia 

 

Parece que hoy en día es más sencillo hablar sobre las relaciones. Los discursos progres y los feminismos nos han dado herramientas para cuestionar la idealización del amor, la formas de vincularnos y el contexto en el que lo hacemos. O al menos eso pareciera.

 

Sin embargo, al hacer un breve repaso de mis propios relatos y los de mis amigas, me tropiezo con la misma piedra: la incomodidad y la inseguridad de ser “demasiado”. ¿Somos personas muy demandantes o con estándares imposibles? ¿Pedimos mucho o simplemente somos mucho? o ambas cosas, lo cual resulta, por supuesto, too much. Me resulta fascinante cómo, como humanidad, damos por sentado que el mundo está poblado por personas que sienten y piensan, con sus propias complejidades y contradicciones. Y, sin embargo, parece que se nos olvida constantemente. Estamos tan ensimismadas en nuestro propio sentir/pensar —nuestras necesidades, expectativas, traumas y deseos, siempre los propios— que olvidamos que frente a nosotras existe una otra, igual en humanidad, pero distintas historias.

 

Creo que la nueva serie de Lena Dunham, Too Much, retrata este proceso de manera tan entretenida como incómoda. Aunque tengo una larga lista de series y pelis para ver, fue gracias al análisis de Nati Maldini sobre la obra de Dunham (en su canal de youtube, que uso y recomiendo) que decidí verla inmediatamente, como ella dice: “la serie no es sobre amor, es sobre traumas”.

 

Too much, a primera vista, podría parecer sólo una comedia romáLeer más

Ana Ibette | Historia de vida

Por Jacqueline Campos[1]

Ser residente del Valle de San Quintín en los últimos siete años, me da la oportunidad de conocer a mujeres de la comunidad con distintos tonos de piel, estatura, peso, edad y de diferentes latitudes de México que en algún momento de su vida, migraron a Baja California. Mujeres con sororidad, empatía y fortaleza para reconstruirse a partir del dolor de las pérdidas, duelos y/o desventajas económicas, sociales, físicas y de salud. Mujeres que le tuvieron y tienen que arrebatar a la vida lo que les hizo falta para superar obstáculos.

Una de estas mujeres es Ana Ibette Gutiérrez, protagonista de esta crónica. Nos conocimos en octubre del 2023 en un aula del primer semestre de la licenciatura en Enfermería de la Universidad Intercultural de Baja California, con una peculiaridad: su hijo Samuel de siete años estuvo con ella acompañándola en el aula. Samuel fue un excelente compañero de aula para el grupo, tanto que al final del semestre una profesora le otorgó un reconocimiento.

Al inicio del segundo semestre en febrero 2024, Anna Ibette recibió una llamada que nadie quisiera recibir mientras estaba en el aula; su padre a quién dejó de ver años atrás falleció. InmediatamenLeer más

Biblioteca ambulante Palabra en movimiento “Tlahtolli Ollin”

Seis años de compartir la palabra errante

                                                                                                                                                             

Por Verónica Ethel Rocha Martínez

Seis años se han cumplido y con ellos despedimos los trayectos de la Biblioteca ambulante Palabra en movimiento [Tlahtolli Ollin], su existencia fue un desafío a la palabra “imposible”. Los primeros pasos al compartir la palabra de autores entrañables acontecieron en las palapas del área deportiva de un conjunto habitacional. En aquel entonces recibimos dos donativos de libros realizados por la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos desde su sede en el Estado de México y por la Editorial Juventud.

 

En el área deportiva de un conjunto habitacional.

 

La gestión de otros donativos derivó en adquirir un pequeño lote de libros de literatura universal elegidos de la bodega de la Dirección General de Bibliotecas de la UNAM y 300 libros infantiles y juveniles de la colección Libros del Rincón junto con dos cajas de libros de una Antología de cuentos de José Revueltas y dos cajas más de la Antología poética de Efraín Huerta donados por la Comisión Nacional de libros de Texto Gratuito con sede en el Estado de México.

