Tláhuac, Santiago Zapotitlán y Miguel Hidalgo

Por María de Jesús López Salazar*

 

Las historias de cada lugar son fundamentales para entender las necesidades de la población ya que sólo a través de la recopilación de sus orígenes puedes entender sus formas de vida así como sus problemas, sueños y desavenencias…

 

El Distrito Federal (D.F.) o Ciudad de México es la capital de la República Mexicana y sede de los Poderes Federales de los Estados Unidos Mexicanos, lo que implica referirse a la ordenación de una estructura local establecida en un espacio territorial que no conforma parte de los tres niveles de gobierno. En este sentido, el D.F. no es un Estado como el resto de los treinta y uno que forman parte del territorio mexicano, pero pertenece a la Federación en calidad de “entidad federativa con personalidad jurídica y patrimonio propio, con plena capacidad para adquirir y poseer toda clase de bienes que le sean necesarios para la prestación de los servicios públicos a su cargo, y en general, para el desarrollo de sus propias actividades y funciones” (Art. 2 del Estatuto de Gobierno del Distrito Federal).

La Ciudad de México es el núcleo urbano más grande del país, y el principal centro proveedor de bienes y servicios. Se sitúa en el Valle de México, en la alta meseta del centro de México. Cuenta con una población de 8,851,080 habitantes, y conforme a la definición acordada entre el gobierno federal y estatal la capital en conjunto con su área conurbada integran la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), sumando más de 112,336,538 habitantes (INEGI:2014). Esto también la convierte en la más grande aglomeración urbana del continente americano y en la tercera más grande del mundo (INEGI: 2014).

Continuando con el punto, el D.F. colinda al norte, este y oeste con el Estado de México y al sur con el estado de Morelos, siendo sus coordenadas geográficas extremas las siguientes: al norte 19°36’, al sur 19°03’, de latitud norte al este 98°57’, al oeste 99°22’ de longitud oeste (INE, 2006:3). Igualmente, se divide en dieciséis Demarcaciones Territoriales que son: 1. Álvaro Obregón, 2. Azcapotzalco, 3. Benito Juárez, 4. Coyoacán, 5. Cuajimalpa de Morelos, 6. Cuauhtémoc, 7. Gustavo A. Madero, 8. Iztacalco, 9. Iztapalapa, 10. La Magdalena Contreras, 11. Miguel Hidalgo, 12. Milpa Alta, 13. Tláhuac, 14. Tlalpan, 15. Venustiano Carranza, y 16. Xochimilco. Cada Demarcación Territorial tiene un órgano político administrativo desconcentrado de la Administración Pública Central, denominada genéricamente Alcaldías de la Ciudad de México. A su vez, cada órgano político administrativo de las Demarcaciones Territoriales cuenta con un titular denominado genéricamente Jefe Delegacional, que desde el año 2000 es elegido por sufragio universal, libre, secreto y directo. También influyen en cuestiones de gobierno, como instancias de participación ciudadana, los Comités Ciudadanos o Consejos de los Pueblos –dependiendo el caso particular de cada Delegación–,[1] y por unidades territoriales.[2] Cada Alcaldía de la Ciudad de México se estructura por pueblos, barrios y colonias, todas equivalentes a las localidades.

La Ciudad de México ha sostenido su categoría política por saberse la primera urbe del país, “la más valiosa, monumental, compleja y prolongada obra que la nación ha construido” (Garza Villarreal, 2000:3). Definitivamente, capital de la nación, ha sido lugar estratégico como principal escenario de politics (Roth Deubel, 2002), donde “hay fines intermedios necesarios para que el ejercicio del poder funcione, ya que el ejercicio del poder no es un ejercicio de fuerza, siempre va acompañado de convicciones profundas” (Gutiérrez López, 2003:4); pero igualmente, y posiblemente de manera más clara en los últimos años, de policies.

Considerando lo anterior es que este documento presenta la esencia de las localidades de estudio, localidades que a final de cuentas en el nivel estadual forman parte de la Ciudad de México. Se muestra una mirada de comprender que cada lugar dentro del territorio nacional tiene gente distinta con diferentes formas de vida. En sí, el contenido de los presentes párrafos es una invitación al lector para conocer una parte de la Delegación Tláhuac a través de dos de sus localidades: Santiago Zapotitlán y Miguel Hidalgo, donde se describen su origen, cuestiones económicas, sociales, culturales y políticas. Es aquí donde nació la investigación de estas comunidades.

