Por Diego Medina
Alberto Sánchez Martínez nos entrega un poemario de poco más de 150 páginas cuyo tema principal es la relación entre periferia y calidad de vida. Se habla aquí de trabajo precarizado, de trayectos insufribles, de expulsión, de gentrificación, de precariedad, de sueños rotos, de hartazgo, de cultura pop chilanga, de aspiraciones y, desde luego, de política. Los recursos que nuestro autor utiliza son diversos, van desde el albur, el simple juego de palabras, la poesía visual, así como el uso de distinto metros y el verso libre que transiciona al spokenword. Todo ello atravesado por un eje temático principal: la caída de la línea 12 del metro aquel 3 de mayo de 2021.
La riqueza de sus estrategias escriturales y la abundancia de sus referencias puede ser un problema para algunos lectores acostumbrados a imágenes condensadas, poemas breves y sintéticos, yo mismo me abrumé en un punto de la lectura, mas este barroquismo no lo hace difícil. Aunque a veces, eso sí, cansa. El exceso es quizá la mayor virtud y mayor defecto de esta propuesta, pienso que pudo reducirse a 100 páginas sin estropear las intenciones estéticas de nuestro autor, en cualquier caso, éste es un aspecto que se puede trabajar en una segunda edición y que creo podría explotarle la tacha al texto. Sí, a veces es más difícil borrar que escribir.
Hay en este libro un posicionamiento contundente contra la hegemonía académica e institucional de la república de las letras, pero nuestro autor equilibra esta crítica con una demoLeer más




En este país que tenemos tan de etnias, lleno de zonas, como la antigua Aridoamérica, llena de pueblos a los que la falta de un desarrollo de escritura y registros propios como los que tuvieron las civilizaciones de Mesoamérica, hay —sin romantizar— mucho conocimiento del ser y las culturas que quedó perdido en el tiempo. Así, en diversos momentos de la película se nos recuerda que este no conocer el contexto, origen y sustento de esas creencias, acciones y tradiciones, desde los remedios caseros hasta la cosmogonía, lleva a las personas que no son de una cultura hegemónica a la marginalidad, a la incomprensión, tal como es el caso de Rita y muchas personas más.