También recibimos libros de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, más un pequeño lote de libros proporcionados por amigos y conocidos; particularmente destacó un Profesor de educación primaria que debido a su jubilación nos remitió libros para ese nivel educativo con una terapeuta. Con todos estos materiales bibliográficos constituimos un acervo con cuatro colecciones: literatura infantil, literatura juvenil, literatura universal y Derechos Humanos.

  Primera Feria del libro comunitario.         

 

 

 

                                                                                                        

Las visitas recibidas en la Sala de lectura y en los eventos en comunidad realizados de 2018 a  2022 fueron 1327, los visitantes de nuestra fan page de 2022 al mes de septiembre de 2024 fueron 1705, sin embargo, lo más importante para quienes entregamos la vida en cada momento fue constatar el interés, la alegría, el entusiasmo y la participación de niñas y niños en las diversas acLeer más

Antropología criolla

Por Stephania Rodríguez[1]

Antes del exilio hubo en esta tierra campo fértil, frutos y bondad para compartir, hubo milpa, agricultura sostenible, hubo sabiduría y amor incondicional por la tierra que nos cuida; en esta tierra madre, hubo sueños y oro consagrado a la manigua. Mas, sucede, sin embargo, que se ha apoderado un sinsabor postcolonial, impregnado en cada acción y decisión.

 

Nos han extraviado las guías pues resulta contradictorio querer “educar” a esta américa salvaje a punta de santos y rezos, modelos educativos desprolijos y anticuados, los cuales en su práctica no fortalecen al campesino, ni dan continuidad a nuestra ancestralidad, modelos de enseñanza ajenos, programados para desraizar más al pueblo de sus verdades espirituales y agrícolas. Es solo observar, parar y mirarnos para dar cueLeer más

Lo que debemos recordar los salvadoreños

Por Víctor Salmerón

Los derrotados, los vencidos militar y psicológicamente, casi siempre y en todas partes han sufrido la misma suerte: la esclavización, el desplazamiento, la pérdida de identidad, la imposición cultural y la subyugación política. Por el hecho de perder son esclavizados y obligados a trabajar para los vencedores, como piedras que estorban en el camino hacia el éxito son apartados violentamente de sus tierras y obligados a abandonar sus hogares, lo que se traduce en una pérdida acelerada de su identidad y arraigo cultural. Además, son obligados a adoptar la cultura, la religión y las costumbres de los vencedores; lo que implica la prohibición de sus prácticas culturales y la imposición de nuevas formas de vida. Así, estos quedan bajo el absoluto control político y administrativo de los vencedores. Eso fue lo que le ocurrió al territorio que hoy se le conoce como El Salvador y al resto de los pueblos mesoamericanos. Fueron subsumidos y asimilados por un vientre siniestro y desconocido. A pesar de lo difícil, amargo y doloroso que puede ser digerir nuestra propia historia, pues demanda de una boca, dientes y estómago saludables, creemos que la adopción de una perspectiva histórica crítica y equilibrada, que supere las concepciones dogmáticas o ideológicas, posibilitará a la sociedad salvadoreña reconciliarse con su pasado, evitando el avergonzamiento de sus raíces y construyendo así una identidad que abrace tanto los aspectos positivos como los desafíos de su historia. Lo que con este escrito se pretende es, principalmente, fomentar una comprensión equilibrada de la historia salvadoreña, superando así concepciones dogmáticas o ideológicas, para promover la reconciliación y construir una identidad nacional más positiva y enriquecedora.

En medio del bullicio y ruido maquinal, una voz bien estructurada y lograda me susurra que una tarea fundamental y urgente en el presente para El Salvador, y para la mayoría de los países latinoamericanos, es desmitificar el pasado. Observar con ojos críticos la historia ya no es un lujo reservado para eruditos de gruesos espejuelos y ociosos de la historia, sino una necesidad apremiante para comprender con mayor precisión ciertas actitudes y comportamientos en nuestra sociedad. En los dLeer más