Reiterando, el trabajo de campo se realizó en las localidades de Santiago Zapotitlán y Miguel Hidalgo de la Alcaldía Tláhuac–aunque en un nivel de argumentación más académico–, el realizar la reconstrucción del contexto comunitario de Tláhuac representa una parte importante, puesto que el hacer un recorrido históricoinstitucional de dicha Alcaldía, así como de las comunidades antes aludidas, implica dar cuenta de una situación de pobreza extrema. Si bien cada Alcaldía tiene aspectos importantes, se eligió estudiar a Tláhuac porque tiene índices de pobreza elevados de 35.8%, que es igual a 151,715 personas en situación de pobreza, lo que ha colocado a esta Demarcación Territorial en el tercer lugar de la Ciudad de México de dicho rubro (CONEVAL, 2012).

Finalmente, lo antes señalado sobre la Alcaldía Tláhuac, y las localidades de estudio: el pueblo Santiago Zapotitlán y la colonia Miguel Hidalgo, se relaciona con la pobreza  por lo que se pretende dar cuenta de sus contextos caracterizados por situaciones geográficas, socioeconómicas y culturales específicas; no obstante, insertos en procesos y dinámicas que pueden ser expresión de otras realidades similares en el país.

3.1. Historia y datos de Tláhuac

El territorio que actualmente ocupa la Alcaldía de Tláhuac fue nombrado en los tiempos prehispánicos como Cuitláhuac, siendo un señorío reconocido como lugar mágico. Actualmente se ha modificado con el crecimiento demográfico, ya que de ser netamente rural ahora es una combinación entre lo rural y lo urbano. Anteriormente se distinguía por sus corrientes que todavía hoy conforman una serie de lagos y canales. Se localiza en el centro de un gran lago de agua dulce, entre Chalco y Xochimilco. Es una de las regiones que se identifica por sus raíces indígenas, tradiciones y costumbres arraigadas; sus pueblos son considerados como sostenimiento del mundo prehispánico, es decir, representa el pasado indígena.

Jeroglíficos del logotipo de Tláhuac (Anónimo, 2013a).

 

Referente al significado de “Tláhuac” existen diferentes versiones, entre las que se encuentra la presentada por el arqueólogo Salomón González-Blanco Garrido, quien en su obra titulada Tláhuac prehispánico menciona que:

(…) es una palabra compuesta por los términos cuica y atláuac. Cuica significa: “cantar, gorjear; literalmente cantad a vuestra cara, a vuestros oídos”, o sea “cantar al cantor”. Atláuac por su parte quiere decir: “dueño del agua, señor soberano, de atl: agua, y de aua o ahua: dueño”.

Si juntamos las dos palabras nos dará: Cuicaatlaua, la cual, al tener silabas repetidas pudo haberse contraído a Cuitláua, evitando así la cacofonía. Su significado es: “canta el dueño del agua o el señor soberano del agua canta” (González-Blanco Garrido, 1988:2223).

Otros significados asignados al vocablo Tláhuac son los contenidos en el Vocabulario en Lengua Castellana y Mexicana de Fray Alonso de Molina, donde la palabra Cuitláhuac se deriva del náhuatl auitlauia: “tener cuidado o estar a cargo de algo” (Gil, 2009: s/p.). Del mismo modo, algunos historiadores lo interpretan como “lama de agua”, “algas lacustres secas” o “lugar de quien cuida el agua”, estas acepciones se pueden encontrar en el tomo XIII de la Enciclopedia de México, Imagen de la gran capital (Gil, 2009:s/p.).

 

Cuitláhuac: canta el dueño del agua (Anónimo, 2013a).

Finalmente, dado que la lectura de Tláhuac prehispánico transporta al lector a esa época, ya que cada una de sus páginas de forma puntual explican las características principales de la Alcaldía y la importancia que tuvo durante ese lapso de tiempo, así como el surgimiento de cada uno de los siete pueblos prehispánicos que la integran actualmente, es que este artículo se adscribe al significado que Salomón González-Blanco le reconoce al término Tláhuac.

Pasando a tratar una importante segunda cuestión sobre Tláhuac, ésta remite al tema de su fundación. Tláhuac fue fundado por los tlahuacas, un subgrupo de los chichimecas, siendo sus principales líderes Cuauhtlotliutecutli, Ihitzin, Ticoatzin, Chalchiuhtzin y Tlahuacan; vivieron en Xico, Chalco y Tlahuacan. Ellos se decían señores Cuitlahuacas de Ticzic, llegaron al lugar en el año 1222 D.C., en el antiguo lago de Xochimilco (González-Blanco Garrido, 1988). La historia prehispánica de Tláhuac transcurrió en un contexto de aislamiento por su situación geográfica, desde el primer gobernante Cohuatomatzin en el año 1262 hasta la llegada de los españoles.

 

Antiguo mapa de Tláhuac (Anónimo, 2013a).

 

El señorío de los Cuitlahuacas –recuérdese el significado de Tláhuac– permaneció independiente hasta el siglo XIV cuando fue conquistado por los tecpanecas de Azcapotzalco. Durante estas guerras expansionistas sobrevino la muerte del gran señor Tezozómoc, señor de los tecpanecas, y de Pichacatzinteuctli, en ese entonces rey de Cuitláhuac. Más tarde, al darse la guerra entre Azcapotzalco y Tenochtitlán, los Cuitlahuacas se apartaron del trato con los mexicas, pero la ambición y expansionismo de estos últimos lograron derrotarlos. Tláhuac fue invadida por los mexicas y posteriormente fue dominada por éstos, y al igual que muchos señoríos estuvo condicionada al pago de tributos, a las alianzas con otros señoríos, y a la astucia política necesaria para sobrevivir y resistir al Imperio mexica.

Tláhuac se transformó con la conquista española, viéndose afectados sus usos y costumbres. Al momento de consumarse la Conquista en el siglo XVI, se inició la evangelización por parte de la Orden de los Dominicos. Son ellos quienes edificaron el Templo de San Pedro, construcción que hasta el día de hoy se mantiene y del cual uno de los barrios de la Alcaldía toma su nombre: San Pedro Tláhuac.

San Pedro Tláhuac (Anónimo, 2013a).

Posteriormente, en el proceso evangelizador de Tláhuac intervinieron dos órdenes religiosas más, la de los Franciscanos y la de los Agustinos. A esta evangelización se debe que Tláhuac y sus siete pueblos originarios[3] vivan actualmente dentro de un mundo de cultos a distintos santos y patronos. Igualmente, sus habitantes fueron bautizados con diferentes nombres que unen elementos prehispánicos y castellanos en la Colonia, y los nuevos asentamientos han seguido esa costumbre hasta hoy.

Abordando el período colonial, es de resaltar que en la historia de las divisiones políticas que afectaron a Tláhuac los corregimientos coloniales[4] fueron abolidos por la Real Ordenanza de Intendentes de 1786[5] y los corregidores fueron sustituidos por los Subdelegados que estaban bajo la jurisdicción de los Intendentes. Todos los corregimientos del Valle, entre ellos el de Chalco al que pertenecía Tláhuac, caían dentro de la Intendencia de México y las Jurisdicciones de los subdelegados abarcan un territorio semejante al que tenían los corregidores. Al comenzar la época del México independiente, el 18 de noviembre de 1824 el Congreso Constituyente decretó la creación de la Distrito Federal.

El territorio que le fue asignado al D. F. comprendió un círculo de dos leguas de radio (8800 metros) a partir de la plaza mayor o zócalo de la urbe. Este D. F. llegaba por el sur hasta lo que hoy es Circuito Interior y Viaducto Tlalpan, por el poniente hasta donde hace poco estaba el Toreo de Cuatro Caminos (demolido en el 2009), por el norte hasta el río de los Remedios y por el oriente incluía al actual Aeropuerto.

De la misma forma la Ciudad de México tenía como límites al sur la calle de Dr. Liceaga con dos prolongaciones a lo largo del Viaducto Tlalpan y de la Calzada de la Viga, al oeste la calle de Bucareli y una prolongación de ambos lados del camino a Tacuba hasta el Circuito Interior, al norte la Plaza de las Tres Culturas y la Glorieta de Peralvillo, y al este el Palacio Legislativo de San Lázaro. Existían diferentes poblados separados entre sí por áreas verdes, pantanos y tierras agrícolas: Iztacalco, La Piedad, Tacubaya, Chapultepec, Tacuba, Azcapotzalco y Villa de Guadalupe (Martínez Flores y Valadez Tapia, 2012:65-66).[6]

La asignación del territorio para el Distrito Federal se llevó a cabo segregándoselo al Estado de México, “cuyo gobierno, tras algunos incidentes, tuvo que mudarse del antiguo palacio de la Inquisición, donde residía, a la villa de Texcoco” (Enciclopedia de México, 1985:68).

El Distrito Federal de dos leguas (McGowan, 2005:20) La primera delimitación del Distrito Federal no incluía a poblados como Coyoacán, Xochimilco [donde se encontraba Tláhuac] y Tlalpan ya que se situaban más allá del radio de dos leguas (…) a partir de la Plaza Mayor. Estos poblados formaron el distrito de México, cuya cabecera era Tlalpan, mejor conocido en esa época con el nombre de San Agustín de las Cuevas (Álvarez Arredondo, 2002:34).[7]

La fundación de lo que hoy es el pueblo de Santiago Zapotitlán data de 1435 (Maldonado Salazar, Pérez Sarmiento y Tlahuizo González; 2006:301). “Zapotitlán, se compone de tzapotl, abreviación de Cuautzapotl, árbol de zapote, y de titlan, entre, y significa: ‘entre los árboles de zapote’. También se ha interpretado como: ‘entre los zapotes’ y su etimología en este caso se dice que viene ‘…de tzápotl, ti partícula eufónica [buen sonido] y tlan, lugar de’” (GonzálezBlanco Garrido, 1988:36).[15]

 

Durante la época prehispánica la tribu tenochca o mexica derrotó a la tribu de los tecpanecas; la primera pronto llegaría a ser el asentamiento más importante de todas las tribus de la región mesoamericana. Itzcóatl, emperador mexica entre 1427-1428 hasta 1440 (V. Borboa, 2004:114; Delgado de Cantú, 2002:175; Kandell, 1990:48), pidió a su ciahuacóatl[16] Tlacaélel116 llevar a cabo dicha empresa. Tlacaélel se dirigió al sur del cerro Yehualican y acampó en una ladera cubierta con la fruta de zapote blanco. Siendo esta colina, junto con la de Xaltepetl, una base estratégica para el ejército tenochca, Tlacaélel en representación de Itzcóatl conquistó Zapotitlán; y con el tiempo los mexicas empezaron a extraer la piedra de aquella zona para construir el Templo Mayor de México-Tenochtitlán y la Casa de las Águilas de las Minas de Zapotitlán – construcción de la que hoy sólo quedan vestigios arqueológicos–.

Árbol de zapote (Anónimo, 2013a).

Para el mes de noviembre de 1519 Cuautzapotitlan tendría unos cuatro mil habitantes, los que de acuerdo con Chavarría Salas, «su gran capacidad de trabajo, así como sus recursos materiales y agrícolas le habían convertido en un auténtico pilar en el desarrollo de Tenoch». Porque, explica, «contaba con el mejor maíz de la región y calabaza, chile y frijol de la mejor calidad, en lo referente a materiales se enviaba a Tenochtitlan gran cantidad de tezontle, piedra, arena y madera, además de cumplir con el correspondiente tributo». Porque la contribución de Zapotitlán, en comparación con cualquier otro pueblo, fue muy superior (Rojas Valdés, 2013b:s/p.).[17]

Prosiguiendo, en 1521 finalizó la resistencia que dio paso a otro período de la historia de México. El primer movimiento efectuado por los conquistadores españoles fue la distribución de tierras entre éstos como recompensa por su participación en las batallas contra los indígenas, instituyéndose la encomienda como una forma de tributo impuesto a los derrotados. La población indígena fue de la misma forma repartida entre los vencedores, y en el caso de Zapotitlán pronto se convirtió a un sistema de encomienda. El sometimiento militar al que fueron sometidos los indígenas generó que el nombre del pueblo se castellanizara, quitando la “t” en la pronunciación y la escritura, y quedando sólo como Zapotitlán. De la misma manera, los habitantes de Zapotitlán con el tiempo adoptaron la religión católica, tomando como su principal santo a Santiago Apóstol –que hasta el día de hoy continúa siendo venerado–.

José Eduardo López Bosch, cronista de la delegación Tláhuac, dice que Zapotitlán «ha mantenido su apellido náhuatl a pesar de las embestidas de la Conquista, cuyos misioneros lo bautizaron con el nombre del apóstol, que también les permitió darle nombre al calpulli mayor, en donde se levantó sobre el teocalli un templo en su honor desde el siglo XVI y que ha sido modernizado y reconstruido, hasta que en 1933 fue declarado como monumento colonial» (Rojas Valdés, 2013b: s/p.).[18]

En el siglo XIX las políticas expansionistas del gobierno mexicano encaminadas a una mejor comunicación entre los pueblos vecinos de Tláhuac impulsaron el surgimiento de proyectos con la intención de secar el lago de Chalco y así mejorar el transporte. En 1895 Porfirio Díaz otorgó el permiso para desecar definitivamente el lago de Chalco hasta la capital del país, pasando por Tláhuac, Tlaltenco y Santiago Zapotitlán. Al respecto, hoy en día se puede seguir apreciando lo que fue la estación del ferrocarril que representó para los habitantes un medio de comunicación y el principal medio para manejar las actividades económicas de la Demarcación y de toda la Ciudad de México, además de que les permitía apreciar cada uno de los lugares que integran la región. La línea ferroviaria actualmente está invadida por asentamientos irregulares, por lo que las instancias del gobierno de Tláhuac tratan de rescatarla.

Por otro lado, colindante con Santiago Zapotitlán se ubicaba la Hacienda de Nicolás Tolentino, que en su momento constituyó una opción laboral para los habitantes del pueblo, quienes se emplearon como peones desde el siglo XVI hasta mediados del siglo XX.

Durante la época revolucionaria, Santiago Zapotitlán se unió al movimiento zapatista. Para el año de 1914, operando en Chalco, las fuerzas zapatistas del Gral. Eduardo González asaltaron Tláhuac y muchos de sus pobladores fueron a refugiarse a la zona chinampera de Santiago Zapotitlán.

Llegando a la época postrevolucionaria, y concerniente a los aspectos religiosos, en 1933 se construyó el Templo de la inmaculada Concepción en la Plaza Juárez, en el centro del pueblo. Esta construcción todavía existe y continúa siendo una iglesia con matices barrocos.

Posteriormente, al llegar la década de los 50 del siglo XX se podía apreciar que los habitantes de Santiago Zapotitlán laboraban en el campo arando la tierra, pero al ver que el campo no les dejaba lo suficiente para sobrevivir dejaron de lado dicha actividad económica y comenzaron a vender las tierras de cultivo. Otro factor que provocó el abandono del campo fue el crecimiento demográfico que se dio en el pueblo, debido a que los bienes y servicios existentes ya no satisfacían las necesidades de sus pobladores.

Es por lo anterior que los habitantes de Santiago Zapotitlán salieron a buscar otras fuentes de empleo, que fueron primordialmente las enfocadas en el sector terciario. La empresa más importante a la que se incorporaron fue la industria telefónica Teléfonos de México (TELMEX), que es actualmente una de las más importantes dentro de Santiago Zapotitlán, manteniendo opciones laborales para los habitantes del pueblo.

Progresivamente Santiago Zapotitlán ha dejado de ser un pueblo netamente rural para transformarse en una aldea urbana,[19] que cada día acelera su crecimiento; y aún más con la llegada a la comunidad de la Línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo de la Ciudad de México (STC-Metro) –inaugurada el 12 de octubre de 2012–, que si bien ha permitido que los habitantes se trasladen de forma más rápida hacia sus centros de trabajo, también ha generado que lleguen nuevos habitantes al pueblo.

 

*Características geográficas y socioculturales de las comunidades: Colonia Miguel Hidalgo

A la colonia Miguel Hidalgo se le asignan dos períodos distintos respecto a su creación, mientras la Coordinación Territorial de Santiago Zapotitlán (2013) ubica la fecha en 1949, para el cronista Sergio Antonio Rojas Valdés (2013a:3): “la Colonia Miguel Hidalgo surgió a principios de los cincuenta [del siglo XX]”.[20] Esta última fecha es respaldada por la Coordinación Territorial de la propia Miguel Hidalgo (2014), quien menciona que: “Fue en 1950 cuando empezaron a llegar familias procedentes de diferentes partes del país, que el afán de obtener un techo para su familia los hizo comprar lotes sin que previamente se hubieran cumplido con los requisitos que señala el Reglamento sobre fraccionamientos”.

De la misma manera, mientras que para la Coordinación Territorial de Santiago Zapotitlán (2013), el predio en el que se desarrolló la colonia formaba parte de una fracción conocida como San Jerónimo, que a su vez pertenecía a la Ex-hacienda de San Nicolás Tolentino; por otra parte, nuevamente Rojas Valdés (2013a:3) señala que la Miguel Hidalgo se fundó “en propiedades que fueron de la señora Juana Cavazos viuda de Zapata, y en terrenos que pertenecieron al ejido de

Zapotitlán”, aunque este autor no especifica dónde se localizaban dichos terrenos.

Situación similar a lo antes mencionado ocurre con el número de manzanas que aparentemente integran la Miguel Hidalgo, pues mientras la Coordinación Territorial de Santiago Zapotitlán (2013) menciona que a la colonia la integran 176 manzanas; por su parte, la Coordinación Territorial de la Colonia Miguel Hidalgo (2014) indica que ésta se conforma por 115 manzanas.

Prosiguiendo, la colonia Miguel Hidalgo colinda en la parte poniente con el poblado de Zapotitlán. Tiene una población de 7,360 habitantes, y su Coordinación Territorial se localiza enfrente del kiosco de la colonia, mismo que se ubica sobre la calle Tomás Morley (Coordinación Territorial de la Colonia Miguel Hidalgo, 2014). No obstante haberse creado como un asentamiento irregular, actualmente se le ha instalado la red de agua y el servicio de electricidad, instalado un centro de salud –denominado “Centro de Salud de la Miguel Hidalgo– y una biblioteca, construido doce escuelas primarias, establecido una secundaria y una plaza pública, además de un parque recreativo llamado Parque de Solidaridad – edificado durante los Juegos Olímpicos de 1968–.

Por otra parte, el comercio de la colonia Miguel Hidalgo es principalmente vecinal, destacando aquel que se encuentra sobre la calle Cenicienta; asimismo cuenta con un mercado público, un mercado “sobre ruedas” –éste se establece dos días a la semana: jueves y domingo– y tres supermercados –Bodega Aurrera, Tienda Neto y 3B–. El uso de suelo está destinado preponderantemente para vivienda de interés social plurifamiliar. También cuenta con dos unidades habitacionales.

Finalmente, es de resaltar que las tres fiestas principales de la colonia Miguel Hidalgo son la Semana Santa; el 12 de junio, cuando se celebra al Santo Patrono El Sagrado Corazón de Jesús; y las fiestas patrias de septiembre.

 

 

 

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(web blog).                         Disponible                                   en

http://cronicariodesergiorojas.blogspot.mx/2013/04/santiagozapotitlan_26.html.

 

 

 

[1] Los Comités Ciudadanos y Consejos de los Pueblos son “órganos de representación ciudadana de una colonia o pueblo originario que tienen como función principal relacionar a los habitantes del entorno en que hayan sido electos con la administración de las demarcaciones a las que corresponden” (Mora, 2011: s/p.). Un elemento fundamental que distingue a los Consejos de los Pueblos de los Comités Ciudadanos es el respeto por la autoridad tradicional y el rol que ésta tiene en la toma de decisiones. Esta autoridad la eligen los pueblos originarios conforme a sus propias reglas y costumbres, siguiendo los mecanismos que ellos mismos han definido a través de su historia. Los Consejos de los Pueblos tienen las mismas facultades que los Comités Ciudadanos. 99 De acuerdo al Art. 4, fracción X, de la Ley de Participación Ciudadana del Distrito Federal, una unidad territorial es: “la división territorial del Distrito Federal para efectos de participación y representación ciudadana, que se hace con base en la identidad cultural, social, étnica, política, económica, geográfica y demográfica”.

[2] Las comillas y las cursivas son del original.

[3] De acuerdo con la Organización Argentina de Jóvenes para las Naciones Unidas, pueblos originarios “es la denominación con la que se conoce, más comúnmente, a los indígenas americanos, a manera de reivindicar su cultura y sus intereses” (OAJNU, 2010:2-3).  

[4] Los corregimientos coloniales fueron un sistema de organización territorial propio de la Corona Española durante el reinado de los Austrias. Al frente de cada Corregimiento el Rey designaba un Corregidor que actuaba como delegado del primero con preeminencia sobre los regimientos de los consejos sobre los que se extendía su jurisdicción. Sus atribuciones eran bastante amplias en el campo de lo judicial y de lo gubernativo, encargándose de controlar la actuación de los regidores por medio de la fiscalización de las haciendas locales y la calidad de los abastecimientos, el control de los abusos, la policía, entre otros. Igualmente, poseía funciones de índole militar y de mantenimiento del orden público y de la moralidad. Para el cumplimiento de sus competencias contaba con la ayuda de un Teniente de Corregidor, que solía ser letrado si el Corregidor pertenecía a la nobleza.  en once intendencias de provincia y una de ejército y provincia. Dada la naturaleza fundamentalmente hacendística de la reforma, la Ordenanza se detenía especialmente en la regulación pormenorizada de la causa de hacienda. La Corona pretendía de esta manera aumentar los ingresos que la Hacienda Real obtenía de sus súbditos americanos, a través de una mejora en los sistemas de recaudación y control de estos impuestos, así como mediante la reducción de las exenciones fiscales. No se trataba, pues, de introducir nuevas cargas sino de perfeccionar la maquinaria hacendística y acabar con el fraude fiscal. Para ello, la Ordenanza de Intendentes introducía algunas modificaciones en el régimen que hasta ese momento se había observado en la recaudación de tributos”.

[5] Siguiendo nuevamente a García Pérez (1999-2000: s/p.): “La primera reforma introducida por la Ordenanza de Intendentes en el ramo de tributos afectaba a los órganos encargados directamente de fiscalizar y llevar a cabo su recaudación. La Ordenanza encomendaba esta actividad a los intendentes y a sus subdelegados”.

[6] Los paréntesis son del original.

[7] Los corchetes y los paréntesis son míos.

[8] Es de resaltar que dichas coordenadas anteriormente diferían en las presentadas dentro del Programa Delegacional de Desarrollo Urbano de Tláhuac de 2008, donde se indicaba que geográficamente las coordenadas extremas de la Delegación Tláhuac eran “al norte 19° 20’ y al sur 19° 11’, de Latitud norte; al este 98° 56’ y al oeste 99° 04’ de Longitud oeste” (Programa Delegacional de Desarrollo Urbano de Tláhuac, 2008:5) [Las negritas son mías].

[9] También en este punto es de resaltar que dentro del Programa Delegacional de Desarrollo Urbano de Tláhuac de 2008 los datos eran diferentes. En éste se indicaba que: “La superficie de la Delegación es de 8,534.62 hectáreas (5.74% de la superficie total del Distrito Federal), de las cuales 2,064.80 hectáreas corresponden a suelo urbano (24.19% de su superficie) y 6,469.82 hectáreas corresponden a suelo de conservación (75.81%), de acuerdo con la Declaratoria que determina la línea limítrofe entre el área de desarrollo urbano y el área de conservación ecológica publicada en el Diario Oficial de la Federación de fecha 16 julio de 1987” (Programa Delegacional de Desarrollo Urbano de Tláhuac, 2008:6) [Los paréntesis son del original. Las negritas son mías]. Las diferencias de los porcentajes entre el suelo de conservación y el suelo entre el año 2008 y 2013 pueden deberse a la expansión de la mancha urbana en la Tláhuac, sobre todo de los asentamientos irregulares (V. Excélsior, 2013: s/p.).

[10] Es importante señalar que esta cifra se retoma de la información proporcionada por el Consejo de Evaluación del Desarrollo Social del Distrito Federal considerando que el mismo es verídico al proceder de un documento oficial; sin embargo, resalta que dicho documento presenta imprecisiones, pues mientras el INEGI (2011a) establece que la población total de Tláhuac es de 360,265 personas, y esto es inicialmente retomado por el Consejo (Evalúa-DF, 2013:7 y 11), posteriormente éste indica que la población tlahuaquense es de 357,087 (Evalúa-DF, 2013:26); habiendo, por lo tanto, una diferencia no justificada de 3178 personas.

[11] El comercio local remite a la existencia de una entidad intermediaria entre el agente que fabrica algo y aquel que lo compra. En esta actividad de intermediario, el local comercial siempre obtiene una mínima ganancia por llevar a cabo tal tarea. Esto es importante, ya que otros tipos de establecimientos pueden no ser comerciales o pueden ser sin fines de lucro.

[12] De acuerdo con la organización española Comercio Vecinal Córdoba (2006:s/p.), el comercio vecinal es “aquel comercio tradicional que ha sabido evolucionar o está en vías de hacerlo. Es un comercio de proximidad y especializado”.

[13] Se denomina comercio de conveniencia a aquellos comercios que por su ubicación u horario de atención presentan una ventaja con respecto al resto de los comercios del rubro. Generalmente reciben esta denominación los comercios que están abiertos las 24 hrs. y que cuentan con productos de primera necesidad así como productos que durante las horas nocturnas no se podrían conseguir en otro lugar.

[14] De acuerdo con María Teresa Romero Tovar (2009:51): “Los pueblos originarios mantienen una red de interacción social entre sí a partir de las prácticas festivas o ceremoniales. Por medio de las visitas de los mayordomos a las ceremonias de los otros pueblos, se adquiere el compromiso del pueblo anfitrión para corresponder con su asistencia y algún regalo, a las ceremonias de los santos de los otros pueblos. Los mayordomos (…) son los encargados de la realización de las actividades relacionadas con determinado santo; esto incluye por supuesto, la organización y realización de la fiesta, pero también el cumplimiento del compromiso con los pueblos vecinos que se da mediante la asistencia a reuniones organizativas y a la festividad misma con la imagen del santo o por lo menos con el estandarte. Estos mayordomos van adquiriendo autoridad moral frente a la comunidad, de acuerdo con la buena realización de las actividades rituales”.

[15] Los corchetes y las cursivas son del original.

[16] El ciahuacóatl, que en náhuatl significa mujer serpiente, “ejercía múltiples funciones: era juez supremo en lo militar y en lo criminal; designaba a los guerreros merecedores de recompensas, organizaba las expediciones militares y nombraba a sus comandantes; convocaba al consejo electoral cuando ocurría la muerte del soberano, y desempeñaba funciones de jefe de Estado mientras el nuevo huey tlatoani tomaba posesión” (Martínez Flores y Valadez Tapia, 2012:170). 116  Tlacaélel fue el primer ciahuacóatl. Kandell (1990) señala que Tlacaélel no únicamente fue el principal consejero de muchos huey tlatoque o emperadores aztecas, sino que incluso fue el actor político que, más que el propio huey tlatoani en turno, tomaba las decisiones relevantes para el presente y futuro de México-Tenochtitlán.

[17] Las comillas francesas son del original.

[18] Las comillas francesas y las cursivas son del original.

[19] De acuerdo con el especialista indio en política social Tarun Sharma (2012:s/p.), el concepto de aldea urbana remite a “pueblos urbanizados, es decir, pueblos originales que se han autoadaptado a la urbanización que les rodea. (…) En gran parte carecen de servicios cívicos básicos, como carreteras, agua y saneamiento y la nueva construcción es en su mayoría irregular como resultado del desobedecimiento de las normas de planificación. Estos lugares existen ya que las granjas y tierras agrícolas circundantes, principal fuente de sustento anteriormente, fueron vendidas para el desarrollo urbano. Algunos aldeanos y sus viviendas subsisten ingeniándoselas para adecuarse a su nuevo entorno urbano”.

[20] Los corchetes son míos.

 

 

 

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